EL DIFÍCIL ARTE DE COMUNICAR BIEN

Comunicar no es fácil y es un asunto complejo para un gobierno. El PRO ha elegido las redes sociales para sostener su aparato de difusión pero ocurre que esas redes no están en condiciones de ayudar al gobierno en las controversias. Y algo que no queda aclarado termina siendo un boomerang para el emisor Por ejemplo : las declaraciones del titular de la Aduana Juan José Gómez Centurión no pueden ser defendidas en ninguno de los medios de comunicación. ¿ Que hacer ?. En esa dirección lo único que queda como metodología es el pronunciamiento de las máximas autoridades, cuestionando el error y haciéndolo en todos los medios clásicos, para que todos se enteren. Radio y televisión son los de emisión más rápida y masiva. Las redes, en estos casos, se quedan a mitad de camino.
Hay dos casos más. Las afirmaciones de Gustavo Arribas, titular de la Agencia Federal de Inteligencia sobre el dinero recibido del grupo Oberdrecht dieron unas cuantas vueltas, y nada ha quedado claro.
Otro tema ríspido fue el uso del helicóptero presidencial para desplazamientos de la familia del Jefe de Estado. Los comentarios que se escucharon lo igualaron con los caprichos de Cristina Fernández de Kirchner que se hacía llevar al Calafate por avión, los diarios del día. Sólo se sale de ese brete si el gobierno, en un comunicado , aclara, explícitamente si es correcto o incorrecto lo que se hizo y se vió. Y si fue así, cómo se repara el error.
Colofón : El grupo que rodea al jefe de Estado cree que con las redes todo llega. De lo que no se dan cuenta es que los errores o lo que aparece como errores no se solucionan a través de las medios que ellos eligen. Hay que apelar al viejo estilo del Comunicado de puro contenido político para que sea trasmitido por todos los medios, que todos los ciudadanos , todos, sepan a qué atenerse.
Las redes fueron muy utilizadas con extrema maldad por Cristina F. de Kirchner para determinados objetivos políticos, que sólo le interesaban a ella. Acusar, hostigar, negar, disipar, exaltar. ¿Qué ganó? ¿ Qué cambió ?.
Naturalmente, todo depende de las circunstancias.
El que está abusando de las redes es Donald Trump. El Señor de la Casa Blanca en los Estados Unidos se iguala a un boxeador ; tira trompadas al aire, se enoja con el periodismo, adelanta estrategias y cursos de acción, se pone al desnudo. Sus bravucadas se las conoce por Twitter además de sus desaforados afectos por Putin. Veremos si apela a los medios tradicionales o a las redes cuando el mundo se le venga encima o desde adentro le comiencen a objetar sus absurdas propuestas.
El uso de las redes tiene tendencias histéricas de este lado del mundo, cuando los protagonistas se sobrepasan. En la mayoría de los países europeos los dueños del poder trasmiten opiniones a través de la televisión o en las declaraciones a los periodistas en encuentros periódicos o de acuerdo a las circunstancias o en reuniones públicas.
No son “ tradicionalistas” ni “antiguos” por ello. Hay cierta austeridad y contundencia que debe ser usada en la política que requiere espacios masivos, tradicionales. Y el periodismo, masivamente hablando es el intermediario en cada ocasión.

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