¿HABRÁ DOCENTES BIEN PREPARADOS?

El Plan Maestro presentado por el Ministerio de Educación propone importantes metas referidas a la escolarización en los diversos niveles educativos, entre las cuales se destacan las siguientes: (i) Universalizar el nivel inicial desde los 3 años. (ii) Incluir la totalidad de los alumnos primarios en el régimen de Jornada Escolar Extendida hacia el 2026. (iii) Lograr que la totalidad de los jóvenes entre los 12 y 17 años asista en el 2026 a la escuela secundaria y que el 90 % culmine el ciclo secundario. iv) Lograr que en la próxima década 2 millones de jóvenes y adultos entre 19 y 45 años concluyan sus estudios secundarios. (v) 200 días de clase por año.
Cumplir estas importantes metas requerirá asegurar que en el futuro exista la cantidad suficiente de docentes bien preparados, capaces de hacer una realidad tan meritorios objetivos.
La carrera docente se encuentra rotulada como Enseñanza Superior no Universitaria, y el Ministerio de Educación publica en sus Anuarios Estadísticos la evolución que presentan su matrícula y sus graduados. Entre 2003 y 2015, la matrícula estudiantil de quienes han seguido la vocación docente se ha incrementado 72%, lo cual es meritorio ya que serán necesarios muchos docentes bien preparados para poder cumplimentar las metas propuestas en este Plan Maestro.
A título de ejemplo consideremos que para cumplimentar la cobertura total de la Jornada Escolar Extendida en las escuelas primarias, que ya había sido dispuesta por la Ley de Educación del año 2006, habrá que incorporar a este régimen en los próximos años nada menos que 4 millones de niños, ya que en la actualidad sólo beneficia al 14 % de los niños que concurre a primaria. Algo similar ocurre en el nivel secundario, ya que habrá de incrementar sustancialmente una matrícula que hoy alcanza a 4 millones de estudiantes. También será necesario cubrir los nuevos puestos docentes que requiera el proyecto de mayor apertura de salas de nivel inicial, si se avanza con el Plan Maestro y el compromiso asumido anteriormente en la Declaración de Purmamarca que propuso la obligatoriedad de la sala de tres años.
Pero para que todo esto ocurra, habrá que fortalecer cuantitativa y cualitativamente la graduación de nuevos docentes, ya que el incremento en la cantidad de docentes graduados en el período 2003-2015 ha sido de sólo el 14 % con una graduación anual de 45.000 docentes. Si bien el incremento del alumnado de los niveles inicial, primario y secundario en este periodo ha sido de apenas 9% en ese lapso, en el futuro se requerirá un plantel docente que no se expanda a este ritmo, sino que lo supere mucho más si lo que se busca es avanzar en el cumplimiento de los compromisos asumidos el año pasado en la Declaración de Purmamarca por el Consejo Federal de Educación, y que hoy se amplían en este proyectado Plan Maestro.
No se podrá dar cumplimiento a todas esas buenas intenciones sin contar con un buen plantel docente. La carrera docente debería tener jerarquía universitaria y los salarios docentes deberían ser los más atractivos de toda la administración pública, tal vez así se pueda lograr otro de los ítems firmados en la Declaración de Purmamarca: “Alentar- a través de diversos incentivos- que los mejores estudiantes de la escuela secundaria encuentren atractiva la elección por la docencia”.
Es cierto que los graduados secundarios están encontrando atractiva la carrera docente en los últimos años, eso hace que cada vez sean más quienes se inscriben en los numerosos Institutos donde se imparte esa formación, pero es preocupante observar que son muy pocos los que se gradúan.
Es una pena desaprovechar esa intención de estudio de muchos jóvenes que sienten la motivación de impartir conocimiento, un bien esencial en este siglo donde el conocimiento es un bien en sí mismo, donde las empresas más valiosas de los mercados, no exhiben grandes fábricas humeantes, sino que son en su mayoría proveedoras de servicios, cuya masa laboral está dotada de fuerza intelectual, no de fuerza física. La destreza mejor paga en el futuro será la destreza creativa e innovadora, para ello se requiere de educadores que estén a la altura de ese desafío.
Las metas del Plan Maestro apuntan a fortalecer nuestro sistema escolar, pero cumplirlas o no dependerá crucialmente de la formación de más y mejores docentes en los próximos años.

Alieto Aldo Guadagni y Gisela Lima

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