UN SIGLO Y MEDIO ATRÁS FUE FUSILADO EN MÉXICO EL EMPERADOR MAXIMILIANO

El 19 de junio de 1867, 150 años atrás, próximo a cumplir 35 años, fue fusilado en el Cerro de las Campanas, en Santiago de Querétaro, el emperador mexicano Maximiliano I, nacido en Viena como Ferdinand Maximilian Joseph María von Habsburg-Lothringen; poniéndose punto final al intento del emperador francés Napoleón III (Charles Louis Napoleón Bonaparte) de establecer un estado amigo en la región que frenase el impetuoso avance de los Estados Unidos de América como nuevo poder mundial.
La ejecución de Maximiliano fue acompañada por las de sus generales Miguel Gregorio de la Luz Atenógenes Miramón y José María de la Luz Mejía, en tanto que el tercero de sus jefes militares, Leonardo Márquez, quién también iba a ser fusilado, logró huir y viajar al exterior regresando a México años después, donde falleciera.
Una versión posterior elaborada por el arquitecto e historiador Rolando Ernesto Deneke, de la que se hiciera eco y difundiera a comienzos de este siglo Rosa Valdelomar, afirma que el fusilamiento de Maximiliano fue, en realidad, un simulacro pactado entre el derrotado emperador y su vencedor, el ex presidente Benito Pablo Juárez, un indígena abogado, quién reasumiera el siguiente 15 de julio el cargo de presidente del que había sido despojado por las fuerzas francesas que el 10 de abril de 1864 establecieran al archiduque austríaco como monarca.
Cabe señalar que Benito Juárez fue el epónimo del autócrata italiano Benito Amilcare Andrea Mussolini cuyo padre fue un gran admirador del patriota mexicano.
Según Deneke entre Maximiliano y Juárez hubo un pacto masónico por el cual el segundo, tras simular el fusilamiento del primero, dio a éste un salvoconducto bajo el compromiso de no revelar jamás su identidad lo que le permitió vivir durante unas siete décadas en El Salvador donde falleciera a los 104 años bajo el nombre de Pedro Armas.
Luego de una década de luchas anticolonialistas en 1821 México declaró su independencia y en 1822 fue coronado como emperador Agustín I (Agustín Cosme Damián de Iturbide), prontamente destituido y fusilado por los republicanos iniciándose un proceso que con el correr del tiempo dio lugar a la pérdida de un millón de kilómetros cuadrados de su territorio a manos de los EUA donde se conformaron los estados confederados del sur que fueran derrotados por los del norte en una guerra civil que tuvo como centro el manejo de la producción algodonera aunque la leyenda habla de que su razón de ser fue la abolición del esclavismo en realidad declarada más de un año después de comenzada la confrontación militar.
Los numerosos conflictos internos y externos del estado mexicano generaron una profunda crisis económica acompañada de endeudamiento y así fue que el 31 de octubre de 1865, en Londres, los gobiernos de España, Francia y el entonces Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda decidieron destituir al presidente Benito Juárez, bajo el argumento de que éste no pagaba sus pasivos y crear una monarquía encabezada por un príncipe europeo.
Maximiliano era un buen candidato para ello después de haber sido desalojado militarmente como virrey de Lombardía y Venecia en el Imperio Austríaco y así lo entendió Napoleón III después de haber pensado en otras alternativas y de que España y el RU aceptaran las explicaciones de Benito Juárez sobre los atrasos para afrontar el pago de sus deudas.
Pero Francia quería constituir un estado fuerte en América del Norte que fuese un freno a la expansión continental de los EUA enmarcada en su consigna de “América para los americanos” elaborada, en su confrontación con Rusia, por el ex presidente John Quincy Adams y generalizada y difundida por el también ex presidente James Monroe.
Vencido Juárez por las tropas francesas aliadas a los terratenientes mexicanos se acordó la designación, tras largas discusiones, de Maximiliano como emperador, pero éste desilusionó a las élites adoptando políticas económicas y sociales que beneficiaron al campesinado pobre y también a Napoleón III por no implementar un poder adecuado para confrontar con los EUA de manera que las tropas francesas regresaron a su país de origen y Maximiliano fue derrotado y capturado por las fuerzas populares lideradas por Benito Juárez.
“Mande este recuerdo a Europa a mi muy querida mujer, si ella vive, y dígale que mis ojos se cierran con su imagen que llevaré al más allá. Lleven esto a mi madre y díganle que mi último pensamiento ha sido para ella”, dijo al responsable de su fusilamiento, entregándoles recuerdos personales y dio una moneda de oro a cada uno de sus siete ejecutores diciendo: “Perdono a todos y pido a todos que me perdonen y que mi sangre, que está a punto de ser vertida, se derrame para el bien de este país; voy a morir por una causa justa, la de la independencia y libertad de México. ¡Que mi sangre selle las desgracias de mi nueva patria! ¡Viva México!”.
Hasta el presente el Frente Nacionalista mexicano todos los años rinde homenaje a su memoria en Querétaro en el aniversario de su ejecución.

Por Fernando Del Corro

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