LA GUERRA POR LA BANDA ANCHA SATELITAL, ¿UN POSIBLE CASO DE “TRAICIÓN A LA PATRIA”?

En el mercado dicen que Aguad y De Loredo entregaron el monopolio del tercer satélite a la firma de EEUU. Los grupos que empujan la apertura satelital están furiosos con la decisión del Gobierno de cederle a Hughes el control del Arsat 3 y el espacio orbital. En medio de la polémica que generó el acuerdo con la firma estadounidense Hughes para construir el satélite Arsat-3, pude averiguar de fuentes de Enacom cómo la Casa Rosada diseñó una controversial estrategia que le permitirá prescindir del Congreso de la Nación (en forma inconstitucional y perversa) para llevar a cabo esta “privatización encubierta”. El tema promete generar mucho debate. El periodista y doctor en Matemática Adrián Paenza se refirió esta mañana a la privatización encubierta de Arsat. “Esto es fáctico, estamos entregando el país, es como si estuviésemos entregando una parte de la Patagonia”, aseguró en diálogo con el programa El Destape, que se emite por Radio 10.

En esta visión—que no resulta ajena a muchos políticos argentinos desde 1983—quien gana las elecciones, aunque sea por un voto, tiene derecho a mandar sin restricciones. La ley es un instrumento de gobierno, no un límite al poder de las mayorías. Hace ya más de dos décadas, el politólogo Guillermo O’Donnell describió esta visión como una concepción “delegativa” de la democracia. El presidente Mauricio Macri aseguró este pasado martes (18/07) que el acuerdo entre Arsat y la firma estadounidense Hughes para construir el satélite Arsat 3 permitirá “potenciar la capacidad tecnológica del país y en particular de la empresa Invap”. Consultado acerca de los rumores sobre una posible privatización, explicó que se trata de una alianza estratégica con la empresa Hughes basada en la capacidad tecnológica, en el desarrollo hecho del Arsat 1 y 2. “Estamos buscando un socio estratégico que potencie la capacidad de Invap y Arsat, porque cuando llegamos encontramos serios problemas de comercialización en Arsat 1 y 2, no queremos repetir esa experiencia que lanzamos un satélite y está vacío”, afirmó en diálogo con Radio Seis de Bariloche.
Macri llevó tranquilidad a los trabajadores al expresar: “Que no se preocupen los muchachos de Invap, que van a seguir trabajando en esto. Buscamos potenciar y mejorar experiencias que no han sido buenas en términos comerciales”. Respecto a la necesidad de que este acuerdo tenga que pasar por el Congreso, dijo que “no lo tengo tan claro, porque es un acuerdo sobre un satélite, con carácter más comercial que tecnológico, porque el desarrollo tecnológico será de Invap”. Lo cierto es que, según se pudo saber de fuentes del Ente Nacional de Comunicaciones –ENACOM- , Macri diseñó una “¿controversial?” estrategia que le permitirá prescindir, en contra de lo especificado en la Ley Nº 27.208, para llevar a cabo esta verdadera “privatización encubierta y maliciosa”. Como el Gobierno Macri no dispone de fondos para la construcción y puesta en órbita del Arsat-3, se creó maliciosa y falazmente una sociedad “nueva” en la que el estado Argentino cuenta con una parte minoritaria, siendo el 51% de la contraparte privada y que pertenecería a Hughes. De este modo, según su interpretación “no se estaría vendiendo a la firma estadounidense”, que es la realidad de lo que está sucediendo, sino que el Estado “le va a alquilar esa órbita”, al no tratarse de una “venta propiamente dicha”, y con dicho “¿alquiler?” pagarán esa parte minoritaria de la nueva inversión.
De este modo y con la visión de una democracia “delegativa más” -como antes lo fuera la de Menem, De la Rúa, Alfonsín y los Kirchner- , el Gobierno Macri y sus socios minoritarios (la UCR) no necesitaría la aprobación legal del Congreso Nacional, como establece taxativamente la Ley Nº 27.208; cabe destacar que el capital accionario y la utilización de los recursos de ARSAT son total y absolutamente “intransferibles”, salvo que se cuente con la autorización expresa del Congreso de la Nación con “mayorías agravadas”, según la Ley de Interés Nacional del Desarrollo de la Industria Satelital. “Entendemos que nuestras misiones satelitales no pueden seguir financiándose en un 100 por ciento con los impuestos de los argentinos. (…) ARSAT-3 busca viabilizarse también a través de inversiones o aportes privados”, dice falazmente el comunicado difundido ayer por Arsat, confirmando casi todo lo que se ha afirmado durante las últimas horas acerca del presente y futuro del proyecto Arsat 3, un satélite de telecomunicaciones que debería orbitar en la frecuencia otorgada a la Argentina.
Cabe recordar que los senadores nacionales Juan Manuel Abal Medina y Silvina García Larraburu, ambos del FpV-PJ, manifestaron su preocupación sobre el destino de ARSAT-3 luego de los trascendidos periodísticos que hablan de un acuerdo con una empresa estadounidense que podría derivar en la privatización de la compañía satelital. Abal Medina presentó un pedido de informes solicitando al Poder Ejecutivo Nacional que, a través de los organismos que correspondan, aclare la supuesta entrega de ARSAT a capitales extranjeros. “No vamos a permitir que se ponga en riesgo la soberanía tecnológica nacional ni que se viole la Ley 27.208, que indica que no puede modificarse ni el plan satelital ni la empresa ARSAT, sin la autorización correspondiente del Congreso de la Nación”, enfatizó. Para el legislador por Buenos Aires, “el recorte de recursos satelitales y la regresión de años de investigación e inversión científica no son más que el reflejo de un gobierno cuya principal política pública es el achicamiento del Estado”. En el mismo sentido, García Larraburu presentó otro pedido de informes sobre la política satelital, la nómina de empresas extranjeras autorizadas a operar en nuestro país y los convenios y contratos vinculados a la materia. Detalló que “las orbitas geoestacionarias son cruciales, no sólo porque se trata de un recurso limitado sino también porque contribuyen a la soberanía satelital que coloca a la Argentina entre los 10 países más desarrollados en materia de ciencia y tecnología”. “No queremos repetir la historia de los ‘90, años en que se privatizaron las valiosas orbitas que nuestro país tenía asignadas y costó el vaciamiento de nuestras empresas científico tecnológicas, con la consecuente pérdida de miles de puestos de trabajo con valor agregado”, señaló.
En tanto, el precandidato a senador por la provincia de Buenos Aires en el frente Unidad Ciudadana, Jorge Taiana, pidió este lunes que el Congreso impida una posible privatización de ARSAT-3. “Todo el mundo sabe la importancia de las telecomunicaciones, y en el mismo acto que privatizamos también estamos deshaciendo el Ministerio para que no queden rastros del crimen, porque se lo estamos dejando al mercado”, señaló el ex canciller en relación a la eliminación de esa cartera, que conducía Oscar Aguad, ahora ministro de Defensa. Taiana, advirtió que “cualquier alteración de la empresa tiene que ser aprobada por dos tercios del Congreso” conforme a lo establecido por la Ley 27.208 o sea Ley de Interés Nacional de la Industria Satelital que fuere sancionada en diciembre de 2015, por ese motivo enfatizó con suma razón: “Es una violación flagrante de la Ley”. “Es un hecho bochornoso, y además decir que antes del 31 de agosto -día que se realizaría el lanzamiento- tiene que estar terminado. No se explica por qué hay que darle el 51 por ciento a la empresa. Es bastante escandaloso, es bueno que haya salido a la luz. Hay una buena oportunidad de impedirlo, por la propia ley no se puede hacer lo que están haciendo”, agregó en diálogo con radio 10.

 

 

 

 

El ministro Oscar Aguad. Y el presidente Arsat Rodrigo de Loreto.
“Estamos entregando el país”, definió el periodista y doctor en Matemática Adrián Paenza al referirse esa mañana a la privatización encubierta de Arsat. “Esto es fáctico, estamos entregando el país, es como si estuviésemos entregando una parte de la Patagonia”, aseguró en diálogo con el programa El Destape, que se emite por Radio 10. “Empezamos a depender de alguien que se le puede ocurrir seguir vendiéndonos”, explicó quien fuera durante años conductor del programa televisivo Científicos Industria Argentina. Hablando del actual gobierno, encabezado por Mauricio Macri, manifestó: “Si pudieran desprenderse de una tercera parte del país lo harían” “Quienes compren esto van a tener que prepararse para que sea expropiado en el futuro. Esto es ilegal, por eso en algún momento Argentina va a recuperar lo que le han robado”, advirtió finalmente; poniendo una mirada muy ajustada a lo que está sucediendo con esta verdadera “privatización de un tema de Defensa Nacional y de Soberanía en Comunicaciones e ingeniería satelital argentina”.
“El Gobierno Nacional acaba de privatizar, quedando en minoría en el Directorio, lo que fue un logro y orgullo para los argentinos. El haber construido el Satélite ARSAT-3 y el haber podido ser, en América, el segundo país que tenía la posibilidad de colocar en órbita un satélite que daba información que luego el país negociaba la información para el resto de los países vecinos. Fue un logro, desde el punto de vista científico y técnico, de enorme trascendencia. En forma secreta el Gobierno ha vendido, a una empresa norteamericana, este verdadero esfuerzo que nuestros científicos y, reiteramos, nuestros técnicos habían logrado concretar el orgullo de todos los argentinos. Solamente ocho países tienen esta posibilidad en el mundo y nosotros éramos uno de ellos. Este gobierno acaba de deshacerse, de uno de los logros más significativos, que en el siglo XXI había producido nuestra República a través de nuestros hombres de Ciencia y Técnica. Lamento enormemente, un hecho que atrasa a la Nación, y que golpea fuertemente en el seno de la comunidad Científica y Tecnológica Argentina, que han demostrado ser no solamente capaces sino altamente creativos, con enormes posibilidades de igualarnos a los mejores del mundo. En lo personal, lamento profundamente, este acto de verdadero arrodillamiento ante los intereses imperiales de los Estados Unidos de Norte América”. Afirma contundentemente el ex diputado nacional Lorenzo Pepe.
“El ARSAT, emblema de la soberanía satelital, será explotado por una compañía norteamericana desde el próximo lanzamiento. El presidente Mauricio Macri aprobó la venta de ARSAT de manera ilegal a una empresa de Estados Unidos. Los próximos satélites producidos en Argentina serán manejados por una firma internacional que también se quedará con el espacio orbital que le correspondía al país. En una carta de intención firmada el 29 de junio a la que accedió “El Destape”, el Gobierno autorizó a la compañía Hughes a que se quede con “al menos” el 51% del ARSAT 3 y también la autorizó a cambiarle el nombre. La venta es ilegal: va en contra de la ley 27.208 de Desarrollo de la Industria Satelital aprobada en 2015, que en su artículo 8º dicta que “no se pueden ceder los derechos de este nuevo satélite y que, de hacerse cambios en el esquema que propuso el Congreso Nacional, deben volver a ser aprobados por el Congreso, según el artículo 10º. Pero, sin licitación ni consulta, se le cedió la producción y explotación del nuevo ARSAT a esta compañía, que también se quedará con el espacio orbital que le correspondía al país y se podrá llevar al exterior los dividendos que se generen, que hasta ahora eran para financiar futuros satélites. La fusión fue aprobada hace días en secreto por el director de ARSAT y “yerno” del ministro Oscar Aguad –ayer en Comunicaciones y ahora en Defensa- , Rodrigo De Loredo, y los representantes de Hughes, quienes acordaron que a partir de ahora se cree una nueva empresa. Mientras que para la producción de los anteriores ARSAT se usó al menos un 30% de elaboración argentina, para el nuevo satélite se comprará tecnología a Estados Unidos, donde también se arbitrará en caso de litigio, como en el caso de los fondos buitre. La firma beneficiada por la compra de herramental, según dicta la carta de intención firmada hace dos semanas, es la norteamericana “Thales Alenia Space. Hi there, I’m reading Privatización de ARSAT on Scribd and thought you might like it. Privatización de ARSAT by “El Destape” https://www.scribd.com/book/353932358/Privatizacion-de-ARSAT Scribd gives you monthly access to books, audiobooks, and more – for less than the cost of a paperback. Join today and read free for 30 days. Find out more at: http://www.scribd.com/ “. En esto Macri guarda coherencia: en 2006, como diputado, votó en contra del lanzamiento del ARSAT 1, al igual que Elisa Carrió y el propio Aguad. El flamante ministro de Defensa quedó en la mira desde la aprobación de la compra de Telecom por parte de Clarín, que también tiene relación con Hughes, una compañía con años en la industria satelital, cuyo manager general para la región es Hugo Frega”, explica Darío Gannio.
“Argentina se transformó con el lanzamiento de ARSAT 1 en el único país americano en lograrlo, además de Estados Unidos. En el mundo no hay más de diez países que puedan construir satélites geoestacionarios de telecomunicaciones. El primer ARSAT costó cerca de u$s 270 millones, el segundo u$s 250 y el tercero estaba valuado en 230 millones de dólares. Ese monto exacto es el que se le pidió a Hughes, sin sumarle ni un dólar a la valuación. Otro de los puntos que se le criticaron a la administración macrista tiene que ver con la venta de los servicios de estos satélites. Es que, al igual que las low cost para Aerolíneas, Macri autorizó la entrada de varias compañías que ofrecen un servicio similar al que ofrecía ARSAT. Así y todo, los satélites se autofinancian: con lo recaudado en seis años, se podía construir uno nuevo.” Termina explicando Gannio.

A la bronca en el sector empresario por lo que consideran que es una política neokirchnerista de cierre o monopolización del mercado satelital con el acuerdo con la contratista norteamericana Hughes, el Gobierno sumó ahora un problema político por el estallido del escándalo por la supuesta privatización de Arsat que salió a denunciar el kirchnerismo. Otra vez, Macri corrido por izquierda y por derecha. El acuerdo (en rigor una carta de intención, por lo que aún no está cometido el “delito penal” pero sí el de “tentativa” de “alta traición a la Patria” por afectar intereses estratégicos de la Nación Argentina) con Hughes fue firmado a fines de junio, cuando ya estaba prácticamente confirmado que Oscar Aguad dejaría el Ministerio de Comunicaciones. Lo selló el titular de Arsat, Rodrigo de Loredo, cuyo único activo para ocupar el cargo fue ser yerno del ministro, ya que no es especialista en satélites. Ahora, se descuenta que dejará la conducción de la empresa estatal y se irá con su suegro a Defensa.
El entendimiento implica conformar una empresa conjunta con Hughes para la construcción del Arsat 3. El desarrollo satelital argentino financiado por el Estado fue una política del kirchnerismo que Macri frenó cuando asumió por el alto costo que implicaba. Pero De Loredo operó fuerte para convencer a Mario Quintana y éste terminó aceptando un negocio de 230 millones de dólares para una sola empresa. De Loredo presentó una propuesta redonda para Macri y Quintana, desesperados por reducir el déficit. Una empresa trae los 230 millones de dólares para construir el tercer Arsat, la política de desarrollo satelital no se frena y la fabricación continúa en manos de Invap. Pero claro que el acuerdo tiene letra chica y el Gobierno hizo fuertes concesiones a Hughes, las que ahora el kirchnerismo denuncia como privatización. El programa “El Destape”, como se puede leer más arriba, reveló la carta de intención y las concesiones que contempla. Según esta información, el Gobierno habría aceptado que la compañía estadounidense se quede con el 51% del ARSAT 3 y con el espacio orbital que le correspondía al país. Además, podrá llevar al exterior los dividendos que se generen, que hasta ahora eran para financiar futuros satélites.
De confirmarse estas concesiones, el Gobierno habría violado la ley 27.208 de Desarrollo de la Industria Satelital, aprobada en 2015. Allí se establece que no se pueden ceder los derechos del tercer satélite, a menos que el Congreso lo apruebe con una mayoría calificada. Otra crítica que se hace es que para el nuevo satélite se comprará tecnología a Estados Unidos (a la firma Thales Alenia), mientras que en los dos primeros se usó al menos un 30% de elaboración argentina. De todos modos, seguirá siendo construido por Invap y operado por los técnicos de Arsat, según se desprende de la carta de intención. Detrás del escándalo por la “todavía hoy presunta privatización”, se esconde una feroz guerra de lobbys entre empresas que buscan hacer pie en el negocio de la banda ancha por satélite, un nicho que apareció por la decisión del macrismo de empezar a abrir el juego a empresas extranjeras, algo que la normativa prohíbe pero el Gobierno elude ilegítimamente por los “acuerdos de reciprocidad” con otros países. Desde el año pasado, más de diez satélites extranjeros fueron autorizados a operar en el cielo argentino y se desató una carrera para ganar espacios. Por caso, acaba de autorizar el satélite Amazonas 3, de la española Hispasat, un gigante del sector que está apostando fuerte a copar el negocio en Argentina. Hispasat es socia de Tesacom, una firma local de José Antonio Sánchez Elía, un lobbysta de la apertura de los cielos, cercano a Federico Pinedo y Héctor Huici.
Los grupos que empujan la apertura satelital están furiosos con la decisión del Gobierno de cederle a Hughes el control del Arsat 3 y el espacio orbital, ya que eran varios los interesados en comprar capacidad (la capacidad del Arsat 1 y 2 fue vendida en su totalidad) para ampliar los servicios de banda ancha satelital, el negocio que más expectativa genera. Es por eso que en el mercado se quejan porque el Gobierno entregó el paquete cerrado a Hughes, y hablan de un “neokirchnerismo” porque no podrán competir con la empresa estadounidense. Es que hasta ahora el negocio de la banda ancha por satélite (que sirve para llevar el servicio a zonas rurales o alejadas a centros urbanos sin red de fibra óptica o telefónica) está muy poco desarrollado y con una tecnología bastante obsoleta, por lo que donde se presta el servicio la calidad es bastante mala. Pero la llegada de satélites con tecnología de avanzada, como el Amazonas 3 o el Spaceway 2 (que está empezando a probar Directv) podrían generar un boom del negocio, sobre todo con el empuje que genera servicios de contenido “on demand” apalancado en la banda ancha como Netflix. Como nadie se lo quiere perder en el sector están furiosos con De Loredo y dicen que no sólo le generó un conflicto político a Macri sino también con inversores. Es por eso que en el mercado sostienen que la carta de intención con Hughes podría terminar en la nada, sobre todo si el escándalo político sigue tomando temperatura.
La empresa Arsat por boca de Rodrigo de Loreto emitió un comunicado en el que sostuvo que “la carta de intención firmada con la empresa Hughes no prevé, bajo ningún motivo ni circunstancia, la privatización de ARSAT ni de ninguno de sus activos”. En la nota, la empresa dijo que cualquier acuerdo posterior a la Carta de Intención “debe estar bajo el amparo y cumplimiento de la Ley de Desarrollo de la Industria Satelital”. “Con Hughes se firmó una carta de intención que establece condiciones generales de una colaboración entre empresas, que debe ser detallado y trabajado más adelante mediante un acuerdo definitivo. El objetivo final de esta carta de intención es que un tercer satélite construido por la industria nacional, reciba inversión directa para su confección”, explicaron. “Las órbitas que ocupará el tercer satélite, se realice con o sin inversiones de Hughes, serán del Estado Argentino. Será fabricado por INVAP, por recursos humanos argentinos y con la participación de empresas nacionales del sector”, continúa la nota. “Por otro lado, los insumos no susceptibles de ser provistos nacionalmente, son importados desde las empresas francesas Thales o Airbus. Son los mismos utilizados en Arsat 1 y 2 y corresponden a contratos firmados por la gestión anterior”, agrega. “Para dejarlo en claro, no hay ninguna participación de Hughes ni de ningún otro operador privado en la explotación de los activos de la empresa Arsat, sean sus satélites o su red de fibra, data center o infraestructura de televisión”, insiste el comunicado, en el que se argumenta que las “misiones satelitales no pueden seguir financiándose en un 100% con el impuestos de los argentinos” por lo que se buscan aportes privados.

 

 

 

 

 

Macri y Aguad INVAP y Satelite ARSAT
Mauricio Macri defendió el acuerdo entre Arsat y la firma estadounidense Hughes, denunciado por el kirchnerismo y otras muchas personas y especialistas en Comunicaciones y Defensa Nacional como una “privatización encubierta”, y aseguró que los satélites lanzados durante el kirchnerismo estaban “vacíos”. “No queremos repetir esta experiencia de que lanzamos un satélite y está vacío. Eso cuesta miles de millones de pesos a todos los argentinos” afirmó con absoluto descaro y mintiendo el presidente en una entrevista que concedió a Radio Seis de Bariloche, localidad donde funciona el Invap. Macri dijo que al asumir la Presidencia, encontró “serios problemas de comercialización” para los dos primeros satélites de la serie, enviados al espacio durante la gestión de Cristina Kirchner. “Cuando llegamos al gobierno, teníamos un satélite en órbita vacío (?). Se deben lanzar cuando primero se ha comercializado una gran parte. Pero en los últimos años hemos hecho cosas raras, como por ejemplo, centrales que se inauguran y después no funcionan, como en Santa Cruz”, señaló en referencia a las represas, que en rigor nunca fueron inauguradas.
Como explica un experto, justamente la pelea es quien manejará los servicios del satélite una vez en órbita y que detrás del escándalo por la presunta privatización está la pelea entre grandes compañías para dominar el negocio de la banda ancha satelital, que empieza a desarrollarse. Macri argumentó que antes “Invap no conseguía financiamiento” y en las licitaciones “quedaba afuera de la cancha”, y que en cambio ahora “se puede acceder a buen financiamiento. Ahora el mundo nos visita y nos dice ‘queremos trabajar con ustedes'”. “Les digo a los muchachos de Invap que no se preocupen, van a seguir trabajando, y estamos buscando cómo potenciar mejor su trabajo”, afirmó En cuanto al acuerdo con Hughes, Macri dijo que “esto recién comienza, es el principio de una carta de intención para avanzar”. “La investigación y el desarrollo, aislados del mundo, no pueden avanzar”, justificó. Y agregó que “esta es una alianza estratégica, basada en nuestra capacidad tecnológica”, en la que el país “buscó un socio que potenciará la capacidad de Invap, porque va a ser la que provea el Arsat 3. Esta es una inserción inteligente de Argentina en el mundo”.
Arsat, empresa estatal de soluciones satelitales, afirmó ayer que la carta de intención firmada con Hughes el 29 de junio no implica “bajo ningún motivo ni circunstancia la privatización” de la compañía “ni de ninguno de sus activos”. E indicó que esta nueva empresa incorporará inversión externa y privada a las misiones satelitales nacionales, que “no pueden seguir financiándose en un 100% con los impuestos de los argentinos”, desconociendo la Ley Nº 27,208. Por su parte, Marcos Peña Braun dijo que es “falso” que se pretenda privatizar Arsat y lo adjudicó a “otra mentira más” del kirchnerismo. “Mintieron gobernando todo el tiempo, siguen mintiendo como oposición”, afirmó el jefe de Gabinete con una caradurez digna de CFK. Para que quede claro el “intento de privatización y defraudación al Interés Nacional” que se esconde en el principio de acuerdo entre la firma estatal ARSAT y la empresa estadounidense Hugues agrego como archivo adjunto el texto completo de dicho acuerdo en un escaneo del mismo (Ver archivo Adjunto)
Asimismo para poder confirmar las prohibiciones específicas de la Ley Nº 27.208 y de la Ley Nº 27.078 que fuere modificada por la posterior y aun vigente (agrego archivo Adjunto) donde quedan en evidencia las actividades delictuales y pasibles de ser caratuladas como de “Alta Traición a la Patria” de acuerdo a la Constitución Nacional Argentina por afectar altos intereses de Defensa nacional.

Buenos Aires 21 de Julio de 2017
Arq. José Marcelino García Rozado
Ex Subsecretario de Estado 1973/1976 y 1989/1993

ANTECEDENTES

Acuerdo Arsat-Invap con Hughes — ingresar aqui para ver

Ley de Desarrollo de la Industria Satelital 27.208 y 27.078 ingresar aqui para ver

 

 

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