EL GENERAL QUE LE ROBÓ LOS DIENTES A BELGRANO… PARA MITRE

Pablo Riccheri fue Teniente General, ministro de Guerra, Águila Roja de Alemania, Gran Oficial de la Corona de Bélgica… pero ingresó a la historia por el robo de los dientes de los restos de Manuel Belgrano y, según explicó, para llevárselos a Bartolomé Mitre: ¡¿?!

Joaquín V. González y Pablo Riccheri en la portada de Caras y Caretas.

Pablo Riccheri nació el 08/08/1859 en San Lorenzo, Santa Fe. A los 15 años ingresó al Regimiento de Milicias de San Lorenzo y 1 año más tarde al Colegio Militar de la Nación, de donde egresó como Teniente Segundo de Artillería en 1879. Ante la falta de un instituto de formación superior que brindara los conocimientos necesarios para que los estudiantes pudieran convertirse en integrante del Estado Mayor, el Estado decidió otorgar becas a oficiales destacados para cursar estudios en institutos castrenses europeos. Así el ya capitán Pablo Riccheri fue enviado a la Escuela Superior de Guerra de Bélgica. Obviamente conocer Europa le cambió su enfoque sobre muchas situaciones y eventos.
En 1898, Julio Argentino Roca fue el 9no. Presidente de la Nación, y le encargó a Riccheri la compra de fusiles Mauser, que usaban las fuerzas alemanas. En 1900, Roca lo designó ministro de Guerra, con la responsabilidad de crear un nuevo Ejército argentino, profesional y moderno. Riccheri convenció a Roca para implementar el Servicio Militar Obligatorio, institución que, junto al reclutamiento de civiles, consiguió los efectivos necesarios para el proyecto.
También creó el Cuerpo de Sanidad Militar, la Escuela para la formación de los Médicos Militares, la Escuela de Mecánicos del Ejército, la Escuela de Aplicación para Clases y la Escuela de Aplicaciones de Artillería e Ingenieros. Además, él organizó el territorio en 7 regiones militares y compró las tierras en Campo de Mayo, Campo Gral. Belgrano, Campo General Paz, Campo Los Andes y Paracao para establecer cuarteles. También reorganizó la Secretaría de Guerra y el Regimiento de Granaderos a Caballos.
En 1902, ocurrió el asunto que lo selló para siempre: los restos de Manuel Belgrano fueron exhumados para el traslado al mausoleo que se le construía. Para muchos, una aberración -otra más que debe soportar Belgrano- porque no era su voluntad la pompa sino una tumba austera. Debe recordarse que Belgrano falleció en el olvido de la sociedad y una pobreza tal que para la lápida se usó un lavatorio de la familia. Apenas 1 diario dio la noticia de la muerte de Belgrano: el “Despertador Teofilantrópico Místico-Político”, cuyo director, Francisco de Paula Castañeda, precisamente lamentó por el triste, ingrato y pobre funeral que se había dado al patriota.
Pero Roca decidió levantar un mausoleo con mármol italiano porque así era Roca.
Una comisión que integraban, entre otros, un nieto y un bisnieto de Belgrano, y los ministros Joaquín V. González y Pablo Ricchieri exhumó los restos de Manuel Belgrano. Debajo de la lápida no hallaron ningún ataúd, sólo clavos, tachuelas y algunos huesos dispersos. Cuando se removió la tierra y la lápida, no se encontró ningún ataúd, sólo algunos huesos sueltos y piezas dentarias. De pronto, del osario desaparecieron los dientes. Todo apuntó a responsabilizar a los ministros González y Riccheri quienes, ante la fuerza que tomaron las denuncias, tuvieron que regresar los dientes, de acuerdo al libro “Territorio Borges y otros ensayos breves” (Buenos Aires, Editorial Atuel, 2000) del escritor Jorge B. Rivera, en el capítulo sobre los episodios de necrofilia y de violencia política en la Argentina.
Rivera explicó: “La exhumación del cadáver de Belgrano, en el atrio del Convento de Santo Domingo dio lugar en 1902 a un episodio curioso: Joaquín V. González y el general Pablo Ricchieri habrían intentado apoderarse durante la ceremonia de algunos dientes de Belgrano”. En la página 157, Rivera explicó que, por ese motivo, la revista Caras y Caretas del 13/09/1902 publicó una caricatura en la que el espíritu de Belgrano increpa a sus depredadores: “¡Hasta los dientes me llevan! ¿No tendrán bastante con los propios para comer del presupuesto?”. El diario La Nación, de Bartolomé Mitre, describió el episodio de la siguiente manera “… A medida que se extraían se depositaban en una bandeja de plata, que sostenía uno de los monjes del convento. Las tibias se descubrieron en la tierra colocadas casi paralelamente, pero al sacarlas quedaron reducidas a pequeños fragmentos. (…) Se han encontrado en relativo buen estado algunos dientes. (…) La urna fue depositada bajo el altar mayor esperando la terminación de los trabajos del suntuoso mausoleo”.
Sin embargo, Riccheri explicó que se había llevado el diente para entregárselo a Mitre, quien lo recubriría de oro y lo devolvería: (jajajaaa) En cambio el diario “La Prensa” -al que había recurrido Fray Modesto Becco, uno de los monjes presentes, para denunciar lo sucedido- dio otra versión: “En el sepulcro del General Belgrano. Exhumación de sus restos. Un acta defectuosa. Repartición de dientes entre los ministros… en la tumba de Belgrano se encontraron varios dientes en buen estado de conservación, y admírese el público: esos despojos sagrados se los repartieron buena, criollamente, el ministro del Interior y el ministro de Guerra. Ese despojo hecho por los dos funcionarios nacionales que nombramos debe ser reparado inmediatamente, porque esos restos forman parte de la herencia que debe vigilar severamente la gratitud nacional; no son del Gobierno sino del pueblo entero de la República y ningún funcionario, por más elevado o irresponsable que se crea, puede profanarla. Que devuelvan esos dientes al patriota que menos comió, en su gloriosa vida, con los dineros de la Nación”.
Precisamente Fray Modesto Becco escribió al correo de lectores de La Prensa:
“Señor Director de La Prensa:
Muy Señor mío:
El Excelentísimo señor Ministro del Interior, Joaquín V. González, que llevó un diente del General Belgrano para mostrárselo a varios amigos, acaba de remitirme esa preciosa reliquia del glorioso prócer de la Patria, la cual está en mi poder y bajo custodia de esta comunidad, como el demás resto de sus cenizas”.
Como podemos observar, una constante en la historia argentina parece ser la de tener algunos políticos que nos avergüencen y que cedan ante la presión de la prensa, que actúa de observador. Como señaló Habermas, la prensa es esa esfera pública donde se dé la publicidad de los intereses que las sociedades tienen en común. Ella surge de ese espacio de discusión entre iguales haciendo, según el autor, visible todo a todos.
En eso reside su importancia y el caso que presentamos hoy ilustra el importante papel que cumple el periodismo independiente.”

Quizá para resarcir su propia memoria, Riccheri cofundó la Asociación de Boy Scouts Argentinos, el 04/07/1912, asociación que presidió en 1914. ¡Lo pasó a retiro Hipólito Yrigoyen, en 1922, con el grado de Teniente General! Como vemos nuestra historiografía “oficial” o sea la Historia Argentina según Bartolomé Mitre suele tergiversar la realidad y terminó creando un verdadero “relato historiográfico” muy, pero muy alejado de la realidad y la verdad histórica. Dijo un sabio pensador: “los pueblos que no tienen historia –o que como los argentinos tenemos un “relato de la historia argentina”- …no tienen futuro”. Y Argentina paso durante los últimos 12 años pasados de un “seudo relato épico”, a casi un año y tres cuartos de un nuevo “relato de felicidad, honestidad (?) y empalagoso seudo futuro lleno de felicidad e inversiones”, que por lo menos hasta el día de hoy no se corresponde con la realidad, y ésta es “la única verdad”.

Fuente : Urgente 24

Buenos Aires, 10 de Agosto de 2017
Arq. José Marcelino García Rozado
Ex Subsecretario de Estado
1973/1976 y 1989/1993

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