GUAN DE ISLA ESPAÑOLA A CONVERTIRSE EN LA POSIBLE “PRIMERA GUERRA NUCLEAR DEL SIGLO XXI”.

Después de considerar que la retórica ardiente de Donald Trump, prometiendo un infierno de “fuego y furia jamás visto” es “un montón de tonterías”, el régimen de Corea del Norte anunció que está ultimando sus planes de atacar Guam; plan que tendrá listo en breve y que consiste en lanzar cuatro misilazos a la estratégica isla norteamericana en medio del Pacífico. Tras las nuevas amenazas norcoreanas, Japón advirtió que está en condiciones de interceptar y abatir los misiles que el régimen norcoreano asegura estar dispuesto a lanzar contra la isla. Lo dijo en el Parlamento en flamante ministro de Defensa, Itsunori Onodera. Tokio, afirmó el portavoz del gobierno japonés Yoshihide Suga, mantendrá la máxima vigilancia porque “no podemos tolerar un tan claro acto de provocación para la seguridad de la región y de la comunidad internacional, incluido nuestro país”. En esta nota, las alternativas de Washington para destrabar la crisis coreana, sus probabilidades y consecuencias.

 

 

 

 

 

El líder norcoreano Kim Jong Un y el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, enredados en una peligrosa escalada verbal. / AFP Parte de la flota norteamericana en el puerto de Polaris Point, en Guam. AFP
Japón y Corea del Sur advirtieron inmediatamente que están listos para responder a cualquier agresión norcoreana, encendiendo aún más la tensión en la región. Pyongyang confirmó así su intención de atacar la isla estadounidense de Guam, anunciada dos días atrás, y anticipó que evalúa “seriamente” el uso “en forma contemporánea” de cuatro misiles de alcance intermedio Hwasong-12 para golpear activos estratégicos de la Marina y la Aeronáutica de Estados Unidos. En Guam, en poder de los estadounidenses desde 1898, la marina norteamericana tiene la Base Aérea de Andersen con 6.000 soldados.
El plan esbozado por el general Kim Rak-gyom, jefe de la unidad balística especial, prevé su completa definición para mediados de agosto, a la espera de la ejecución de la orden del líder Kim Jong-un, según la agencia de noticias oficial Kcna. De acuerdo al reporte, los misiles atravesarán el cielo de las prefecturas japonesas de Shimane, Hiroshima y Koichi para cubrir la trayectoria hacia el sur de “3.356,7 kilómetros en 1.065 segundos (casi 18 minutos, ndr) antes de tocar tierra en los 30-40 km de Guam”. La medida está destinada a las “fuerzas enemigas de las principales bases militares en Guam y enviar una advertencia crucial para Estados Unidos”, en respuesta al mensaje de “fuego y furia” enviado por Trump si Pyongyang no deja de lado sus amenazas nucleares hacia Washington.
“Un dialogo sano no es posible con una persona privada de razón y solo una fuerza absoluta puede funcionar con él”, dijo el general Kim Rak-gyom citado por la agencia.
Guam, una isla de 544 km cuadrados, dista a unos 3.400 km de Pyongyang: alberga miles de militares, en gran parte concentrados en la base Andersen con la 36° división aérea reforzada por bombarderos estratégicos B-52 e B-1B, además de sistemas sofisticados antimisiles Thaad, de reciente despliegue también en Corea del Sur. Además de ser un activo militar estratégico, Guam es una joya turística donde viven más de 160 mil personas. Dos B-1B, listos para alcanzar el Norte en apenas dos horas, realizaron esta semana maniobras de vuelo sobre la península junto a cazas de Seúl.
Corea del Norte reaccionó con estas amenazas ante las nuevas sanciones decididas por el Consejo de Seguridad de la ONU después de dos lanzamientos de misiles balísticos intercontinentales del mes pasado, uno de ellos el 4 de julio con el uso de un Hwasong-14 en el día de la independencia de Estados Unidos. Según The Washington Post, la inteligencia estadounidense considera que Pyongyang obtuvo con éxito el proceso de miniaturización de una bomba atómica, pasaje crucial para emerger como potencia nuclear. Tras las nuevas amenazas norcoreanas, Japón advirtió que está en condiciones de interceptar y abatir los misiles que el régimen norcoreano asegura estar dispuesto a lanzar contra la isla. Lo dijo en el Parlamento en flamante ministro de Defensa, Itsunori Onodera. Tokio, afirmó el portavoz del gobierno japonés Yoshihide Suga, mantendrá la máxima vigilancia porque “no podemos tolerar un tan claro acto de provocación para la seguridad de la región y de la comunidad internacional, incluido nuestro país”.
Además, invitó a Pyongyang a ejercer el autocontrol. Onodera observó que un eventual ataque contra Guam rompería la disuasión estadounidense en relación a las acciones hostiles hacia Japón. Se trata, dijo, de un escenario de gravedad y emergencia que pondría en riesgo la asistencia misma de la nación japonesa. Por ello, Tokio podría ejercer el derecho de “autodefensa colectiva” en la interpretación hecha del Parlamento hace algunos años, poniendo en campo los sistemas antimisiles Aegis. Sería, de hecho, la reacción no sola ante un acto contra Japón sino contra un aliado. También Corea del Sur prometió una “fuerte y resolutiva reacción” a cualquier ataque del Norte junto a sus aliados, en especial Estados Unidos. El coronel Roh Jae-cheon, portavoz del Comando de Estado mayor militar conjunto, aseguró que, gracias a la sólida combinación militar Washington-Seúl, “estamos absolutamente listos para reaccionar con decisión a toda provocación del Norte”.
Los residentes de la pequeña isla de Guam, tienen miedo. De repente han quedado atrapados en la descontrolada retórica bélica y explosiva de dos líderes poco confiables a la hora de la diplomacia: el norteamericano Donald Trump y el líder norcoreano Kim Jong Un. El régimen de Kim anunció que estaba examinando sus planes de atacar el territorio estadounidense, que tiene una importancia estratégica. Y Trump replicó con una lluvia de “fuego y furia nunca vistos”, que dejó a todos petrificados en Washington. En el medio, Guam, con una población de 162.896 personas. Situada en el Pacífico occidental, a unos 2.000 kilómetros al este de Filipinas, la pequeña isla pertenece a Estados Unidos desde 1898. Guam forma parte del archipiélago de las Marianas y no sólo es un popular destino turístico por sus playas de arena y sus arrecifes de coral, sino también una de las principales bases militares estadounidenses en la región.
Tiene una superficie de 544 kilómetros cuadrados y unos 160.000 habitantes. Durante la Segunda Guerra Mundial, Guam fue ocupada por Japón tras el ataque a Pearl Harbour en 1941 contra las tropas estadounidenses, pero tres años después fue recuperada por Estados Unidos y convertida en base militar permanente. Durante la Guerra de Corea (1950-1953) adquirió una gran importancia estratégica y en la de Vietnam sirvió como punto de partida de los ataques aéreos de las fuerzas estadounidenses. Navegantes probablemente procedentes de Indonesia o Filipinas comenzaron ya hace unos 4.000 años a poblar la isla. Sus sucesores, el pueblo chamorro, conforman hoy en día la mayor parte de la población.
La isla fue descubierta por nuestro conocido Fernando de Magallanes en el siglo XVI y se convirtió en escala de los barcos españoles en los siglos siguientes, que la colonizaron durante más de 300 años hasta su práctico abandono tras la independencia de México en 1810 y su cesión a Estados Unidos tras la guerra hispano-estadounidense de 1898. De la herencia española quedó el catolicismo y la lengua, ya que aunque no se habla español, los chamorros sí utilizan muchas palabras de esa lengua, al igual que ocurre en Filipinas.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Los habitantes de la isla, administrada por un gobernador, son ciudadanos estadounidenses, pero no pueden participar en las elecciones presidenciales, por ejemplo. Aunque funcionarios locales restaron importancia a las amenazas norcoreanas, algunos residentes de la isla señalaron que ya no pueden ignorar la idea de ser un blanco potencial. Un conductor de autobús de 37 años señaló que está preocupado por su hijo y que podría marcharse de la isla. Guam está acostumbrada a las amenazas de Corea del Norte, pero los avances de Pyongyang en su programa nuclear y la retórica incendiaria de Trump, agravó las preocupaciones sobre un conflicto entre las dos naciones con arsenal nuclear. De hecho, la delegada de Guam en la Cámara de los Representantes de los Estados Unidos, Madeleine Bordallo, pidió hoy al presidente que trabaje con la comunidad internacional y China para evitar el conflicto con Pyongyang. Bordallo, que no cuenta con derecho a voto en el Congreso, criticó la actitud del mandatario estadounidense.
El mensaje del presidente es “preocupante e inútil y no establece una estrategia clara sobre cómo abordará las amenazas crecientes de Corea del Norte”, apuntó la congresista en un comunicado en el que urge a no tolerar el comportamiento “temerario” del líder asiático.
Estados Unidos cree (es más está convencido) que Corea del Norte ha desarrollado un arma nuclear lo suficientemente pequeña como para caber en un misil balístico, convirtiéndose en una potente amenaza. Así lo informó el Washington Post el martes, citando un análisis de inteligencia. Sin embargo, aunque Pyongyang ha avanzado mucho más rápidamente de lo esperado en tecnología bélica, los expertos consideran que aún debe superar obstáculos para convertirse en una amenaza inmediata por su arsenal nuclear. Corea del Norte realizó cinco pruebas de bombas nucleares. La última, el 9 de septiembre de 2016, tenía aproximadamente el tamaño de la bomba que Estados Unidos tiró sobre Nagasaki en 1945. Pyongyang dijo que ese dispositivo iba a ser miniaturizado y “estandarizado” para su uso en misiles balísticos.
Este año el régimen de Kim Jong-Un probó tener la capacidad de lanzar un misil balístico intercontinental (ICBM) en dos pruebas. Las más reciente, el 28 de julio, exhibió un misil con un alcance teórico de 10.000 kilómetros, lo que podría afectar a gran parte de Estados Unidos y Europa, incluyendo ciudades como Nueva York y París. Además de misiles con tecnología precisa para alcanzar su objetivo, Pyongyang necesita asegurarse de que sus bombas, transportadas en un misil ICBM, sobrevivirán a un reingreso desde la alta atmósfera a unos 25.800 kilómetros por hora. Es posible que sus ojivas sean lo suficientemente robustas como para sobrevivir a las velocidades más lentas de un misil de alcance más corto que podría golpear a Japón, pero poco probable con un ICBM, según expertos. Michael Elleman, del Instituto Internacional de Estudios Estratégicos (IISS), estimo que el vehículo de reingreso en la prueba del 28 de julio probablemente se rompió y se desintegró.
Siegfried Hecker, un experto nuclear de la Universidad de Stanford, dijo que podrían pasar otros cinco años antes de que Corea del Norte tenga un vehículo de reingreso lo suficientemente fuerte. El programa de armamento de Pyongyang está muy limitado por el pequeño suministro que tiene de uranio y plutonio, especialmente plutonio, preferible en un arma montada en un ICBM, explicó Hecker, que visitó Corea del Norte varias veces para conocer sus actividades nucleares. Combinados, dijo, sus aprovisionamientos de uranio y plutonio alcanzan para 20 a 25 armas nucleares. Pero según el informe del Washington Post, la CIA cree que Pyongyang ya tiene hasta 60 armas nucleares en su arsenal.
Era el paso que faltaba para hacer zozobrar al mundo. Tras probar dos veces en las últimas semanas sus misiles balísticos intercontinentales con capacidad de llegar a Alaska, Corea del Norte logró ahora desarrollar bombas nuclear lo suficientemente pequeñas para poner en esos cohetes. Así lo aseguran funcionarios de inteligencia citados por el diario The Washington Post, lo que dejaría a Corea del Norte en el pedestal de plena potencia nuclear. Este nuevo análisis al que llegó la Agencia de Inteligencia de Defensa coincide con otra novedad, según el Post: el número total de bombas nucleares que posee el régimen de Kim Jong Un. Los Estados Unidos calculan que son unas 60 bombas atómicas. Aunque expertos independientes estiman que el número es menor.
Estos hallazgos seguramente generarán preocupación sobre la amenaza norcoreana, cuya evolución parece ser mucho más rápida de lo que se pensaba. Las pruebas nucleares y de misiles que viene haciendo Kim Jong Un le valieron este fin de semana unánimes sanciones por parte del Consejo de Seguridad. Se trata de duras represalias económicas a las que incluso se sumaron los tradicionales socios del régimen: China y Rusia. A estas medidas, Pyongyang respondió con amenazas y prometió una venganza hacia Estados Unidos que será “mil veces más grande”.

 

 

 

 

Lanzamiento en Corea del Norte de un misil balístico intercontinental- Guam, la bella isla que Norcorea quiere bombardear.
Aquí analizamos cuáles son las opciones para resolverla: 1º Un golpe preventivo. Dada la creciente amenaza de Corea del Norte, algunos en Estados Unidos, también entre los seguidores de Trump, abogan por golpear a los comunistas y acabar con el problema. Consideran que el régimen norcoreano ya ha sobrepasado la línea roja, puesto que Pyongyang ya no solo podría alcanzar la Costa Oeste, sino también Chicago o Dallas, en el interior de Estados Unidos. Un “golpe de martillo” estadounidense violento y rápido, para que Corea del Norte no pueda reaccionar, parece poco probable e impensable.

 

 

 

 

 

 

Foto facilitada por el Departamento de Defensa de EE.UU. de una vista aérea de la base naval estadounidense en el puerto de Apra (Guam) La base Naval norteamericana en la isla de Guam

Las consecuencias serían, sobre todo para los vecinos de Corea del Norte, muy dramáticas. Posiblemente habría millones de muertos en solo unas horas. Sin embargo, esta opción podría ser más atractiva para Trump por su limitación geográfica, ya que el conflicto tendría lugar en la otra punta del mundo, escribe la revista “The Atlantic”. Pero allí están también Corea del Sur y Japón, aliados de Estados Unidos. A esto se le añade que Estados Unidos tendría que reunir en secreto un enorme Ejército, mucho más grande que el de Irak en 2003, para mantener el factor sorpresa. ¿Cómo podría hacerse eso?
Además, los expertos sostienen que sería muy poco probable que se destruyera el arsenal completo de Kim Jong-un en un solo golpe, dada la montañosa topografía del país, escribió “The New York Times”. Pero después, la respuesta del líder norcoreano sería terrible, advirtió “Atlantic”. Eso también lo sabe el Ejército estadounidense. Un golpe preventivo seguido de un caos y una desolación infernal podría ser “la mayor catástrofe de la historia de la humanidad”. El secretario de Estado, James Mattis, ya lo advirtió a finales de mayo. Por lo tanto, esta opción es muy poco probable.
2º Una serie de pequeños ataques. Los militares describen esta posibilidad como un “término medio”, una forma minimizada de “apretar las tuercas”. Por ejemplo, Washington podría reaccionar con un pequeño pero doloroso golpe a una zona de pruebas norcoreana tras el siguiente ensayo con misiles. En caso de que Corea del Norte respondiera, en teoría de forma limitada, Estados Unidos reaccionaría con más dureza. Los expertos explican en “Atlantic” la lógica que sigue esta táctica: en una escalada controlada, Corea del Norte acabaría viendo que Estados Unidos es más fuerte. Sin embargo, esta opción es también improbable, puesto que es muy complicado controlar la escalada de un conflicto. Corea podría comportarse militarmente de forma muy diferente a lo esperado.
3º Asesinato del líder o cambio de régimen. El asesinato del líder para hacer caer dictaduras o autocracias se discute desde la Antigüedad. La desaparición del líder y de su cúpula podría permitir un cambio de rumbo radical. Aparte de las implicaciones legales, un acto de este tipo sería muy difícil de llevar a cabo y nadie podría garantizar que el Ejército norcoreano no devolvería el golpe después. Sería un juego muy arriesgado. Como dijo “The Guardian”: “¡Con las armas nucleares no se juega!”
4º Continuar como hasta ahora y normalizar las relaciones. Esta opción es ardua, pero posible; se trata de hacer política. Estados Unidos tendría que aceptar de mala gana que Corea del Norte no abandonará sus armas nucleares, pero que por motivos de supervivencia nunca las utilizará. Entonces, Corea del Norte se calmaría y terminaría con sus provocaciones. Los expertos consideran que esta opción no es de buen gusto ni una panacea, y que además las violaciones de los derechos humanos continuarían en el país comunista.
Sin embargo, las conversaciones directas entre los dos Gobiernos le proporcionaría a Pyongyang lo que tanto anhela: el reconocimiento de la comunidad internacional, aunque lo haya inducido mediante amenazas. Según el Instituto Brookings, Washington podría conseguir que Corea del Norte se convirtiera en una parte más de Asia con el fin del aislamiento. Al final, este podría ser el camino hacia un tratado de paz en la península coreana y hacia el final de las sanciones; el complicado camino de la diplomacia incluyendo a Corea del Sur y China.
“Vivir con una Corea del Norte nuclear no significa apoyar su programa armamentístico. Lo mismo ocurrió con India, Pakistán o Israel”, según “Foreign Policy”. La gran diferencia es la profunda enemistad que existe, pero si esta se reduce de forma activa, el problema de Corea del Norte se minimizaría, opina el think tank CSIS. “La contención y la intimidación son las opciones menos malas”, según Brookings y eso mismo es lo que está ocurriendo actualmente. Sin embargo, parece difícil imaginar que Trump acepte a los norcoreanos a regañadientes, cuando el presidente de Estados Unidos se ha rebajado al nivel retórico norcoreano de forma tan espontánea y no tiene ni idea de la paciencia necesaria en política exterior. No obstante, no parece tampoco imposible, dadas las desastrosas y lamentables consecuencias potenciales de las demás opciones.
“Como presidente negociaría como loco para conseguir el mejor acuerdo”, dijo Trump sobre Corea del Norte en 1999. Pero hoy la realidad es otra y Trump también lo es. Desde su asunción, y aún antes durante la campaña presidencial Donald siempre alardeo de que con él presidente estadounidense “Corea del Norte iba a recibir una ejemplar corrección por parte de la primer potencia mundial”. Entre Kim Jong Un y Donald Trump el mundo comenzó a vivir horas de absoluto estremecimiento; porque uno amenaza con borrar del mapa a la Isla de Guam y el otro con desatar “la ira de Dios” mediante una acción punitiva de características imprevisibles y que nadie puede aventurar como terminaría.

 

 

 

 

Fotografía de archivo cedida por la NASA que muestra una imagen de la isla de Guam- La isla de Guam, una pequeña perla en el medio del Pacífico, y un bastión militar de Estados Unidos

Entre un “loco antisocial” que busca como “destacarse e imponerse como potencia militar” y otro “loco o inimputable” que dice estar dispuesto a iniciar con un ataque nuclear sobre Pyongyang que no sería otra cosa que la “tercer guerra mundial” porque se desataría en el oriente asiático una verdadera guerra nuclear de impredecibles consecuencias y dónde se sabría donde comenzaría, pero sería imposible determinar dónde y cómo terminaría. ¡Sería sin duda alguna la primera guerra nuclear del siglo XXI! Ya que en 1945 sucedió la guerra nuclear real en Hiroshima y Nagasaki del siglo XX.

Buenos Aires, agosto de 2017
Arq. José Marcelino García Rozado
Ex Subsecretario de Estado
1973/1976 – 1989/1993

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