LA TORTUOSA RELACIÓN ENTRE KIRCHNER Y MARSANS

Un gobierno que gestionó y negoció mediante funcionarios corruptos nunca podría dar buenos resultados, dice un analista.
El Estado argentino, durante el Gobierno Kirchner, con Ricardo Jaime como secretario de Transporte y el ministro De Vido realizó un manejo torpe en la relación con Marsans-Interinvest, accionista del Grupo Aerolíneas Argentinas (ARSA). Un gobierno que gestionó y negoció mediante funcionarios corruptos nunca podría dar buenos resultados: urdieron arreglos que, según el reciente fallo del CIADI, nos dejaron un nuevo pasivo de US$320 millones por una empresa que estaba concursada, que requirió US$5.000 millones durante la gestión K para pagar a quienes no sólo no invirtieron, dado que fue el Estado español quien aportó más de US$ 900 millones para que tomaran ARSA, sino que se beneficiaron con parte de ese monto desviándolo a sus empresas, reclamando bajo un “tratado de protección de inversiones”.

La relación con Marsans estuvo plagada de irregularidades como éstas: En 2001, durante el concurso, luego de que el Estado español entregara a Marsans la propiedad del grupo Aerolíneas, Marsans pagó 100% de sus acreencias a bancos y empresas españolas. Se hizo así de los derechos concursales, votó y se autoaprobó su propuesta para el resto de acreedores, mayormente locales y con el Estado, logrando una quita del 60%. Sumó también pesos “ahorrados” con la dilución de deuda por la fuerte devaluación del 2003, sobrándoles millones que nunca llegaron a ARSA.

Luego del permanente conflicto por tarifas y por presión del presidente Kirchner, en 2005 Marsans sacrificó al socio Antonio Matta de la conducción de ARSA, dejando a la empresa abandonada a su suerte, pero pagando generosamente “servicios prestados” (sobrefacturados) a empresas del Grupo Marsans (Air Comet) por más de 1.350 millones (aproximadamente US$340 millones, más inversiones en Chile a Aerolíneas del Sur, transferida a Air Comet durante la caída de su gestión. El error del Estado fue no haber iniciado un juicio penal por vaciamiento del Grupo ARSA en favor de Air Comet.

En 2007, Néstor Kirchner dirigió a Jaime en las negociaciones y los pasos del Estado y, ante el pedido de Marsans ya con ARSA en debacle, aportó los fondos sin explicitar en qué carácter se realizaban. Capitalizar ARSA con esos y futuros aportes que el Estado continuó hasta los $5.000 millones y sigue aportando, hubiera llevado a la propiedad casi total de ARSA sin expropiar y sin pagar. Por dilución de las acciones en pesos, hoy tendría el 99,99% y no habría CIADI.

El 17 de julio de 2008, Jaime firmó un acuerdo con Marsans para valuar ARSA por cada parte y, de no haber acuerdo, por un tercer tasador. Este fallo sería determinante para concretar el traspaso. Fue ratificado 4 días después por De Vido (¡al fin una firma!), especificando que la valuación sería por el Flujo de Fondos Descontado (FFD) —un método que presupone una empresa en marcha normal y que el Tribunal de Tasación de la Nación (TTN) no realizó, tal como se había establecido. El TTN concluyó en un valor negativo de US$832 millones. Para Marsans, la valuación Credit Suisse (CS) era de entre US$ 330 y US$540 millones. Según el fallo del CIADI, “Marsans ha demostrado que el valor justo de mercado de las aerolíneas en 2008 fue de al menos US$330 millones (cero para ARSA y US$330 millones para AUSA) y que sufrieron daños y perjuicios por su participación, en al menos US$ 320,76 millones y falla contra el Estado con esa cifra.

Esta certeza de “valor demostrado” abre la oportunidad de rebatir la valuación y su escaso valor de quedar demostrado y mencionar muchas cuestiones que CS explicita y la debilitan como prueba irrefutable del valor.

Algunas de las pautas de valuación de CS son cuestionables. Del ‘disclaimer’ introductorio de CS: “(…) y no deben ser considerados como un informe o tasación independiente de los activos y pasivos de dichos negocios”. ¿Puede una valoración no precisar con claridad activos y pasivos, aún valuada con el método FFD?

Las proyecciones de CS están hechas en dólares “baratos” de ese momento. Sabemos bien que la evolución de la inflación no siempre se acompaña por devaluaciones simétricas y esta simplificación puede llevar a diferencias importantes que las consultoras extranjeras, en este caso Credit Suisse, acostumbran a no considerar.

Lo más sorprendente: el FFD se hizo “en base a proyecciones preparadas por la gerencia de Interinvest/Marsans”. O sea que el valor se basó en proyecciones superoptimistas de los mismos que llevaron a ARSA a esa situación de insolvencia.

Según pautas del Banco Mundial, “…el valor justo de mercado será aceptable (…) en una cantidad que un comprador dispuesto pagaría normalmente a un vendedor dispuesto, luego de tener en cuenta la naturaleza de la inversión, las circunstancias en las que operaría en el futuro y sus características específicas, incluido el período en el que ha existido, la proporción de bienes tangibles de la inversión total”.

La valuación de CS ofrece debilidades importantes para ser considerada como “demostración del valor de las empresas” en que se basa el fallo. Se debería profundizar este análisis y compararlo con la evolución real que la empresa tuvo. Allí si, la gestión Recalde aportó para bajar el valor esperado.

Estos costosos errores de la gestión K fueron informados, con poco éxito, desde el año 2008 hasta el 2016. Hoy intento agregar un pequeño aporte a la difícil decisión de aceptar el fallo o tomar los riesgos de una segunda instancia.

Por: Néstor Farías Bouvier, ex secretario de Industria y ex presidente de Austral. Director de la consultora SAPIN.

Se el primero en comentar en "LA TORTUOSA RELACIÓN ENTRE KIRCHNER Y MARSANS"

Deja un comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada.


*