HISTORIA VIRREINAL DEL RÍO DE LA PLATA.

En el Río de la Plata, jefes político-militares españoles como Juan de Garay, apoyados militar y logísticamente por poderosos hacendados andinos como Kunti Wallpa y Hacha Angara se enfrentaron a los Chandú, los guaraníes del las islas que habitaban las ciudades guaraníes de Maracopá e Igapopé en el Delta del Paraná y controlaban la desembocadura del Río de la Plata. La herramienta político-militar de estos guaraníes eran las alianzas realizadas mediante Noongába, Concilios, en los cuales se ponían de acuerdo diversos líderes, representantes de sus Tekohas o comunidades, para acciones diversas tales como ofrecer una alianza a exogrupos -charrúas y querandíes-, realizar expediciones para encontrar el Yvy Mara He’y la, Tierra-Sin-Mal o inlcuso atacar el Tawantinsuyu Inka.

Dado el permanente estado de negociación en que vivían las ciudades guaraníes, en muchas ocasiones estos líderes no se ponían todos de acuerdo, por eso vemos que algunos van a aliarse a los españoles y otros a combatirlos. Por ejemplo a los Mburuvichás Taoavá y Eraán los encontramos junto a Juan de Garay en la segunda fundación Buenos Aires, mientras que al Mburuvicha Terú y al líder religioso, Karaí Yamandú los veremos atacar a Garay una y otra vez hasta finalmente hacerlo matar mediante un operativo comando ejecutado por minuanos.
Pero lo que sí tenían en común los jefes guaraní era que operaban a través de un dispositivo político-militar estable que incluía la confederación con charrúas del Suaj Zapicán, minuanos del Suaj Manuá y una pléyade de pequeños liderazgos querandíes y chanáes aliados. Esta confederación era la misma que 35 años antes había puesto en pie de guerra 10.000 hombres armados y rechazado la cabeza de playa que Pedro de Mendoza bautizara como puerto de Buenos Aires.
Los mancebos de la tierra, guaraní-hispano o tupí-lusitano, pensaban como sus madres guaraníes y luchaban como su padres europeos.
Por su parte los europeos sobre el terreno eran muy pocos. Aún contando a “los mancebos la tierra” sus hijos mestizos que los apoyaban, no llegaban a 200. En la recientemente fundada Santa Fé habitaban 82 personas que respondían a la corona española, de las cuales solo 12 eran españoles peninsulares, en Buenos Aires eran aún menos, seis peninsulares y sesenta mancebos hispano-guaraní.
En su conjunto en cambio los guaraníes en la zona eran decenas de miles. A pocos kilómetros de Santa Fé, Igapopé y Maracopá por nombrar solo las ciudades más relevantes políticamente en el Río de la Plata, estaban habitadas cada una por alrededor de 3.000 tabiguará, ciudadanos en guaraní. Los cronistas de la época nombran más de diez ciudades guaraníes en las islas de los ríos Paraná y Uruguay.
Es notable que en la historiografía tradicional mientras que a las incipientes localizaciones europeas se las llama “ciudades” a las guaraníes, mucho más grandes, ni siquiera se las nombra. Al menos era la visión que tenían los historiadores del siglo XX dado que actualmente comenzamos a ver investigaciones más actualizadas. Por su parte los cronistas y testigos de la época que vieron con sus propios ojos aquellas ciudades o incluso vivieron en ellas, sí que las llaman correctamente ciudades, dado que para ellos eran importantes, bien porque las necesitaban para comerciar o bien porque directamente las atacaban.
El lansquenete alemán Ulrich Schmidl que entre 1536-1554 convivió con timbúes, charrúas y guaraníes distingue entre “pueblo o ciudad”, “fleckhen order stet.” Describiendo claramente las diferencias entre unos y otras. En cambio la historiografía tradicional o bien las ignora o bien las denomina “aldeas”. Por supuesto el tamaño importaba y mucho, dado que el peso de los actores en el escenario político y económico de la época tenía una relación directa con la cantidad de habitantes de uno y otro tipo de asentamiento.
Por supuesto, los guaraníes además de las grandes tavas o ciudades tenían también aldeas a las que llamaban myry, siendo sus habitantes llamados “Avá rêtâ myry”, aldeanos. Pero el poder político estaba en las ciudades como Igapopé, donde residían las diversas comunidades políticas, las tekoha.

Buenos Aires, agosto de 2017
Área de Historia Hispanoamericana – ICIMISS

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