UN CAMINO ERRADO PARA PROMOVER NUESTRAS EXPORTACIONES

No todos los países están creciendo económicamente al mismo ritmo, ya que las naciones asiáticas en desarrollo vienen creciendo año a año bastante más que las naciones occidentales. Este mayor crecimiento del PBI viene siendo impulsado por un fuerte crecimiento de sus exportaciones de bienes y servicios, a un ritmo muy superior al aumento de las exportaciones de los países avanzados. Este es un hecho de la mayor importancia para poder entender lo que está ocurriendo en el mundo, en el cual prosperan aquellas naciones capaces de insertarse exitosamente en la arena internacional. Las naciones en desarrollo que hoy avanzan económicamente y así pueden abatir la pobreza, potencian su crecimiento con una firme inserción en los mercados internacionales con activas políticas que apuntan al incremento y diversificación de sus exportaciones y apertura de nuevos mercados.
Enfrentar este desafío de la globalización del comercio exterior exige fortalecer las instituciones públicas dedicadas a la promoción en el exterior de las exportaciones de bienes y servicios, siendo nuestra Cancillería el organismo adecuado para asumir esta gran responsabilidad, como se había dispuesto sensatamente a inicios de la década del 90. Desde entonces se pudo profesionalizar la capacitación del personal diplomático que asumía estas nuevas responsabilidades. Tengamos presente que nuestra Cancillería es el único organismo público (fuera de Defensa y Seguridad) que selecciona y capacita al personal que opta por esta importante carrera profesional.
Por todo esto es un evidente retroceso lo dispuesto por el Decreto 513 recientemente promulgado que, erróneamente cercena las competencias primarias en materia de promoción comercial externa, que habían sido conferidas a la Cancillería hace ya más de un cuarto de siglo. Con este nuevo decreto se margina ahora al cuerpo de profesionales del Servicio Exterior de la Nación, que funciona sobre la base de un riguroso sistema de admisión que es único en nuestra administración pública.
Se está dejando de lado toda la cuantiosa inversión que el Estado argentino ha venido realizando para capacitar profesionalmente a los diplomáticos en las diversas cuestiones vinculadas no solo a las negociaciones comerciales con otros países, sino también con los mecanismos propios para fortalecer la presencia de nuestros productos en el exterior, sean estos bienes o servicios. Toda esta tarea que se transfiere ahora desde el órgano natural, es decir la Cancillería, hacia el Ministerio de Producción, quedará en manos de otros nuevos funcionarios que aumentarán injustificadamente el gasto público, y que no han tenido la oportunidad de recibir una preparación profesional como la que han recibido y siguen recibiendo los jóvenes que logran ingresar a la carrera profesional diplomática superando el riguroso sistema de selección, único en nuestra administración pública.
Es un grave y costoso retroceso institucional que se haya decidido trasladar las importantes tareas de promoción de las exportaciones en el exterior, realizadas por nuestra Cancillería desde hace ya muchos años, que administra 150 representaciones en el exterior con personal profesionalmente capacitado, al Ministerio de Producción. Quienes tienen experiencia en el mundo económico internacional saben que nuestras representaciones diplomáticas en el exterior deben ser el punto focal de todas las actividades en los países donde deseamos estar presentes.
No es posible fortalecer la promoción eficaz de nuestras exportaciones a escala global sin contar con un equipo profesional de mujeres y hombres bien capacitado. Esto es lo que se había logrado en nuestro país. Tengamos presente que nada menos que un tercio de nuestros diplomáticos profesionales se dedican en nuestro país y en el exterior a estas importantes tareas, que son imprescindibles si queremos fortalecer la presencia de nuestro país en los difíciles y competitivos mercados internacionales.
La promoción comercial y de las inversiones externas no puede ejecutarse exitosamente sin prestar atención a las complejas dimensiones propias de las relaciones exteriores de una Nación. Este es el papel propio de una Cancillería, que tiene como rol central coordinar adecuadamente a todos los Ministerios en lo que hace a nuestra inserción internacional en este complejo y difícil mundo globalizado de este siglo XXI.
Este Decreto 513 deja lamentablemente de lado importantes avances institucionales ya logrados en la arena internacional, y sin ninguna razonabilidad define otro camino muy costoso y errado para expandir nuestras exportaciones.

ALIETO ALDO GUADAGNI
El Cronista

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