DE LA POLÍTICA, AL PERSONALISMO

En una charla con el miembro del CNRS, doctor en historia de las ideologías, Christian Salmon, éste se deshagó respecto de su casi obsesión por desmenuzar tanto el relato, como la postverdad y el cambio desde la “Política ideológica” o la política basada en ideas e ideologías, hacia una bastarda “Política del personalismo”. Este cambio de paradigma que arrasa transversalmente a casi toda la política mundial es lo que él en inglés define como el “storytelling”, porque como él aclara “en las sociedades primitivas no había un sistema de escritura, no había o existían registros, por lo tanto la “narración” servia para transmitir de una generación a otra la lección de la experiencia”.

En este diálogo que logramos realizar, Christian Salomon remarca como la nueva realidad política que “hemos pasado de la encarnación del poder a la exhibición casi obscena de la persona –o sea al personalismo desenfrenado, remarca-.”Porque aclara en las sociedades primitivas no existía un sistema de escritura, menos existía un registro, por lo que era la “narración” oral la que posibilitaba la transmisión de una generación a otra de la lección de la experiencia; y en muchos casos de la “sabiduría” de los ancianos hacia los “discípulos”, y era el pueblo quien lo recibía.
Christian Salomon suele contar y repetir una historia que le contó un periodista estadounidense allá por el 2000 cuando se reunió con Karl Rove, mano derecha de la primera presidencia de George W. Bush en la Casa Blanca quien le contó una charla que había tenido, donde Rove le explicara: “los periodistas, no entienden como son las cosas hoy, “Somos un Imperio y creamos nuestra realidad. Ustedes luego la comentan, la critican y mientras ustedes se dedican a hace eso, nosotros creamos una nueva realidad”.
Hoy, en cambio sucede todo lo contrario. “En aquellos casos, la experiencia precedía al relato; mientras hoy el relato precede a la experiencia, la anticipa. O como me decía Rove nosotros creamos una nueva realidad”. Así vemos como los EEUU crean “su realidad” para invadir Irak, Líbano o intervenir en Siria; como también lo hacen Gran Bretaña, Francia, Rusia o China. O sea, las “potencias mundiales de la globalización” imponen sus creaciones de sus realidades, sean estas ciertas o no. Y aclara aún más el concepto: “Hoy la narración dicta la experiencia en una sociedad mundial fragmentada y gobernada por la posverdad”.
La posverdad según la Real Academia Española, no se basa en hechos objetivos, sino que apela a las emociones, creencias o deseos del público. Y según Salomon esta “posverdad” existe desde antes de Donald Trump, sino que como le explicaba Rove en el 2000 ya existía durante fines del siglo XX es más puede ponerse como fecha tentativa de inicio al neoliberalismo de Ronald Reagan y Margaret Thatcher quienes gobernaron durante los ’80 del siglo pasado y en la misma época de la caída del Muro de Berlín y la “perestroika soviética”. Salomon tiene una definición categórica para esto: “¡Vivimos en el planeta del descrédito! Hay descrédito hacia la autoridad, hacia el saber, hacia la legitimidad. ¡Todo se pone en discusión!”
“La gente, llega al extremo de que antes de ir al médico, va a buscar en internet y hace su propio diagnóstico. ¡La palabra pública está desacreditada a priori!” Y esto es tan así que ya no se cree en nada, hasta la historia está supeditada a Wikipedia, un “relato ante una figura predomocrática, pues, la encarnación del poder en la persona del soberano, “este doble cuerpo del rey” que es humano y representa acabadamente al Estado, se ha desintegrado absolutamente hoy. Y nos aclara: “Hemos pasado de la encarnación de la función del poder a la exhibición de la persona o la personalidad”.
“Silvio Berlusconi, ha sido un gran innovador en este sentido. He escrito un libro, “La ceremonia caníbal”, sobre la performance política, donde hablo de toda una generación de políticos que exhiben su persona –nosotros conocemos mucho de esto Alfonsín, Menem, en menor medida De la Rúa o Duhalde, y mucho más notorios Néstor y Cristina o hasta el mismo Macri- que no encarnan una función, que “no son portadores de un programa político” sino de una historia personal. (Y para ser mucho más explícito nos devela) La legitimidad del poder no descansa más sobre la competencia, la expertise o hasta el “coraje” sino que se ha vuelto apenas “una performance”,” puro marketing o la exaltación burlesca –de burlesque- o teatral si gusta más de personalismos puros y donde las ideologías son aleatorias o simplemente excusas para enmarcar el “personalismo aideologizado”.
Lo tristemente real es que esto que Salomon llama el “storytelling” es hoy y desde hace ya varios años el recurso más empleado en la comunicación de masas –Cristina, Macri ambos puros exponentes de este sistema comunicacional (donde no existe ideología ni pensamiento, solo ambición y personalismo degradado). Salomon explica: El storytelling de hoy no es sólo una técnica narrativa sino “un modo” de establecer relación con los demás. El storytelling aparece, a principios de los ’90 –podemos decir como ya dijéramos a mitad o principios de los ’80- , como una técnica discursiva pero también de management, de marketing. Coincide con cuatro revoluciones simultáneas. La primera es la Revolución del Capitalismo llamada neoliberalismo: desconectar el universo de la acumulación capitalista y proyectarlo hacia un universo meramente especulativo”.
ahistoricos con Menem, Fernando Henrique Cardozo, Piñera, Toledo, etc., quienes aplicaron las recetas neoliberales a ultranza meramente especulativas y privatizadoras. Pero Salomon nos cuenta: “La segunda revolución es la tecnológica: la multiplicación de las redes sociales, el hecho de que cada uno pueda tener su propia performance… -desconectándose de las ideologías para imponer el management y el marketing y ungiendo los personalismos a través de las redes sociales sin intermediación de los medios o los encuentros personales- La tercera revolución es un revolución managerial: uno no representa una experiencia sino que la actúa”, -llevando al límite el paroxismo, la teatralidad, los bailes y las autoreferencias o los dedismos en sus determinaciones-.
Por otra parte, “la cuarta revolución es una revolución de la subjetividad: el sujeto se convierte en “performer”. La frontera entre lo público y lo privado, entre la encarnación y la exhibición, produce un género de individuos que deben ser “recargados” continuamente como nuestros celulares”; esto es tan así que aquellas figuras marketineras y sin apoyatura ideológica deben permanecer en el imaginario colectivo permanentemente para “recargarse como los celulares” y entonces aparecen la cadenas nacionales continuas o las apariciones televisivas diarias inaugurando cualquier pavada. Desde un centro de trasbordo, una UVA, un inicio de una obra pública… ¡Nunca su concreción, y si lo fuera es la culminación de una obra realizada por otro!
Y aquí llega lo más interesante de la charla con Christian Salomon, porque éste define claramente quienes son “los chirolitas/muñecos y quienes los habladores o dueños”. Y sin anestesia nos incorpora al conocimiento de los verdaderos artífices del storytelling: “A estos los “recargan” los medios. Uno debe ir a contar todos los días una historia a la televisión por las redes sociales. Te tienen que ver por todos lados, contando novedades para ocupar el territorio mediático, pero este mecanismo –extremadamente conocido por nosotros en Argentina- contiene en sí mismo su propia contradicción. Pues se genera un fenómeno de erosión y la credibilidad decae. Yo lo llamo inflación de las historias: cuanto más se cuenta, se tiene menos credibilidad. La inflación de historias arruina la credibilidad del narrador”; y sino que te lo cuenten CFK, Mauricio, María Eugenia, etc.
“La hipervisibilidad de una persona arruina el deseo de verla. Podés desear a alguien si está lejos, pero si se acerca, ya no tanto. Cuanto más aparece, menos creíble se vuelve. Hay una mayor dependencia de la prensa: (el presidente francés) Emmanuel Macron es el producto de ello. Se lo vendía como la alternativa, el anti-sistema, pero él es el sistema, es fruto del sistema. ¡La política actual crea una audiencia artificialmente!” y un relato o personaje artificial y entonces volvemos a Rove cuando nos explica que “el Imperio” crea la realidad” y el periodismo –dueño del relato o difusor de él según el caso de quien sea el dueño y quien el muñeco- la crítica, la comenta o apenas la difunde porque es “el poder del Imperio o sus secuaces quienes crean la realidad”. Pero Salomon ahonda aún más en este nuevo estilo de management y marketing en el que hemos caído todos los pueblos, y muy especialmente nosotros –no porque seamos más o menos importantes- porque es a nosotros a quienes nos duele y nos arrastra.
Así es como se anestesia a los pueblos, se les quita el pasado, sus herencias y sus ideales, mucho más sus ideologías. Dice Salomon: “La elección francesa es un ejemplo concreto –y nosotros podemos vernos perfectamente reflejados en este ejemplo tanto en la elección del 2015 como en las pasadas Paso- Ya no hay deliberaciones adentro de un partido, no hay más la memoria de la lucha, no hay más militantes que van a llamar a las puertas para convencerte que los cambios pueden ser buenos o no. Hoy existen “hinchas” que aclaman al líder. Pasamos de una ideología deliberativa, a una ideología del sentimiento, de la adhesión, del plebiscito. Hemos visto a Macron –dice Salomon, y nosotros podemos decir Macri, o CFK o Vidal- emerger de la nada. Es un hombre post político que comulga con la derecha y con la izquierda, que une a innovadores y conservadores. ¡El oxímoron es la mejor manera de captar a todo el mundo! No hay o
Y es entonces donde como pueblo debemos preguntarnos -porque en esto nos va la vida como Nación- ¿es posible establecer una democracia en la que la palabra pública recupere de nuevo el crédito? ¿pero cómo hacerlo si la “Política” con mayúsculas esta marketineada y no existen las ideologías o las ideas como mínimo? Y allí vuelve Salomon a darnos su punto de vista, porque no es otra cosa que “su punto de vista”: “En la antigua Grecia, una verdad podía aparecer como cayendo del cielo sino como resultado “del debate democrático”: la verdad objetiva que nace del disenso, de la oposición del pensamiento –nunca del dedo impositor o de la disgregación del pueblo, las grietas o el negacionismo, Tampoco de no ver la realidad y solo mirar el futuro con optimismo infantil- Hoy los gobiernos no buscan el enfrentamiento de opiniones estructuradas y coherentes, sino que se busca el consenso vacío. El hombre político está desapareciendo. ¡Es preciso inventar una nueva condición política!” termina explicando Salomon… saque usted conciudadano sus propias y certeras conclusiones. ¡Yo ya saque las mias!

Buenos Aires, 28 de Agosto de 2017
Arq. José Marcelino García Rozado
Ex Subsecretario de Estado
1973/1976 y 1989/1993

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