EL DRON QUE NO VUELA, NAVEGA (Y BAJO EL AGUA)

Estudiantes argentinos diseñan artefacto submarino en sintonía con las últimas tendencias tecnológicas

Así en Argentina como en China. Mientras en el gigante asiático, cuna de innovaciones tecnológicas a gran escala, se apresuran con el lanzamiento del primer drone submarino multiuso, en el país, el “Departamento de Ingeniería Naval del ITBA” diseñó “ANA” (Artefacto Naval Autopropulsado), un proyecto con un amplio potencial de usos en el ámbito de la seguridad, como también en la producción pesquera y en la investigación. El proyecto ANA consiste en una especie de boya autopropulsada sumergible que será comandada de forma remota, igual que los drones actuales. Además, contará con motores del tipo eléctrico accionados por baterías alimentadas a través de paneles fotovoltaicos.
Es de 2.000 dólares el precio de lanzamiento anticipado del drone submarino PowerRay, fabricado por la empresa china PowerVision, líder en el mercado

Si bien este proyecto inicialmente tiene al momento una finalidad académica, siendo su objetivo primario participar en una competencia universitaria en el exterior, presenta un gran potencial de ayuda en acciones que son peligrosas, que requieren discreción o que resultan de gran dificultad para las personas. Podría ser utilizado militarmente tanto como civilmente, por ejemplo, en el monitoreo de distintas zonas del río en aplicaciones civiles diversas, tales como la producción pesquera o en la investigación.

En China, en tanto, la empresa PowerVision, líder en el mercado de drones y robótica, se aprestan a poner en el mercado su nuevo “juguete”, PowerRay. Tras el éxito de PoweEgg (un sofisticado dron autoplegable) y PowerEye (una cámara voladora para cineastas profesionales), los directivos de la compañía decidieron cambiar de ambiente, y poner su atención bajo el agua.

“Nuestro principal objetivo a la hora de desarrollar productos innovadores es mejorar la vida de las personas”, resume Huber Hu, CEO de PowerVision y responsable de la marca en Europa. “El hombre ha conquistado el cielo hace muchos años, pero el mundo submarino ha permanecido oculto durante mucho, demasiado tiempo”, señala.

PowerRay no sólo permite explorar las profundidades de los ríos (tiene una capacidad de buceo de hasta 30 metros bajo el agua), sino que cuenta además con un complejo sistema de sonar (Fishfinder), que detecta pesca en un radio de hasta 40 metros y con un margen de error de apenas 10 centímetros. El dron emite imágenes en calidad 4K UHD (ultra alta definición) por señal wifi tanto al teléfono móvil como a las gafas de realidad virtual, que además de los datos de identificación de los peces reciben todo tipo de información y alertas.

“Los usuarios también podrán ver la posición en tiempo real del robot, seleccionar el modo de viaje, la velocidad, ajustar la luz y calibrar las opciones de fotografía y videografía submarina”, explica Hu.

Sobre el desarrollo “Made in Argentina”, de los alumnos y profesores del ITTBA el Ing. Alejandro Dos Santos, docente de la asignatura de “Proyecto de Buques de la Universidad del ITBA”, destaca: “Este dispositivo será un artefacto no tripulado, que se podrá controlar de forma remota con distintos usos y en misiones potencialmente peligrosas para el hombre. ANA parte de una idea novedosa; un drone que no vuela, navega”.
Área de Ciencia y Tecnología
ICIMISS – CIMISS

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