MALVINAS: EL R.I.MEC 3 DE LA TABLADA

RESEÑA DE LA PARTICIPACION EN LA GUERRA DE MALVINAS DE HORACIO ALEJANDRO MONES RUIZ…

INTRODUCCION

Egresé “Prematuramente” del Colegio Militar de la Nación como subteniente del arma de infantería en octubre del año 1978 siendo destinado al Regimiento de Infantería 19, con asiento en la ciudad de Tucumán. A los pocos días de arribado al destino, fuimos movilizados a la frontera con Chile en la zona de paso Socompa donde permanecimos 64 días preparándonos para la casi guerra con el vecino País en defensa de la soberanía e intereses Nacionales con motivo del conflicto desatado por la cuestión de limites en el canal de Beagle.
Desarrollé mis primeros pasos como oficial en ese destino hasta el año 1982 en que junto con el ascenso al grado de Teniente, me salió el traslado al Regimiento de Infantería Mecanizado 3 “Grl Belgrano” con asiento en La Tablada (Provincia de Buenos Aires). Con esta gloriosa Unidad que remonta su participación en defensa de la Patria a la época de la Independencia y la Revolución de Mayo, me tocó concurrir a la guerra de “Malvinas”.

SINTESIS DE LA PARTICIPACION EN MALVINAS

En marzo de 1982, nos encontrábamos en campaña con el Regimiento en los bosques de Pereyra Iraola (Bs As), desarrollando la instrucción militar a los soldados recientemente incorporados. En la madrugada del 02 de abril, junto a mi compañero el Teniente Jose Luis Dobroevic, nos sorprendió en ese lugar la noticia de que habíamos recuperado las Islas Malvinas. Sentimos la misma algarabía y emoción que vivió todo el pueblo Argentino.
A partir de ese momento no dejábamos de escuchar las noticias para seguir el desarrollo de los acontecimientos, hasta llegar al 09 de abril, fecha en que luego de la decisión política de desplegar mas fuerzas en las Islas para enfrentar a los Ingleses, recibimos la noticia que deseábamos “”Nuestra unidad concurriría a Malvinas””.
Nos trasladamos al cuartel donde ya se convocó a los soldados de la clase vieja dados de baja y comenzamos a reorganizar la unidad para partir por vía aérea el 11 de abril con destino a Río Gallegos y desde allí a Puerto Argentino.
Arribados a las Islas iniciamos una marcha a pie con todos nuestros equipos y armamentos haciendo una escala el primer día en proximidades del aeropuerto para luego desplazarnos al sector este de Puerto Argentino donde ocupamos nuestras posiciones defensivas.
Desplegamos al personal y comenzó una dura tarea en el lugar donde pasaríamos prácticamente el resto de los días de la guerra. El terreno era totalmente árido, el suelo húmedo con turba malvinense arriba y una mezcla de arcilla pegajosa color gris y piedras, lo que hacía muy difícil la tarea de cavar nuestras posiciones (tarea que nos llevó varios días) para lo cual disponíamos de palas plegables individuales que se rompían permanentemente. Lograr un adecuado encubrimiento fue casi imposible.
Se sucedieron a partir de allí los primeros días hasta el 01 May, sin mayores sobresaltos. Se mantenía la seguridad normal, recibíamos abastecimientos y correspondencia desde el continente, la comida era suficiente, no había amenaza real enemiga en virtud a que la flota Inglesa aun estaba desplazándose hacia las islas y escuchábamos radio Cardel del Uruguay por medio de la cual seguíamos las noticias.

PRIMER ATAQUE

La primer apertura de fuego de la artillería propia se efectúo en la noche del 01 de Mayo justo detrás de nuestras posiciones por parte del Grupo de Artillería 3 que efectúo algunos disparos hacia barcos Ingleses que se habían aproximado desde el este a unos 20 Km de Puerto Argentino. Luego comenzaron los ingleses a bombardear el aeropuerto y el sector del cerro Supper Hill donde la Fuerza Aérea tenía posicionado un radar de largo alcance. Nuestra artillería no estaba en alcance y suspendió el fuego.
Esta fue la primer sensación IMPACTANTE de la guerra. Por lo sorpresivo del fuego de la propia artillería y porque era DESESPERANTE Y DESMORALIZANTE ver como caían los proyectiles ingleses en las posiciones argentinas donde uno había observado horas antes a sus compatriotas realizando alguna actividad en esos lugares. Parecía que todo era destruido y todos eran muertos. Sin embargo luego se comprobaría que no eran tan efectivos esos ataques (el aeropuerto y el radar seguirían operando).
Durante la mañana y tarde del 01 Mayo continuaron los bombardeos ingleses con el agregado de incursiones aéreas de los aviones Sea Harrier sobre las posiciones argentinas.
A partir de ese 01 Mayo los ingleses empezaron a operar en el sector, y comenzarían a sucederse una serie de hechos:
Se estableció el bloqueo de 200 millas a la redonda de las islas, lo cual impedía que lleguen los aviones desde el continente con los abastecimientos, correspondencias, encomiendas, etc. Ello originaría que empezaran a racionalizarse los abastecimientos disponibles en la Isla y a reducirse las raciones de comida hasta llegar a tener un solo plato de guisos o sopas raleadas.
Los ingleses tenían la intención de desembarcar por el NE para recapturar Puerto Argentino, decisión que luego revirtieron ante lo inexpugnable que les resultaría hacerlo por ese sector debido a la férrea defensa organizada por las fuerzas argentinas allí.
Se inició entonces una serie de continuos y sistemáticos ataques hasta el final de la guerra que buscarían desgastarnos y desmoralizarnos, a saber:
Bombardeo desde los buques “CASI TODAS !!! las noches, a distintas horas entre 25 a 30 proyectiles por objetivo” ( aeropuerto, cerro Supper Hill, radares de largo alcance y otros). Siempre se ubicaban a 25 Km aproximadamente, fuera del alcance de la artillería de campaña nuestra. Cuando se desplegó en las islas a los cañones Sofman y misiles exocet, se revirtió un poco la situación.

Anécdota: Cada ves que ellos llegaban y comenzaban los bombardeos, mi encargado de sección me decía “Jefe !!!… tenemos visitas”. Con el pasar de los días, de los bombardeos, y del escuchar el sonido de la trayectoria de los proyectiles, uno iba sabiendo si los mismos caerían cerca o no de nuestras posiciones.
Bombardeo aéreo desde los aviones Vulcan. Estos se producían casi todas las noches con estos aviones que volando a gran altura y haciendo un gran ruido en el cielo, arrojaban tremendas bombas de 500 y 1000 libras casi siempre sobre el aeropuerto buscando destruir la pista de aterrizaje; “La tierra parecía partirse en cada explosión de estas bombas”. Lo lograron a medias.
Incursiones aéreas de los Sea Harrier sobre las posiciones argentinas. Estas tendrían un gran costo inicial para los ingleses ante la eficacia del fuego de la artillería anti aérea propia contra aquellos aviones que ingresaban en los corredores aéreos dentro del alcance de los cañones Oerlinkon Bi Tubo de 35 mm (6000m). Ello obligó a los ingleses a atacar fuera del alcance de estos cañones restando eficacia a sus incursiones en la zona de Puerto Argentino.
Intentos de infiltración desde la costa. Lo hicieron de hecho y simulados por las costas que defendíamos al este de puerto argentino, generalmente durante la noche y teniendo éxito en algunos. Ejemplo de ello fue reconocer luego de la rendición a personal del correo u otros aparentemente kelpers, vestidos de uniforme en la ciudad.
A este accionar enemigo había que sumarle las malas condiciones climáticas que se hacían mas rigurosas mientras mas pasaban los días ( lluvia, llovizna permanente y mucho frío). Esto motivaba que la ropa y los equipos estuvieran siempre mojados sin tener donde y como secarlos; que las posiciones se llenaran de agua y que tuviéramos que permanecer fuera de ellas, excepto cuando había alguna alerta roja (significaba ataque aéreo) o recibíamos bombardeos desde los buques en el mar.
Los Ingleses luego de desistir atacar directamente Puerto Argentino desde el este, finalmente desembarcaron en San Carlos el 21 de mayo, e iniciaron su ataque desde ese sector hasta llegar por tierra en su avance al cerro Dos Hermanas (Two Sister) distante a 10 km de la ciudad, luego de haber superado la resistencia enemiga argentina en Darwin, Good Green, monte Kent y otras.
Mi compañía permaneció en las posiciones mencionadas anteriormente (al E de Puerto Argentino) soportando todos estos acontecimientos mencionados. Constituimos la reserva de las fuerzas terrestres desplegadas en la Isla Soledad hasta el 11 de junio, fecha en que nos ordenaron marchar a ocupar una posición de bloqueo al Sur de puerto argentino en el monte Tumbledown.
Debido a que los pocos camiones disponibles no podían trasladarnos porque patinaban en el hielo que había sobre las calles; el movimiento se realizó a pie (8 Km) solamente con el armamento individual, los morteros, el llamado sobre (manta y capa poncho) y algunas raciones de combate; dejando el resto del equipo en la anterior posición.

DEFENSA EN MONTE TUMBLEDOWN

Cuando nos dirigíamos a ocupar las posiciones nos cruzábamos con integrantes del Regimiento de Infantería 4 de Monte Caseros que se replegaban desorganizadamente hacia puerto argentino luego de haber defendido el monte Dos Hermanas (Two Sisters). Ante esta situación mi jefe de compañía reorganizó dos grupos de tiradores de esa unidad y los agregó a mi sección.
Ocupamos la posición en la ladera oeste del cerro en la mañana del 11 de junio, a continuación de la compañía A del Regimiento de Infantería Mecanizado 6 (a cargo del Capitán Jaimet). Allí solo pudimos organizar las posiciones en forma ligera en función a que lo tuvimos que hacer bajo el fuego de la artillería enemiga, con muy poco tiempo disponible, en una zona muy rocosa, árida y sin cubiertas, lo cual no permitió casi ningún trabajo de tierra (Pozos de zorro).
Anécdota: Organizando esa nueva posición, mientras yo le prestaba soldados a mi compañero “Jefe de la sección apoyo” para que le subieran los proyectiles de sus morteros (2 por soldado) a su posición de fuego, los ingleses realizaban un cambio de posición de sus piezas de artillería en helicópteros llevando a sus integrantes arriba y colgados los cañones y los paquetes de munición. A los 4 / 6 minutos ya encontraban en la nueva posición abriendo el fuego hacia donde estabamos nosotros.
En ese lugar y circunstancias soportamos un intenso fuego de artillería y naval desde distintos sectores, mientras el enemigo avanzaba sobre los cerros Harrier y Longdon.

CONTRATAQUE HACIA EL MONTE LONGDON

Al estar los ingleses al alcance de las armas livianas sobre el monte Harrier (sector defendido por la Ca A RI Mec 6 donde veíamos las trazantes de los proyectiles de las ametralladoras enemigas y propias pasar a nuestra espaldas) y habiendo progresado el ataque principal Ingles sobre el Monte Longdon luego de la intensa resistencia que opuso en ese lugar el Regimiento de Infantería Mecanizado 7 (fue la Unidad que mas bajas tuvo en la guerra); el Comandante de las fuerzas terrestres ordenó un contraataque sobre Monte Longdon con la finalidad de detener al enemigo y mantener esa posición.

El mismo lo debían realizar “Reunidos” el Escuadrón de Exploración de Caballería 10, la Compañía A del Regimiento de Infantería Mecanizado 3 (la mía) y la Compañía C del Regimiento de Infantería 25 (emplazada en el aeropuerto) . El contraataque se realizó en forma descentralizada por lo que no obtuvo el éxito deseado. Primero lo hizo el Esc Exl C 10, luego avanzó nuestra Compañía y finalmente la Ca C RI 25 que no alcanzo a llegar a la zona de Monte Longdon porque el enemigo ya había tomado esa posición y se había ordenado el repliegue de todas las fuerzas propias.

“CONTRATAQUE DE LA CA I MEC A DEL RI MEC 3 Grl Belgrano”

Recibimos la orden del Jefe de Compañía (Capitán Zunino) de realizar el contraataque hacia las posiciones del RI Mec 7 en Mte Longdon a las 02 Hs del 14 de junio. Ello implicaba reunir la sección, impartir la orden y efectuar una mínina coordinación con el jefe de la sección apoyo. La actividad fue bastante complicada de concretar, por el intenso fuego enemigo, la dificultad para comunicarme con los jefes de grupos (solo estafetas y a viva vos), las horas de oscuridad y las características adversas del terreno.
En virtud de que pasaba el tiempo y no lograba reunir a la totalidad de los grupos e integrantes de la sección, decidí iniciar el contraataque con solo 25 efectivos (encargado de sección, el pelotón comando, el grupo apoyo y algunos soldados del 3er grupo de tiradores). Realizamos un movimiento de 2000 metros bajando la ladera del monte Tumbledown, cruzando el riachuelo de Moody Brook y zona de arrozales próximos al cuartel de los ingleses y subiendo la ladera del Monte Longdon. Todo ello de noche y en las siguientes circunstancias:
Bajo un intenso y permanente fuego cruzado de las artillerías propia (Grupo de Artillería Paracaidista 4) y enemiga, que batían la zona por donde nosotros avanzábamos.
Bajo el fuego de armas automáticas enemigas que lograron aferrar en su avance a las otras dos secciones de la compañía en la zona de Mody Brook.
Bajo el fuego de los morteros propios (81 mm) de la sección Apoyo de mi compañero Tte Dobroevic, que por las características del terreno (una ladera), la poca visibilidad nocturna y el alcance de sus armas, hacían muy confusa la observación de sus fuegos y de nuestro desplazamiento.
Bajo una intensa y permanente iluminación del campo de combate por parte de los Ingleses, que nos obligaba a tomar cubiertas a cada rato haciendo muy lento nuestro avance.
Debiendo cruzar una zona de arrozales y bañados.
TODO ello hizo muy dificultoso y lento el avance, no obstante llegamos hasta la línea de coordinación final LCF (casi en la cresta del cerro) sin haber abierto el fuego y sin ninguna baja. El Objetivo eran las ametralladoras y lanza cohetes que estaban aferrando a las otras dos secciones de la compañia. Las teníamos a 100 metros y ellos no nos habían descubierto.
ALLI se planteó la siguiente situación (inolvidable para mi): “Todos mis soldados y suboficiales que llegaron hasta ese lugar, me miraban para ver que decisión y orden daba”. Se cruzaron entonces en mi mente una gran cantidad de sensaciones en muy pocos segundos:
De mi resolución y posterior orden, dependía la vida de ellos y el éxito o no de esa misión.
Me acordé del Colegio Militar de La Nación “”Cuantas veces habíamos practicado como se ejecutaba un asalto”” No quería olvidarme de nada de lo que me enseñaron antes de ordenar “Al ASALTOOOOOOOO” .
Recordé a mi familia y a mi novia Marysabel (mi actual esposa ).
Tenía una mezcla de emoción, satisfacción y ansiedad de haber llegado hasta esa instancia.
Veía temor y arrojo expectante en mis subordinados.
Estaba listo para avanzar, pero antes debía informar al Jefe de compañía.
Informé por radio al jefe de compañía mi ubicación y situación y…….. LAMENTABLEMENTE recibí la orden de que me replegara y nos reuniéramos en su posición. Ello se debía a que el ataque ingles ya había superado al Esc Expl C 10 arriba del Monte Longdon, con lo cual mi avance solo me llevaría a una derrota inexorable. A ello se sumaba que la Ca C RI 25 no había llegado aun al sector y a que el Cte de las fuerzas terrestres le estaba informando al gobernador de las Islas, Grl Menendez que la situación ya era insostenible.
INICIAMOS entonces el repliegue siendo esta la PRIMERA GRAN FRUSTRACIÓN que me quedó de la guerra y aún me perdura en los recuerdos “”No haber destruido esa posición Inglesa””. Tal vez hubiera podido materializar la conquista de ese objetivo y tener la satisfacción de haber cumplido exitósamente esa misión………………………Pero seguramente las acciones posteriores “”Quien sabe que destino me hubiera arrojado””.

REPLIEGUE A PUERTO ARGENTINO

Mientras se reunía la subunidad en el puesto comando del Jefe de Compañía y ya en la madrugada del 14 de junio se recibió la orden de replegarnos en dirección al aeropuerto. El mayor que estaba a cargo nuestro (My Berazay) ordenó el inicio del repliegue faltando llegar al lugar la Sección Apoyo y dos grupos de tiradores que aun estaban aferrados en el puente de Moody Brook. Informé de la situación al Jefe de Compañía quien ordenó una marcha mas lenta para dar tiempo a esas fracciones.
Ante la impotencia de ver que nos íbamos del lugar dejando a ese grupo de soldados aún bajo el fuego, tomé una ametralladora MAG que llevaba el soldado Bordieux (actual oficial médico psiquiatra del ejército) y me quedé abriendo el fuego hacia las ametralladoras enemigas que tenían aferrados a aquellos grupos. Estaba fuera del alcance eficaz del arma, pero arriba mío había una posición de ametralladoras 12,7mm del Batallón de Infantería de Marina 5 quienes al ver lo que sucedía, también abrieron el fuego contra ese enemigo. Al tener ellos mayor alcance y eficacia que el fuego mío, se logró neutralizarlas permitiendo que los grupos pudieran salir de la zona batida, replegarse y reunirse luego con nosotros.
Llegamos a Puerto Argentino con la angustia de saber que se había firmado la rendición incondicional. Comenzaron entonces a sobrevolar los helicópteros Sea King Ingleses la ciudad, comenzábamos a verlos a ellos conduciendo nuestros vehículos, algunos depósitos de víveres con mucha mercadería, y finalmente se nos ordenó dirigirnos hacia el aeropuerto donde permanecimos prisioneros hasta que se organizó nuestra repatriación.
Esta se produjo en el barco de pasajeros Camberra que habían adaptado los ingleses para el transporte de su personal. En la marcha para embarcarnos, tuvimos que entregar nuestros fusiles, pistolas, sables bayonetas y cascos siendo este OTRO DE LOS MOMENTOS MAS AMARGANTES – SEGUNDA FRUSTRACION.

Anécdotas y vivencias particulares

Hasta producido el desembarco en San Carlos, nuestro espíritu era alto pues los partes de guerra decían que la situación era favorable a nuestras fuerzas, escuchábamos por la radio Cardel los daños que la Fuerza Aérea Argentina le iba produciendo a la flota inglesa y la creencia era que íbamos obteniendo importantes éxitos que impedirían a los ingleses llegar a Puerto Argentino.
La realidad la supimos cuando tomamos contacto con un compañero nuestro que integró las fuerzas de Comandos que se dirigió a San Carlos ( el teniente Juan Elmiger). El nos contó a Dobroevic y a mi la realidad de lo sucedido en ese lugar (características del combate, el número real de tropas y medios desembarcados allí y del verdadero plan Ingles a partir de ese momento).
Existió mucha diferencia de medios tecnológicos y profesionales. Como experiencia propia menciono algunos:
Mientras nosotros subíamos la munición de morteros a pie a la posición, los Ingleses hacían un cambio de posición de artillería en helicópteros.
Durante el contraataque, cuando yo encendía mi radio para comunicarme con mi jefe de compañía, era rápidamente radiolocalizado por el enemigo y casi instantáneamente comenzaban a abrirnos el fuego con artillería sobre el lugar donde nos encontrábamos desplazándonos con mi sección.
Equipos de visión nocturna. Solo tuve UNO yo en mi sección para visión general cuando fuimos a ocupar la posición de bloqueo,o sea casi AL FINAL DE LA GUERRA !!!. Los ingleses tenían provisto un visor para casi todos los tiradores. Muestra de ello es la precisión del fuego de sus armas livianas sobre nuestros heridos.
Ellos tenian organizados por cada grupo de tiradores una ametralladora y un lanza cohetes. Nosotros solo dos ametralladoras y dos lanza choetes obsoletos antitanques por seccion, estos últimos no funcionaban.
Se hizo muy difícil para los oficiales jóvenes, mantener el orden y la disciplina en la guerra por diversas causas: el intenso frío, el hambre, los permanentes bombardeos, la lluvia que mantenía todo mojado, los pozos de zorro llenos de agua, etc. Todo esto quebraba la moral de algunos soldados. Una noche un soldado se acercó a mi puesto comando y me dice: ” Mi Tte tengo frío me voy al pueblo”. Intenté disuadirlo de que no lo hiciera que vuelva a su puesto, que si hacia eso cometería abandono de la posición y/o deserción y a eso en la guerra le correspondería una severa pena, que era muy peligroso porque había campos minados y podría tener algún accidente como el de un compañero suyo de otra sección que hizo lo mismo, etc. Lo mismo se fue volviendo al día siguiente.
Cuando empezó el hambre los soldados se encolumnaban como las gallinas cuando llegaba la hora de comer, buscando hacerlo rápido para volver y repetir (era muy difícil mantener el orden – a veces era incontrolable). En muchos casos todo el que podía hacerse de algo para comer, lo hacía ( un pedazo de carne, pollos, corderos y hasta una vaca se faenó en nuestro sector).
Una noche, el Grl BALZA “Caradura que vivió la guerra en una casa con baño, cocina, camas, etc, etc, etc”, me llamó para observarme porque un soldado mío se comió una gallina de una Kelper.
Dadas las características del terreno, hacer nuestras necesidades fisiológicas a la vista de todos era muy denigrante, “Para mi era horrible”, pero nos adaptamos.
Nos bañamos muy poco; 1 sola ves en baños de campaña con agua caliente y salada antes del inicio del bloqueo (01 de mayo), luego solo pudimos hacer 1 o 2 baños polacos en charcos de agua helada y al aire libre “Solo quienes se animaban”.
Compartí los 65 días de la guerra en el terreno a la par de mis soldados y recorriendo sus posiciones hasta el último día de la guerra. Convivimos y dormimos juntos todo el tiempo con el encargado de sección Sargento 1ro conductor motorista Felix Nuñez , el soldado radioperador Ramon Sosa y el soldado estafeta Hector Cuccelli en una misma posición primero y luego refugiados entre las piedras en el monte Tumbledown durante el bloqueo. En una de las recorridas por las posiciones de mis soldados, la noche previa al contraataque, casi soy abatido por un proyectil que cayó a mis espaldas (afortunadamenbte y en virtud a lo blando del terreno donde estaba, la onda expansiva fue en forma de cono hacia arriba).
Un recuerdo muy triste fue cuando un avión Mirage de nuestra Fuerza Aerea cuyo piloto era el capitán Post Morten Garcia Cuerva, luego de realizar un ataque a buques ingleses que nos estaban bombardeando, fue alcanzado por el enemigo. Garcia Cuerva ante la imposibilidad de volver al continente, decidió intentar aterrizar en el aeropuerto de la Isla. Antes de hacerlo soltó los tanques de combustible suplementarios al aproximarse a nuestras posiciones; nosotros al ver esto y no haberlo podido identificar como avión propio creimos que nos atacaban; se comenzó entonces a tirarle con nuestra artilleria antiaérea y el fuego reunido de los fusiles FAL, siendo alcanzado por los mismos y cayendo al mar sobre la costa.
Cuando el avión estaba arriba nuestro y pudimos ver su cola pintada de amarillo (era lo que identificaba a nuestras aeronaves), Dobroevic me dice “Che boludo ese avión era nuestro”………..¡¡¡ La desazón, angustia y amargura que nos agarró fue terrible !!!… Para peor de males luego nos enteramos de que Garcia Cuerva había solicitado autorización para aterrizar pero la comunicacion no nos llegó a nosotros a tiempo dado lo precipitado de las acciones. También supimos que antes de caer pedía que por favor no le tiren mas con los fusiles. Su muerte finalmente se produjo precisamente por el fuego de las armas livianas antes de caer al mar. Nos costó mucho recuperarnos de ese dolor.
“Como paradoja del destino, luego de la guerra me tocó tenerlo como cadete a su hijo, en el Liceo Militar General Paz”.

CONCLUSIONES Y REFLEXIONES

Hubo en el País una idea generalizada de que no existió una efectiva resistencia argentina al ataque Ingles por parte de las fuerzas terrestres “Propio de la idiosincrasia de nuestro pueblo, como cuando se pierde un partido de fútbol”. Sin embargo, serían los propios Ingleses los primeros en reconocer que la guerra de Malvinas “No fue un Pic Nic”. Tuvieron muchas bajas de personal y medios, y no esperaban nunca la resistencia que se les opuso.
Los Argentinos, mas allá de las erróneas decisiones políticas, estratégicas y tácticas que se tomaron, combatimos y enfrentamos a una de las mayores potencias militares del mundo que además fue apoyada logísticamente y militarmente por nada mas y nada menos que los EEUU, con la complicidad de nuestros vecinos los chilenos.
La guerra de Malvinas la hicimos ¡¡TODOS!! los que participamos de ella (civiles, soldados, suboficiales y oficiales). Cada uno de acuerdo a su grado de responsabilidad y empeñamiento. Si creo que merecen un reconocimiento especial, los pilotos de la Fuerza Aérea Argentina por las agallas y eficicacia que pusieron de manifiesto en sus ataques. Los éxitos y derrotas (con errores o no) no son patrimonio de nadie en particular; ellos son el conjunto de acciones que motivaron una importante resistencia a los Ingleses con los medios que teníamos.
¡¡Hicimos lo que pudimos y fue mucho!!.
Esta instalada en la sociedad argentina la idea de que Malvinas parece que solo fue “”Los pobres chicos de la guerra”” .
PRIMERO: El relacionar a los Pobres Chicos de la Guerra (con el hambre y el frío únicamente), es no reconocer el verdadero valor y coraje que esos chicos opusieron a un enemigo netamente superior.
SEGUNDO: Hubo y hay un trato discriminatorio y desigual por parte de los gobiernos y autoridades nacionales y provinciales a los Veteranos de Guerra oficiales y suboficiales. Prueba de ello es que quienes teníamos las jerarquías mas bajas en la guerra (tenientes, subtenientes y cabos) y estábamos a la par de los soldados en la primera línea, seremos los últimos en ser reconocidos HONORIFICAMENTE por La Nación, de acuerdo a la Ley 23.848 y sus modificatorias (Ley 24.892 / 97 y el Decretos PEN 1.357/04 y 886/05)TERCERA GRAN FRUSTRACION Y TAL VES LA MAS GRANDE.
La guerra de Malvinas fue uno de los conflictos mas transparentes de los últimos tiempos en el mundo. La Honorabilidad de las fuerzas enfrentadas fue la que dictan los reglamentos militares y tratados internacionales. Ejemplo de ello es el trato dado a los prisioneros de guerra tanto por parte nuestra a los Ingleses como el de ellos a nosotros. O también los honores que le rindieron los Ingleses a los restos del 1er Teniente piloto de la Fuerza Aérea Argentina Jorge Casco sepultado recientemente en Malvinas, para lo cual bajo desde el Reino Unido una comisión de miembros de la Fuerza Aerea de ese pais, para rendirle un sentido homenaje a su familia.

REFLEXIÓN FINAL.

“”¿Conocerán algo de esa honorabilidad y transparencia, las actuales autoridades nacionales que en la década del 70 intentaron arteramente cambiar nuestra bandera nacional por un paño rojo en una guerra no convencional ? “”.
“”¿Conocerán algo del valor, coraje y profesionalismo que demostraron en Malvinas los oficiales y suboficiales del Ejército Argentino a quienes hoy, estas autoridades, políticos y otros interesados, intentan presentarlos como estaqueadores y torturadores de la guerra ? “”.
“”¿ Conocerán algo de lo que es e implica una guerra convencional ?””.
“”¡¡ Pues bien, como contraposición a estos interrogantes y acciones, he querido resaltar en esta breve reseña el desempeño del Ejército argentino y en particular de sus oficiales y suboficiales con el testimonio (solo el mio) de un oficial que si conoce la respuestas a esas preguntas y que se siente orgulloso de haber participado de esta guerra cumpliendo con su deber y su juramento de fidelidad a la Patria, sin ningún tipo de mesquindad !!””.

FIRMADO
Coronel I VGM HORACIO ALEJANDRO MONES RUIZ
AREA HISTORIA NACIONAL
ICIMISS – CIMISS

Se el primero en comentar en "MALVINAS: EL R.I.MEC 3 DE LA TABLADA"

Deja un comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada.


*