EL NUEVO ROL DE LAS FUERZAS ARMADAS EN LA ADMINISTRACIÓN MACRI

Desde los inicios de su gestión, el presidente argentino Mauricio Macri, en consonancia con lo expresado en su campaña electoral, ha comenzado a llevar adelante un “nuevo rol” en la actuación de las Fuerzas Armadas. Un rol que no dependen de una “Política de Defensa Nacional”, sino simplemente de iguales medidas tomadas respecto de la economía, las obras públicas, la seguridad, la educación, etc.; simplemente porque o no conoce o responde a otros intereses. Este nuevo escenario hay que analizarlo desde distintos prismas a saber, funcional, político, jurídico, financiero y organizacional. En el ámbito funcional, la intención del Gobierno, que las Fuerzas Armadas puedan actuar en la lucha contra el narcotráfico y el terrorismo, en particular acrecentar la capacidad de control aéreo y marítimo, todo ello no sólo en las fronteras sino también dentro del territorio y paralelamente se ocupen del combate contra el terrorismo por medio de la ciberdefensa, en cooperación con la Agencia Federal de Inteligencia (AFI) y el Ministerio de Seguridad.
Esta “refuncionalización (?)” de la Fuerzas Armadas sin dudas se vincula al actual contexto mundial –de falta absoluta de ideologías y ahistórico- pero sin dudas requerirá de un importante consenso político. Cabe destacar que el Frente Renovador y en particular Sergio Massa en su campaña presidencial y también algunos referentes del Peronismo han planteado la necesidad de la utilización de la logística de la Fuerzas Armadas en colaboración de fuerzas de seguridad. Los aspectos legales: Jurídicamente, esta cuestión genera la necesidad una profunda reforma legal que requiere el consenso mencionado, toda vez que la Ley de Seguridad Interior que en la actualidad veda la actuación de militares en el ámbito interno del país, se mantiene por este mismo gobierno vigente, así como la Ley de Defensa y su reglamentación realizada por Néstor Kirchner. Otra hipótesis que se analiza es ampliar y modificar el decreto 727/ 2006, por el que la ex ministra de Defensa Nilda Garré reglamentó la Ley de Defensa. En uno de sus artículos dice que “el sistema de defensa debe orientarse estructural y organizativamente hacia la conjuración de situaciones de agresión externa perpetradas por fuerzas armadas de otro Estado”. Este es un decreto que algunos lo denominan “restrictivo”, ya que limita totalmente el accionar de las Fuerzas Armadas ante eventuales actos de terroristas con organización militar sólo al espacio de las fronteras.
En cuanto a las tareas de cooperación del Ejército con Gendarmería y de la Armada con Prefectura en la frontera norte y/o las costas y el litoral marítimo y fluvial, el actual gobierno dispuso una estrecha colaboración para frenar el avance del narcotráfico. Incluso hay un fuerte apoyo logístico de los militares a las fuerzas de seguridad. Ya hubo varios operativos en Misiones, Corrientes y Formosa, donde se destacó la colaboración del Ejército. En el terreno financiero, el Gobierno Macri tiene un muy escaso plan plurianual de recuperación de la capacidad militar para las Fuerzas Armadas, se autorizaron gastos por $ 15.085 millones para los cuatro años de mandato: $ 9.906 millones con financiamiento externo para nuevos aviones y $ 5.179 millones presupuestados (recursos propios) para mantenimiento de material aeronáutico. Plan de adquisiciones: A principios de agosto, se publicó el decreto de necesidad y urgencia 595/2017 que expresamente señala: “En el marco de lo dispuesto por el ya citado artículo 60, resulta necesario autorizar la realización de las operaciones de crédito público correspondientes a los proyectos Adquisición de Patrulleros Oceánicos OPV, Adquisición de Aeronaves Beechcraft T-6 Texan, Motores Aeronáuticos Turbohélice PT6A-68 y Soporte Adicional, Recuperación de las Capacidades de Transporte Aéreo de las Fuerzas Armadas argentinas – Aviones Transporte Mediano. Asimismo se utilizarían alrededor de 22,7 millones de euros para la compra y Suministro de Pistolas calibre 9×19, Rifles de asalto y Know-How”.
Cabe destacar que estas adquisiciones denotan claramente cuales son los objetivos de la actual gestión, los aviones de entrenamiento de pilotos Texan T-6 son plenamente utilizables para detección aérea de avionetas que utiliza el narcotráfico para ingresar la droga al territorio y luego de desde nuestro país direccionarla a otros centros de consumo y en parte al mercado interno. Los patrulleros oceánicos y el avión destinado a exploración marítima tiene como como hipótesis el control de la pesca ilegal y del transporte ilegal marítimo de baja envergadura y el equipamiento de armas cortas es para un aggiornamiento de este equipamiento ya vetusto en las Fuerzas Armadas. Asimismo los fondos también se utilizaran en parte en gastos corrientes, dado que se incrementan las partidas “para atender gastos en personal de distintas jurisdicciones, con el propósito de atender los efectos de las paritarias”. Así, por ejemplo, señala las modificaciones en las escalas salariales para el personal de la Prefectura Naval. Unificación de Ministerios.
Finalmente, en lo organizacional ha trascendido que se está evaluando la posibilidad de fusionar los Ministerios de Defensa y Seguridad, siendo esto una verdadera y total aberración, solo que condice con el plan de desguace y destrucción definitiva de las Fuerzas Armadas, un proyecto radical de los años ’80 nunca podido ser implementado. Algunos lo plantean desde el punto de vista de reducción del gasto, aparentemente esta idea excedería ese marco por cuanto se plantearía para generar un especie de puente entre las funciones de seguridad interna y exterior (?).
Haciendo un poco de historia, la separación de los ministerios entre Defensa y Seguridad aunque rige desde 1988 fue la variante que tuviera que adoptar el gobierno Alfonsin luego de intentos fallidos de desguazar las FF AA (Semana Santa, fue un ejemplo), sin dudas en aquel momento por una coyuntura particular en lo político y por consiguiente ha ido generando modelos de organización y decisión completamente separados. Algunos puntualizan que las demandas sociales de seguridad y defensa son de muy diferente naturaleza. La demanda de seguridad se manifiesta en el corto plazo y tiene que ver con la supervivencia de los individuos. La demanda de defensa, “mucho más difusa según la visión del imperio que pretende desguace militar y conformación de “Guardias Nacionales”, hace a la supervivencia del Estado”, se manifiesta en el mediano y largo plazo. Más flexibilidad ante la situación global. Sin embargo, hoy la situación cambio, la seguridad global implica la utilización de la mayor cantidad de recursos en temas vinculados al narcotráfico y al terrorismo internacional, estos temas si bien no tienen sujetos activos estaduales, pero por su implicancia desde el aspecto pasivo tienen una naturaleza internacional dado que afectan a todos los Estados Nacionales y también por su objeto, el marco es interestatal ya que la potencialidad dañosa de estos fenómenos atenta contra la existencia de la sociedad internacional, sin distinción de estados.
Ya no se puede hacer distinción entre individuos y estado, los problemas son de la sociedad en general. Ello requiere que en ciertas funciones muy específicas, las fuerzas armadas puedan coadyuvar al desempeño las fuerzas internas, teniendo siempre en consideración que sean temas en los que se encuentren claramente capacitados, el ejemplo palmario es la detección y control del espacio aéreo y tal vez sea factible, si no se crea una agencia integral que las coordine, que pueda ser útil una fusión ministerial.
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Buenos Aires, 21 de setiembre de 2017
Arq. José Marcelino García Rozado
Ex Subsecretario de Estado
1973/1976 y 1989/1993

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