EL PROYECTO EDUCATIVO DEBE ESTAR EN SINTONÍA FINA CON EL PROYECTO DE NACIÓN

LA MARCA REGISTRADA “CAMBIEMOS” TODO PRETENDE CAMBIAR.
En la Ciudad Autónoma de Buenos Aires el enfrentamiento está a la vista. Por un lado la comunidad educativa (fundamentalmente estudiantes secundarios) acompañada por sectores políticos, culturales y sociales, mediante “toma de escuelas”, “asambleas” y “marchas”, y por el otro, un gobierno que se propone un “País de Emprendedores”.
Todo se debe, según el Diario La Nación en su edición del miércoles 6 de agosto, a “la sorpresa del mundo académico sobre una reforma que resulta desconocida”.
Pero, en realidad, el conflicto se desencadena, una vez conocido que fuera el proyecto de “Reforma Secundaria del Futuro”. Reforma que pretende imponer el Ministerio de Educación de la C.A.B.A.
Se ha tratado en todo este tiempo, que cierta parte de la sociedad tenga una mirada sesgada sobre la cuestión, apuntando (solamente) al debate sobre la legitimidad o no de la “toma” de las escuelas por los estudiantes, el rol de los padres que consienten, directivos que no adoptan medidas represivas y demonización de los docentes que acompañan esta actitud de defensa de intereses que son intereses del conjunto del Pueblo argentino.
El sistema educativo es un bien social que nos compete a tod@s. La propia Organización de Naciones Unidas es consciente de hasta qué punto el problema del cambio en la educación es un tema esencial y global. Y lo global significa la activa participación no sólo de los involucrados directamente, sino del colectivo nacional.
“Cambiemos” es el motor (no fuera de borda, sino fuera de todo juicio) de un “nuevo” modelo de país, en donde la precarización es la gran vedette de su pragmatismo antinacional y antipopular.
Al descubrir que tal “reforma” llevaba implícito (aunque ahora lo nieguen) que el quinto año desaparecía para convertir a los alumnos en “pasantistas” de empresas, la cara de la perversidad se manifestaba abiertamente.
Marchan a paso redoblado con la complicidad mediática, sectores políticos retrógrados o distraídos y dirigencia sindical comprometida, a instalar, en esto sí, una profunda reforma laboral que borre las conquistas de años del movimiento obrero organizado.
Paritarias, vacaciones pagas, aportes previsionales patronales, horas de trabajo lógicas y justas, son algunas de las tantas cuestiones que pretenden borrar de un plumazo. Todo conlleva entonces a la precarización laboral al mejor estilo que impusiera el usurpador Temer en Brasil.
En definitiva retroceder, como mínimo, a la Década Infame (06/09/1930 – 04/06/1943) en materia de derechos.
Esta “reforma” (en ciernes) de la escuela secundaria en Buenos Aires, forma parte indisoluble de este plan.
Todo proyecto educativo de cara al futuro, deberá perseguir por objetivo primordial acompañar el proyecto de Nación que el Pueblo argentino asuma como propio.
Este gobierno que desgobierna, ha encontrado en el modelo “emprendedor” su predisposición a desindustrializar, y apuntalar una economía agro exportadora (con exclusividad) que ya se padeciera y que sirviera, antes, para beneficio de la oligarquía parasitaria y hoy, sumándole el rubro “servicios”, para el enriquecimiento sin límites de las transnacionales, y del sector agrario concentrado.
Para esto es que quieren “emprender” desde el quinto año de las escuelas secundarias, así los alumnos sirven de “mano de obra barata”.
La reacción ha sido, y es, acorde a la acción. Y la acción de “Cambiemos” o sea del Macrismo, es haber querido utilizar su siempre atento dispositivo de “si pasa… pasa”, y se dieron de narices gracias a los jóvenes alumnos (casi el 50% de los cursantes tienen más de 16 años y votan) que han demostrado saber defender intereses que van más allá de los propios, y que son intereses que nos competen a todos.
No nos dejemos llevar a discutir “el sexo de los Ángeles” y debatamos sobre el proyecto de Nación que queremos y merecemos y también que para llevarlo a cabo hace falta no una Reforma de la Constitución, sino una NUEVA que nos contenga y nos proteja en todas las cuestiones.
En ese contexto realizaremos una verdadera Reforma Educativa.

Por Osvaldo Vergara Bertiche

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