NAPOLEÓN URIBURU

General Napoleón Uriburu (1838-1895)

Nació en Salta el 8 de octubre de 1838, siendo sus padres, el guerrero de la Independencia, coronel Evaristo de Uriburu, y María Josefa de Arenales. Curso sus estudios secundarios en Salta, e inició su carrera militar en las fuerzas de su provincia natal. Después de la Batalla de Pavón el presidente Mitre dictó un decreto el 11 de abril de 1863 designando al coronel Diego Wilde para comandar el Batallón 8º de Infantería de Línea, cuerpo este creado sobre la base de tropas salteñas y de cuya 1ra Compañía fue designado capitán Napoleón Uriburu, con fecha 10 de agosto de 1863, a propuesta del propio coronel Wilde, que lo calificó así: “joven de mérito, valor y antecedentes conocidos, que ha prestado servicios en dos expediciones contra los indios bárbaros y ha hecho la última campaña de La Rioja, dejando sus intereses”.

Profundamente quebrantada la disciplina militar del batallón 8º por el relajamiento político que se había infiltrado en sus filas, en el mes de febrero de 1864, el coronel Wilde resolvió trasladarse a Jujuy con la 2da y parte de la 3ra compañía, dejando en Salta al capitán Uriburu con lo restante de esta última y la 1ª. En la noche del 14 al 15 de marzo se sublevaron los soldados que habían sido trasladados a Jujuy; el sargento 1º José María Uriburu (primo de Napoleón) que se hallaba en esta última ciudad, logró llegar a Salta antes que el chasque enviado por los sublevados, para hacer rebelar el resto del Batallón. El capitán Napoleón Uriburu con el destacamento a sus órdenes y algunos Guardias Nacionales que se le incorporaron, dio alcance a los sublevados en la madrugada del 18 de marzo, en el lugar llamado “Los Sauces”, 9 leguas al norte de Salta, batiéndolos y capturando a la mayor parte.

Intervino en la revolución que encabezó el 8 de mayo de 1864 José de Uriburu; pero el 4 de junio quedó restablecida la autoridad del gobierno depuesto, Dr. Segundo Díaz de Bedoya, el cual hizo prender al capitán Napoleón Uriburu y otros oficiales, según lo comunicó por nota al Ministerio de Guerra y Marina de la Nación, el 13 de junio del mismo año. Por esta causa, Uriburu fue destinado a la P. M. D. el 29 de octubre de 1864.

Con motivo del estallido de la guerra del Paraguay, el 30 de julio de 1865 fue dado de alta en su clase de capitán, en el Regimiento Escolta del Gobierno; habiendo sido anteriormente designado, el 15 de abril del mismo año, ayudante del comandante del 1er Cuerpo del Ejército, general Paunero. Participó en el asalto y toma de Corrientes, el 25 de mayo del año de referencia. En la batalla de Yatay, el 17 de agosto, correspondió al capitán Uriburu, recibir la espada del comandante paraguayo Duarte, jefe de las fuerzas enemigas. Por su comportamiento en esta acción fue promovido por Mitre a sargento mayor, el 23 del mismo mes y año, del Batallón 2º de Línea.

Se halló en el sitio y rendición de Uruguayaza, el 18 de setiembre de igual año; en el combate de Pehuajó, el 31 de enero de 1866, siendo designado el 2 de febrero del mismo año, 2º Jefe del Batallón 1º de Corrientes, por Orden General de esa fecha. Intervino en el combate del Paso de la Patria, el 16 de abril de igual año, así como también en la toma de la batería de Itapirú al día siguiente. Se halló en la sorpresa del Estero Bellaco, el 2 de mayo, y en la sangrienta batalla de Tuyutí, el día 24 del mismo mes. Asistió a los combates de Yataytí-Corá, el 11 y 12 de julio y a los de Boquerón y Sauce, el 16 y 18 de este mismo mes. Fue uno de los actores en el violento asalto a los atrincheramientos paraguayos de Curupaytí, el 22 de setiembre de 1866. El 10 de marzo del año siguiente obtuvo una licencia de 20 días para bajar a Buenos Aires.

El 14 de enero de 1868 se dispuso pasase a las órdenes del general Emilio Conesa, que había sido nombrado Inspector y Comandante General de Armas. El 13 de abril de 1869 se le encargó la organización de un nuevo regimiento de caballería formado con naturales de Salta y Jujuy; siendo promovido a teniente coronel graduado el 27 del mes de referencia. El 4 de diciembre de 1869 se dispuso que Uriburu se trasladase al frente del mencionado regimiento de “Nueva Creación”, desde Salta a la frontera de Orán, tomando el mando accidental de la misma.

Poco después recibió orden de expedicionar sobre el Chaco y el 16 de abril de 1870 partió de su guarnición con dos jefes, 16 oficiales y 238 hombres de tropa, sin carpas y con algunas mulas chúcaras, que habían de servir más para poner en apuro a los soldados que para serles de utilidad. Llevaban también ganado vacuno y cargueros. Después de vadear el Mojotoro, costeó el Saladillo, atravesó los extensos bañados del Quirquincho en una extensión de 30 kilómetros, entre fangales y tembladerales, llegando así a Esquina Grande, límite oriental de la provincia de Salta. De allí marcharon sobre Colonia Rivadavia, desde donde Uriburu empezó su diplomacia para atraerse a los caciques alzados, la que fue tan eficaz, que no solamente los apaciguó, sino que los indujo a que lo acompañaran a atravesar el Chaco para la realización del camino proyectado, en armonía con las instrucciones que tenía.

15 días permaneció en Rivadavia pacificando a los indios y el 27 de mayo reanudó la marcha sobre “Pescado Flaco”, llegando el cuarto día y donde tuvo que emplear todos sus recursos diplomáticos, como se deduce de este párrafo de su parte: “Detúveme cinco días en Pescado Flaco trabajando decididamente para atraer a las tribus indígenas, que a causa de las invasiones, incendio y muerte llevados a sus tolderías por las poblaciones de las fronteras de Salta, se habían alzado internándose en el desierto después de consumar el asesinato de los tres capataces de los establecimientos cristianos que los habían contratado para el trabajo de faenas agrícolas y asaltaron luego sus tolderías con peones cristianos”.

La columna reanudó su marcha desde “Pescado Flaco” guiado por el cacique baqueano Granaderos, que la condujo hasta su toldería para internarse en las espesuras del bosque por el camino llamado “Senda de Macomitas”, abierta desde las épocas más remotas para unir el Río Bermejo al Juramento, atravesando el corazón del Chaco. Al aproximarse la columna a la confluencia de los ríos Teuco y Bermejo, el teniente coronel Uriburu tuvo que parlamentar con los caciques principales de los Matacos concentrados alrededor del Bermejo, obsequiándolos y convenciéndolos que debían ir con sus tribus a trabajar en las colonias agrícolas de Salta. También halló otras tribus Tobas recalcitrantes que trataron de oponer resistencia armada a la marcha de la columna expedicionaria, a la que no le quedó otro recurso que atacarlas y reducirlas por la fuerza, como ocurrió con el cacique Iasgui, que se opuso con 1.300 lanzas, pero que fugaron muy pronto porque el indio chaqueño no poseía las condiciones guerreras de los pampeanos. En su parte Uriburu calculó que el número de indios Tobas llegaría a 20.000 y consideraba fácil someterlos por la persuasión sin recurrir a las armas, considerándolos elementos irreemplazables para el trabajo, “por su resistencia infatigable como leñateros”.

La expedición siguió su marcha en dirección a Corrientes, pero fueron tantos los esteros sin despunte encontrados, que tuvieron que variar el rumbo en dirección a Reconquista, donde se embarcaron para Corrientes. Once caciques y miles de indios sometidos, fueron el resultado neto de la expedición, los que trabajaron en los ingenios azucareros de Salta y Jujuy.

Enrique Udaondo en la biografía del general Uriburu publicada en su “Diccionario Biográfico Argentino” dice: “El mayor Federico Melchor fue agregado a la expedición a fin de que hiciese los estudios científicos y levantase un plano detallado de la zona a recorrerse. Un episodio digno de mencionar ocurrió durante esta expedición. En efecto, una pequeña fuerza de 40 hombres del Regimiento 12 de Caballería (cuerpo que estaba también a las órdenes del comandante Uriburu) al mando del teniente Mariano Salas, encontróse de improviso en el curso de una exploración con un escuadrón boliviano mandado por un mayor de ese ejército, que se apellidaba Terán. Inmediatamente el teniente Salas avanzó resueltamente a la cabeza de sus soldados dándoles orden de prisión. El mayor Terán pidió un tiempo prudencial para contestar, que le fue concedido, al mismo tiempo que se la hacía saber se encontraba en territorio argentino, así como también que el grueso de las fuerzas argentinas, de las que Salas y sus soldados habían sido desprendidos, acampaban en un lugar cercano. En realidad el Regimiento 12 se hallaba en Ceniza, fortín situado a 70 kilómetros de distancia, pero entretanto Salas había despachado un chasque que debía llevar a la superioridad noticias de lo sucedido. Vencido el plazo, el mayor Terán, dándose cuenta del reducido efectivo de las fuerzas argentinas, contestó que no acataba la intimación por entender que se hallaba en el territorio de Bolivia. El teniente Salas, sin perder tiempo, arrestó al jefe boliviano, y después de rodear con sus soldados a los de Terán, los desarmó y condujo prisioneros a Ceniza. El comandante Uriburu hizo instruir el sumario correspondiente; en él el jefe boliviano reconoció que por haberse extraviado se encontraba en territorio argentino; razón por la cual fueron luego puestos en libertad y acompañados hasta la frontera”.

El 14 de diciembre de 1870 fue nombrado jefe interino de la frontera de Salta, puesto en el que fue confirmado el 18 de junio de 1871, recibiendo la efectividad de teniente coronel el 1º del mes siguiente.

Ejercía aún aquella comandancia de fronteras, cuando el 1º de abril de 1875 se le nombró gobernador del Territorio del Chaco, cargo del que se recibió el 12 de julio, habiendo designado el 3 de junio como secretario al capitán Luis Jorge Fontana. El 3 de octubre de 1876, Uriburu renunció a dicha gobernación, siendo reemplazado interinamente por su secretario Fontana hasta que fue nombrado titular el teniente coronel de Guardias Nacionales Pantaleón Gómez. Mientras ejerció el gobierno del Chaco, Uriburu llevó a cabo una expedición al interior del territorio, para dominar a lo salvajes que habían invadido algunos establecimiento rurales, cometiendo toda clase de depredaciones; después de una penosa marcha, Uriburu sorprendió las tolderías de los caciques Noiroidike y Silketroique, a los que derrotó dando muerte al último y a 40 hombres de pelea.

Al abandonar el gobierno del Chaco, Uriburu volvió a ejercer el comando de la frontera de Salta. (1)

El asiento del comando de frontera lo estableció Uriburu en el lugar llamado “Dragones” y permaneció en aquel cargo hasta el 5 de octubre de 1878, fecha en que le fue aceptada la renuncia que había formulado poco antes. En el ejercicio del comando de referencia construyó nuevos fortines, retiró otros y rectificó la línea fronteriza.

El 4 de diciembre de 1878 fue nombrado jefe de la 4ª División Expedicionaria al Río Negro, revistando en “Lista Especial”. Desde comienzos del año siguiente hasta abril del mismo, permaneció en San Rafael, provincia de Mendoza, organizando sus fuerzas.

Uriburu operó por San Rafael y Los Andes, en colaboración con las Divisiones “Sarmiento”, a las órdenes del comandante Rudecindo Roca; y “Villa Mercedes”, mandada por el coronel Eduardo Racedo, que había reemplazado al general Julio A. Roca en el mando de las fronteras del interior. La campaña iniciada el 10 de abril de 1879 tuvo el más franco éxito y la 4ª División, mandada por Uriburu, salió el 21 de abril del Fuerte General San martín, y penetró resueltamente en los valles de la Cordillera de los Andes, ocupando los pasos del Sud, por donde los indios arreaban grandes cantidades de ganado a Chile. El 21 de mayo la División llegaba a las Juntas del Covunco con el Neuquén, y el 19 de junio alcanzaba el Mangrullo, siempre sobre la margen derecha del Neuquén; estableciéndose el 3 de julio en “Los Médanos” (2 leguas abajo), desde donde destaca comisiones. El general Roca, en su parte general de la campaña del Río Negro y Neuquén, elevado desde Choele-Choel, el 23 de junio de 1879, elogia la conducta de Uriburu, así como también, la de los demás jefes de divisiones, en esta campaña.

El 14 de junio del mismo año, el Senado prestó acuerdo para promoverlo a coronel y en diciembre de 1880 fue nombrado intendente de la 2ª Circunscripción Militar perteneciente a la 4ª División del Neuquén. Al mando de la 2ª Brigada (5º y 7º de Caballería), tomó parte en abril de 1881, en la campaña al lago Nahuel Huapi, a las órdenes del general Villegas. El 24 de agosto de 1881 fue nombrado jefe de la 2ª Sub-Inspección Militar, con asiento en Tucumán, cuyo cargo ya ejercía interinamente desde el 25 del mes anterior. El 1º de marzo de 1882 fue hecho revistar por una “Lista Especial”; pasando a revistar en la P.M.A. el 1º de enero de 1883.

El 27 de setiembre de este último año, el senado prestó acuerdo para promoverlo a la jerarquía de general de brigada. El 1º de enero de 1886 pasó a revistar en la “Lista de Oficiales Superiores”. El 19 de noviembre de 1880 formó parte de la Comisión Examinadora del Colegio Militar que presidió el general José Octavio Olascoaga.

El 1º de abril de 1888 fue designado Presidente del Tribunal Militar; y el 4 de julio de 1890, se le nombró Inspector Militar de las Líneas Militares del Río Negro y Chaco Austral; habiendo desempeñado hasta entonces la jefatura de las 1ª Brigada de la 1ª División del 3er Cuerpo del Ejército, cargo para el cual había sido designado el 1º de marzo de 1889.

Tomó parte activísima en los sucesos revolucionarios de julio de 1890, actuando en primera línea en la defensa del Parque de Artillería, causa por la cual fue dado de baja del Ejército el 28 de aquel mes y año; la que quedó sin efecto por la Ley de Amnistía del 25 de agosto del mismo año.

En 1891 fue nombrado gobernador del Chaco (Formosa), cargo que ejerció hasta diciembre de 1894. En este período de tiempo, con motivo de la situación política en la provincia de Corrientes, el 8 de julio de 1893 fue nombrado jefe de las fuerzas nacionales en la misma, con retención del gobierno de Formosa. Ejerció aquel comando desde el día 13 de aquel mismo mes y año, fecha en la cual el general Garmendia le entregó la División que mandaba, hasta el 14 de setiembre del mismo año, por haber decretado el Presidente Sáenz Peña la Intervención Nacional de la provincia levantada en armas, designando para ocupar este cargo al Dr. Leopoldo Basabilbaso. El general Uriburu regresó a Formosa.

Por S.R. del 15 de febrero de 1895 fue nombrado Director del Arsenal de Guerra. Pero por su mal estado de salud, el 29 de abril del mismo año le fue concedida una licencia temporal.

El general Napoleón Uriburu falleció en Buenos Aires el 8 de setiembre de 1895, víctima de una “neoplasma en la laringe”, a la edad de 57 años. En el acto de la inhumación de sus restos en la Recoleta hicieron uso de la palabra: el ministro de la guerra, ingeniero Villanueva, Próspero Zorreguieta, el Dr. Manuel F. Mantilla y el teniente coronel J. Amadeo Baldrich.

Poseía la medalla por la toma de Corrientes; la de la batalla de Yatay, concedida por el Gobierno Oriental; la de la rendición de Uruguayaza, acordada por el Emperador del Brasil; los cordones de plata de Tuyutí y el escudo del mismo metal por el asalto de Curupaytí; la medalla de plata otorgada por la terminación de la guerra del Paraguay; y la de canje con el Uruguay y el Brasil por la misma causa; la medalla de oro por la campaña del Río Negro; y la del mismo metal por la del Chaco. Al fallecer computó 53 años, 2 meses y 18 días de servicios militares.

El general Uriburu había contraído enlace en Jujuy, el 13 de noviembre de 1869, con Guillermina Bárcena, nacida el 18 de enero de 1852, jujeña, hija del Dr. José Benito Bárcena y Julia Fernández de los Santos; la que falleció el 2 de febrero de 1902.

Inmediatamente de asumir las funciones de gobernador del Chaco, Uriburu organizó un breve viaje por el río Pilcomayo, “a efecto de determinar con precisión algunos datos que consideraba de suma importancia, para que el P.E. en vista de ellos pudiese resolver con acierto problemas administrativos, políticos y económicos, como para dar solución a diversas cuestiones internacionales que tienen estos territorios por único tema de discusión”. El 23 de julio de 1875 se inició el viaje cuyo diario llevó el secretario Luis Jorge Fontana, con prolijidad minuciosa, registrando hora por hora todas las novedades geográficas, orográficas y geológicas. De regreso a Villa Occidental después de aquella exploración que fue de beneficios positivos, Uriburu se dedicó a atender las necesidades del territorio; empezó por resolver la crítica situación de la comisión municipal y juzgado de paz, mejorando así la suerte del municipio, regularizando el funcionamiento del juzgado; reprimió con mano firme los abusos cometidos con los indios en los obrajes, siendo la primera autoridad nacional que documentó oficialmente la explotación del aborigen por los “civilizados” y así lo hizo saber al Departamento del Interior; reprimiendo Uriburu tales abusos como anteriormente lo había hecho en la frontera de Salta, cuando ejerció su jefatura. Fue un gobernante progresista y cuidadoso ejecutor de las leyes.

Referencia
(1) Algunos sucesos que tuvieron lugar en Jujuy con motivo de las elecciones para senador practicadas a comienzos de febrero de 1877, en las que Uriburu empleó un destacamento de 50 soldados del 12 de Caballería, determinaron una queja del gobernador Cástulo Aparicio, lo que determinó al Ministro de la Guerra a relevar a Uriburu del comando de dicha frontera. Poco después fue repuesto en el cargo por disposición del Presidente de la República en atención a sus méritos y servicios. Uriburu protestó en la mencionada oportunidad de la legalidad o veracidad de las denuncias formuladas, y también hizo saber a su vez, que el gobierno local de Jujuy había pretendido hacerlo salir del territorio de la provincia, lo que rechazó de plano el comandante Uriburu al recibir la orden del gobernador Aparicio, en atención a ser el jefe de las fuerzas nacionales de guarnición en la misma.

Fuente
Efemérides – Patricios de Vuelta de Obligado
Portal www.revisionistas.com.ar
Yaben , Jacinto R. – Biografías argentinas y sudamericanas – Buenos Aires (1939)

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