DEUDA PÚBLICA Y ELECCIONES DE OCTUBRE 2017

Probablemente no haya precedentes históricos en la Argentina de una campaña electoral parlamentaria tan vacía en sus contenidos como degradada y hueca en las expresiones de sus candidatos políticos como la de los comicios de este 22.10.

Con la particularidad que el sondeo pre-electoral compulsivo de las PASO del 13.8 pasado ya permitió adelantar el conocimiento de las intenciones de voto de la ciudadanía y, consecuentemente, posibilitar los demagógicos intentos partidarios – fundamentalmente del oficialismo – para tratar de revertir situaciones puntuales en distritos donde los resultados electorales se les presentaban desfavorables.

Y con el agravante de varios casos puntuales que – independientemente de su importancia intrínseca – han venido siendo utilizados como distractivos – y/o como coadyuvantes – del tema electoral, como el caso Maldonado, las tomas y amenazas de bombas escolares, la muerte del fiscal Nisman y toda una serie de novedades judiciales sobre la corrupción K puestas en línea con la propaganda del gobierno en medio del ajetreo electoral.

En síntesis: un cuadro ideal para que la administración Macri logre el objetivo – atribuido como recomendación del consultor de Cambiemos Durán Barba – de soslayar la agenda económica en la campaña; característica ésta que notablemente fue también cumplida por toda la clase política: oficialismo y oposición.

Es decir, que la ciudadanía argentina va a las elecciones del domingo 22 con absoluta ignorancia de las posiciones de los partidos y candidatos que van a votar y, por ende, con total incertidumbre sobre qué van a decidir después con su voto esos candidatos cuando el gobierno macrista envíe el Congreso los proyectos de leyes (PL) sobre cambios estructurales que viene anunciando pero que no publicita.

Es algo que – por otra parte – constituye un contrasentido frente a los comicios porque se trata precisamente de los principales temas que debieran haber estado en la discusión pública previa de las fuerzas políticas que tienen que decidir luego sobre tales asuntos en el Parlamento.

Y todo esto reviste especial importancia en momentos que la realidad argentina es mucho más grave de lo que se dice y que ello se la soslaya con la complicidad de toda la clase política, los medios de comunicación y la clase dirigente en general.

Después de dos años de gestión política inoperante el presidente Macri, a falta de poder mostrar resultados, sigue tratando de vender expectativas a la gente.

Con un enorme esfuerzo propagandístico – bancado por las autoridades y apoyado por los voceros y la prensa del establishment – la administración Macri pretende mostrar mínimas mejoras de indicadores estadísticos como signos de  proyecciones halagüeñas y tendencias positivas mientras los datos de la realidad muestran un grave panorama en contrario.

Y estos hechos son determinantes en tres aspectos clave y relacionados entre sí: 1. La Política de Gobernar con Deuda, 2. El desequilibrio estructural de las Finanzas Públicas, y 3. La Política Macro-financiera del Banco Central (BCRA).

 

CUADRO DE SITUACIÓN DE LA DEUDA PÚBLICA.

La última información oficial disponible del Ministerio de Finanzas (MF) muestra que el saldo de la Deuda Pública al 31.3.2017 es de 298.000 MD.[1]

Ésta es sólo la deuda en cabeza del Estado Central, es decir, que no figuran aquí las deudas de Provincias, Municipios, Empresas del Estado, Organismos Nacionales y Fondos Fiduciarios ni Juicios contra el Estado con Sentencia en Firme.

Ello significa que la actual administración – como todas las anteriores – mantiene en secreto los montos totales de la Deuda Pública Nacional y no presenta demostración alguna de la capacidad de repago sobre dichas deudas, que siguen creciendo en forma extraordinaria.

La administración Macri heredó del Kirchnerismo un stock de Deuda de 254.000 MD. Esta deuda – pese al discurso del des-endeudamiento K – venía de haberla incrementado en unos 100.000 MD durante sus 12 años de gestión dado que la había recibido en 151.000 MD a mediados del 2003.

El nuevo gobierno Macri aumentó la Deuda en unos 35.000 MD en el 2016, tiene previsto por Presupuesto un aumento adicional de la misma en más de 38.000 MD este año 2017 y propone para el Ejercicio 2018 otro aumento ulterior de unos 47.000 MD más (46.400): un total de 120.000 MD de nueva deuda en 3 años (más de la que tomó el Kirchnerismo durante su larga década de gestión).

La estructura de la Deuda Macri empeora hoy no sólo el quantum de las obligaciones (los casi 300.000 MD del último stock) sino también su composición, debido a la proporción creciente de Deuda Externa sobre Deuda Total (más del 35 %), las mayores tasas de interés (del orden de un 6-7 % anual), la menor vida promedio (7.2 años) y el monto rápida y fuertemente creciente de los intereses a pagar).

Conforme al PL de Presupuesto 2018 enviado al Congreso el año que viene le caen al gobierno central vencimientos de capital por 66.600 MD y – siguiendo la regla histórica general – la totalidad de ese importe (hasta el último centavo) no se amortiza en forma neta sino que se cancela cubriendo dichas deudas con nuevas deudas, colocando en total nuevas obligaciones por valor de 113.000 MD, o sea, con el aumento adicional citado de los 46.400 MD durante el próximo ejercicio.

Esto significa que el MF Caputo estará firmando emisiones de Deuda del Estado el año que viene a un promedio de 6.000 M$ por día.

Pero mientras estos vencimientos de capital se refinancian íntegramente, los intereses correspondientes – en cambio – se pagan y son parte del Gasto Público Corriente; y para el año 2018 esos pagos están previstos en 406.000 M$ (equivalentes a 21.000 MD).

Son un promedio diario de 1.100 M$ por día, el equivalente de financiar un hospital público pero que se destinan a cubrir servicios de la deuda financiera del Estado.

Con el agravante que no todo este importe de intereses se paga sino que un 30 % de los mismos no se puede pagar y se capitaliza entonces por anatocismo, que es el interés devengado y no pagado que se transforma en capital y devenga nuevos intereses.

Por eso el anatocismo es el sinónimo de la Usura dado que cuando un deudor – como la Argentina de hoy – no devuelve un centavo de capital ni puede abonar la totalidad de los intereses de la Deuda, ello quiere decir que ese deudor – el gobierno Macri – se encuentra en una crisis de Deuda en estado crítico.

Según el PL de Presupuesto 2018 los Intereses son el principal rubro neto del Gasto Público: 28 de cada 100 $ que gasta la Administración Central – casi una tercera parte (1:3) – se destinan al pago de estos servicios y, como dijimos, no todos se abonan.

Ergo, los Intereses son el principal rubro del Gasto del Estado y, consecuentemente, el principal factor determinante del Déficit Fiscal.

Y la única respuesta de la administración Macri frente a este macro-problema de la deuda es seguir tomando más Deuda.

Sin esta Política institucional de Gobernar con Deuda la administración Macri perdería automáticamente tanto su estabilidad financiera como su estabilidad política.

DESEQUILIBRIO FINANCIERO FISCAL

Debido a la distorsión financiera estructural de las Finanzas Públicas, producida por la Política de Endeudamiento sistemático sin capacidad de repago, el gobierno Macri es un gobierno deuda-dependiente y, como tal, sujeto a los condicionamientos de los grupos acreedores del Estado Nacional.

Según el PL de Presupuesto – que es el que van a tener que votar o no los legisladores electos el 22.10 – está previsto que se  gaste más en Intereses de la Deuda (406.000 M$) que en Educación (163.000 M$), que en Ciencia/Tecnología (19.000 M$), que en Salud (57.000 M$), que en Defensa (117.000 M$) y que en Seguridad (121.000 M$).

La Inversión Pública – de 210.000 M$ – es la mitad de lo que se paga de Intereses y la relación entre los vencimientos de Capital de la Deuda y el pago de Intereses totales es de 3 a 1.

Con los agravantes anotados en el punto precedente acerca de la incidencia anual y promedios diarios que tales vencimientos implican.

Todos los medios y la prensa del establishment, el oficialismo macrista, gran parte de la partidocracia del Sistema y la mayoría de los sectores empresariales privados y sus opinólogos viven lamentándose del alto Gasto Público Argentino y del consiguiente Déficit Fiscal que el mismo genera para el Estado pero todos soslayan mencionar siquiera que el principal rubro de ese gasto oficial y la causa de ese Déficit que denostan es la Deuda Pública y sus Intereses.

Ante la gravedad de la situación, los acreedores del Estado – fundamentalmente los acreedores externos – le estén exigiendo a la administración Macri una serie de reformas estructurales que les garanticen que el país va a poder seguir pagando los intereses de la Deuda Pública y, simultáneamente, tomando más endeudamiento aún; y para ello el gobierno necesita lograr y/o combinar mayorías parlamentarias que requieren sus proyectos de ley necesarios para las reformas estructurales previstas con el refuerzo de los nuevos legisladores que el Pueblo va a votar este 22.10.

DEUDA Y POLÍTICA DEL BANCO CENTRAL

El BCRA es el principal sostén interno del Sistema de la Deuda Pública Perpetua del Estado Argentino: un sistema organizado sobre la base de una Deuda Impagable, con un crecimiento continuo de nuevas deudas sin capacidad de repago, con el aumento más que proporcional de los Intereses a Pagar por dicha Deuda y con el consecuente Déficit Fiscal creciente que se cubre con más Deuda.

Como la recaudación tributaria – impositiva y previsional – es en pesos pero el gobierno tiene que pagar cada vez más deudas en moneda extranjera el Fisco necesita tener un tipo de cambio bajo (dólar retrasado) de modo que dicha recaudación pueda convertirse en mayor cantidad de divisas para poder atender los servicios de la Deuda Externa y también de la Deuda Interna en Dólares.

Para mantener este atraso cambiario el BCRA sube las tasas de interés, a los efectos de atraer capitales especulativos – que son transitorios o golondrina – con los que cubre tres objetivos a la vez: 1. Consigue divisas – vía endeudamiento – para sostener niveles artificiales de reservas internacionales, 2. Aguanta un stock de intervención para poder atender las necesidades de pagos externos del Tesoro, y 3. Favorece los negocios especulativos de los excedentes de capitales financieros privados existentes en el Mundo, que logran así récords de ganancias a costa de los fondos de nuestro país.

El BCRA dice que sube y mantiene elevadas las Tasas de Interés como instrumento contra la Inflación interna pero esta política se ha revelado inoperante hasta el presente para bajar los precios mientras que, en cambio, ha servido para mantener controlada y retrasada la cotización del dólar, que sería el verdadero objetivo concreto de la política de retraso cambiario.

Porque, en los hechos, el BCRA no defiende el valor del Peso – carcomido por una inflación que no cesa y del que las altas tasas de interés son también parte componente – sino el valor del Dólar, que el gobierno necesita estable y retrasado para poder garantizar a los acreedores de la Deuda su capacidad de sostener el pago de los intereses crecientes.

La Deuda cuasi-fiscal de Lebacs que el BCRA usa para comprar reservas – una masa hoy de 1.1 B$ (Billones de Pesos) que genera una mayúscula sangría financiera por intereses superior a los 270.000 M$ anuales – y los déficits gemelos nuevamente existentes – Fiscal y Externo – del Estado Central han metido a la administración Macri en un callejón sin salida del que su administración, con total irresponsabilidad financiero-fiscal, pretende salir con la receta de sortear la actual nueva Crisis de Deuda precisamente con más Endeudamiento Público.

Los votantes que concurran a las urnas este domingo 22.10 van así a votar a ciegas frente al silencio y/o la ignorancia de la clase política ante los grandes problemas nacionales de la Argentina y, particularmente, frente al problema insoluble de la Deuda Pública Perpetua que oficialismo y oposición les ocultan y de cuya complicidad se retroalimenta el Sistema de la Deuda.

Mientras tanto, el presidente Macri – en su estilo discursivo más propio de un pastor televisivo que de un jefe de gobierno – sigue hablando mucho y diciendo poco o directamente nada acerca de estos graves problemas financiero-fiscales reales que se siguen agravando día tras día.

Con la desgracia adicional que no se trata ya de una patología exclusiva de los gobiernos de turno sino de toda la clase política nacional (esencialmente de aquélla que tiene representación parlamentaria significativa).

Es el discurso de una generación política sin representación ni legitimidad ciudadana; es el producto de una corrupción derivada de la naturaleza y el financiamiento de los partidarios y de quienes son sus meras figuras visibles: los candidatos como actores que sólo aspiran a ser protagonistas de un único libreto institucional que ya les está escrito de antemano para cualquiera que gane.

Es la muerte de la utopía Democracia en manos de un Electoralismo vacío con que la Partidocracia – en su rol de nueva oligarquía – cubre los intereses de la Plutocracia para la que trabaja: que son los grandes grupos de poder económico-financieros que siguen imponiendo y administrando las Políticas de Estado contrarias a los Intereses Nacionales y que paga todo el Pueblo Argentino.-

 

Lic. Héctor L. GIULIANO

Buenos Aires

 

[1] Las abreviaturas MD/M$ significan Millones de Dólares/Pesos respectivamente y se expresan siempre con redondeo, por lo que pueden darse mínimas diferencias entre totales y sumatoria de términos.

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