QUÉ ENSEÑA EL NOBEL SOBRE LOS CRÉDITOS UVA

Hoy la mayoría de las personas que acceden al sueño de la casa propia no están informadas sobre los riesgos que están asumiendo. Es necesario que Estado asuma su rol para que ese sueño no se transforme en una pesadilla.

Este año el Nobel de Economía fue para Richard Thaler, especialista en la Economía del Comportamiento. Thaler demostró las consecuencias del comportamiento irracional de consumidores y productores en diversos mercados, particularmente en el mercado del crédito. En su libro Nudge, el capítulo dedicado al mercado del crédito comienza con un fragmento de los Simpson, en el cual Homero busca comprar un auto:
Vendedor: Este es el desglose del crédito: el pago inicial, el pago mensual y el pago semanal.
Homero: Eso es todo ¿verdad?
V: Sí, bueno, en realidad, cuando pague todas las cuotas mensuales, tendrá que abonar el pago final extraordinario…
H: Pero para eso falta mucho ¿verdad?
V: Claro.
H: ¡Excelente!
El ejemplo utilizado, lejos de ser una anomalía, es la regla para cualquier individuo no entrenado en finanzas: como consumidores, la racionalidad limitada y la falta de autocontrol suelen ser la norma. Las observaciones de Thaler eran de particular importancia para el boom crediticio de EE.UU. de principios de los 2000. Al respecto, señalaba: “Hace algún tiempo sacar un crédito hipotecario era muy fácil. La mayoría de los créditos tenían una tasa de interés fija. Bajo esta modalidad, comparar entre diferentes créditos era una tontería: bastaba con elegir el crédito que tuviera la menor tasa de interés. Pero cuando los mercados de crédito se vuelven más complejos, los tomadores de crédito no sofisticados y no educados desde el punto de vista financiero estarán especialmente perjudicados por esa complejidad”.
El mercado hipotecario argentino se encuentra revolucionado por la aparición de la UVA, un instrumento que permite que el capital del crédito se actualice por la inflación. Este hecho otorga a la UVA una ventaja respecto a los créditos tradicionales en un aspecto que muchas veces es, erróneamente, el único que los tomadores de crédito consideran a la hora de tomar una hipoteca: la cuota inicial. Tomando el ejemplo para un crédito de un millón de pesos, en abril de 2016 la cuota inicial con UVA era de $ 6.769 vs. $ 13.913 de un crédito tradicional. Luego de transcurrido un año, en 2017 la cuota UVA sería de $ 9.470, mientras que la del crédito tradicional sería la misma. Como vemos, mientras que la cuota del UVA se actualizó al ritmo de la inflación, la del crédito tradicional se redujo, si consideramos el efecto de la inflación, un 29%. Si tomamos una familia de dos profesionales, la relación cuota / ingreso familiar total habría aumentado ligeramente para el caso UVA, pasando del 21% al 23%, mientras que en el caso tradicional esa relación hubiera pasado del 45% en 2016 al 34% en la actualidad. Como vemos, el UVA ofrece un esquema asequible en términos de cuota, donde el esfuerzo relativo que debe hacer la familia será el mismo a lo largo de la duración del crédito. Al contrario, el sistema tradicional implica esfuerzos muy altos durante los primeros años, pero que van cayendo a lo largo del tiempo.
Pero la comparación anterior se realiza sobre un período con una inflación anual de 40%. Las simulaciones en las que comparamos el UVA con el sistema tradicional muestran que el primer sistema es preferible en entornos de baja inflación, mientras que el segundo es el adecuado para inflaciones altas. Si tomamos la historia reciente, digamos desde el año 1998 a la fecha, la inflación anual promedio se ubicó en el 17%. Y aquí es donde comienza el riesgo de la UVA. Si Argentina no fuera exitoso en su plan antiinflacionario, una inflación de 15% anual implicaría que la familia que comenzó debiendo un capital de un millón de pesos en 2017, estaría debiendo dos millones de pesos en 2024.

Visto de esta manera, el atractivo de la UVA se disuelve y el pro de la baja cuota inicial se comienza a emparejar con la contra de un capital que actualiza al ritmo de la inflación. Sin llegar a un escenario tan extremo, y suponiendo una tasa anual de inflación de 7% anual para los próximos 20 años (escenario que sería inédito para nuestra economía), la familia de nuestro ejemplo debería ser capaz de hacer que sus ingresos crezcan por encima de la inflación durante 20 años consecutivos, de manera que la cuota final, que ascendería a los $ 28.600 (3,5 veces la cuota inicial), siguiera representado menos del 30% de su ingreso.
La hipótesis que dice que los mercados financieros son eficientes ha sido derrumbada por la crisis financiera internacional de 2008. La hipótesis que los individuos son irracionales al tomar un crédito acaba de recibir un Nobel. La escena de Homero comprando un auto a crédito nos resulta muy familiar: casi ninguno de nosotros ha leído el contrato que firma cuando una parte del auto es financiado por la concesionaria y alguno de nosotros, a pesar de ser economistas, hemos tomado pésimas decisiones financieras a la hora de comprar un 0km…
La responsabilidad del Estado al promover el sistema UVA es la de instruir al público respecto a los riesgos que se están asumiendo y generar las salvaguardas para que entornos de alta inflación no pongan en riesgo no sólo al deudor, sino al sistema financiero en su conjunto, si es que el éxito de la UVA continúa. Hoy la mayor parte de las familias argentinas que acceden al sueño de la casa propia no están debidamente informadas sobre los riesgos que están asumiendo. Es necesario que Estado asuma su rol para que ese sueño no se transforme en el mediano plazo, en una pesadilla.

Emmanuel Alvarez Agis

Ex viceministro de Economía

Perfil,

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