EL DÍA QUE PERÓN ORDENÓ EL DESAFUERO DE BALBÍN

Fue el 29 de septiembre de 1949. Luego, el dirigente radical terminó preso en la cárcel de Olmos.

El abrazo entre Juan Domingo Perón y Ricardo Balbín, en noviembre de 1972.

Acabamos de presenciar un hecho infrecuente: el desafuero de un legislador nacional. La suspensión de la inmunidad de arresto no es común, tanto por las causas que la motivan como por la mayoría agravada que se requiere para su resolución. De las que registra la historia argentina, acaso la más famosa haya sido la del diputado Ricardo Balbín en 1949.
Promediaba la primera presidencia de Perón. Balbín presidía el legendario Bloque de los 44, secundado por Arturo Frondizi. Esa bancada radical, que reunía a figuras notables, constituía la resistencia más visible a un régimen de creciente autoritarismo. Entre 1948 y 1949 tres diputados radicales fueron expulsados de la Cámara: Ernesto Sammartino, Agustín Rodríguez Araya y Atilio Cattáneo. El 29 de septiembre de ese año, en forma sorpresiva, al filo de la finalización del período de sesiones ordinarias, se incluyó en el Orden del Día un pedido de desafuero de Balbín presentado por un juez federal de Santa Fe que le había iniciado una causa por desacato al presidente de la Nación, a raíz de una denuncia formulada por un diputado peronista.
Balbín, fogoso orador, había tenido duras expresiones contra Perón en el Congreso Nacional Agrario celebrado por la UCR en Rosario un mes antes. El peronismo, en virtud del sistema electoral de la Ley Sáenz Peña, que le daba al partido ganador en cada distrito dos tercios de las bancas y el tercio restante al segundo, disponía de una amplia mayoría, que usó para constituir la Cámara en comisión y soslayar el pase a la Comisión de Asuntos Constitucionales.
El trámite fue veloz, pero se le permitió a Balbín hacer uso de la palabra. Los diputados oficialistas lo escucharon en silencio. Concluyó así: “Si con irme de aquí pago precio, como cualquier otro de los luchadores de mi partido; si este es el precio por el honor de haber presidido este bloque magnífico, que es una reserva moral del país, han cobrado barato; fusilándome, todavía no estaríamos a mano”.
El desafuero fue votado afirmativamente por 109 votos contra 43. Balbín fue suspendido. Sería detenido en marzo del año siguiente en La Plata, luego de votar en las elecciones en las que se presentaba como candidato a gobernador de la provincia e Buenos Aires. Se lo condenó a cinco años de cárcel, que cumplió en el penal Olmos. En enero de 1951 fue indultado por Perón.
La inmunidad de arresto surgió históricamente para garantizar el libre ejercicio de la representación política, y no, según dijo la Corte Suprema de los Estados Unidos, para crear un “santuario de un delito”. Balbín fue desaforado por defender la libertad; De Vido, por las graves sospechas de ser el gerente de un vasto sistema de corrupción.

Por Osvaldo Pérez Sammartino
Abogado. Profesor de Derecho Constitucional de la UBA

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