DR. PAOLO MANTEGAZZA


Dr. Paolo Mantegazza (1831-1910)

Nació en Monza, cerca de Milán (Italia), el 31 de octubre de1831, y fueron sus padres Juan Bautista Mantegazza y Laura Solera, quien tuvo destacada actuación en el Risorgimiento, a tal punto que fue condecorada por Giuseppe Garibaldi. Hizo estudios secundarios en Milán, mostrando desde temprana edad preferencia por las ciencias naturales.
Alistado en las filas patrióticas había participado en marzo de 1848, en las Cinco Jornadas de Milán, y en 1850, publicó su primer trabajo científico: Las generaciones espontáneas.
Recién recibido inició un viaje por el extranjero, recorriendo Europa, y pasando luego a América del Sur. Embarcado en la nave “Camila” llegó a la Argentina hacia 1854, en momentos en que Buenos Aires estaba en lucha contra la Confederación. Deseoso de conocer el país, y aplicarse a los estudios, rehusó un cargo ofrecido por el gobierno, trasladándose a Entre Rios. Estuvo en Gualeguaychú y Gualeguay, y después se radicó en Nogoyá, donde residió en 1854 y 1855, convertido en médico de la villa y de la campaña.
En 1856, pasó a Salta y el obispo Colombres lo casó con Jacoba Tejada. Al año siguiente, fue contratado para dictar la cátedra de Historia Natural en la nueva Facultad de Matemáticas de Buenos Aires, pero regresó a Italia en 1858, con el propósito de traer contingentes inmigratorios que poblarían el Bermejo. La inmigración no se realizó.
Vivió entonces en Milán y luego en Pavía, en cuya Facultad de Medicina fue profesor de Patología General, y donde fundó un laboratorio italiano de patología experimental. En la primera de esas ciudades, publicó en 1858-60, Sulla America Meridionale, Lettere Mediche (Cartas Médica sobre la América Meridional), en dos tomos, que dedicó a Juan María Gutiérrez, de la que se hizo traducción en Buenos Aires, en 1949, con prólogo del doctor Gregorio Aráoz Alfaro, La temática casi enciclopédica de las mismas, comprende noticias referentes a enfermedades, drogas y médicos, otras que se ocupan del mundo vegetal, del mundo animal, del paisaje, de las ciudades visitadas, de la población, de sus costumbres y supersticiones, de la vida económica, de aspectos culturales, de problemas económicos.
En 1860, al quedar viudo, se casó con la condesa María Fantoni. Enseñó también sicología, y escribió numerosos trabajos de medicina, antropología e higiene.
Mantegazza regresó al país en 1861 y 1863, en cuya oportunidad, efectuó un acopio de materiales considerable. Conoció el territorio argentino, y viajó por Santa Fe, Santiago del Estero, Córdoba, Tucumán, Salta, la región del Bermejo habiendo llegado hasta Bolivia.
En 1862 fundó, con G. Gorini, el periódico L’Igea. Giornale d’igiene e medicina preventiva, que en1873 cambió su nombre por Il Medico di casa.
Como hombre de ciencia, tiene publicadas varias obras, entre otras, las que se refieren a la educación sexual (la fisiología del amor, la fisiología del matrimonio, del placer, etc.), traducidos a todos los idiomas, y es, asimismo, el inventor del globulímetro (1) y los “nuevos índices del cráneo”, pero aquellas anotaciones que hizo sobre la República Argentina, lo vincularon para siempre a nuestra patria, y le dieron popularidad en el medio científico.
Fue amigo de Juan María Gutiérrez y Lucio V. Mansilla, por su intermedio conoció a Mariano Rosas, Coliqueo y Calfucurá.
De 1865 a 1876, fue electo diputado y senador del Reino de Italia, militando en los partidos progresistas y laicos, y en tales funciones, se distinguió como orador. En 1866, publicó en la revista “Archivos de Antropología y Etnografía”, por él fundada, el Estudio sobre una serie de cráneos fueguinos. Es pues, el fundador de la ciencia antropológica italiana, de la que salieron luego, Sergi y Lombroso.
Entre 1866 y 1879 fue consultor del establecimiento Bagni di Rimini, al que en 1876 promovió su transformación en instituto de hidroterapia.
Del producto de sus viajes a la Argentina, apareció su obra Rio Della Plata y Tenerife, escrita en italiano y prologada en Pavía, en 1867. La exposición es clara, las observaciones agudas, la sinceridad es afectuosa, aunque a veces, posee un toque de humorismo. La obra alcanzó difusión, y Mantegazza lanzó dos nuevas ediciones en 1870 y 1876. Difundida en su idioma original, la Universidad de Tucumán decidió reeditarla en su versión al español, en oportunidad de celebrarse el Centenario del Congreso de Tucumán de 1816, en la que excluyó del texto original dos capítulos, y la publicó bajo el título de Viajes por el Río de la Plata y el interior de la Confederación Argentina, traducción y prólogo del doctor Juan Heller. Este libro dado a la estampa, en 1916, constituyó una fuente de conocimiento histórico argentino. Fue, en verdad, un “vademecum” por excelencia de todos los inmigrantes italianos que se afincaron en el país. Identificado con sus habitantes, procuró pensar y sentir como ellos. Mostró al gaucho como miembro de una sociedad indivisible desde el punto de vista étnico, y sus costumbres, agregando noticias valiosas sobre el clima, tradiciones, flora, fauna, con sus ricas variedades en géneros y especies, la vivienda, la alimentación, etc.
Los temas americanos están presentes en muchas de sus obras. En su novela Il Dio Ignoto (El Dios desconocido) puso un personaje que figura en la Excursión a los indios ranqueles de Lucio V. Mansilla, y en su libro Ricordi di Spagna e della’America Spagnola, que data de 1896, y que no ha sido traducido al castellano. Allí, se incluyen siete capítulos dedicados a Nogoyá, donde vivió.
Juan María Gutiérrez en carta a Mantegazza, respondiendo a un pedido de colaboración que le hiciera para el diario “La Nación Argentina”, le decía que: “Aquí, como en Italia, se le reconoce a usted, como un escritor dotado de talento especial que no dispensa Dios con frecuencia porque no siempre se anidan en una misma cabeza la imaginación y la manía de indagar profundamente las causas de las cosas… Para decirlo en una .palabra, se le tiene a usted aquí por uno de esos productos de las necesidades de la civilización actual, que se llaman vulgarizador de las verdades científicas”.
Falleció en San Terenzo di Lerici, golfo de Spezia, el 28 de agosto de 1910, a los 81 años de edad, dejando inédito un Diario íntimo de 62 volúmenes, que se conserva en la Biblioteca Civica di Monza. Como escritor, tiene novelas, recuerdos de viajes, estudios sociológicos y sicológicos, que aún se leen con interés, obras completamente agotadas.
“Temperamento optimista –escribe el doctor Juan Dalma- abierto a todas las inquietudes del intelecto, gran afirmador de la vida y del progreso, es un estupendo producto del siglo XIX”.
En la ciudades de Paraná y Nogoyá (ambas de la Prov. de Entre Ríos) existen calles que lo recuerdan; al igual que en la localidad de Virrey del Pino, Partido de La Matanza, Pcia. de Buenos Aires.
Referencia
(1) Instrumento para determinar rápidamente la cantidad de glóbulos rojos en la sangre.
Fuente
Cutolo, Vicente Osvaldo – Nuevo Diccionario Biográfico Argentino – Buenos Aires (1975).
Efemérides – Patricios de Vuelta de Obligado
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