EN EL PRINCIPIO ERA EL PATIO

Nuestra Señora de Itatí- Barrio 13 de Julio

En marzo de 2013 la Iglesia llegó al Barrio 13 de Julio. En los comienzos las actividades pastorales se realizaban en la casa de la familia de la señora Blanca Silva, que con un gran sentir de Iglesia y generosidad, prestaba su patio para que ahí se impartiera la catequesis o se celebrara la misa. A fines del 2013 nos donaron un terreno ubicado al fondo del barrio y ahí es donde hoy asentamos nuestra capilla de Nuestra Señora de Itatí.
La construimos un poco de ayuda del municipio de San Martin y la colaboración de los internos del Penal 46. El penal depende del Servicio Penitenciario Bonaerense, Complejo San Martin, donde hay tres otras dos unidades penitenciarias: la 47 y la 48. La unidad 46 es la que atendía y atiende hoy nuestra parroquia y en ese entonces nos habían pedido desde su taller de carpintería que los acompañemos espiritualmente. A través de una fundación que trabaja con ellos nos acercamos y fue nuestro primer acceso al penal. Nos reuníamos con ellos y comenzamos a apoyar la tarea que hacían con la madera. Fabricaban mesas, bancos y vimos que también hacían casillas. Como nosotros teníamos el terreno de 13 de julio vacío, les preguntamos si nos podían hacer una casilla doble. Aceptaron y fabricaron paneles grandes ya que ellos trabajaban con madera de pallet.
Para la instalación se cavaron varios pozos (con el sistema de construcció n sobre pilotes de madera que se usa en el delta del río). Primero trabajamos nosotros y luego vinieron a ayudarnos gente de la penitenciaria (cárcel) para instalarla. Eran dos muchachos del servicio penitenciario y ese día el barrio se conmocionó. Estuvo presente también un canal de televisión, que antes había registrado el momento en que nos daban las maderas y ahora cuando venían al barrio a instalar lo hecho.


Por otro lado la Municipalidad de San Martin nos donó la instalación de la otra casilla (nuestra capilla tiene una prefabricada de madera y otra de material). La idea en un principio era que, al ser dos sacerdotes, uno viviera del lado de 13 de julio, Curita e Independencia y el otro sacerdote del lado de Carcova (estos sectores están separados por las vías del tren y al no haber camino de paso de un lado al otro quedan claramente divididos). Pero el sacerdote que iba a vivir aquí se volvió a Córdoba y quedó sólo el padre Pepe Di Paola por lo que hoy se usan ambos locales para las diversas actitudes de la capilla.
Las familias que participan de la capilla son de nacionalidades diversas, (argentinos, paraguayos, peruanos, bolivianos) y son diferentes sus costumbres o las formas de practicar su religiosidad popular, pero todos conviven y comparten sus vidas y culturas a diario en este ámbito religioso, como lo hacen en su vida diaria los chicos en la escuela y los adultos en el trabajo. Del mismo modo comparten espacios comunes en la capilla según su edad y asisten a la celebración de la misa, común a todos.


El trabajo de la capilla apunta al crecimiento en la fe de las personas, formando una comunidad sólida, apoyados en Dios y sostenidos por la Santísima Virgen. Es la casa común que recibe a todos, formando gr upos, según la necesidad y la edad de cada uno.
Como los chicos que asisten a la catequesis, los expedicionarios, los que concurren a apoyo escolar, el grupo de chicos que asisten a la escuelita de recreación y deporte y los de la escuelita de murga. O el grupo de mujeres, el de biblia, el grupo de hombres; con sus actividades y proyectos, bien definidos para cada grupo.
Por ejemplo en los chicos de catequesis al tomar la comunión o la confirmación, en los expedicionarios al irse de campamento, dándose el triple encuentro con Dios, con uno mismo y con los demás aprendiendo a compartir bajo el mismo cielo de lona. En el apoyo escolar, priorizando las tareas escolares. En los talleres de recreación y de murga,promoviendo el respeto al compañero y al adulto que dirige, más allá de las dinámicas propias de cada taller. Jugar y compartir. Aprender a escuchar y crear los propios instrumentos.
En el grupo de mujeres aprendiendo tejido y en el Circulo Bíblico a saber más sobre las Sagradas Escrituras.
En el grupo de hombres con la construcción y arreglo de nuestra capilla.


La labor de la Iglesia y la de nuestra capilla es promover buscamos que sea la unión, la comunión entre todos, con las diferencias de cada uno, pero con respeto hacia los demás. Como los dedos de la mano o los órganos de nuestro cuerpo, siendo todos diferentes, forman una misma mano y un mismo cuerpo. Así somos nosotros. De modo que, en la unidad de la diversidad, tendemos a promover el trabajo mancomunado para el crecimiento personal y grupal.

Karina Colasanti

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