MALVINAS Y EL “DIARIO ÍNTIMO DE LA GUERRA”: LA GRACIA DEL RELATO; Y LOS DOCUMENTOS SECRETOS DE LA GUERRA

De dónde salió la carpeta secreta de la Armada que Clarín reveló a 35 años de la guerra. Una carpeta de la Armada contiene anécdotas relatadas por los infantes de Marina. A 35 años del conflicto por Malvinas, surgió una serie de documentos secretos de la Armada Argentina que muestran cierta cara desconocida: un diario íntimo de la guerra.

Malvinas y el "Diario íntimo de la guerra": la gracia del relato
Malvinas: 35 años después, surgen documentos secretos de la guerra

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Malvinas y el “Diario íntimo de la guerra”: la gracia del relato Malvinas: 35 años después, surgen documentos secretos de la guerra
El comandante dio la orden y los infantes de Marina debieron sentarse a escribir. Especial multimedia “Malvinas 35 años: Diario íntimo de la guerra”.
En el ocaso deprimente de 2001, cuando la Argentina era un no-país inminente, yo estaba terminando la primera Maestría en Periodismo que organizaron Clarín, la Universidad de San Andrés y Columbia University. Y tenía que hacer una tesis.
Y tenía tema: 3 periodistas argentinos desembarcaron con la tropa que reconquistó efímeramente las Malvinas en 1982.
Y tenía ciertas puertas abiertas: 2 de aquellos testigos directos habían sido mis compañeros en el diario bahiense “La Nueva Provincia”, que además nunca disimuló su íntima relación con la Armada.

Y tenía, así, al hombre que comandó la “Operación Rosario” del 2 de abril, en su departamento de 4 ambientes en Talcahuano y Paraguay, vestido de traje marrón oscuro, con un prendedor de las islas y la bandera argentina en la solapa izquierda, dispuesto a hablarme.

Habló mucho, Carlos Alberto César Büsser.

Malvinas y el "Diario íntimo de la guerra": la gracia del relato

Malvinas y el “Diario íntimo de la guerra”: la gracia del relato
1/4/1982, buque “Cabo San Antonio”: Büsser comunica que la misión es recuperar Malvinas. Lo mira el periodista Salvador Fernández, del diario “La Nueva Provincia” de Bahía Blanca. (Gentileza LNP)
—Yo creía que la única forma de resolver el tema era la militar —dijo—. En mi corazoncito quería que recuperáramos las Malvinas.
—Y al tratarse de una operación de éxito seguro, serviría de promoción para la Marina —le dije.
—No era una operación segura.
—Había muy pocos efectivos británicos en las islas…
—Sí, pero una de las condiciones que nos había impuesto la Junta Militar era que fuera una acción incruenta. No había que derramar sangre inglesa. Si viniera acá Mike Tyson, ¿podría imponernos su voluntad? Yo creo que sí. Pero si alguien le dijera: “Mike, no puede pegarles ni una trompada”, se le complicaría. Y ni hablar si nosotros supiéramos que Tyson tiene esa prohibición: nos reiríamos de él.
Nos reímos.
Entonces Büsser se levantó del sillón:
—Espéreme un cachito —dijo.
A los 2 minutos estaba de vuelta. Traía una carpeta en las manos. Me la pasó: la portada había sido celeste; tenía al pie el isologo de la Armada y en el medio decía “Operación Malvinas. Anécdotas”en negro, con caracteres prolijos, hijos de un letrógrafo.
Lo miré con cara de “¿Y esto…?”.
—Ya que usted tiene sentido del humor —dijo—: échele un vistazo.
Vi un montón de hojas mecanografiadas con sellos “Confidencial” y “Secreto”. Leí un par: había relatos graciosos firmados por infantes de Marina. No lo podía creer.
—¿Y a quién se le ocurrió…?
—A mí —Büsser sonreía—. Yo les ordené que escribieran anécdotas.
—Pero estaban en la guerra, ¿cómo se le ocurrió…?
—Hay que pensar en la Historia, m’hijo. Llévese la carpeta. Es la única copia: usted sabrá qué hacer.
Malvinas y el "Diario íntimo de la guerra": la gracia del relato
Malvinas y el “Diario íntimo de la guerra”: la gracia del relato
Büsser llevó el control de la “Operación Rosario” a mano, en un cuaderno “Gloria”. (Gentileza LNP)
Se trata de una carpeta inédita. Está repleta de sellos “Confidencial” y “Secreto” y reúne centenares de anécdotas relatadas por los infantes de Marina.

Malvinas: 35 años después, surgen documentos secretos de la guerra

Malvinas: 35 años después, surgen documentos secretos de la guerra
La carpeta original, con hojas mecanografiadas y anotaciones a mano.
Fue una orden directa de Carlos Büsser, entonces jefe del comando naval y líder de la fuerza que desembarcó en las islas el 2 de abril de 1982. A los soldados no les quedó otra que obedecer y se sentaron a escribir historias más o menos graciosas durante e incluso después de la batalla perdida, que dejó 649 argentinos muertos.

Entre los relatos figura uno que a los perros les adjudica poderes para predecir los ataques británicos y otro en el que un oficial detalla cómo cuidaban la limpieza personal, el vino y los cigarrillos mientras peleaban la batalla clave de Monte Longdon.

Clarín procesó los papeles y presenta una producción multimedia que incluye numerosos materiales: facsímiles de los originales y cómo se consiguieron, varios ejemplos de anécdotas, galería de fotos, entrevistas con protagonistas, infografías y línea de tiempo histórica.

Malvinas: los perros que predecían los ataques británicos y otras anécdotas

Clarín accedió a una carpeta con relatos graciosos escritos por infantes de Marina.

Los infantes de Marina tuvieron que sentarse a escribir anécdotas sobre sus días en las islas Malvinas. Durante el combate e incluso después de la batalla perdida: fue una orden de su comandante, Carlos Büsser.
Así lo reveló, 35 años después, un trabajo especial que publicó en exclusiva Clarín con el título “Diario íntimo de la guerra”.
Malvinas: los perros que predecían los ataques británicos y otras anécdotas
Malvinas: los perros que predecían los ataques británicos y otras anécdotas
Un sello que se repite en la carpeta de anécdotas.
El material multimedia incluye entrevistas con algunos protagonistas, galerías de fotos, infografías, copias de los documentos secretos de la Armada y una selección de relatos más o menos graciosos, como los siguientes:
Gallina, la gaviota:

García Quiroga, un buzo táctico de 28 años, integraba el primer equipo que desembarcó en Malvinas y debía tomar la casa del gobernador isleño Rex Hunt.

En la residencia oficial recibieron el fuego de los Royal Marines y ocurrió la única muerte de la “Operación Rosario”: el capitán de fragata Pedro Giachino, jefe de esa Unidad de Tareas 40.1.5. Y hubo 2 heridos: el cabo enfermero Ernesto Urbina, que fumando esperaba atención con los intestinos al aire, y García Quiroga, a quien le pegaron 3 balazos: uno le atravesó el codo, otro el torso y el tercero se incrustó en un cortaplumas suizo que colgaba de su cinturón, a la altura de la ingle.

Estaba grave.

Un helicóptero llegó al “Irízar” con sangre para hacerle una transfusión. Aterrizó en la cubierta, dejó el material y despegó. El motor de la máquina succionó a una gaviota que volaba cerca de la popa. Fue un momento de tensión: si el pájaro entraba en la turbina, el helicóptero podía caerse al agua. Finalmente, pese a un esfuerzo enorme, la gaviota no pudo evitar las paletas del rotor de cola y quedó destrozada.

─¡Muy bien hecho! ─gritó un conscripto del Batallón de Apoyo Logístico─. A estos ingleses ni las gallinas les vamos a dejar vivas.
Malvinas: los perros que predecían los ataques británicos y otras anécdotas
El remate de la anécdota.

Malvinas: los perros que predecían los ataques británicos y otras anécdotas
¡Guau, alerta!

Al quinto día de bombardeo británico, en las instalaciones logísticas de la Armada en Puerto Argentino descubrieron “la alarma más confiable”, según registró la Comandancia.

“Antes de escucharse o verse cada avión o explosión, todos los perros de seguridad que teníamos se ponían a aullar al mismo tiempo. Predecían los ataques. A partir de ese momento, nuestros métodos de autenticación de alertas y la ejecución de contramedidas alcanzaron la máxima eficiencia”, describe en la carpeta un oficial no identificado, que incorpora otra anécdota singular.

Ocurrió en la capital malvinense, aproximadamente a las 4:30 del 1° de mayo, Día del Trabajador: “Había dejado la guardia hacía media hora cuando… una, dos, tres explosiones tremendas, tan cerca y reales como nunca antes había sentido.

“Empiezo a hacer lo que tanto entrenamos: me visto, me coloco el correaje, me pongo el casco, grito ‘¡Al refugio!’, tomo el fusil, me coloco el chaleco con granadas de mano, cargo municiones y raciones de combate, la máscara antigás, el visor nocturno, la linterna, el poncho de agua, el prismático, la parca, la cartera portapliegos (con reglamentos, velas, papel, lápiz graso, brújula, elementos de costura, pomada, etc. etc. etc.).

“Fue entonces cuando al intentar correr sólo pude caminar por semejante peso. Al llegar con penuria al refugio intenté introducirme de cabeza y no sólo golpeé a un cabo sino que además tapé la entrada y ante la presión de los muchos que faltaban entrar, choqué contra un mamparo, apagué la única luz y se produjo un principio de incendio…

“Mientras salía del gran susto por mis primeros instantes de combate, trataba de recolectar lo que quedaba de mi equipo esparcido por todo el refugio.”

Corrientes y Darwin
Ya como prisioneros, los miembros de la plana mayor del Batallón Antiaéreo fueron alojados en un oscuro galpón cerca del puerto.

Uno de esos oficiales quedó a cargo de proveer luz. Consiguió un cable y la autorización de los Royal Marines, que vigilaban todo. Decidió dónde haría la toma de corriente y abrió una tapa de luz: había 8 cables. Y no tenía ningún instrumento para verificar cuál llevaba electricidad.

Entonces apagó la llave y buscó hacer la conexión en la lámpara que pendía del techo. Tampoco había escalera, así que armó una pila con latas de durazno al natural, se subió y procedió a cortar el cable con una pinza sin aislante.

Recibió tremenda patada.

Una vez recuperado, concluyó: “Si ahí había corriente, quiere decir que en la llave no hay”.

Fue y tocó la llave: recibió otra descarga eléctrica.

El guardia inglés ya no pudo contener la risa.

“Finalmente se prepararon 12 mecheros con aceite y grasa para iluminar el galpón”, describió el capitán de corbeta Dante Camiletti, jefe de la Fuerza de Apoyo Anfibio.

Malvinas: los perros que predecían los ataques británicos y otras anécdotas
Flacos favores.

Malvinas: los perros que predecían los ataques británicos y otras anécdotas
Explosión de miedo

En Pradera del Ganso, la Compañía de Ingenieros Anfibios se dedicaba a juntar las llamadas bombas de racimo o belugas, esas que cuando se abre un dispositivo liberan varias bombas pequeñitas.

Eran apenas 3 hombres y tenían que neutralizar 900 artefactos en 2 días.

─¡Tenga más cuidado! ─lo retó el segundo jefe al suboficial Marcos Quiroga.

─Señor, ya tengo 41 años. Viví lo suficiente y no tengo ni familia para preocuparme.

A los pocos días, el grupo hacía la voladura de una bomba en el aeropuerto cuando sonó una alerta roja: se venía el ataque aéreo británico. Y el suboficial Quiroga salió corriendo a toda velocidad hasta los refugios.

─¡¿Pero cómo?! ─lo chicaneó el superior─. ¿No era que usted había vivido lo suficiente?

─Esto es distinto.

Malvinas: los perros que predecían los ataques británicos y otras anécdotas

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Engaño con moraleja.

 

Abel Escudero Zadrayec
Abel Escudero Zadrayec

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