SAN MARTIN CONTRA RIVADAVIA.. TODOS CONTRA RIVADAVIA… ANCHORENA Y GAINZA PAZ

San Martín, en sendas cartas a O’Higgins del 20 de octubre de 1827, a Guido del 27 de abril de 1829 y al chileno Polenzuelos del 22 de agosto de 1842, enjuicia a Rivadavia en la siguiente forma: “Ya habrá sabido Usted la renuncia de Rivadavia. Su administración ha sido desastrosa y sólo ha contribuido a dividir los ánimos. Me cercó de espías y mi correspondencia era abierta con grosería. El me ha hecho una guerra de zapa sin otro objeto que minar mi opinión (prestidio)….. Yo he despreciado tanto sus groseras imposturas como su innoble persona…. En mayo de 1823, cuando resolví venir a Buenos Aires, (desde Mendoza), para dar el último adiós a mi mujer, se apostaron partidas en el camino para prenderme como a un facineroso”. Por tal causa, el libertador San Martín sólo pudo viajar en diciembre, cuando ya hacía cuatro meses que había fallecido su esposa, o sea, el 3 de agosto de ese año. “Sería cosa de nunca acabar, si se enumerasen las locuras de aquel visionario –dice San Martín- creyendo improvisar en Buenos Aires la civilización europea con sólo los decretos con que diariamente llenaba lo que se llama archivo oficial”.[1] Estanislao López fue quien avisó a San Martín que, a su llegada a Buenos Aires, sería detenido y juzgado por haber desobedecido, “haciendo la gloriosa campaña de Chile, al no invadir a Santa Fe y (al realizar) la expedición libertadora del Perú; pero, con sólo avisarle, estaría con la provincia en masa a esperarlo en la posta de El Desmochado (cerca de Casilda), para llevarlo en triunfo a la plaza de la provincia”.[1] La Ley de Capitalización de la ciudad, decretada por Rivadavia el 4 de marzo de 1826, con la federalización de una gran parte de la provincia, cuyo perímetro propuesto se extendería por el Río de la Reconquista y el partido de La Matanza hasta la Ensenada de Barragán, sublevó a los porteños. El 12 de setiembre presentó otro proyecto en que se dividía el resto de la provincia en dos provincias nuevas: al norte la el Paraná con capital en San Nicolás, y al sur la del Salado con capital en Chascomús. Los comentarios eran que de esta manera se tendía a dividir enteramente los intereses y sentimientos de los habitantes de la capital de los de la campaña, y los de ésta entre sí. Además se fortalecía el grupo unitario y logista, que era en su mayoría, urbano: comerciantes, doctores y funcionarios. La provocación partió de la ciudad contra la campaña. La reacción consiguiente contra el grupo rivadaviano fue enorme. “Rivadavia –en sus dos gobiernos de 1821 a 1824, como ministro y gobernador delegado, y de 1826 y 1827, como presidente- había herido dos puntos sustanciales del alma popular: el amor del porteño a su provincia y el sentimiento religioso que dominaba en la sociedad. La federalización de Buenos Aires y la capitalización de la ciudad sublevaron a los porteños”.


Anchorena y Gainza son los dos únicos nombres propios que «Martín Fierro» menciona en su canto. Nombres representativos de la oligarquía que exterminó al criollaje en armas, fueron execrados por los argentinos de todas las épocas.
Contemporáneamente, y por un claro designio de la historia, han venido a fundirse en la familia propietaria del diario «La Prensa» el diario simbólico de la sociedad oligárquica.
José Hernández adivinó con la penetración de un artista el significado de estos nombres en la tradición popular. Anchorena eran los primos de Rosas, grandes ganaderos bonaerenses, amos de la provincia con federales o unitarios. Verdadera personificación de nuestra estructura, agraria, siempre habrá un Anchorena en nuestra vida pública, evidenciando el peso de nuestros estancieros. En la Revolución de Mayo veremos a un Anchorena; en la Asamblea del año XIII, a otro; en el Congreso del año 19 a uno más; en la Legislatura de Buenos Aires, siempre se sentará un Anchorena, banca hereditaria como un mayorazgo; junto a Rosas, su primo Tomás de Anchorena; al caer Rosas, Nicolás de Anchorena saludará el triunfo de Urquiza; ese nombre resonará a lo largo de nuestras peripecias con monótona reiteración. Un Anchorena será partidario de Yrigoyen, este último también bonaerense y también ganadero, y que no lesionará jamás los intereses de la oligarquía terrateniente de la provincia.
Hasta veremos el 19 de septiembre de 1945 desfilar en la Marcha de la Constitución y la Libertad a un Joaquín de Anchorena, afirmando orgullosamente a la luz pública la inmortalidad de su clase.
Precisamente Gainza sería el ministro de Guerra de Mitre a que alude, Martín Fierro. Bajo su firma se decreta el reclutamiento forzoso, el envío del criollo al fortín de frontera, mientras el nuevo gringo hace su negocio en la pulpería:

Todos se güelven proyectos
de colonias y carriles
Y tirar la plata a miles
en los gringos enganchaos,
mientras al pobre soldao
le pelan la chaucha ¡ah, viles!

Se el primero en comentar en "SAN MARTIN CONTRA RIVADAVIA.. TODOS CONTRA RIVADAVIA… ANCHORENA Y GAINZA PAZ"

Deja un comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada.


*