SE AGRAVA EL MALESTAR EN LA ARMADA POR LAS SANCIONES Y DENUNCIAN UNA “CAZA DE BRUJAS”.

Pasaron a disponibilidad a dos altos oficiales de la Armada por la desaparición del submarino ARA San Juan.

Varios oficiales respaldan a López Mazzeo, apartado del comando de operaciones navales. El contraalmirante Luis Enrique López Mazzeo y el capitán de navío Claudio Villamide fueron corridos de sus cargos por las irregularidades en el operativo de búsqueda y rescate de los 44 submarinistas.

La búsqueda del submarino ARA San Juan sigue su curso en el área el Golfo San Jorge, cercana al Puerto de Comodoro Rivadavia, pero mientras los buques de las Armadas de Argentina, Rusia y de Estados Unidos continúan con los trabajos de rastrillaje, en carriles paralelos avanzan la investigación judicial a cargo de la jueza federal de Caleta Olivia, Marta Yáñez, y una serie de auditorías internas dentro del Ministerio de Defensa, a cargo de Oscar Aguad.

El funcionario –ex ministro de Telecomunicaciones– inició sumarios internos a los altos oficiales encargados del operativo de búsqueda y rescate de los 44 submarinistas para determinar responsabilidades por las irregularidades que quedaron expuestas desde su inicio.

Aguad, además, ordenó el pase a disponibilidad de al menos siete oficiales de la Armada hasta tanto se conozcan los resultados de estos informes y el avance de la causa judicial en manos de Yáñez. Los primeros fueron el contraalmirante Luis Enrique López Mazzeo, comandante de Adiestramiento y Alistamiento de la Armada (COAA) y del capitán de Navío Claudio Villamide, Comandante de la Fuerza de Submarinos (COFS). Mazzeo y Villamide son los oficiales que escribieron el reporte que describía la situación del navío extraviado y que la Armada ocultó.

A una despiadada “cacería de culpables” y a motivaciones políticas atribuyen en el seno de la Armada la suspensión de dos altos oficiales, en medio de la búsqueda del submarino ARA San Juan . “En vez de investigar para encontrar responsables, eligen primero los culpables, sin saber lo que pasó”, confió ayer una fuente cercana a uno de los almirantes suspendidos. Mientras el submarino no aparece, lo que aflora es un fuerte malestar de los altos oficiales que conforman el comando de operaciones navales.

La decisión que agravó la crisis interna fue la decisión del jefe de la Armada, almirante Marcelo Eduardo Hipólito Srur, de separar al comandante de Adiestramiento y Alistamiento, contraalmirante Luis Enrique López Mazzeo, y al jefe de la Fuerza de Submarinos, capitán de navío Claudio Villamide, lo que provocó la renuncia en cadena de los comandantes de la Flota de Mar, la Infantería de Marina, la Aviación Naval y el Área Naval Atlántica, quienes se solidarizaron y pidieron su propio pase a retiro. Un quiebre que no tiene antecedentes en la historia naval reciente.

“No es un planteo ni tampoco un acto de indisciplina, ni un reclamo. Es una respuesta a la «caza de brujas», la necesidad de señalar un culpable”, explicó una fuente cercana al contraalmirante sancionado, quien, sin embargo, sabe que por su función es el responsable de que todo lo que sale a navegar esté en buenas condiciones.

El presidente Mauricio Macri junto al jefe de la Armada, Marcelo Srur. Luis Enrique Lopez Mazzeo, uno de los oficiales desplazados de su cargo

El malestar en la Armada refleja una línea divisoria bien marcada entre quienes tienen a su cargo el comando de las operaciones de búsqueda en las bases navales de Puerto Belgrano y de Mar del Plata con los que tomaban decisiones en Buenos Aires. Léase el jefe Srur; el subjefe de la fuerza, vicealmirante Miguel Ángel Máscolo, y el propio ministro de Defensa, Oscar Aguad.

En la línea de comando, por ejemplo, con el correr de los días comenzó a prevalecer la idea de transmitir a los familiares, en un marco de contención, la firme posibilidad de que los 44 tripulantes no pudieran ser encontrados con vida. “Prevaleció el criterio de negar las malas noticias”, advirtió una fuente naval.

El envío de Máscolo, un hombre de temperamento y carácter fuerte, a la base naval de Mar del Plata provocó rispideces con su titular, el contraalmirante Gabriel González, quien había generado una buena sintonía en el trato con los familiares. “Máscolo tomó distancia de las familias, a quienes trataba como si fueran sus subordinados”, graficó una fuente naval. En ese clima de tensión, González pidió el relevo.

López Mazzeo no sólo es el tercero en la línea jerárquica. Según se pudo saber, por sus estudios y formación en la Academia Naval de los Estados Unidos, fue el artífice del fuerte apoyo internacional que ese país prestó para la búsqueda del ARA San Juan. Se lo informó a Srur cuando comenzaba el operativo y ello habría generado el primer cortocircuito. Fuentes navales confiaron que el jefe de la Armada le recriminó que no lo hubiera hecho partícipe de esa decisión.

A ello se suma que López Mazzeo, responsable del comando de operaciones navales, era el más firme candidato para suceder a Srur en el recambio de autoridades que tenía previsto realizar el presidente Mauricio Macri a fin de año. Tal vez pensando en eso, el Gobierno lo envió en abril pasado a entrevistarse con el comandante del Comando Sur de la IV Flota de EE.UU., contraalmirante Sean Buck, para fortalecer los lazos entre ambas fuerzas.

“Ni López Mazzeo ni Villamide tuvieron todavía acceso al expediente para formular sus descargos. No saben por qué los suspendieron”, indicaron en la Armada. Distintas fuentes navales transmitieron su sorpresa por las sanciones, que fueron aplicadas “sin investigaciones técnicas ni operativas previas, sin peritajes ni testimonios”. Consultando a las autoridades navales por la resolución de Srur para conocer los fundamentos de la decisión, y la respuesta fue que todavía no se había podido tener acceso a ella.

Cerca del Comando de Adiestramiento y Alistamiento, cuya sede se encuentra en Puerto Belgrano, admiten que “es lógico que se abran sumarios para investigar lo que pasó. Pero estas sanciones apuntan a señalar culpables”, se insistió.

La Armada insistió en que la separación de los altos oficiales no es definitiva. El mismo criterio transmitieron cerca del ministro Aguad, quien formó su propio equipo de submarinistas para investigar qué pasó. Algunos comienzan a observar movimientos para intentar revertir los pedidos de retiro voluntario. Pero la renuncia en cadena de los comandantes Rafael Gerardo Prieto, Bernardo Noziglia y Gustavo Vignale agravó la crisis y hoy nadie se anima a pronosticar un punto final.

El Ministerio de Defensa creará una comisión especial para investigar los motivos técnicos del extravío del submarino ARA San Juan. “Se hará una pesquisa transparente”, aseguraron fuentes de la cartera comandada por Oscar Aguad.

La comisión estará integrada por dos contraalmirantes, Adolfo Trama y Alejandro Kenny, y por un capitán de navío, Jorge Bergallo, quien es además padre de Jorge Ignacio Bergallo, uno de los tripulantes del sumergible perdido. Los tres son submarinistas y fueron comandantes del ARA San Juan.

La comisión dependerá no de la Armada, sino del Ministerio de Defensa. “Van a tener todas las facultades y un presupuesto”, señalaron desde el ministerio. Deberán elaborar hipótesis de lo que pudo haber ocurrido con el submarino desaparecido hace casi un mes.

Los tres submarinistas actuarán también como asesores en los 40 sumarios que abrió la Armada para deslindar responsabilidades.

Consultadas, fuentes calificadas del Ministerio de Defensa señalaron que ambos militares “seguirán perteneciendo a la fuerza” y que “fueron corridos por la investigación hasta tanto se determine su responsabilidad”. Esta disposición se suma al pedido del contraalmirante Gerardo González, jefe de la Base Naval en Mar del Plata, quién solicitó su pase a retiro hace dos semanas.

Luis Tagliapietra y ex Ministro Agustrín Rossi ambos en Café de la Tarde.

De González dependía la base desde la cual partió el ARA San Juan originalmente, y había sido quien recibió los reclamos -e insultos- de los familiares de los 44 tripulantes del submarino a medida que se fueron conociendo las noticias que señalan que la nave habría sufrido algún tipo de explosión. También estaba siendo investigado por el Ministerio de Defensa.

López Mazzeo había sido cuestionado por la jueza Yáñez, a cargo de la causa, por la reticencia a aportar información sobre las comunicaciones del submarino con la base naval y el reporte de averías en las baterías, además de la logística dispuesta para la aplicación del SAR, por sus siglas en inglés “search and rescue” o “búsqueda y rescate”. Su reemplazante será Rafael Prieto, que hasta el momento tenía a su cargo la Flota del Mar.

“Cuando estás sujeto a un sumario te pueden correr del cargo pero seguir cobrando el sueldo; no tenés funciones. Si sos inocente, podés volver; si sos culpable, te pueden dar la baja o el retiro obligatorio, que no es lo mismo que el retiro efectivo”, explicaron a este medio desde la Armada.

Otras medidas dispuestas por el Ministerio de Defensa a partir de la desaparición del ARA San Juan tiene que ver con la seguridad en los buques militares. Desde ahora la Prefectura podrá realizar un control de casco, máquina y sistema de seguridad para la vida en el mar. “Es un sistema de aptitud de navegación que Prefectura realiza con barcos comerciales pero que ahora se ampliará a los militares (?)”.

Buenos Aires, 12 de diciembre de 2017

La Nación – Patricio Tesei Infobae

Area Defensa Nacional

CIMISS – ICIMISS

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