UN PLAN NACIONAL DE DD.HH.

La lucha por la defensa de los derechos humanos es una tarea continua. Trabajamos todos los días con esa premisa. Venimos de jornadas muy intensas, con la proeza que significó la identificación de los restos de nuestros héroes de Malvinas, compromiso que asumimos con sus familiares, junto a la Cruz Roja y el Reino Unido; del emblemático fallo de la causa ESMA III y de rendir en Ginebra el Examen Periódico Universal ante el Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas, cuyos Estados miembro felicitaron a nuestro país por su accionar en derechos humanos y por la puesta en marcha del Primer Plan Nacional de Derechos Humanos.
Dicho plan, que presentaremos públicamente mañana en Casa de Gobierno, figura entre los 100 objetivos de gobierno establecidos por el presidente Mauricio Macri. Se trata de la iniciativa más ambiciosa en la materia, ya que refleja la voluntad política del Poder Ejecutivo Nacional, sumada al trabajo coordinado con los ministerios, para abordar 243 compromisos considerados prioritarios. Es la primera vez que la Argentina afronta un desafío así -demandado por el Sistema Internacional de Derechos Humanos desde 1993- y confirma la decisión de que los derechos humanos sean una política de Estado.
Un plan que es producto también de escuchar las ideas y recomendaciones de organizaciones de la sociedad civil, organismos internacionales y diferentes comités de tratados e informes de relatores y grupos de trabajo del Alto Comisionado de Derechos Humanos de Naciones Unidas.
Esta iniciativa se basa en cinco ejes: inclusión, no discriminación e igualdad; seguridad pública y no violencia; memoria, verdad, justicia y políticas reparatorias; acceso universal a derechos y cultura cívica y compromiso con los derechos humanos.
Se trata, asimismo, de la profundización del nuevo paradigma de derechos humanos que incorporó por primera vez a la política pública y a la estructura orgánica de gobierno las ideas de diversidad y pluralismo cultural.
Bajo esta inspiración, desarrollamos una fuerte tarea de integración, fomento del diálogo entre culturas y encuentro interreligioso, para que la xenofobia, la discriminación y el racismo no tengan lugar alguno en nuestro país.
En ese marco, decretamos que la Argentina es también afro: con la firma del presidente Macri, reconocimos la importancia del Decenio Internacional Afrodescendiente proclamado por Naciones Unidas y nos comprometimos a realizar acciones de visibilización y promoción de derechos de toda esa comunidad. Un punto saliente que nos hace distintivos, es que estamos creando el Centro de Orientación a migrantes y refugiados, único en su tipo en Sudamérica.
Hemos priorizado la temática de los pueblos originarios, con el objetivo de proteger, garantizar y promover el acceso a los derechos de las comunidades de todo el país. Se decidió que el Instituto Nacional de Asuntos Indígenas (INAI) pasara a la órbita de Derechos Humanos, procedente de Desarrollo Social. Aquí el cambio de paradigma es de una histórica política asistencial a entender a los pueblos originarios como sujetos de derecho.
Tiene relevancia asimismo lo que hacemos a través de la Dirección General de Políticas Públicas Integrales de Diversidad Sexual, creada por nuestra gestión, una apuesta por la educación para luchar contra la discriminación y avanzar en la integración de la población LGBTIQ.
Hemos creado la Red por el Derecho a la Identidad Biológica, una herramienta central para todos aquellos que buscan conocer su identidad de origen y/o biológica, que además representa un plan intensivo de documentación, punto básico para cualquier acceso a derechos.
Profundizamos la política de Estado que abraza las consignas de memoria, verdad y justicia para los crímenes cometidos durante la última dictadura. Lo hicimos a través de nuestro rol de querellantes en 220 causas de lesa humanidad, sumándoles la que se sigue contra el general Cesar Milani, jefe del ejército durante la gestión anterior, pese a las denuncias que existían de su participación en delitos de lesa humanidad. Con el mismo criterio, nos opusimos a los pedidos de aplicación de la ley del 2×1 para represores.
Cada 10 de diciembre, se celebra el Día de los Derechos Humanos en recuerdo de la Declaración Universal que unió a las naciones en defensa de la justicia y la dignidad humana, tras el horror de la guerra.
Para los argentinos, esta fecha representa también la recuperación de la democracia en 1983, una epopeya colectiva que debemos honrar. Que este día sirva entonces para reflexionar sobre los logros alcanzados y para renovar el compromiso de seguir trabajando juntos por un país mejor.
Secretario de Derechos Humanos y pluralismo cultural de la Nación

Claudio Avruj
LA NACION

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