ARGENTINA CIERRA UN AÑO MARCADO POR LA DESAPARICIÓN DEL ARA SAN JUAN ARA SAN JUAN.

Después de un 2016 de adaptación y análisis de la coyuntura del área de Defensa en Argentina, durante 2017 el Gobierno de Mauricio Macri ha tratado de cumplir un deseo que ya avanzó en su carrera a la Presidencia: la “modernización” de las Fuerzas Armadas.

Muchos cambios en equipos y nuevas adquisiciones se han quedado en meros rumores o continúan en standby, como es el caso de los cuatro patrulleros oceánicos L’Adroit OPV 90 que el Ejecutivo confirmó que iba a comprar a Francia y un conflicto por el biodiesel dejó paralizado. Sin embargo, al mismo tiempo, este año se han logrado algunos hitos importantes, como la compra de cuatro Bell a Estados Unidos y cinco Dassault Super Étendard Modernise (SEM) a Francia o la rehabilitación del Almirante Irízar.

Además, el aumento a mitad de año en los presupuestos generales aprobado por el Gobierno permitió una inversión de unos 819,5 millones de dólares para la compra de aviones medianos de transporte, entrenadores, buques patrulleros, pistolas Beretta calibre 9 mm y rifles de asalto ARX-200 de la misma marca, estos últimos para el Ministerio de Seguridad. Por desgracia, la tragedia del submarino ARA San Juan, desaparecido desde el 15 de noviembre con 44 tripulantes a bordo, prácticamente ha eclipsado todo lo logrado y ha despertado una crisis en la Armada argentina. En el aspecto político, se logró muy mezquinamente comenzar a “sincerar” el presupuesto de las Fuerzas Armadas, otra de las promesas fundamentales del Ejecutivo desde su llegada al poder, en diciembre de 2015.

En ese sentido, a comienzos de año se produjo una “recomposición salarial”, con aumentos de hasta el 14,7% entre los rangos militares más altos y se redujeron los complementos que recibe el personal por “Responsabilidad Jerárquica” y “Administración de material”. Así volvieron a perderse las capacidades adquisitivas del personal en actividad pues contra una inflación que supera el 25% aquella recomposición se volvió una falacia. 2017 ha estado marcado por los cambios en el Ministerio de Defensa. Tras la renuncia en junio del hasta entonces titular, Julio Martínez, para presentarse a las elecciones legislativas, se puso al frente Oscar Aguad, más próximo al sector macrista del Gobierno pero sin apenas experiencia en el ámbito castrense, por el contrrio es un Ministro que de Defensa no conoce realmente nada. Esto provocó una vorágine que se llevó por delante a un gran número de cargos y, entre ellos, a algunas de las autoridades más relevantes de la cúpula ministerial, como el secretario de Estrategia y Asuntos Militares, Ángel Tello, o el secretario de Servicios Logísticos para la Defensa y Coordinación Militar en Emergencias, Walter Ceballos.

Fuerza Aérea: En línea con su vocación de darle un “nuevo rol” a las Fuerzas Armadas, este año Argentina ha continuado con el proceso de adaptación de sus Hercules C-130 en la Fábrica Argentina de Aviones Brigadier San Martín (FAdeA). La firma de capital público logró modernizar en sus propias instalaciones y con sus medios el TC-61 y ahora trabajan en el TC-70. Cuando terminen con este, su objetivo es continuar con los dos restantes: el TC-66 y el TC-64.

Tras reducir el déficit en un 92,3% y su plantilla en 500 personas en 2016, este año FAdeA inició una nueva etapa para la que se sigue haciendo necesaria la recuperación de la confianza de sus clientes y, con ella, la llegada de fondos desde el Ejecutivo. El cierre de la compra de cinco Super Étendard Modernise (SEM) al fabricante francés Dassault por 12,5 millones de euros trajo una muy pequeña tranquilidad, aunque desató una guerra interna entre FAA y la Armada. Como otro supuesto logro también el progreso en las negociaciones para la venta de su producto “estrella”, los IA-63 Pampa III, tanto con el Gobierno de Bolivia, por un lado, como con la empresa sudafricana Paramount Group y la alemana Grob, por otro.

Además, el pasado marzo firmó un acuerdo con Airbus para el mantenimiento de la flota de C-212 del Ejército y de la Prefectura Naval y, en agosto, concretó la venta de dos aviones agrícolas PA-25 Puelche a una firma colombiana dedicada a la plantación y exportación de limones por 500.000 dólares, una gran noticia tras 25 años sin exportar ningún producto. Por otro lado, y tras varias idas y vueltas, el Gobierno finalmente suscribió este mismo diciembre un contrato de 27 millones de dólares con la compañía estadounidense Bell Helicopter Textron para la adquisición de cuatro helicópteros Bell 412EP que está previsto que lleguen al país a lo largo de 2018.

Ejército: En tierra no ha habido demasiado movimiento. El 2017 se cierra marcado por la adquisición de 77 cañones sin retroceso Saab Bofors Dynamics Carl Gustaf M3. Otros hitos (?) del año fueron las ventas realizadas, como la de un predio por 33 millones de dólares o las subastas de material obsoleto, dinero que no ingreso al área de defensa sino a Rentas Generales del ministerio de hacienda. También hubo noticias menos agradables, como la investigación del exjefe del Ejército argentino por la compra de puentes militares en 2014.

Armada Nacional: Pero, sin duda, la mejor noticia de este 2017 para las FFAA del país austral ha sido la rehabilitación definitiva (?) del ARA Almirante Irízar (Q-5) tras diez años inactivo por un devastador incendio que casi lo envía al fondo del Atlántico para siempre. El emblemático rompehielos podrá incorporarse así a la campaña antártica de verano que arranca ahora, aunque noticias muy recientes ponen en duda la misma por el desperfecto del único Hércules de la FAA y ciertos problemas en el rompehielos. Este hito, que parecía imposible de alcanzar por las condiciones en las que quedó, es resultado de un intenso proceso de reconstrucción iniciado en 2010 por el Complejo Industrial Naval Argentino (Cinar), dependiente del Ministerio de Defensa, y que se aceleró este año.

Sin embargo, todo ha pasado a un segundo plano desde la desaparición del submarino ARA San Juan con 44 personas a bordo, lo que, además, ha dejado en evidencia las grandes carencias que sufre la fuerza naval desde hace años y ha desatado grandes tensiones con el Gobierno. De hecho, en el marco de la investigación interna que está en marcha, ya se han producido varias suspensiones -como su propio titular, Marcelo Srur- y se espera que se tomen más medidas en las próximas semanas. Por el momento, y pese a un inédito operativo de búsqueda en el que participan 18 países, sólo se sabe que el día que estableció su última comunicación, se registró una explosión en la misma zona desde la que lo hizo.

Buenos Aires, 21 de diciembre de 2017

Area de Defensa Nacional

ICIMISS – CIMISS

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