“CONTINÚA LA INCERTIDUMBRE SOBRE EL FUTURO DE LA COLONIA MILITAR DE GIBRALTAR (UN ANTECEDENTE POR MALVINAS)”

El 8 de diciembre, la Unión Europea y el Reino Unido publicaron un informe conjunto sobre los progresos alcanzados en la fase I de las negociaciones previas a la salida del RU, según el artículo 50 del Tratado de la Unión. El Consejo Europeo (a 27) lo aprobó el 15 de diciembre.

En los tres días siguientes a la publicación del informe, tres de los cuatro alcaldes de la bahía de Algeciras hicieron declaraciones mostrando tres criterios diferentes sobre el brexit, los tres con una orientación localista y con un punto en común: su preocupación por los trabajadores españoles en Gibraltar. De sus expresiones se deduce que han asimilado perfectamente lo que las autoridades locales del Peñón repiten desde hace años atribuyendo a esos trabajadores el papel de rehenes de la colonia.

Una de las referencias a tener presente es el artículo 15 del informe citado. En él se dice: «Aquellos que en la fecha especificada [se refiere a la fecha de salida] estén trabajando como trabajadores fronterizos, según se definen en la legislación de la Unión, entran dentro del ámbito de este Acuerdo de Retirada».

Según la legislación europea son trabajadores transfronterizos –en general- las personas que trabajan en un Estado Miembro pero viven en otro al cual vuelven a diario o por lo menos, una vez a la semana. La definición varía según que el campo de aplicación sea el pago de impuestos, el derecho de residencia o las prestaciones sanitarias.

Centrándonos en el paso por la verja de Gibraltar, que no es una frontera internacional, tenemos que podrían acogerse al artículo 15 los trabajadores españoles (7.904 el 17.11.2017) y resto de comunitarios (2.453 de 26 países), junto con los británicos (2.350) y gibraltareños (136) que viven al norte de la verja y trabajan en Gibraltar; también se incluiría a los británicos y a los gibraltareños que viven en Gibraltar y trabajan en España. No existe un registro español de trabajadores. Las cifras facilitadas son del gobierno de Gibraltar.

Como es lógico, todos los beneficiarios tendrán que justificar su lugar de trabajo y de residencia. En 2014 se ofreció a los transfronterizos un pase especial para evitar las colas en la verja. Tenían que presentar su DNI, el certificado de residencia y copia del contrato de trabajo. De los 4.500 españoles que había entonces pidieron el pase unos 120; ahora la cifra no supera los 50.

Los británicos y gibraltareños que viven y trabajan en Gibraltar tendrán que presentar el pasaporte pues no podrán acogerse al artículo 15. Tampoco se aplicará a los británicos que viajen a Gibraltar ni a los que viven en la Comarca y Costa del Sol (Sotogrande, etc.) como jubilados o porque trabajan en España. También quedan fuera los extracomunitarios (pasaporte y, en su caso, visado) aunque vivan en la Comarca y trabajen en Gibraltar (94 de 30 países).

El problema se relaciona con la masa laboral (2/3 de los trabajadores de las apuestas viven al norte de la verja) y con el turismo (pasaporte y, en su caso, visado) que constituye uno de los cinco pilares de la economía local. La situación es tan grave que el Ministro Principal, en una entrevista en BBC4 el 20 de agosto de 2016, dijo que un brexit «duro» representaría una «amenaza existencial para el actual modelo económico del Peñón» porque depende de la libre circulación de trabajadores.

La «exportación» de tabaco también se verá afectada. A ella contribuyen con su esfuerzo los que hacen alijos en masa y los denominados «matuteros», sean con dedicación exclusiva o eventuales. Se añaden los que pasan el tabaco por la verja conforme a los cupos establecidos o ignorándolos. Las tasas por la importación legal de tabaco en Gibraltar proporcionan a su gobierno más de 150 millones de euros, un gran alivio para el presupuesto.

Las autoridades de Gibraltar se esfuerzan por conseguir que el paso por la verja (levantada por los británicos en el territorio español del istmo) sea fluido y con el mínimo de controles. Buscan paralelismos imposibles con la frontera entre Irlanda y el Ulster, aunque las diferencias son abismales. Hasta ahora, España aplica los controles Schengen en la verja con una generosidad y flexibilidad realmente extraordinarias –algo de lo que se olvidan el gobierno de Gibraltar y sus seguidores- pero no puede asegurarse que en el futuro siga siendo así. Conviene tener presente el ejemplo del paso de Calais.

Queda mucho por negociar y no se ha llegado a los detalles. El Gobierno español es el que desde un principio se preocupa por nuestros derechos (trabajadores incluidos). De hecho, la cláusula 24 de las Directrices del Consejo Europeo para la negociación dice: «Después de que el RU abandone la UE, ningún acuerdo se aplicará a Gibraltar sin un acuerdo entre España y el RU». De esto se deriva que en el acuerdo de salida no podrán incluirse cuestiones de futuro relacionadas con Gibraltar sin un acuerdo previo entre España y el RU, como recordó el Secretario de Estado para la UE el 13 de diciembre en la Comisión Mixta Congreso-Senado. El gobierno británico lo rechaza continuamente insistiendo en que lo que se acuerde ahora con la UE para la salida será de aplicación también para Gibraltar.

Como sabemos, la supervivencia de la colonia militar –con la base naval, el aeródromo, las instalaciones de Inteligencia y las de logística- se sustenta en la economía local; esta depende de la fluidez del tránsito por la verja, si cae la economía caen las instalaciones militares. El RU, con la crisis que se le avecina, difícilmente podrá afrontar los gastos militares de Gibraltar y mucho menos subvencionar a la población local –utilizada para justificar su presencia- si su economía entra en crisis, como ocurrió hace 50 años.

Es posible que los británicos traten de conseguir el alineamiento necesario con la UE para que la economía local no sufra con el brexit y así asegurar la supervivencia de la base militar. A este fin tratarán de arrancar a la UE un compromiso por el que se impida a España recuperar el control pleno del paso por la verja.

No sería extraño que para conseguirlo sigan utilizando los recursos de que todavía disponen para intentar –desde Gibraltar- presionar al Gobierno de España a través de los más diversos ámbitos de la Comarca, como son los relacionados con la política, los sindicatos y la prensa, entre otros. Ya han llegado hasta el Congreso de los Diputados.

Ángel Liberal Fernández, capitán de navío (R.)

Madrid,19 diciembre 2017

Blog: generaldavila.com

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