EL ARTE DE LA GUERRA Y EL ARTE DEL ACUERDO

El Arte de la Guerra, escrito hace 2500 años, es el mejor libro de estrategia de todos los tiempos; no es un libro sobre la guerra, es una obra para comprender las raíces de un conflicto y buscar una solución.
“La mejor victoria es vencer sin combatir”, nos dice en él Sun Tzu, “ésa es la distinción entre el hombre prudente y el ignorante”. Un antecedente milenario de infinita y permanente actualidad, donde tal vez pueda bucear el presidente Macri, quien tiempo atrás nos convocó a ejercitar “El Arte del Acuerdo”.
Salirnos de la disputa extraviada de reproches. Buscar culpables en lugar de buscar socios entre los que piensan diferente, nos ha embrutecido. Les propongo hacer el ejercicio de intentar una mirada a Sun Tzu desde nuestros errores argentinos.
Tal vez logremos encontrar sentido a la sabiduría de sus reflexiones y nos veamos en se espejo roto que nos muestra en la agotadora tarea de la pelea permanente. Este maestro chino nos dejó su pensamiento más profundo en estas líneas: «La guerra es destructiva incluso para los vencedores, a menudo contraproducente y solo razonable cuando no hay otra opción» No está errado buscar de manera decidida los caminos del acuerdo. No es un gesto débil rechazado por los impacientes que creen que todo es para ayer. Sentar las bases de la unidad y el respeto, es para los fuertes.
Hace dos años, en estas páginas, escribí sobre ese mensaje alentador del Presidente diciendo: “Quizás en este gesto del flamante Presidente puede verse un atisbo de Nelson Mandela. La prisión, señaló Mandela, ‘me educó en la paciencia y la perseverancia. Ahí aprendí que la gente no odia, sino que aprende a odiar. También se le puede enseñar a amar y el amor llega más naturalmente al corazón humano que su contrario´. Cultura de paz. Ese es el mensaje”.
Mandela en su inmensa sabiduría nos dejó, entre otras, esta enseñanza:“Siempre parece imposible hasta que lo haces”. El balance de medio término de su mandato le dará al ingeniero Macri varias certezas sobre lo correcto o errado de su decisión de convocarnos al diálogo. Podrá confirmar o deberá posponer a Mandela y a Sun Tzu.
Tendrá que esperar el momento propicio para asegurarse triunfos sin dar batallas y hacer uso intensivo de su ya demostrada adhesión al culto de la paciencia.
Tiene un desafío extra: el respaldo logrado en las elecciones de octubre pasado, puede tentar a los demonios que suelen aturdir los oídos del poder y hacer del Arte del Acuerdo una mueca vacía que haga fracasar su enorme idea. Tender puentes de inclusión derribando muros de intolerancia, viendo lo mejor de cada cual, es la oportunidad para ponernos de pie y echar a andar. El 22 de octubre pasado la ciudadanía confirmó ese mandato en las urnas. Argentina necesita Paz. Para construirla, Señor Presidente, nada mejor que cultivar con firmeza y paciencia el Arte del Acuerdo.

Patricia Pérez es Directora ILAPyC. Instituto Latinoamericano Paz y Ciudadanía

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