EL FIN DE LA HISTORIA Y EL TREN BIOCEÁNICO

Se ha generalizado el mito de creer que la historia del ser humano en su paso por esta vida es como el paso -valga la redundancia- de un tren, en el que tiene la oportunidad de subir y llegar a tu destino, o secarte en tu siniestro sino; claroo que las más de las veces sin saber: ni cuál es ése tren, ni cuál será tu destino.
Otro mito que en la década de los 90 se puso de moda fue el anunciado por el “futurista” Fukuyama quien en un libro escrito en 1992: “El fin de la Historia y el último hombre”, el autor expone su tesis sobre que la historia, como lucha de ideologías, había terminado, con un mundo final basado en una democracia liberal que se ha impuesto tras el fin de la Guerra Fría”.
Hoy, siendo la política dinámica por esencia, los mitos caen por su propia cuenta. Claro que hay iniciativas que sí pueden hacer historia, como lo ha hecho el Canal de Panamá en su momento para el control del comercio entre los EE.UU. y Latinoamérica, que fue lo que le permitió tener mercados asegurados: desde el sur de los EE.UU., hasta la Patagonia que ha hecho que el sistema capitalista campee como ha campeado en su “patio trasero”.
Es en ese sentido que hoy la iniciativa de la construcción del Tren Bioceánico que transversalmente conectará el Atlántico con el Pacífico, se constituye en un alter geopolítica comercial que vinculará las economías latinoamericanas con el de las potencias económicas emergentes del Asia y la China, que hoy se han convertido en una insomne amenaza para el imperialismo yanqui.
Ciertamente que la vinculación geopolítica desde otro ángulo geográfico replanteará las relaciones internacionales, pero tampoco equivale a creer -otro mito como los anteriores- que las nuevas relaciones fundadas en un comercio no sean fundamentalmente capitalistas; más aún con potencias económicas emergentes, y no vayan a servir para la expoliación de los recursos naturales de los países menos desarrollados. No en vano Inglaterra ya tomó la decisión del Brexit abandonando la U.E.; tal como al parecer será el camino que seguirá Alemania que ha decidido se acerca más a China.
Vale decir que no sólo es suficiente la vinculación de los mercados; sino el tipo de relaciones que vayamos a tener en adelante, pues si nos mantenemos en la lógica de dependencia; volverá a ser la misma historia -que es la que nunca se va acabar – en la que el pez grande se come al chico.

Rodolfo Prudencio Briancón (Codepanal)

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