EL ECOSISTEMA DIGITAL CHINO DISPUTA LA PRIMACÍA GLOBAL

La relación economía digital/PBI coloca a China en el Nº50 de 131 países que integran el Índice de Adopción Digital (DAI) del Banco Mundial y en el lugar 59 entre 139 integrantes del Foro de Davos.
Esta ubicación no logra capturar la extraordinaria dinámica cualitativa del ecosistema digital chino, que es ya el primero del mundo, y que sólo compite con EE.UU. por esa posición.
El sesgo cualitativo esencial de la economía digital china es que dispone de la mayor población de usuarios de Internet del mundo (780 millones en 2017), sumado a que 695 millones de esos usuarios utilizan Internet móvil (smartphones). En EE.UU. los titulares de smartphones son 262 millones.
El rasgo estratégico decisivo de los usuarios chinos de Internet es que los nativos digitales (menores de 25 años) ascienden a 282 millones. Para ellos el lenguaje digital es un aspecto constitutivo de todas las facetas de su vida. En EE.UU. los nativos digitales son 75 millones.
Lo fundamental de este extraordinario sistema digital es su celeridad en la comercialización de toda innovación tecnológica, expresada por la proliferación de startups de alta tecnología que aumentan 57% anual. Más de un tercio de los 263 “unicornios” que hay en el mundo (startups que venden más de US$1.000 millones por año) son chinos.
Esto sucede en una economía industrial y de servicios que todavía es pre-digital en más de 50% de sus actividades. El choque de estas 2 tendencias —el retraso tecnológico de la mayor parte de la economía industrial y de servicios y el impulso transformador del ecosistema digital más dinámico del mundo— desató el más extraordinario proceso de “destrucción creadora” de la historia del capitalismo, solo comparable por su intensidad con los de EE.UU. en la década del 20 o la movilización general de recursos que realizó en la Segunda Guerra Mundial.
La tasa de expansión de la economía digital china es excepcional. Las transacciones del comercio por Internet (e-commerce) eran 1% del total mundial en 2005 y treparon ahora a 42,4%, y exceden a las de EE.UU., Alemania, Francia, Japón y Gran Bretaña sumadas.
El grado de penetración del pago por Internet ascendía a 25% de los usuarios en 2013 y alcanzó a 68% en 2016, con un total de pagos móviles que superó US$790.000 millones, 11 veces más que EE.UU.
Alibaba, Tencent y Baidu son el trípode impulsor del boom digital de la República Popular, y tienen en conjunto una capitalización de US$900.000 millones; financian 42% del capital de riesgo (venture capital) destinado a impulsar las startups de alta tecnología y son responsables de 32 adquisiciones de high tech fuera de China en 2017.
Los tres gigantes digitales se convirtieron en el principal canal por el que trascurre la nueva revolución industrial en China, y ahora orientan su extraordinaria potencia de “destrucción creadora” a la industria logística, el sistema de salud, y a la actividad automotriz.
China tiene más de 8 millones de empresas logísticas en un sistema fragmentado de baja productividad y altos costos. Ahora, a través de la inteligencia artificial y la robotización, esos costos se reducirían en US$151.000 millones en 2020, y quedarían sólo 2 millones de unidades.
Alibaba impulsa una plataforma digital de Big Data capaz de procesar 9 billones de líneas de información por día y de regular la actividad de 1,9 millones de camiones. En el último “Día de los Enamorados” se colocaron más de 100 millones de paquetes de regalos en China, y así como tardaron 9 días para llegar a sus destinatarios en 2013, ahora lo hicieron en 3 días y medio.
Más de 30% de los hospitales chinos carecen de sistemas de procesamiento electrónico de las historias clínicas de sus pacientes, y la mitad o más no tienen métodos de intercambio de información con otros hospitales (en EE.UU. son solo 6%).
La inversión de venture capital en alta tecnología de Alibaba, Tencent y Baidú ascendió a US$77.000 millones en 2016 (19% del mundo), y es una de las tres primeras del mundo.
EE.UU. lleva la delantera en las 3 tecnologías que son el núcleo de la nueva revolución industrial: la Inteligencia Artificial (AI), con su contrapartida la Big Data, la Internet de las Cosas (IoT), y la robotización.
La Inteligencia Artificial es la tecnología decisiva, y allí EE.UU. invirtió US$3.782 millones en 2016, mientras que China dispuso USS$900 millones; en Big Data la inversión norteamericana trepó a US$6.065 millones y a US$942 en China. Para la robotización, EE.UU. destinó US$728 millones, y la República Popular US$227 millones.
Esta diferencia va más allá del financiamiento. Indica la distancia que existe todavía entre el proceso de acumulación del capitalismo estadounidense —el país frontera del sistema— y el capitalismo chino.
En esta diferencia, se juega el destino del mundo en los próximos 5/10 años.

Jorge Castro

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