EL DÍA QUE UN HARRIER INGLÉS SE POSÓ SOBRE LA CUBIERTA DE UN PORTAAVIONES ARGENTINO

Prueba del Harrier GR.1 arriba del portaaviones ARA Veinticinco de Mayo

Era la primavera de 1969 cuando la Armada Argentina acababa de adquirir su nuevo portaaviones ARA Veinticinco de Mayo, en reemplazo del ARA Independencia (V-1), y el mismo realizaba su viaje inaugural hacía Argentina. Fue allí, cuando la firma británica Hawker Siddeley, intentó interesar a la Armada por su nuevo avión caza Harrier GR.1.

El Harrier GR.1 fue el primer modelo de la primera generación de la serie Harrier y el primer avión con capacidad de despegue y aterrizaje vertical que surgió durante la década del 60 que realmente demostró tener éxito en operaciones.

El mismo realizó su primer vuelo en 1967 e ingresó al servicio con la Royal Air Force (RAF) en 1969, año que a su vez, la empresa Hawker Siddeley intentó promocionarlo a la Armada Argentina con la esperanza de generar futuros contratos.

La Armada Argentina se encontraba en un momento de expansión y tras haber comprado, remodelado y reequipado en Holanda el portaaviones ARA Veinticinco de Mayo, se dispuso también a evaluar la incorporación de nuevos aviones para su flota naval, luego de que Estados Unidos decidiese negar la venta de los A-4.

La encrucijada argentina se le antojo oportuna para la empresa inglesa Hawker Siddeley que no perdió la oportunidad, y arriba del ARA Veinticinco de Mayo, realizó las pruebas de su más reciente avión.

Sin embargo, y a pesar de las demostraciones realizadas arriba del portaaviones en aquel viaje inaugural, la Armada no se vio impresionada y decidió rechazar la oferta alegando como causa, las bajas prestaciones de los modelos iniciales.

Prueba del Harrier GR.1 arriba del portaaviones ARA Veinticinco de Mayo

El costo de adquisición de los Harrier era muy alto por ser aviones nuevos y a su vez poseían un alto costo operativo.

Finalmente, Estados Unidos accede a la venta, y se concretan la compra de 16 Douglas A-4 Skyhawk, descartando definitivamente la compra de lo Harrier GR.1.

Características generales del Harrier GR.1

El Harrier GR.1, primero de la serie Harrier, es un avión de ataque a tierra y reconocimiento con capacidad V/STOL (despegue y aterrizaje verticales/cortos), derivado del Kestrel FGA.1.

Creado con un motor Roll-Royce Pegasus Mk.101, y el novedoso diseño del ala construida de una sola pieza, permitía optimizar el vuelo subsónico a baja altura y cargar más combustible aumentando la autonomía en los vuelos de traslado con una máxima de 370 kilómetros.

También poseía un sistema de navegación y ataque Ferranti FE-541 y cargaba con dos cañones Aden Mk.4 de 30 mm en la panza del avión y una carga máxima de 2.270 kg.

El avión fue modificado y adaptado a mejoras con el paso del tiempo, ya para la década del 70 los nuevos modelos estaban equipados de radares. Sin embargo, su prueba de fuego fue en 1982 cuando estalló la Guerra de Malvinas en el Atlántico Sur.

Hasta ese momento, el Harrier era considerado un proyecto incierto del cual se desconocía su verdadera capacidad dentro del campo de batalla, a diferencia de otros aviones que ya contaban con plena experiencia en combate.

Un ejemplo claro, es el Douglas A-4 Skyhawk, que se había desempeñado en la Guerra de Vietnam y en la Guerra del Yom Kippur, poniendo en evidencia sus destrezas.

El avión Harrier y su desempeño en Malvinas

En 1969 Argentina podría haber adquirido para su flota naval estos aviones, sin embargo no lo hizo por considerarlos poco viables, y 13 años después, el Harrier jugaría un rol crucial en la Guerra de Malvinas contra los aviones argentinos.

En la Guerra de Malvinas, los Harrier de la RAF se encargaron de las misiones de ataque a tierra en apoyo de las fuerzas terrestres británicas desplazadas en la isla. Mientras que los Sea Harrier (otro derivado del primer Harrier) de la Royal Navy se ocuparon de la defensa aérea.

La versión Harrier GR.3, modelo en servicio durante la Guerra de Malvinas, disponía de sensores mejorados, como un rastreador láser en el morro, contramedidas y una versión mejorada del motor Pegasus Mk 102.

Además el avión fue equipado con el misil AIM-9L Sidewinder de origen estadounidense, el más avanzado en la época, y que simbolizaría su principal arma de combate aire- aire, que introduciría una notable mejora que jugaría a favor de estos aviones en la lucha contra los aviones argentinos.

Irónicamente, el principal competidor durante la Guerra de Malvinas del Harrier GR.3 fue el A-4 y muchos creen que el mismo carecía de capacidad de entablar combates aire- aire y desprovistos de combustible suficiente para retornar y reabastecerse luego de descargar sus bombas, implicaba ser un rival menos amenazador.

Claramente, la superioridad británica en los combates aire – aire fue otorgada gracias al misil AIM-9L Sidewinder, además que, tanto los Harrier GR.3 como los Harrier FRS.1 estaban equipados de radares de advertencia que les notificaba al piloto si su nave había sido enganchada con un misil enemigo.

Estas eran capacidades de las cuales carecían los Mirage III y el A-4 de la FAA, y que indudablemente sellaron el desenlace de la guerra.

Existe todavía cierta incertidumbre sobre si el desempeño de los Harrier hubiese sido el mismo sin los misiles AIM-9L Sidewinder, sin embargo, el avión presentó una serie de novedades, como sus motores Rolls-Royce Pegasus de empuje vectorial, que generó un interés a largo plazo entre los ingenieros aeronáuticos por su capacidades V/STOL, y a su vez, el Harrier ha servido de inspiración para otros modelos de aviones como el Yakovlev Yak-38 desarrollado por la Unión Soviética, así como también el F-35 variante B de Lockheed Martin.

ZONA MILITAR – Jennifer P. Olivera

19 enero, 2018

AREA DEFENSA NACIONAL

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