NO SE PREOCUPEN TANTO POR LA INFLACIÓN Y LA DEUDA. HAY COSAS PEORES

Ayer recibí una encuesta de Synopsis (ya empezó la cosecha de 2018) que indica que un número cada vez mayor de argentinos está preocupado por la situación económica del país. Y la suya propia. Iba a subirla para hoy -en vacaciones y con acceso limitado a Internet, cualquier cosa para ahorrarme trabajo- pero ya se me adelantó el alerta J. R. Sentís.
Y ayer había subido el análisis -excepcionalmente claro- de Feletti. Entonces recurro a un artículo que tenía agendado desde hace casi un mes de Hernán de Goñi, director periodístico del Cronista, vocero ortodoxo del establishment económico si los hay.
El problema de la economía argentina que describe no es uno que puede acaparar hoy los titulares de los medios. Ni del oficialismo ni de la oposición. Pero en cierto sentido, es el más grave. Porque es estructural. A él se han enfrentado todos los gobiernos argentinos desde hace 65 años. La característica del actual gobierno es que por razones ideológicas lo niega. Y para enfrentar su consecuencia inevitable recurre con irresponsabilidad sin antecedentes desde los tiempos del gobierno militar al endeudamiento externo.
Mi habitual comentario, brevísimo, al final.
“Por suerte para el Gobierno, el déficit en la cuenta corriente es un dato tan técnico que solo genera preocupación entre los economistas y los analistas de Wall Street. Lo real es que se trata del dato más preocupante de la coyuntura económica que atraviesa el gobierno de Mauricio Macri en el mediano plazo, pero no tiene el mismo impacto que la saga de la inflación, el aumento de las jubilaciones o la evolución del déficit fiscal, por mencionar algunos.
De acuerdo a los datos difundidos por el Banco Central, en el tercer trimestre de 2017 este rojo llegó a u$s 8683 millones, lo que implica un salto interanual de 200% frente al mismo período del año anterior. La causa principal es un incremento de 24% en las importaciones, contra una variación casi nula de las exportaciones, que fue de -0,2%. A eso se le agregó un mayor déficit en la cuenta servicios, con un crecimiento de 28,6% y otro salto de 46,5% en el saldo negativo de la cuenta de ingresos primarios, ya que el rojo por intereses de la deuda se elevó 66% anual y la salida de utilidades y dividendos creció 28,3%.
Según el cálculo de Ecolatina, en el acumulado de los últimos cuatro trimestres, el déficit de cuenta corriente sobre el PBI alcanzó el 4,5%., el peor rojo de cuenta corriente desde 1998.
En resumen, lo que traduce este indicador es que el gradualismo no es para siempre. Tanto la entrada de dólares para financiar al Tesoro (pero también a las provincias) como el ingreso de divisas atraídas por la tasa de interés real positiva, están conteniendo al tipo de cambio y por esa razón es más negocio importar que exportar. En la medida en que esta situación no se revierta, al Gobierno el zapato le apretará en dos lugares distintos: complicará todavía más a los exportadores (poniendo presión sobre el empleo y sobre las inversores que tienen como destino otros mercados externos) y hará más difícil el circuito de endeudamiento al Gobierno, ya que la cuenta de intereses continuará en alza y potenciará aún más este contexto.
El Banco Central puede lucir un récord de reservas a fin de año, ya que a primera vista es el único que recibe un beneficio directo por la entrada de dólares. La contracara es que los pesos que emite para comprarlos tienen que ser absorbidos por Lebac a una tasa superior a la devaluación esperada (que hace rato dejó de ser equivalente a la inflación). Pero si el Gobierno no encuentra una forma genuina de crear dólares (la lógica es con exportaciones más competitivas) el gradualismo crujirá más rápido de lo que se espera. El día que esta encrucijada deje de ser de interés de los técnicos, el Gobierno tendrá un problema serio”.
Como les dije al principio, estoy en vacaciones y no sueño en intentar escribir una respuesta ahora para este problema. Pero sí me siento obligado a decirles cuál no es la solución.
Esta nota de De Goñi puede ser, o no, un aporte para el club de los devaluadores. Como sea están activos. Ayer, la Sociedad Rural de Rosario habría pedido un dólar a 30 pesos. Pero cualquier devaluación, aún una “moderada” se trasladará inmediatamente, y aumentada, a los precios internos. El dólar volvería a estar “atrasado” en meses, sino en semanas. Salvo que la caída en el consumo alcance a los sectores medios y medio altos, como sucedió en 2001/2002. No necesito recordarles que pasó en la economía, en la política y en la sociedad argentina en esos meses, no?

por Abel Baldomero Fernández

Se el primero en comentar en "NO SE PREOCUPEN TANTO POR LA INFLACIÓN Y LA DEUDA. HAY COSAS PEORES"

Deja un comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada.


*