LAS RAZONES INMOBILIARIAS DE MAURICIO MACRI PARA APURAR LOS CAMBIOS EN LA CÚPULA DEL EJÉRCITO. Y LA “DEPENDENCIA” MILITAR Y DE SEGURIDAD NACIONAL QUE SE HAN IMPUESTO

Elisa Carrió criticó a Oscar Aguad por el plan de venta planificada de tierras del Ejército. La referente de la Coalición Cívica rechazó la salida del teniente general Diego Suñer, reemplazado por el general de brigada Claudio Pasqualini. Los cambios en las fuerzas armadas. El ministro de Defensa reclamó avanzar en la reestructuración militar “sin prejuicios ni desconfianzas”. Apuntan a un recambio generacional. Igual, elogiaron el desempeño de Suñer quien “renunció” y no fue echado como aseguran. Oscar Aguad aprovechó el acto de asunción del nuevo jefe del Ejército para transmitir tranquilidad frente a los cambios que se pretenden para las Fuerzas Armadas. Argentina tendrá “capacidad supersónica (?)” para la seguridad de la cumbre G-20. La hipótesis de conflicto que sugieren los responsables de la seguridad de las principales potencias es un ataque al estilo Al Qaeda en las Torres Gemelas. El Comando Sur de Estados Unidos asistirá a la Argentina en la Seguridad del G20. Lo acordaron Patricia Bullrich y Oscar Aguad en  con el jefe del comando el pasado 12/02. Incluye capacitación y entrenamiento estadounidense.

Mauricio Macri y el ministro Oscar Aguad venían planeando cambios en el Ejército hace tiempo.

La salida del Teniente General VGM Diego Suñer de la jefatura del Ejército y la designación en su lugar del General de Brigada Claudio Pasqualini, decidida por Mauricio Macri y materializadas por Oscar Aguad -ministro de Defensa- antes del viaje a los funcionarios a Chapadmalal, estaban definidas desde hace un tiempo y con motivos vinculados al nuevo rol (¿) que el Gobierno buscará darle a las Fuerzas Armadas, y que por el momento nadie conoce ni se puso a discusión con sectores interesados y capacitados de larga data en el Area Defensa Nacional.

“Ha cumplido perfectamente las órdenes, fue un buen soldado pero hay etapas que se cumplen. Viene un recambio generacional”, dijo un alto funcionario sobre Suñer, el teniente general designado en el inicio del Gobierno de Macri y en funciones desde enero de 2016. La cortesía de la despedida no evitó que se filtrara alguna crítica que incidió en su salida del cargo: la “resistencia” a una nueva etapa (?) y la mayor coordinación entre las fuerzas. A su vez estaba previsto que Aguad, luego de reemplazar a Julio Martínez, pudiera definir si mantenía o no a la cúpula militar y la desaparición del submarino Ara San Juan postergó los cambios para separarlos de la tragedia.

“Viene un momento de mucho cambio, con un nuevo despliegue en el territorio, y la premisa es que el Estado Mayor Conjunto coordine las tres fuerzas”, ratificaron en el Ministerio de Defensa en plan para volcarlas, además del inconstitucional cuidado de las fronteras (¿GNA para que está? EL EA debe velar por la integridad territorial, como la FAA y la Armada) y del Atlántico Sur, al combate del crimen organizado vinculado al terrorismo, la venta de armas, el narcotráfico y la trata de personas –inconcevible e ilegal por donde se lo mire pues se están violando normas, leyes y hasta la función misma de las FFAA.

El cambio en la última misión a la Antártida, por primera vez con mayor coordinación entre las tres fuerzas -según los funcionarios-, funcionó como una muestra de la nueva organización que se propone encarar el Gobierno. La puesta en marcha de la Fuerza de Intervención Rápida, compuesta por 10.000 hombres de los tres cuerpos militares, y la implementación de bases conjuntas -en especial del Ejército y la Fuerza Aérea- se inscribirán en la misma dirección.

El plan generó controversias por el límite difuso con la intervención en seguridad interior, prohibida por ley salvo casos excepcionales. En la Casa Rosada negaron que impulsen un cambio en la normativa, aunque buscarán instalar el debate para más adelante: “El país tiene que dar esa discusión, pero no va a ser este año”.

Egresado del Colegio Militar en 1982, Claudio Pasqualini se desempeñaba como jefe de la IIª División del Ejército, con asiento en Córdoba. El desplazamiento de Suñer se sumó al de Marcelo Srur, en diciembre, cuando en calidad de “interino” asumió el vicealmirante José Luis Villán al frente de la Armada. Hubo también especulaciones con posibles modificaciones en la Fuerza Aérea, aunque fuentes oficiales aseguraron que por el momento seguirá el brigadier general Enrique Amrein. Y al frente del Estado Mayor Conjunto se mantendrá el general Bari del Valle Sosa, a cargo de la coordinación entre las tres fuerzas.

El ministro de Defensa, Oscar Aguad, instó este miércoles a impulsar la reestructuración de las Fuerzas Armadas “sin prejuicios ni desconfianzas, con prudencia pero sin temores” al tiempo que advirtió que “todo proyecto que trascienda del papel “debe aprovechar los fondos disponibles” ya que “nuestro país esta haciendo un enorme esfuerzo para poner de pie una economía desquiciada”.

Aguad aprovechó para dar su mensaje en una ocasión inusual para un ministro, la ceremonia de traspaso de mando en el Ejército, en que se tomó juramento y asumió el nueve jefe, general de brigada Claudio Pasqualini.

La ceremonia, en el Regimiento de Patricios en Palermo, que Pasqualini comandó hace años, implicó la salida del teniente general Diego Suñer. De hecho el acto se había aplazado porque iba a hacerse el martes 20/02 por la tarde, y aunque se habló de problemas de agenda del ministro, se supo que hubo tironeos entre Aguad y Suñer por el uso de la palabra y la posibilidad del jefe saliente de dar un mensaje de despedida, como marca la tradición castrense. Finalmente, Suñer también habló en el acto.

El ministro de Defensa, Oscar Aguad, hacía tiempo que se mantenía en silencio. Aquí en la asunción del nuevo jefe del Ejército. 21/02/2018 – 12:12 Foto: EFE

El relevo del Teniente general Diego Suñer comandante del ejército por el presidente, o mucho mejor dicho el “PLANTON de DIEGO SUÑER”, mediante su renuncia al cargo y pedido de retiro.

Molestó mucho a los funcionarios MONTONEROS y de Derechos Humanos por el recordatorio del Ataque a la Guarnición de Azul en honor de los camaradas muertos, hecho por SUÑER el comandante del Ejército. Fue extraño el silencio del arco opositor y Montoneros, ante tal desagravio hecho a los montoneros, que tiraba por tierra, a los “jóvenes idealistas”.

Paritarias, aumentos a todos, desde planes a cualquier gremio o ONG, aumentos de los que quedaron exceptuados las FFAA y las FFSS.

Suñer reclamó a AGUAD el aumento a las FFAA, éste se desentendió, Suñer se lo reclamó a MACRI,  Y MACRI DIJO “NO HAY AUMENTO PARA LAS FFAA.”

Se estableció un cruce de palabras, entre ambos que culminó ante la negativa del presidente Macri. Ante ésa situación Suñer le entregó la renuncia al cargo, el pase a retiro, pegó media vuelta y se fue. Por trascendidos se sabe que hizo una reunión con la superioridad, explicó la situación y se retiró a su domicilio.

Por lo que Macri, no lo RELEVÓ AL Teniente General DIEGO  SUÑER. ¡SUÑER SE FUE EN CUMPLIMIENTO DEL HONOR Y LAS ORDENES MILITARES DE DEFENDER A SU TROPA! ¡QUE SE SEPA LA VERDAD!

Justamente se atribuye el reemplazo de Suñer a sus diferencias en la implementación del rediseño militar, asociado al achicamiento y al cierre de unidades militares.

Por eso fue llamativo que Aguad, que hace meses guarda silencio, aprovechara para bajar línea de los cambios que se pretenden.

El ministro reclamó “concretar el diseño y desarrollo de las fuerzas armadas del futuro” y trató de transmitir tranquilidad: dijo que “la fórmula no será novedosa, no habrá sorpresas, está inspirada en las mejores experiencias y grabada en nuestra memoria desde la guerra del Atlántico. De una vez por todas debemos concretar el accionar conjunto”, sostuvo en relación a esa derrota militar en que siempre se cuestionó la falta de coordinación entre las tres fuerzas. “No sólo como una deuda impaga con nuestros héroes caídos y veteranos sino como respuesta moderna a los desafíos actuales”, completó.

Luego lo justificó también en las “nuevas amenazas”, una definición polémica porque el concepto “es el que irradia desde hace casi dos décadas el Comando Sur de los Estados Unidos hacia las fuerzas armadas latinoamericanas, instando a su policialización” (la doctrina de las nuevas amenazas menciona el crimen organizado, el narcotráfico, el terrorismo e incluso en un momento fueron las migraciones masivas y hasta el populismo en alusión al chavismo, para el Comando Sur).

“Las nuevas amenazas requieren actualizados conocimientos, el uso de los adelantos tecnológicos más adecuados incentivando la capacitación del personal”, dijo Aguad al hablar en la Plaza de Armas del histórico regimiento, delante de la formación militar y muchos invitados.

Siguió con sus dudosas y poco acertadas definiciones: “La reconversión de las Fuerzas Armadas impone un trabajo coordinado para priorizar el equipamiento. Entre los desafíos de la modernización y el compromiso con la tradición hay un terreno que debemos cultivar y estamos dispuestos, como estamos dispuestos a revisar y renovar todo lo que todo lo que deba ser revisado y renovado”.

“Para esta etapa necesitamos un nuevo compromiso, un nuevo entusiasmo que impulse los cambios sin prejuicios ni desconfianza”, sostuvo en un párrafo leído como justificación de la llegada de un nuevo jefe del Ejército.

Aguad también sostuvo en alusión a los problemas presupuestarios y salariales que “las estrecheces golpearon a la familia militar y afectaron su nivel de vida y lastimaron sus legitimas aspiraciones”. En alusión a los años K como si durante setos últimos 26 meses algo hubiere cambiado, agregó que “durante un periodo largo las fuerzas fueron estigmatizadas y castigadas” y aseguró que “la recomposición (en alusión al blanqueo salarial) puesta en marcha por el Presidente Macri se mantendrá sin pausa”.

También tuvo una mención –poco feliz y cuasi hipócrita y vergonzosa-  a los “44 tripulantes del ARA San Juan (que) constituyen la mejor prueba de la entrega patriótica”.

La Argentina según el ministro Aguad dispondrá de “capacidad supersónica” para desplegar el operativo de seguridad de la cumbre G20 de noviembre próximo, porque la hipótesis de conflicto internacional es la de “un atentado al estilo Al Qaeda” como el de las Torres Gemelas.

Douglas A-4 Skyhawk  semi radiados de servicio

Una velocidad es supersónica cuando es mayor que la velocidad del sonido, es decir, mayor que 1.225 km por hora. No obstante ya hay en el mercado aviones hipersónicos, es decir, con velocidades mayores a 5 veces la velocidad del sonido.

A partir de la mencionada hipótesis de conflicto para la reunión internacional, los encargados de la seguridad de las principales potencias del mundo exigen que el país anfitrión cuente con aviones supersónicos, misiles y radares.

Así lo informaron fuentes gubernamentales, que indicaron que al margen del operativo de seguridad que desplegarán las Fuerzas Armadas nacionales, tanto Estados Unidos como China y Rusia (?) contarán con sus respectivos portaaviones y equipamientos.

Eso sí, se ignora a partir de cuándo las principales potencias enviarán su despliegue militar y de seguridad, y en qué zonas estarán ubicados.

En noviembre pasado ya se había adelantado la llegada a la Argentina de los aviones franceses Super Etendard, en una operación que se cerró por 12,5 millones de euros. No son aviones nuevos, sino remodernizados y actualizados. Fueron construidos entre el 1978 y el 1982. Pero la Fuerza Aérea gala los utilizó hasta el 2016.

Dassault Super Etendard remodernizados

La compra se hizo de Estado a Estado, una modalidad que ha cambiado en el último tiempo, ya que con anterioridad no había esa exigencia y la operación podría ser de alguna fuerza con una empresa privada.

Helicoptero Bell 412

Precisamente hoy se recibió la compra de 4 helicópteros Bell 412 desde los Estados Unidos con diferentes configuraciones para transporte y traslado de personal, rescate y vigilancia. Y van a estar alojados en la VII Brigada aérea de Morón.

Las aeronaves son imprescindibles para el manejo soberano del espacio aéreo nacional que quiere tener el país para la cumbre del G20, cuando numerosas delegaciones extranjeras sobrevolarán también los cielos y estacionarán barcos en el Océano Atlántico para cuidar de presidentes como Donald Trump, Xi Jinping, Vladimir Putin y Emmanuel Macron, entre otros.

En lo que respecta al operativo de Seguridad argentino, el Ministerio de Seguridad trabajará en coordinación con el Ministerio de Defensa, la Cancillería y la Agencia Federal de Inteligencia (AFI), entre otros organismos del Estado.

Según dijeron las fuentes del Ministerio de Defensa, también se utilizará durante la cobertura de la cumbre internacional, además de los Super Etendar re modernizados y comprados a Francia, aviones A4 semi radiados de servicio desde hace casi un año, un sistema de defensa misilístico RBS70 de la empresa sueca Bofors, tres radares móviles al INVAP, un escudo de radares, un sistema de protección Químico Biológico Nuclear (QBN) ante un eventual ataque radioactivo.

La Cooperación bilateral, o la “¿sumisión de nuestra Soberanía Nacional?”:

Los ministros Patricia Bullrich y Oscar Aguad, y el vicecanciller Daniel Raimondi junto al jefe del servicio de guardacostas americano, almirante Brown.

El “emblemático” Comando Sur de los Estados Unidos, cuyo radio de acción es el sur del continente americano, América Central y Caribe, ¿asistirá o intervendrá? a la Argentina en la Seguridad de la cumbre del Grupo de los 20, que tendrá lugar aquí en noviembre. Así lo acordaron ese lunes (12/02) los ministros Patricia Bullrich (Seguridad) y Oscar Aguad (Defensa) en Miami con el almirante Kurt Tidd, jefe del comando que tiene sus cuarteles centrales en esa ciudad.

El modelo de cooperación con el Comando Sur será similar al que tuvo esta flota hemisférica en Brasil durante los Juegos Olímpicos de 2016. Entonces, las armadas estadounidenses y brasileñas trabajaron codo a codo en ejercicios de prevención de todo tipo de actividades violentas.

La semana del 12/02 Bullrich, desde Washington, anunció un refuerzo de la cooperación con EE.UU. en la lucha contra el crimen organizado, que se concentrará sobre todo en la zona norte, en el área de la Triple Frontera.

Ese fin de semana se encontró con Aguad. El domingo cenaron en la casa de Kurt Tidd junto a la delegación argentina que está integrada también por el secretario de Asuntos Estratégicos, Fulvio Pompeo; el vicecanciller Daniel Raimondi y dos hombres de Bullrich: el secretario de Interior, Gerardo Milman y el director de Cooperación Internacional, Gastón Schulmeister.

De acuerdo a lo que se supo, con Tidd también se habló de operaciones conjuntas más allá del G-20, de delitos transnacionales y de intercambio de información. Con todo, la cooperación bilateral que se montará de aquí en adelante con el Comando Sur para la cumbre del G20 está en una fase inicial, pero ya existe un cronograma de reuniones para coordinar detalles, capacitación e información. No se descarta que en esos días, aunque la Cuarta Flota ha caído en desuso, envíe un buque a la zona para que se estacione fuera de la zona económica del mar argentino. El tratamiento de la ley en el Congreso que permite los ejercicios militares conjuntos con EE.UU. fue bloqueada el año pasado por el kirchnerismo.

Los Juegos Olímpicos de Brasil tuvieron una duración mayor en el tiempo que el G20. Pero este es un acontecimiento que reúne a los mandatarios de EE.UU., China, Rusia, Gran Bretaña y Francia, más los de Brasil, Japón e India, entre otros. Mientras que Defensa debería ocuparse de los peligros del espacio aéreo y marítimo en las fronteras, Seguridad se lleva el peso de las violentas marchas y protestas que suelen montar los grupos antiglobalización y antigobierno -internacionales y locales- en estas cumbres. Argentina sufre de una importante falta de equipamiento aéreo, terrestre y marítimo, y por sobre todo tecnológico, que podría ser provisto por EE.UU, Rusia y hasta por China.

En 2016, brasileños y estadounidenses hicieron simulacros de ataques terroristas en Río de Janeiro. También entrenamiento con barcos, submarinos, ejercicios en la Villa Olímpica, adonde se alojaron los atletas. Planificaron y ejecutaron desde simples intercambios y visitas de expertos hasta complejas operaciones. Cosa que en nuestro país debido a la cuasi total falta de equipos y medios sería muy poco probable de ser realizados.

Elisa Carrió valoraba mucho al saliente jefe del Ejército Diego Suñer. ¡Demasiado, para el gusto de Aguad y Macri! Tanto que no le gustó en absoluto la decisión del presidente Mauricio Macri y del ministro de Defensa Oscar Aguad, de reemplazarlo por el general de brigada Claudio Pasqualini.

A Carrió y a la Coalición Cívica le preocupan “los posibles negocios inmobiliarios” detrás de la venta de tierras del Ejército para turbios negocios inmobiliarios. ¡Pingües negocios, dicen!

Los cambios en el Ejército y la transferencia de bienes de las Fuerzas Armadas a la órbita de la Administración de Bienes del Estado preocupan a la Coalición Cívica por la posible venta indiscriminada de bienes y de negocios en la Capital Federal”, dijeron fuentes de la fuerza política que suele decir lo que Carrió quiere que diga, sin olvidarse de los de Fanazul, y otros muchos regimientos y bases de la FAA y la Armada, comprometidos en la “supuesta reestructuración y asentamiento de bases y regimientos”.

La diputada nacional Elisa Carrió y el ministro de Defensa Oscar Aguad.

Por las dudas, dejan de lado cualquier responsabilidad o manejo turbio del presidente Macri -¿será para no terminar de romper lanzas con una coalición que cada vez le gusta meno?-, quien decidió la remoción de Suñer como comandante en jefe de las Fuerzas Armadas, y apuntan contra el ministro de Defensa. “Lamentamos nuestras claras diferencias con el Ministro Aguad en este tema”.

En lo que va del año, primero fue Germán Garavano, el ministro de Justicia al que Carrió criticó por su decisión de dejar caer la acusación por encubrimiento contra los exfiscales de la causa AMIA, Eamon Müllen y José Barbaccia. ¡Ahora parece ser el turno de Oscar Aguad!

La dirigente chaqueña ya alertó a los suyos en privado: “Voy a observar muy bien al reemplazante de Suñer”, dijo, en alusión al general Claudio Pasqualini. Le reiteró que está“especialmente preocupada por la venta indiscriminada de bienes del Ejército” y que tiene “desconfianza de algunos referentes cercanos” al nuevo Jefe del Ejército.

El jueves, dos tuits de Elisa Carrió dieron la voz de alarma. En primer lugar, cuando expresó su “agradecimiento y reconocimiento profundo por su honestidad y compromiso con la República” a quien era despedido/renunciado, es decir, el teniente general Suñer. Y en segundo lugar, cuando misteriosamente destacó del saliente Jefe del Ejército haber priorizado “aún a costo personal, los intereses de la Nación por sobre cualquier otro proveniente de sectores políticos o privados”.

¿A qué se refería Carrio? A principio de este año, el Gobierno nacional decidió derogar la ley N° 14.147 de 1952 (del peronismo) que “facultaba al Ejército a autoabastecerse con la producción en sus campos, además de dar o tomar en arrendamiento tierras, comprar maquinaria o nombrar personal para esas tareas.”

Con esa medida, si bien el Ejército continuará con la custodia de los bienes, la Agencia de Administración de Bienes del Estado (AABE), que ya maneja los bienes oficiales desde 2012, podría sacarle tierras que considera con falta de afectación específica, subutilizadas o que tenga un uso indebido, por ejemplo.

Tal como explicamos meses atrás, cinco de los 26 predios públicos que el Ejecutivo nacional tenía previsto venderle a la Ciudad pertenecían al Ejército, entre ellos el que ocupa el centro comercial de Santa Fe y Bullrich, en Palermo. Allí, se podrían construir edificios y comercios.

Ese terreno comprende unos 44 mil metros cuadrados que quedan en Avenida Bullrich al 300, frente a la mezquita Rey Fahd y donde hoy funcionan el hipermercado Jumbo y el local de la cadena Easy, ambas firmas de la empresa chilena Cencosud.

En la AABE informaron que el contrato vence recién en 2019 con una opción de prórroga por otros cinco años, por lo tanto el centro comercial seguirá funcionando. “¡Pero que eso no impide sacar a subasta el terreno!”

Pero no sólo hay tierras valiosas del Ejército en la Capital Federal. En las provincias de Córdoba y Mendoza posee más de 15 mil hectáreas. En Mendoza, en tanto, con más de 7 mil hectáreas está el denominado Campo de Los Andes, un cuartel militar en Tunuyán, una zona única para la explotación vitivinícola y hortícola.

“Vender tierra es un instrumento para desarrollar otras cosas”, argumentó días atrás Ramón Lanús, titular del AABE premonitoriamente. Se estarán terminando de sacar las caretas los yuppies y CEO’s que hacen un “culto personal por los “buenos negocios/negociados” a lo que son tan afectos”.

Fuentes: Natasha  Niebieskikwiat  y Walter Schmidt

 Buenos Aires, 22 de febrero de 2018

Arq. José Marcelino García Rozado

Ex Subsecretario de Estado

1973/1976 y 1989/1993

 

 

 

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