PARA SANEAR EL RIACHUELO, HAY QUE CAMBIAR EL PARADIGMA

Las ONGs que integran el Cuerpo Colegiado creado por la Corte para monitorear el cumplimiento de su orden de sanear el Riachuelo, han presentado un escrito al Juez Federal de Morón, a cargo de la ejecución de ese fallo, donde reclaman que se cambie el paradigma que desde hace más de diez años inspira la regulación que no logra recomponer las aguas, el aire y los suelos de la Cuenca Matanza Riachuelo.
En su escrito, le piden al juez que disponga suspender los vertidos contaminantes autorizados por la Autoridad de la Cuenca (ACUMAR) e intime a esta para que presente una nueva resolución adecuada para cumplir la sentencia, bajo apercibimiento de aplicarle las multas dispuestas en el fallo del 8 de julio de 2008. La presentación argumenta que es preciso salir del paradigma que omite regular las descargas cloacales de AySA y permite descargar determinada cantidad de contaminantes por volumen de efluente, sin considerar su carga másica total ni su efecto tóxico, complicado por la presencia simultánea de distintas sustancias.
Propone, en cambio, adoptar un régimen que sólo acepte industrias que apliquen las mejores tecnologías disponibles desde el punto de vista ambiental, reconocidas como tales por la Comunidad Europea. Esto limitaría el volumen y mejoraría la calidad de los efluentes líquidos, y eliminaría emisiones de gases tóxicos y partículas peligrosas para la salud. El Cuerpo Colegiado también reclama que ACUMAR sólo permita la descarga de aguas residuales que hayan recibido tratamiento terciario, incluyendo su filtrado y desinfección.
Esta gestión de la sociedad civil se produce porque han sido sistemáticamente desoídas las objeciones contra la autorización para verter contaminantes, inclusive residuos peligrosos, otorgada por la primera resolución de ACUMAR, número 1/2007, que continúa vigente. Los criterios de esa resolución, consensuados con las industrias sin consulta a la sociedad civil, se fueron consolidando en otras inspiradas en el mismo paradigma de tolerancia.
Las objeciones se reiteraron contra la Resolución 3/2009, que establece una pobre calidad de las aguas a como objetivo a largo plazo, y adquirieron más fuerza aun cuando en marzo último se adoptó la Resolución 46/2017, que expresamente tolera la descarga de contaminante orgánicos persistentes. En mayo, el Cuerpo Colegiado expuso sus objeciones a la entonces presidente de ACUMAR y ese mismo mes las llevó ante el Juez Federal de Morón. Este, en providencias del 10 de julio y del 5 de agosto, requirió a ACUMAR explicaciones sobre como aplicaría la Resolución objetada, pero esas explicaciones nunca llegaron. Los representantes de la sociedad civil expusieron nuevamente su rechazo de la Resolución 46/2017 a la nueva presidente de ACUMAR en las reuniones mantenidas el 23 de noviembre y el 4 de enero últimos y aun no tienen respuestas.
En más de diez años de gestión, ACUMAR no puede mostrar que hayan mejorado las condiciones de las aguas superficiales ni la calidad del aire en la cuenca baja del Riachuelo. En algunas sub-cuencas de aguas arriba siempre existieron y existen mejores condiciones,pero que de ninguna manera son satisfactorias.
Continúan en la cuenca las descargas clandestinas de residuos, los basurales reaparecen y el espacio público es invadido por negocios areneros y asentamientos precarios. ACUMAR ha retirado los cascos abandonados que había en el Riachuelo, en cierta medida se han limpiado las riberas y el espejo de agua, y en buena parte se ha liberado el camino de sirga. Esto, sumado a ciertas actividades culturales promovidas por la CABA, atrae el turismo pintoresquista y estimula desarrollos inmobiliarios que prescinden de la pobreza de los conventillos.

Raúl A. Estrada Oyuela

Presidente de la Academia Argentina de Ciencias del Ambiente

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