CUIDADO CON EL DESAJUSTE

El escaso ahorro nacional nunca puede ser fortalecido sustancialmente con inversiones externas, ya que se trata de magnitudes financieras totalmente desproporcionadas.

Son muchas las voces políticas que critican lo que denominan «ajuste». La pregunta que nos debemos hacer es si nuestra economía necesita una reorientación fundamental que permita retomar el sendero del crecimiento económico sostenido, que fuera perdido lamentablemente durante la administración anterior, en el segundo período presidencial de Cristina Kirchner.

Esta pérdida del crecimiento fue muy grave, ya que significó un gran retroceso en los avances obtenidos después de la gran crisis de fines del 2001. El motor de crecimiento económico estuvo basado en lo que el ministro Roberto Lavagna llamó «los dos superávits», cuando mencionaba el equilibrio fiscal y la gran expansión de las exportaciones que generaron una cuenta externa comercial plenamente superavitaria por varios años.

En la actualidad nuestro estancamiento económico está asociado con el muy bajo nivel de ahorro nacional, originado por el gran déficit fiscal que ya es por mucho el más grande de América Latina, con la única excepción de Venezuela. Los más grandes países latinoamericanos han crecido en los últimos años su producción y el empleo productivo mucho más que nosotros. Esto incluye a Brasil, México, Colombia, Chile y Perú.

Recordemos que el déficit fiscal es ahorro negativo y, por lo tanto, absorbe casi siempre gran parte del ahorro nacional generado por las familias y las empresas.

Para tener una idea de la gravedad de nuestra situación deficitaria, tengamos presente que el país que más crece en el mundo, China, ahorra nada menos que 40% de su PBI. En América Latina la situación es la siguiente en lo que hace al ahorro: Brasil (16), Chile (19), México (20), Perú (21) y Colombia (22). Nuestro ahorro nacional es ínfimo, ya que apenas representa el 12% del PBI total.

El escaso ahorro nacional nunca puede ser fortalecido sustancialmente con inversiones externas, ya que se trata de magnitudes financieras totalmente desproporcionadas.

La respuesta que deberían presentar quienes hablan del ajuste es aclarar qué proponen concretamente para cubrir nuestro déficit fiscal total que ya está en el orden de 7% del PBI.

Por Alieto Aldo Guadagni
Infobae 23-2

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