GENERAL JOSÉ SANTOS RAMÍREZ


Gral. José Santos Ramírez

Natural de San Luis. Se le encuentra por primera vez en los asuntos públicos, en calidad de secretario del teniente gobernador de Mendoza, coronel José Bolaños, desde el 17 de enero de 1812 hasta noviembre del mismo año. El 3 de enero de 1815 solicitó colocación, “deseoso de seguir la carrera de las armas”, en una de las plazas vacantes del Batallón Nº 11, o en el Escuadrón de Caballería de Mendoza; insistiendo el 16 de junio de igual año en el mismo pedido, pero sin lograr su objeto. Prestó servicios en la “Notaria Castrense del Ejército de los Andes”, por lo que el 26 de junio de 1817 solicitó desde Mendoza la asignación de un sueldo por su trabajo, “o un grado de oficial en el Ejército”, a lo que no se hizo lugar por decreto del 11 de abril de 1818.

Posteriormente se incorporó a las fuerzas provinciales mendocinas y el 9 de mayo de 1822 se le concedió el retiro como teniente del ejército, “con agregación al Regimiento de Dragones de Caballería”. En diciembre de 1828 Ramírez ostentaba el grado de capitán.

Ya con el grado de teniente coronel, en 1829 formó parte de las fuerzas del coronel José Félix Aldao; las que integrando el ejército del general Juan Facundo Quiroga, combatieron en los campos de La Tablada, acción en la cual Ramírez mandó el 3er escuadrón de “Auxiliares de los Andes”, cuyo coronel era el propio Aldao.

Se encontró en el combate de El Pilar, el 22 de setiembre de 1829. En dicha contienda, el joven Domingo Faustino Sarmiento cayó prisionero de Aldao, y salvó la vida gracias al comandante Ramírez, que lo restituyó a su familia en San Juan. En carta a Juan Manuel de Rosas, dice Ramírez: “A este judío unitario en la revolución salvaje que estalló en Mendoza en el Pilar (1829) lo tomé prisionero, salvándole la vida a él y a otros sin conocerlos, y por un acto de generosidad lo conduje a mi casa, y le noticié de ello al General D. Benito Villafañe, quien lo hizo trasladar a la suya, diciendo que tenía encargo de su familia para protegerlo”.

El 25 de febrero del año siguiente tomó parte en la batalla de Oncativo o Laguna Larga, siempre al frente del mismo escuadrón. Después de esta derrota, Quiroga se trasladó a Buenos Aires, buscando el apoyo de Juan Manuel de Rosas para organizar la reacción contra el poder del general Paz, y con el auxilio del Restaurador comienza la preparación de nuevas fuerzas con las cuales iba a lanzarse a la lucha por tercera vez.

En abril de 1830, Ramírez comandaba el Escuadrón de Carabineros del Regimiento de Caballería Auxiliares, acantonado en los “Manantiales de Ramallo”, provincia de Buenos Aires. En junio del mismo año figura en el Regimiento “Auxiliares de los Andes”, acantonado en el mismo punto; de donde pasó al mes siguiente, al Salto. En octubre y noviembre de 1830 permanecieron destacados en el “Cantón del Arroyo Dulce”, y en diciembre de igual año y enero del siguiente, nuevamente en Areco; estando dicho cuerpo al mando del coronel José Ruiz Huidobro, por haber caído Aldao prisionero de Paz en la batalla de Oncativo.

Quiroga marchó en febrero de 1831 hacia el interior, a la cabeza de su flamante ejército. Desde el 4 de marzo ataca la plaza de Río IV, defendida por Echeverría y Pringles, y que toma por asalto el día 7 del mismo mes. Ramírez asistió también a la batalla del Rodeo de Chacón, o de Los Troncos, el 28 de marzo, donde fue vencido el coronel Videla Castillo; y cuando el aguerrido caudillo se lanzó en dirección de Tucumán, en pos de Lamadrid, José Santos Ramírez se quedó en Mendoza, donde el 15 de abril de 1831 fue propuesto por la comandancia general de armas de la Provincia para comandar el Escuadrón denominado “Libres de Cuyo”, que le fue otorgado; y el 7 de mayo del mismo año, se le nombró, además, comandante de la frontera, con asiento en San Rafael.

El 22 de mayo de 1831, en un parte fechado en San Rafael por el comandante general de armas, decía: “Faltaré a mi deber si no pusiera en “conocimiento de V. E. que todos los señores jefes y oficiales y tropa han cumplido exactamente con su deber, habiendo sido de notarse la serenidad del comandante de “Libres de Cuyo”, D. José Santos Ramírez, quien resistía con su división, a cortísima distancia del fuego excesivo del enemigo”.

Al marchar con Quiroga para el Norte el núcleo más importante de las fuerzas mendocinas, los indios Pincheira se arrojaron sobre los puntos fronterizos, sorprendiendo las guarniciones de los fuertes de San Rafael y San Carlos, entrando a sangre y fuego en las poblaciones y estancias, y arreando todo lo que hallaban a su paso. Ramírez, con su Escuadrón “Libres de Cuyo”, y Florencio Videla, con el suyo denominado “Granaderos Montados o Dragones”, también de reciente creación; salen a batir a los invasores, a principios de octubre de 1831. El primero en tropezar con indiadas fue Videla, que fue acometido por los bárbaros a las 4 de la tarde del 14 de aquel mes, en las inmediaciones de la Aguada, acuchillándole como a cuarenta individuos de tropa, muriendo en la acción el comandante Videla. Al atardecer del mismo día corrió igual suerte el Escuadrón “Libres de Cuyo”, que se defendió valientemente a pesar de que el primero en caer fue su comandante, José Santos Ramírez, atravesados ambos carrillos de la cara por una bala. Finalmente, su tropa se desbandó en diversas direcciones, y él con sus oficiales y 30 soldados pudo también escapar merced a la obscuridad, siendo conducido hasta una hacienda vecina, donde fue atendido de su grave herida, y luego trasladado al Fuerte de San Carlos el día 16, desde donde, a las 11 de la mañana del 17 redactaba su parte al Ministro de Guerra dando información sucinta sobre el hecho de armas en que había actuado. El 16 de octubre, en las inmediaciones de Aguada, los salvajes fueron batidos por las fuerzas mendocinas al mando del general José Albino Gutiérrez, que murió en la acción, quedando a cargo de aquéllas el comandante Estanislao Recabarren.

En su carácter de Presidente de la Legislatura, José Santos Ramírez presidió la Asamblea del 8 de marzo de 1835 que eligió por segunda vez gobernador de Mendoza al general Pedro Molina. Ramírez continuó presidiendo la Legislatura el resto de aquel año.

Cuando se descubrió la conspiración de Alejo Cuitiño y del comandante Ignacio Correa de Saá, puesta de manifiesto por el último, el 23 de mayo de 1835; el gobernador Molina encargó al Presidente de la H. Junta de RR, teniente coronel Ramírez, el levantamiento del sumario; el 10 de junio fue fusilado Correa de Saá.

También recibió el encargo de levantar el sumario que se ordenó con motivo de la tentativa de conspiración del coronel Lorenzo Barcala; y formó parte del Consejo de Guerra que juzgó a aquel Jefe, el 30 de julio de 1835, condenándolo a muerte, sentencia cumplimentada el 1º de agosto del mismo.

Cuando en la noche del 4 de noviembre de 1840 estalló el movimiento revolucionario encabezado por el teniente coronel Casimiro Recuero, que depuso al gobernador Justo Correas (cuñado del general Lavalle), el coronel Ramírez era comandante general de armas de Mendoza, y se vio obligado a retirarse a San Juan, junto con el jefe de policía Juan Montero.

En las listas de la Plana Mayor Activa del Ejército de la Provincia de Buenos Aires del 8 de abril de 1839, Rosas hizo dar de alta a Ramírez como coronel mayor, con anterioridad al 19 de setiembre de 1837, y en las que figuró hasta su fallecimiento.

Tomó parte en la campaña de Cuyo en 1841; en la noche del 17 de agosto de este año, con una fuerza de 300 plazas, Ramírez se incorporó en el Pocito al general Nazario Benavídez, que había sido derrotado por Acha en Angaco el día anterior bajo el mando superior del general Aldao. El 18 de agosto, Ramírez y Benavídez atacaban en la Chacarrilla de San Juan al vencedor de Angaco, el cual se defendió en la catedral de San Juan hasta el día 23, en que rindió su espada a Benavídez.

Días antes de la batalla del Rodeo del Medio, Aldao destacó al gobernador de San Luis, Pablo Lucero, y al general José Santos Ramírez, para que con sus respectivas fuerzas, reforzadas con un escuadrón de línea, se situarán a cinco leguas de distancia a retaguardia del ejército de Lamadrid; colocando destacamentos en los desfiladeros de la Cordillera; con el fin de interceptar el pasaje de las tropas unitarias si intentasen atravesarla. En estas circunstancias, el 24 de setiembre de 1841 tuvo lugar aquella batalla, en la cual fue completamente derrotado Lamadrid.

Posteriormente, el general Ramírez desempeñó varias veces la comandancia general de armas de la provincia de Mendoza y otros cargos de importancia. En 1848 y 49 estuvo un tiempo en Buenos Aires, y después regresó a la ciudad de Mendoza, donde falleció a mediados de marzo de 1851. Estaba casado con Bárbara Alvarez, que murió en el terremoto que destruyó aquella ciudad, el 21 de marzo de 1861.

Fuente

Efemérides – Patricios de Vuelta de Obligado

Portal www.revisionistas.com.ar

Sarmiento, Domingo F. – Introducción a las memorias militares y foja de servicios – Imprenta Europea – Buenos Aires (1884).

Yaben, Jacinto R. – Biografías argentinas y sudamericanas – Buenos Aires (1939)

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