PRONÓSTICOS –MAS AUMENTOS – ¿”DEJEN DE LLORAR”? – GOLPE DURO AL BOLSILLO

Nielsen: “Va a haber un problema inflacionario serio y el manejo del dólar será clave”. Redrado: “No tenemos flotación libre, ni administrada, hay flotación confusa”

El economista dijo que el tipo de cambio “plantea una serie de desafíos muy grandes” y recomendó ir a un “esquema de flotación sucia”, es decir de mayor intervención del BCRA. Si bien dijo que “es temprano” para arriesgar cuál será el resultado de la inflación a fin de año, estimó anticipa que “es muy difícil sea menor al 20-22% este año”. El extitular del Banco Central, Martín Redrado, cuestionó este martes (6/3) la política económica de la Administración Macri y la política de flotación del dólar, a la que calificó de “flotación confusa”. En ese orden, opinó que el Gobierno nacional “está mostrando que el tipo de cambio ya es una preocupación en términos del pacto inflacionario” del 15% para este año, meta que la mayoría de los economistas consideran que no se cumplirá.

 

 

 

 

 

Guillermo Nielsen, economista y exsecretario de Finanzas de la Nación. “El tipo de cambio ya es una preocupación en términos del pacto inflacionario” advirtió Redrado.

El economista Guillermo Nielsen advirtió este miércoles que “va a haber un problema inflacionario muy serio” y que, por ello, el “manejo del dólar será clave”.

Nielsen consideró que la Argentina es un “país bimonetario”, lo que se traduce en que ante “cualquier turbulencia” el ahorrista se incline hacia la divisa estadounidense como reserva de valor. “Esto no lo podemos modificar desde una disposición del Estado”, dijo.

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En diálogo con radio Zónica, el exsecretario de Finanzas de Néstor Kirchner calificó como “errática” la actuación del Banco Central “que a veces interviene, a veces no, o se le escapa” el control deltipo de cambio. “Esto es muy negativo y están pagando un precio altísimo”, evaluó.

En este escenario, en el que el dólar “plantea una serie de desafíos muy grandes”, Nielsen recomendó ir a un “esquema de flotación sucia”, es decir de mayor intervención del BCRA, “pero que sea clara”.

“Acá va a haber un problema inflacionario muy serio, y el dólar y su manejo es clave de aquí a fin de año para poder moderar las presiones inflacionarias que ya están jugando”, analizó.

Por otra parte, si bien el economista dijo que “es temprano” para arriesgar cuál será el resultado de la inflación a fin de año, afirmó que “se puede hacer inferencias sobre cómo se ha manejado la política económica”. En ese sentido, dijo que “hay un nivel de certidumbre” que anticipa que “es muy difícil que la inflación sea menor al 20-22% este año”.

Nielsen marcó como un momento bisagra la conferencia de prensa del 28/12 último del equipo económico (se anunció entonces la suba de la meta de inflación del 12% al 15%) en lo quedó de manifiesto -según su visión- que “la política económica la maneja la jefatura de Gabinete”.

En tanto, señaló que el gobierno “falla en la variables del control fiscal” y que el gasto debería “bajar 10 puntos” para llegar -dijo- a los niveles que se obtuvieron durante el gobierno de Kirchner, lo que luego “desbarranca” durante las administraciones de Cristina Fernández.

“Todos esperábamos una mayor gestión por la experiencia gerencial de los integrantes del equipo económico, pero están paralizados”, sentenció.

Martín Redrado reconoció este martes (6/3) que si bien existen algunos sectores de la economía que muestran un buen desempeño, hay otros que siguen sin mejorar y la gente no está notando avances en medio de aumentos de servicios públicos y de los precios.

“Hay sectores que están realmente bien, como el energético, con proyecciones de energía renovables y no renovables, o el sector de telecomunicaciones, con nuevo equipamiento, el triple play. Hay dinámica en algunas cosas del sector agropecuaria, con maquinarias, fertilizantes y biotecnología; también hay una dinámica interesante en la construcción, minería y sector financiero, y hay que parar de contar”, analizó el economista en declaraciones a radio El Mundo.

Para Redrado, afuera de esos cinco sectores no hay bonanza. “El resto de la economía muestra un perfil mediocre, donde hay sectores que no están bien. Esto marca las distintas miradas en el país si se tiene una mirada federal. En Río Cuarto está todo bien y en Lomas de Zamora, no”, ejemplificó.

Sobre la opinión del mundo sobre nuestro país, el extitular del Banco Central explicó que “no hay tanta gente que siga a la Argentina. Ha sido una sorpresa agradable cuando se presentó el nuevo Gobierno del presidente (Mauricio) Macri por lo nuevo y el contraste con el anterior, pero el mundo no está pendiente de la Argentina. Miran lo que va bien, pero las inversiones vienen muy lentas, solo en sectores con rentabilidad, y por eso tenemos un crecimiento del PBI de 2% o 2,5%, lejos del potencial argentino de 4,5% o 5%”.

“La gente vio en estos últimos tres meses un deterioro del poder adquisitivo, con subas de luz, gas, electricidad, medicina prepaga, el peaje, y absolutamente todo”, dijo Redrado en relación a la situación de la gente a pesar de que Mauricio Macri habló de un “crecimiento invisible” de la economía, cuando pronunció su mensaje ante el Congreso.

“El Gobierno no le ha sacado el jugo a esta nueva y renovada imagen que tiene la Argentina: no se han ganado nuevos mercados para los productos locales, ni espacios en la economía mundial exportando más, ni mayor apoyo de organismos multilateral para proyectos de infraestructura, sino que se siguió con más de lo mismo. Por este motivo, el exterior mucho no nos afecta, nos miran con simpatía, pero no mucho más que eso”, criticó el consultor.

Acerca de la política monetaria, Redrado reflexionó: “Una cosa es lo que se dice y otra lo que se hace. No tenemos una flotaci ón libre, ni administrada, tenemos una flotación confusa. La intervención fue para frenar o decir hasta acá llegó, fue una señal clara. Un par de semanas antes teníamos las señales del Banco Nación”.

“En un país donde están todos los precios en transición y con el dólar flotando libremente, en el Gobierno creen que el dólar está en Escandinavia y los precios en la Argentina, y el país no está para una flotación absolutamente libre e indudablemente el Gobierno está mostrando que el tipo de cambio ya es una preocupación en términos del pacto inflacionario” del 15%, añadió.

Según el economista, en el Poder Ejecutivo temen a un desacople de la escalda de la divisa y los precios: “Quiso corregir el dólar del año pasado, donde el billete se movió 14% y la inflación 24%, lo que golpeó al sector

ENTREVISTA Y MAS AUMENTOS. Dujovne: “Nos resta corregir las tarifas del transporte”
El ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne brindó una entrevista a La Nación (6/3) donde habló de la inflación, el dólar, la política monetaria y la polémica con los industriales. Sigue creyendo infantilmente o tozudamente que cumplirá con la meta inflacionaria para este año y defendió el gigantesco endeudamiento de la gestión Macri. Sobre los aumentos en los servicios públicos, el funcionario advirtió que “nos resta corregir las tarifas del transporte en el área metropolitana (de Buenos Aires)”.

Nicolás Dujovne insiste en cumplir con la meta inflacionaria para este año y que en diciembre pasado el Gobierno tuvo que ‘recalibrar’ porque el objetivo original ya era incumplible. Pero 2018 no arrancó con buenas perspectivas en los primeros dos meses, especialmente por las subas en los servicios públicos, y casi ningún economista o consultora se atreve a calcular una suba de precios menor al 20 por ciento anual. Sin embargo, Dujovne mantiene las metas y a la vez avisa de nuevos aumentos, a continuación la entrevista con La Nación:

Dujovne y más aumentos: “Nos resta corregir las tarifas del transporte”

Nicolás Dujovne defendió el endeudamiento de Macri: “muchas veces la Argentina apeló a un endeudamiento irresponsable”

“¿Por qué cuesta tanto bajar los precios y las expectativas de la inflación?

Estamos bajando la inflación a la vez que corregimos los precios relativos de los servicios públicos. Por otro lado, es la primera vez que la Argentina baja la inflación con un tipo de cambio flotante, que impide que la moneda se aprecie como mecanismo para la baja de la inflación, algo que ya vivimos y que provoca que las cosas exploten por los aires. Este modelo de baja de inflación genera algunos costos adicionales en términos de tiempo, pero le da una sustentabilidad que no tuvieron en el pasado. Y elegimos construir cosas que perduren en el tiempo.

¿Qué lugar se le da a cumplir la meta de inflación anual?

Para nosotros es fundamental. La inflación es un impuesto que castiga a los que menos tienen. Venimos de una inflación del 38% en 2016, como producto de haber reconocido una inflación que estaba barrida debajo de la alfombra por el anterior gobierno, y porque tuvimos que regularizar servicios públicos, eliminar las restricciones cambiarias para converger en un tipo de cambio único que nos diera la posibilidad de volver a exportar y relacionarnos con el mundo. Desde esa tasa muy alta, bajamos a un 24,8% en 2017 y aspiramos a llegar al 15% este año y al 10% el año próximo.

Hoy se ven subsidios que bajan en tarifas y precios que suben. ¿Con las tarifas ya se cubre el costo de los servicios?

A fin de año vamos a estar cubriendo, en lo que es electricidad y gas, buena parte del costo de producción. Todavía nos quedan subsidios vinculados a la tarifa social, que no existían en el gobierno anterior, y protegen a los que menos tienen. Nos resta corregir las tarifas del transporte en el área metropolitana (de Buenos Aires). Estamos hablando de colectivos y trenes, que tienen precios desalineados, con lo que nos movimos en electricidad, gas y agua.

¿La idea es continuar aumentando el transporte?

En el Consenso Fiscal acordamos con las provincias que el subsidio diferencial que tiene el AMBA en el transporte debe ser removido en 2021. No quiere decir que no puede tener subsidio, sino que no puede ser diferente en el área metropolitana con respecto al resto del país. Con lo cual, tenemos, por un lado, la posibilidad de seguir subsidiando en parte el transporte, pero equiparándolo con el resto del país, donde se pagan más valores más altos que aquí.

En el mercado sostienen que el Banco Central cambió la política monetaria, pero que poca gente se da cuenta de eso porque sigue al frente Federico Sturzenegger. ¿Coincide con esto?

No. Yo creo que la política monetaria es la misma. En diciembre se modificaron las metas de inflación y, en función de eso, lo que cambió es el grado de contractividad de la política monetaria. En ese sentido, es un poco menos contractiva que antes, ya que no busca un objetivo del 10%, sino del 15% (de inflación), y, en busca de ese objetivo, el Banco Central sigue apelando a los mismos mecanismos: tiene una meta de inflación, tiene una tasa de política monetaria muy positiva en términos reales y, eventualmente, puede intervenir en el mercado, si así lo considera.

¿Le preocupa el furor por las Lebacs?

No, porque justamente muestra confianza en un activo que tiene el Banco Central y que permite absorber pesos del mercado. Entonces, es importante que estén balanceados los objetivos, pero es muy importante tener una política monetaria seria y consistente, y que el Central tenga instrumentos atractivos es fundamental. Eso es porque el BCRA paga tasas de interés positivas en términos reales con el fin de ahorrar en moneda local. Si queremos ampliar el tamaño del sistema financiero y el ahorro -clave para la inversión­- debemos lograr que las tasas reales sean positivas, porque en el kirchnerismo eso no sucedía, y nos provocó la fuga de activos y nos dejó un sistema financiero muy chiquito, que no daba crédito al sector privado. Hoy tenemos un sector financiero muy fuerte y que está permitiendo, entre otras cosas, que los argentinos puedan acceder al crédito hipotecario. Uno ve el costo de las Lebacs, por un lado, pero es necesario que se vean también los beneficios que permiten financiar infraestructura, viviendas familiares, y está claro que vamos a un sistema financiero más grande, más positivo, y eso es claramente positivo.

Para ello es clave poner límites al endeudamiento.

Nosotros tenemos un programa fiscal que le pone límite al endeudamiento. Tenemos metas fiscales para el déficit primario, que nos lleva a un 3,2% este año, a un 2,2% el año que viene, y en dos años más al equilibrio primario en las cuentas públicas. Cumpliendo esas metas fiscales -no hay duda que las vamos a cumplir- la Argentina estabiliza sus cuentas públicas para el año 2020 y 2021, y va a tener un endeudamiento en relación con su tamaño de economía del 37% respecto al PBI. Los países emergentes, similares a la Argentina, tienen un promedio del 48%. Es decir, la Argentina va a lograr estabilizar el tamaño de su deuda mucho más por debajo que otras economías.

¿Y por qué cree que hay tanta crítica respecto a los niveles de endeudamiento?

Porque muchas veces la Argentina apeló a un endeudamiento irresponsable. Y cuando tenemos críticas de la oposición, o de otros economistas, muchas veces son bien intencionadas, porque en el pasado las cosas terminaron muchas veces mal. Hay una tendencia de los argentinos a ser escépticos, ya que nos fue mal. Ahora, si trabajamos con un plan fiscal responsable, serio, con equilibrio, el endeudamiento es un mecanismo transitorio, que se debería comparar con el ajuste más veloz que habría que hacer. El costo social sería alto y la pérdida de gobernabilidad para llevar adelante nuestras políticas, también.

Ahí es dónde juega el déficit.

El equilibrio fiscal es la única política seria y sana para un país como la Argentina, que ha pasado por la historia que ha pasado. Si vamos demasiado rápido, el programa económico puede perder sustentabilidad, que a la larga produce más déficit, porque la oposición política al gobierno no quiere un déficit más bajo, sino que quiere un déficit más alto. Con el kirchnerismo, el déficit crecía año a año, y eso es lo que quiere la oposición. Por eso nosotros tenemos que ir con pies de plomo, reduciendo de manera sostenible, sin dañar el tejido social de la Argentina.

¿El gradualismo va a marcar los cuatro años de este Gobierno o se puede esperar que llegue un momento de shock?

Yo te diría que lo que es gradual es la política de reducción del déficit. No el ataque a la ineficiencia y el tamaño del gasto público. Ocurre que la baja del déficit es de un punto por año porque, a la vez, estamos bajando impuestos. El año pasado la Argentina bajó el déficit, bajó impuestos, bajó inflación, creció su economía. todas estas cosas no las habíamos tenido presentes en el pasado reciente. Cuando asumió el presidente Macri no solo teníamos un déficit fiscal alto, sino también una presión tributaria récord. Debemos bajar el gasto y el déficit, a la vez que bajamos impuestos, porque sin ello no podríamos crecer. En los dos primeros años de este Gobierno bajamos impuestos por dos puntos del PBI. No recuerdo otro gobierno en la historia contemporánea argentina que haya bajado la presión tributaria en dos puntos del PBI. Eliminamos los gravámenes al comercio exterior y solo queda el impuesto a la soja, que gradualmente se está reduciendo. Hemos aumentado el mínimo no imponible de Ganancias para personas físicas y hemos sancionado la Ley Pyme, que permite a las empresas más pequeñas pagar menos impuestos. Sin eso, hoy tal vez estaríamos más cerca del equilibrio fiscal, pero la Argentina probablemente no estaría creciendo. En los años que vienen de aquí en adelante tenemos una reforma tributaria que opera en cinco años y en la cual vamos a ir bajando impuestos al trabajo, el IVA a inversiones productivas, reduciendo el impuesto al cheque, a la vez que vamos bajando drásticamente Ingresos Brutos gracias al acuerdo fiscal con las provincias. Eso genera pérdida de recursos, y el déficit, sin duda, bajaría más rápido sin esa quita de impuestos. Pero creemos necesario bajar el déficit, bajar el gasto y bajar impuestos.

¿Es correcto el nivel del dólar hoy?

El tipo de cambio flota y lo que es correcto ahora es el esquema de tipo de cambio flotante, que impide apreciaciones excesivas, porque cuando ocurre hay quienes salen a operar el tipo de cambio de manera de llevarlo al equilibrio, y lo mismo cuando se deprecia demasiado. Además, contamos con un Banco Central que puede intervenir eventualmente para limar la excesiva volatilidad. Los medios ponen el foco en la depreciación y también cuando se aprecia. Eso refleja la falta de costumbre de los argentinos con el tipo de cambio flotante, que es el esquema que tienen la mayoría de los países del mundo, y que es el esquema que pensamos que la Argentina debe tener para ser menos volátil y más exitosa.

Cuál es su opinión de los industriales. El Ministro Cabrera los invitó a no llorar tanto.

Tenemos muy buena relación con los empresarios, así como con los sindicatos y todos los actores de la Argentina. Yo veo que la inversión arrancó en 2017, cuando creció 11%. Los empresarios están invirtiendo, aunque desde el Gobierno uno siempre quiere que sea más rápido. Nosotros tenemos un buen diálogo desde el Gobierno, más allá de algún tira y afloje que pueda haber. Creo que la interacción es muy buena.

El Presidente dice que la Argentina va ser Australia, pero allá el colegio privado no se paga y la prepaga tampoco, por ejemplo. ¿Se puede revertir esta brecha entre la Argentina y Australia?

El desarrollo es un proceso largo, que en la Argentina ha intentado atajos en muchas ocasiones, como tratar de crecer 8%, 10% o 15% exacerbando la demanda o vendiendo activos. La realidad es que no funcionó en el pasado. Lo que sirve es trabajar todos los días, remover obstáculos, mejorar el capital argentino (en maquinarias, pero también con más educación para todos), tener mejores rutas y puertos, bajar los costos de la logística y tener más hospitales. Es lo que está fuera de la casa y es espacio común de todos. Y mejorar las reglas de juego, con una Justicia eficiente, donde todos seamos iguales ante la ley. Todo eso no se construye de un día al otro, es trabajoso, lleva tiempo, pero lo debemos transitar. Estamos construyendo un país en el que podamos ser desarrollados, pero eso nos va a llevar bastantes años. Yo estoy convencido de que estamos transitando el duro camino hacia el desarrollo.

¿”DEJEN DE LLORAR”? 10 millones de kilos de tomates italianos, el dato que preocupa a empresarios

“Creemos que hay que tener una agenda positiva y dejarse de llorar. Hay que ganar nuevos mercados y competitividad”, disparó el ministro de Producción Francisco Cabrera el fin de semana pasado. Enfurecidos, empresarios (principalmente, de alimentos) salieron al cruce y revelaron el origen del conflicto: la política de importación de buenos modales que encaró Argentina con el objetivo de seducir a la Unión Europea para alcanzar un acuerdo de libre-comercio con el Mercosur.

Adrián Kaufmann Brea (representante de Arcor, Copal y UIA), junto a Peña y Cabrera.

Consultado sobre las críticas que recibe la Casa Rosada por el rumbo económico y productivo del país, el ministro de Producción Francisco Cabrera resumió: “Algunos dirigentes empresarios se quejan en lugar de tener una agenda seria y adulta de competitividad”.
Al aire de radio Mitre, el pasado sábado 3/03, Cabrera, quien se debiera trabajar para enfriar el índice de inflación, cerró las puertas a la autocrítica y se posó sobre un mensaje populista, alejado de la realidad que atraviesan las economías regionales (PYMES): “El Presidente es muy realista y conoce, como todos nosotros, los procesos, las razones y la historia de la producción y la industria en la Argentina. Creemos que hay que tener una agenda positiva y dejarse de llorar. Hay que ganar nuevos mercados y competitividad. El Gobierno tiene siempre l as puertas abiertas, pero lo que no vamos a hacer es castigar a todo el pueblo argentino para enriquecer a empresas grandes”.
Sin embargo, Adrián Kaufmann Brea, presidente de la Cámara de Industriales de Productos Alimenticios (CIPA), vicepresidente de la Unión Industrial Argentina (UIA) y gerente de Relaciones Institucionales de Arcor, reveló el informe que abrió el fuego:
“El inicio, en realidad, de este tema fue la primera reunión de junta de la Unión Industrial, que fue el martes pasado (27/02), en donde, como es habitual en la primera reunión (del año), dan un informe de cada uno de los sectores, luego de 3 meses de no vernos.
Había un poco más de 70 personas de distintas regiones del país.
En mi caso en particular, como representante de la Cámara de Productos Alimenticios, de Córdoba, entre otras cosas, comenté la preocupación por las producciones regionales y el ingreso de tomate entero de Italia.
Incluso, la asociación ‘Tomate 2.000’ publicó datos todavía superiores que los que yo había mencionado: en 2015 teníamos un ingreso de 150.000/180.000 kilos y el año pasado terminamos con 10 millones de kilos.
Entonces, si vos trasladás eso a volúmenes en latas, tenías 530.000 en 2015 a casi 29 millones el año pasado. Ya viene directamente envasado de Italia pero después se pasan a nombres de empresas locales.
Pero acá podríamos dar el dato también de los choclos que están entrando de Brasil.
Pensá que el precio de una lata de San Juan, terminada, es de $6,50 y la gente lo ve en la góndola a $20. Solamente, el 40% de ese valor son impuestos. El 35% es traslado.
El problema está en la importación en volúmenes considerables. Por eso, se están pidiendo precios de referencia en Aduana porque las economías regionales se están perjudicando mucho.
Lo que está ocasionando es una reducción en la producción de la capacidad instalada. Un informe de la COPAL (Coordinadora de las Industrias de Productos Alimenticios) dice que la capacidad instalada de alimentos y bebidas cayó del 2016 al 2017, del 9% al 61%. Estamos hablando de la industria más competitiva y que lo que está ingresando representa un 30% de la producción nacional.
Lo que preocupa también es la capacidad de financiamiento.
Realmente, no me siento aludido por lo del ministro, porque no creo que se haya referido a esta situación, aunque no sé a qué se refirió.
No me voy a dar por aludido porque ni lloramos ni es verdad que no seamos competitivos ni es verdad que no sepamos competir. Esta es una industria que ha llegado a exportar latas de tomates hasta a Japón, un país muy complejo para acceder al mercado de alimentos. Ni hablar de Europa y Estados Unidos.
Y esos productos están llegando de Italia, donde las industrias reciben millones en subsidios que, para no perder los subsidios, no quieren el acuerdo con el Mercosur, entre otras cosas.
Entonces, la industria conservera obtiene el cobro de ese producto recién a los 9 meses, por lo cual ya no luchan por vender sino por subsistir”, remarcó al aire de radio Milenium este martes 6/03.
VIDEO: https://radiocut.fm/audiocut/adrian-kaufmann-brea-presidente-de-cipa-vicepte-uia/#
Adrián Kaufmann Brea. Nació el 13/08/1962. Arquitecto (UB) y Magíster en Dirección de Comunicación Institucional (UCES), institución en la que se desempeñó como Profesor Titular y en la que rindió su tesis Mercado, Commoditización, Marcas y Nuevo Contexto Social, donde destaca la importancia de la Comunicación Institucional como herramienta estratégica de la empresa para poder diferenciarse y crecer en la sociedad actual. En 1993 ingresó al Grupo Arcor (PK) donde se desempeñó como Gerente General de RRII y luego como Director Ejecutivo. Tiene a su cargo las gerencias corporativas de Asuntos Públicos, Comunicación Institucional y Relaciones con la Prensa y es responsable de la planificación, implementación y control de la estrategia de comunicación institucional e identidad corporativa global. Arcor lidera desde el año 2000 los más importantes rankings de prestigio e imagen de empresa que se realizan en el país. En 2007 recibió el Premio Iluminis a la Excelencia en el Desarrollo Directivo, que otorga la UCES y es Miembro del Consejo Académico de dicha institución. Vicepresidente de la COPAL, desde 2002 y Presidente de la Unión Industrial Argentina desde 2015.

GOLPE DURO AL BOLSILLO. Los alimentos aumentaron un 3,29% y se proyecta un 26,3% para el 2018

Según ISEPCI (Instituto de Investigación, social, económica y Política Ciudadana) en el mes de febrero los alimentos que conforman la dieta básica de una familia compuesta por 2 adultos y 2 niños pequeños, que viven en el conurbano bonaerense, subieron en promedio un 3.29%.

La canasta básica es un conjunto de productos de 1ra necesidad y servicios que necesita una familia promedio para subsistir durante un determinado periodo de tiempo (por lo general es por mes), ya sean alimentos, higiene, vestuario, salud y transporte, entre otros.

Además, es una referencia para fijar el sueldo mínimo, así como una herramienta para monitorear los precios de los principales productos.

El resultado que se obtuvo (3.29%) pertenece al relevamiento mensual de precios de los 57 productos de la Canasta Básica de Alimentos (CBA) que el Índice Barrial de Precios (IBP) hace en 420 comercios de 20 distritos del conurbano bonaerense. En enero la familia de 2 adultos y 2 niños pequeños necesitaba $6.210,70 para cubrir sus gastos de alimentos, y 1 mes después el mismo hogar requería $6.414,70 para adquirir iguales productos.

Canasta básica

En este caso quiénes no superen ese nivel con sus ingresos, son consideradas indigentes.

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Canasta Básica

En los 2 primeros meses de 2018 el costo de los productos que conforman la Canasta Básica de Alimentos se elevó un 4,39%, lo cual es alarmante, ya que la proyección anual del bimestre, está dando un incremento de 26,3% para los alimentos básicos en 2018.

Otro tema preocupante es que en febrero pasado los gastos de almacén fueron los que más crecieron (+5,34%), a esto lo acompañó la carne (+2,65%), mientras que las verduras tuvieron una baja de -1,01%.

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Carne

Entre los productos que en febrero subieron por encima del promedio general se pueden encontrar diversas frutas como las naranjas (+25%), algunos productos de almacén como el pan (16,67%) y la harina de trigo (8,33%), lácteos como la leche fluida(+4,33%) y los quesos (8,33%), carnes como el pollo (+7,50%) y la nalga (+5,45%) y la carnaza (+5%).

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Naranjas

Por otro lado, sobre la base de los aumentos en el 1er bimestre, la proyección de 26,3% para todo el 2018, aun cuando pueda variar a lo largo del año, es particularmente importante a tener en cuenta, porque en estos meses se están discutiendo los aumentos salariales, a los que el gobierno y los empresarios insisten en ponerles un techo del 15% para los próximos 12 meses. Es decir, que si la inflación de alimentos fuera menor de ese promedio, es seguro que no bajará del 20%.

Sin duda la Economía del país va de mal en peor. Si no se actúa de inmediato ya nadie podrá contar con el dinero necesario para poder sostener a su familia. Los alimentos son esenciales para la vida y si los ingresos de sueldos no son los correctos, menos que menos habrá bolsillos lo suficientemente llenos cómo para pagar este tipo de aumentos.

Valores de Febrero

¿Hasta cuándo habría que tolerar esta suba de precios? Sin más que decir no se busca estar en contra de nadie, pero una cosa si es clara y es que no todo el mundo gana lo que tiene que ganar, ni tampoco están capacitados para poder sobrevivir a este tipo de alzas de precios.

Los números hablan por sí solos y mientras tanto los bolsillos lloran sin consuelo.

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Precios

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Canasta básica

Fuente: Radio Zónica, Radio El Mundo, La Nación, Radio Mitre e ISEPCI.

Buenos Aires, 7 de marzo de 2018

Arq. José Marcelino García Rozado

Ex Subsecretario de Estado

1973/1976 y 19879/19932

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