CASI A 36 AÑOS DE LA GESTA DEL ATLANTICO SUR

Un militar inglés reveló que durante la guerra de Malvinas intentaron llegar hasta Tierra del Fuego

Un militar señaló que el objetivo era infiltrarse en territorio nacional y llegar a una base en Río Grande.

Armamento argentino tras la rendición

Un militar británico reveló que durante la Guerra de Malvinas lideró una misión secreta en la Isla Grande de Tierra del Fuego, que tenía como objetivo llegar a una base aérea en la ciudad argentina de Río Grande.

Se trata del capitán del Servicio Aéreo Especial (SAS) británico Andy Legg, quien reveló los detalles de la llamada operación «Plum Duff», según publicaron los diarios británicos The Times, Express, Daily Mail y Mirror.

«Yo no creo que fuera muy sensato invadir Argentina pero avanzamos e hicimos lo que nos ordenaron. Fue diferente a cualquier otra tarea que hubiera hecho antes», señaló Legg.

El militar se mostró arrepentido y enojado por la misión, que fue abortada, al explicar el motivo por el que sacó a la venta sus medallas ganadas durante la guerra y el mapa de Tierra del Fuego que utilizó durante la misión en la que lideró a ocho hombres.

El plan consistía en infiltrarse en el territorio nacional de Tierra del Fuego y dirigirse a la base militar ubicada en la ciudad de Río Grande con el objetivo de destruir los tres misiles Exocet con los que contaba la Argentina en ese momento.

La misión se desarrolló luego de que el 10 de mayo de 1982 con uno de esos misiles fuera hundido el buque británico «Sheffield».

«Si otro misil Exocet hundía otro portaaviones, Gran Bretaña podría haber perdido la guerra», especuló uno de los diarios ingleses.

Según el plan, ahora revelado, la unidad de Legg debía atravesar 26 millas hacia la base, reunir información de inteligencia y de cara al ataque.

Sin embargo, el helicóptero en el que se trasladaron el 15 de mayo habría sido detectado por radares argentinos por lo que no lograron aterrizar en el punto previsto y debieron hacerlo más lejos, en territorio chileno, a unas 40 millas del objetivo.

La misión falló por la falta de alimento, mal planeamiento y mal tiempo, según se indicó.

La situación obligó a Legg a abortar la misión a los ocho días de comenzada: desde entonces había permanecido en secreto.

Los militares fueron rescatados en territorio chileno por las fuerzas británicas y llevados a Santiago de Chile desde donde regresaron a Gran Bretaña.

La operación fue la única incursión armada en territorio argentino por fuera de la zona de las islas del Atlántico Sur.

«No se me culpó (por el fracaso de la misión) pero dentro mio me sentí decepcionado”.

Fuente : Diario La Capital.

· Malvinas, a través de la historia sesgada de un ex combatiente en fotografía blanco y negro

Una muestra rescata la vida del ex combatiente Sergio Gasco. Su autor, Diego Paruelo, recuerda cuando llevó la obra a las escuelas.

Las fotos de Diego Paruelo se exhibieron hace tiempo en el Museo de la Memoria.

Hay dos imágenes que de chico a Diego Paruelo se le venían a la mente como fogonazos cuando tenía que pensar en la Guerra de Malvinas: la primera, su madre llorando después de escuchar en las noticias que las tropas inglesas habían ocupado las islas. La segunda, ya de adolescente, la angustia que le provocaba ver a los ex combatientes subir a los colectivos y tener que vender biromes y reglas para pucherearla.

Diego Paruelo es reportero gráfico y transcurrió su infancia en Rosario. La guerra lo sorprendió cuando estaba a punto de cumplir seis años y durante largo tiempo sintió que tenía que hacer algo con esa historia que lo había atravesado como una flecha. Investigó, conoció a ex combatientes de Lanús, charló con ellos, escuchó sus historias. Hasta que en el 2000 conoció a Sergio Gasco, un hombre que con 20 años combatió al pie del Monte Longdon. A lo largo de tres años se propuso ir a su casa al menos una vez por semana. Fruto de esa relación que se transformó en amistad nació «2 de Abril», un ensayo fotográfico sobre la vida y la muerte de Gasco. La muestra se presenta el jueves 15 de marzo a las 19.30 en Plataforma Lavardén (Mendoza y Sarmiento Rosario) y se podrá visitar hasta el 7 de abril. El viernes 16, a la misma hora, el reportero mantendrá una charla libre y gratuita con el público.

El material fotográfico se presentó por primera vez hace más de diez años, se exhibió en el Museo de la Memoria, fue visitado por escuelas e incluso sirvió de introducción para charlas con alumnos y docentes sobre Malvinas. ¿Qué comían los soldados en las islas? ¿Tenían sueños sobre la guerra?, fueron algunas de las preguntas que el fotógrafo Diego Paruelo recuerda de uno de sus encuentros con chicos de una escuela de Sunchales. Una experiencia que le trae gratos recuerdos y que le gustaría repetir. Sus fotos fueron incluidas en cuadernillos que se repartieron en instituciones educativas sobre la historia reciente del país.

Foto: Diego Paruelo

La sangre de Tyson

Las fotos de la muestra son todas en blanco y negro y en una de ellas aparece Sergio en las islas, de pie, con un arma en la mano y posando junto a su amigo Miguel Ángel Falcón que murió en la guerra. En otra foto, su mujer Fabiana y su hijo Walter sostienen el uniforme de soldado que usó a los pies del Monte Longdon. Otra imagen, quizás una de las más potentes, es un primer plano de los guantes, aún con restos de sangre, que Sergio utilizó en Malvinas. Esos guantes es de las poquitas cosas que pudo traerse del sur.

Durante los primeros años del siglo, Sergio Gasco se encontraba sin trabajo y sufriendo graves secuelas que le habían dejado la guerra, desde pérdida auditiva hasta estrés postraumático. Sergio enfermó en 2002 y un año después murió a causa de un cáncer. «Después del shock de su muerte guardé las fotos que habíamos hecho por dos o tres años, me costó mucho volver a mirarlas»; recuerda Paruelo.

—¿Cómo recordás tu vínculo con Sergio?

—Estuve tres años laburando con él y con el paso del tiempo eso se transformó en amistad. Iba una vez por semana o a veces dos. Y en varias ocasiones no hacía fotos porque quizás se sentía bajoneado, entonces guardaba la cámara y me quedaba charlando con él. O lo grababa. El llegó a ver una parte de la muestra y estaba súper contento y orgulloso. Me contaba siempre lo que fue la vuelta de Malvinas, que los trajeron a escondidas a todos y que les pidieron que no hablen de nada, que en su barrio estaba todo bien porque lo conocían, pero en otros lados los puteaban por haber perdido la guerra. Una locura que han vivido casi todos los ex combatientes.

—¿Dónde le tocó combatir a Sergio?

—El estuvo al pie del Monte Longdon, bien adelante. De su batallón quedaron cuatro, fue prisionero de guerra y estuvo en el buque Canberra (buque-hospital) donde le salvaron la vida, porque había recibido un esquirlazo en el oído y como tenía un tipo de sangre medio raro siempre contaba que le hicieron una transfusión de sangre de un negro que parecía Tyson.

Foto: Diego Paruelo

—Te acercaste a la temática por ese recuerdo de chico con tu mamá y de adolescente en los colectivos. ¿Y en tu escuela?

—Yo hice la primaria en Rosario, en la Escuela 1.240 de Mitre y Pellegrini, en una época medio difícil. Soy de la generación de los chicos de la dictadura y había algunas cosas de las que no se hablaba. Y ahora tengo un nene de cuatro años que habla cosas que yo, ni antes ni de más grande, las hablaba. Había ciertos tabúes, que digan «de eso no se pregunta» y sabíamos de la temática por lo que nosotros habíamos vivido. Me acuerdo de haber llevado chocolate al Monumento a la Bandera y que mi vieja había tejido una bufanda para esa campaña de juntar cosas. Pero no mucho más. Sí saber que habían vuelto y la sociedad les había dado la espalda.

—¿Qué recordás de esos encuentros con docentes y alumnos que visitaban la muestra?

—Me acuerdo de una charla en Sunchales donde los chicos eran increíbles, más que nada porque te descolocan. Me preguntaban si yo sabía qué comió él (por Sergio Gasco) en Malvinas, porque habían escuchado que los soldados la habían pasado mal. Y él me contó que de hecho una vez que mataron una oveja terminaron estaqueados sobre la nieve. Otro chico preguntó si él tenía sueños de eso; y era verdad, tuvo estrés postraumático y un sueño recurrente: sobrevolaba medio al ras del suelo el Monte Longdon, como lo que hoy sería un drone. Esa es una imagen súper fuerte. Eso también empezó a cambiar: empezar a hablar hasta en las escuelas de lo que había pasado en Malvinas y lo que habían hecho los superiores con los soldados.

VIDEO : “2 de Abril” Diego Paruelo.

Por Matías Loja. @matiasloja – mloja@lacapital.com.ar

· Tres cartas oficiales de 1767 avalan la soberanía argentina en Malvinas

Son misivas entre el gobernador de las islas y el bonaerense, que fueron reveladas por el senador radical Julio Cobos. Están en el Archivo de la Nación

Río Grande. El Maratón por Malvinas se corre todos los años en la ciudad.

El senador nacional Julio Cobos (UCR) informó el día 5/11/2017 sobre el hallazgo y la autentificación de tres documentos epistolares oficiales que datan de 1767 y que demostrarían la soberanía argentina sobre las islas Malvinas.

Las tres cartas llegaron a conocimiento de Cobos meses atrás, según señaló el legislador de Cambiemos en un comunicado (sin dar mayores precisiones sobre el origen de las mismas), y reflejan el intercambio de informaciones vinculadas a la administración de gobierno entre el entonces gobernador de Buenos Aires, Francisco de Bucarelli y Ursúa, y el primer gobernador de las islas Malvinas, Felipe Ruiz Puente.

La primera misiva, redactada el 18 de febrero de 1767 «consigna el envío de ocho prisioneros con ración, y sin sueldo» como mano de obra para la flamante gobernación de Malvinas, creada cuatro meses antes por orden de “Carlos III”.

La segunda carta, escrita en Malvinas el 25 de abril de ese año por Ruiz Puente (y dirigida a Bucarelli y Ursúa) plantea «la necesidad de levantar una capilla en Malvinas».

La última misiva fue redactada en Buenos Aires el 2 de diciembre de 1767 por el gobernador de Buenos Aires, en la que se notifica el envío de «vasos sagrados y ornamentos para erigiruna nueva capilla» en Malvinas, «así como una imagen de la Virgen de la Soledad, para que sea declarada patrona de la población».

Cobos destacó que tras poner al corriente al gobierno de las novedades, y tras una serie de reuniones, se le encomendó al Instituto Nacional de Tecnología Industrial que realizara las tareas de autenticación de los documentos.

Finalmente, el análisis dio positivo y en consecuencia se definió que las cartas quedaran en custodia del Archivo General de la Nación.

«Es una gran alegría saber que recuperamos este patrimonio histórico y que es importante para afirmar un poco más las sólidas razones esgrimidas por Argentina, en nuestro irrenunciable reclamo de soberanía sobre las islas Malvinas. Las islas fueron, son y serán argentinas, y hoy están tres pasos más cerca», concluyó Cobos.

Maratón en Río Grande

Más de 12 mil personas participaron el pasado 4/11/2017 de la Maratón «Río Grande corre por Malvinas», encabezados por intendentes, sindicalistas y organizaciones sociales que buscan con esta nueva edición de la competencia ratificar la soberanía argentina sobre las islas ocupadas por Gran Bretaña.

El intendente de Río Grande, Gustavo Melella, dijo que «por esta gente siempre decimos que estamos orgullosos, porque llevamos la causa Malvinas en el corazón. Más en un día tan especial como el de hoy», en alusión al hallazgo de documentos inéditos de 1767 que ratifican la soberanía en la zona.

Con esas cartas, añadió, «el Estado argentino pude seguir reclamando ante Naciones Unidas, para comprobar nuevamente que la historia y la legalidad dicen que las Malvinas son argentinas».

Luego, relacionó la defensa de la soberanía con el reclamo que hacen los fueguinos para que se no quite el arancelamiento de productos importados, medida que podría afectar a la industria local y generar «más de 9.600 despidos», según advierten desde el sector metalúrgico.

En ese sentido, remarcó que «el empleo es soberanía y haber pensado la ley (de promoción industrial) como una cuestión de soberanía y geopolítica; para que los argentinos de distintas partes del país -junto con los nacidos aquí- se instalen y defiendan la soberanía con su presencia».

Eso, remarcó, «es algo fundamental e indispensable. Así que cualquier ataque al empleo y la industria es un ataque a la soberanía». Melella también se mostró «feliz y orgulloso por nuestra gente y por el pueblo de Río Grande», al destacar la masiva participación de maratonistas en las tres instancias que tuvo la prueba, de 10, 3 y 1 kilómetro.

Por su parte, el intendente de Ushuaia, Walter Vuoto, resaltó al participar de la prueba atlética que «defender la soberanía es defender lo de todos, es una causa de muchos años y bajo la bandera de Malvinas estamos absolutamente todos».

«Estamos en un momento histórico donde se están entregando y se están resignando recursos, además de soberanía», concluyó.

Fuente : Diario La Capital de Rosario

Buenos Aires, 15 de marzo de 2018

AREA DEFENSA NACIONAL – EFEMERIDES

ICIMISS – CIMISS

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