CINCO AÑOS DEL PAPADO FRANCISCO; EL PAPA DEL PUEBLO

Francisco, nuestro Papa argentino, el Papa que causa amor y entendimiento entre los pueblos y el que pretende una Iglesia de pobres y para pobres es vilipendiado solo por los argentinos que se suman a la “grieta”…, y que miran al papado como a un político y no a un líder mundial que trasciende nuestra Patria.

· Cinco años con Francisco, el pontífice de la globalización

Hay que profundizar más el mensaje del Papa, sus discursos, y no basarse en sensaciones y “fake news” que a menudo distorsionan.

El papa Francisco saluda a feligreses en Ciudad del Vaticano, el 28 de febrero. (DPA)

“El pontificado del Papa Francisco cumple su quinto aniversario y, a lo largo de este tiempo, podemos afirmar que ha forjado una imagen de Iglesia que sale de la comodidad de “los palacios” para presentarse como una Iglesia que va al encuentro de los pueblos, o mejor dicho, como lo define el mismo pontífice, “un hospital de campo” que cura las heridas de los muchos hombres y mujeres medio muertos.

Una Iglesia samaritana que se mezcla con las esperanzas y los dramas de nuestro mundo, como recuerda el documento conciliar “Gaudium et Spes”. Papa Francisco es el pontífice de la globalización, el hombre que históricamente se encuentra en el medio de este fenómeno de época que cambia los comportamientos y la antropología. Como ha afirmado Jorge Bergoglio es el fin de una época; pero “este acabarse” no significa el fin de la historia sino que, en un tiempo de transición, poder vislumbrar con sabiduría y clarividencia el camino a seguir.

El Papa Francisco no se deja llevar por lo contingente, no apuesta a los resultados inmediatos, sino que, como el sembrador, está convencido de la necesidad de promover procesos de cambio, que una vez iniciados, quedarán instalados de manera firme en la iglesia y en la opinión pública.

En esta perspectiva pienso que hay que profundizar más el mensaje del Papa, sus discursos, y no basarse en sensaciones y “fake news” que a menudo distorsionan no solo su imagen sino fundamentalmente su mismo anuncio. Leamos sus discursos, escuchemos sus homilías y luego podremos también discutir sobre este u otro aspecto, pero no encaremos las cosas desde el prejuicio o los preconceptos.

Con su estilo sencillo y profundo al mismo tiempo, con su capacidad de comunicación inmediata (es decir, sin intermediarios como él dice), el Papa Francisco entra con fuerza en la vida diaria de la gente, del pueblo. Propone la frescura de una Iglesia abierta a todos, que dialoga con todos y que pone a los pobres en el centro de sus preocupaciones. Es un hombre que con la fuerza de la Palabra quiere llamar a la conversión de los corazones.

La verdadera revolución, para Papa Francisco, es la revolución de la misericordia y de la ternura. De aquí la incansable predicación por la paz y sus gestos hacia los refugiados, como los que llevó consigo a Roma volviendo de Lesbos en avión. Con su autoridad él mismo expresa que en la guerra están las raíces del infierno. De aquí se desprenden sus reiterados llamamientos para detener la guerra en Siria, en la República Centroafricana, y allí donde surge algún conflicto, y que manifiestan la indignación y la protesta humana frente a una globalización de la indiferencia y de la resignación. Pero no se queda solo en el pedido a los señores de la guerra sino que propone también una responsabilidad de todos para apagar el fuego de los enfrentamientos que contaminan al planeta, y por ello sus sucesivas invitaciones a todos los fieles para cumplir una jornada de ayuno y oración, como en las últimas semana por los conflictos desencadenados en la República Democrática del Congo y en el Sur Sudán.

El Papa Francisco es un hombre de visión, quizás hoy uno de los pocos que se animan a alzar la voz. Que su visión de paz, de convivencia, de diálogo permanente pueda con fuerza convencer a “los sabios e inteligentes” de este mundo. Es el augurio que le hacemos para los próximos años de su ya fecundo ministerio pastoral.”

Marco Gallo

Marco Gallo es director de la Cátedra Pontificia de la UCA y miembro de la Comunidad de Sant’Egidio

· Un lustro después, la pregunta se repite: ¿por qué no viene a la Argentina?

El papa Francisco dirige la celebración de una liturgia penitencial en la Basílica de San Pedro, (EFE)

Quién podría haber imaginado aquel histórico 13 de marzo de 2013 que cinco años después de haber sido elegido Papa, el argentino Jorge Bergoglio todavía no visitó su país? ¿Y que la posibilidad de que nunca lo haga, al menos como pontífice en funciones, se robustece día a día?

La gran pregunta que sus compatriotas se hacen es por qué no viene. Las respuestas son diversas. Desde el Vaticano dicen que la grieta que divide a los argentinos es el gran escollo, ya que sometería el paso de Francisco a tensiones entre quienes buscarían sentirse respaldados por él, como los movimientos sociales que critican al gobierno, y quienes leerían todo lo que diga o haga como un ataque al oficialismo.

Esto ocurriría no en Medio Oriente o Chile, sino en su propia patria Muchos macristas, en cambio, consideran que el Papa no viene porque “es peronista” y “no lo quiere a Macri”. Algo parece seguro: el debate sobre la despenalización del aborto que dispuso el presidente –y, sobre todo, su eventual aprobación- “alejan aún más la demorada concreción de su visita”.

Lo cierto es que después del impacto y emoción de muchos argentinos por la elección de Jorge Bergoglio –primer Papa latinoamericano y jesuita- sus gestos de cercanía a la entonces presidenta Cristina Kirchner disgustaron a sus críticos.

El argumento de que quería asegurar que la ex presidenta cumpliera su mandato y evitarse una salida abrupta para que el país no se sumiera en una nueva crisis, no los conformaron. También les causó malestar que recibiera a tantos conspicuos -y muy cuestionados- kirchneristas. Tampoco los convenció que a la par recibiera a otros muchos macristas.

La foto con su gesto adusto al recibir a Macri en el Vaticano tuvo un impacto enorme. Ninguno de sus críticos tuvo en cuenta que durante su toma de posesión se ocupó de ubicarlo a Macri en la primera fila en la Plaza de San Pedro, pese a que Cristina lo había excluyo de la delegación oficial. O que permitió que Juliana Awada, a pesar de ser la esposa en segundas nupcias de un presidente católico, entrara junto con Macri a la famosa audiencia rompiendo el protocolo vaticano.

En fin, muchos en el Gobierno dicen que Francisco no tuvo un solo gesto a favor de Macri. Mientras que Esteban Bullrich le adjudica haber hecho el milagro de la sanación de una hija suya y Horacio Rodríguez Larreta, que su mujer haya quedado embarazada cuando parecía imposible. Menos explicable desde la fe y más desde la política, es la ayuda clave que la Iglesia dio a María Eugenia Vidal para triunfar en la provincia de Buenos Aires –con Francisco detrás- por el rechazo eclesiástico a Aníbal Fernández, sospechado sin denuncia judicial alguna solo mediáticamente por Carrió, de vínculos narcos. Sea como fuere, ni con Cristina ni con Mauricio, el Papa no vino todavía a su país un lustro después de aquel inolvidable anuncio de que un argentino era Papa.

· Francisco cumple cinco años como Papa y Benedicto XVI sale a defenderlo

El papa emérito le envió una carta en la que destaca su formación teológica. Es un gran respaldo ante los adversarios del argentino en la Curia romana.

Aniversario. El papa Francisco saluda a las autoridades de la provincia francesa de Marsella durante una audiencia en el Vaticano (EFE).

El Papa emérito Benedicto XVI, Joseph Ratzinger, le hizo el mejor regalo por el aniversario de los cinco años de pontificado a Francisco, que se cumplen este martes 13, con una carta en la que afirma que “es un hombre de profunda formación filosófica y teológica”.

El alemán Ratzinger está considerado el primer teólogo de la Iglesia y resulta un golpe contundente para los críticos y conspiradores contra el Papa argentino la afirmación de Benedicto XVI de que es “un prejuicio insensato” la acusación de que “Francisco carece de formación teológica”.

La carta de Joseph Ratzinger es un respaldo formidable al Papa Jorge Bergoglio, repetidamente atacado por sus adversarios ultraconservadores de estar dominado por una pasión pastoral que lo lleva a confusiones teológicas debido también a su escasa preparación en la “sana doctrina”.

Es la primera vez que Benedicto XVI, de 90 años, escribe desde el convento en los Jardines Vaticanos donde reside, conceptos tan importantes en favor de su sucesor.

El 11 de febrero de 2013, Joseph Ratzinger causó un terremoto en la Iglesia al anunciar en un discurso en latín que ya no tenía las fuerzas suficientes para seguir gobernando la Iglesia y que se retiraría a partir del 28 de febrero. El 13 de marzo fue elegido Jorge Bergoglio, Papa Francisco.

Benedicto XVI fue el primer pontífice que renunció en más de 600 años de historia de la Iglesia.

Quien fuera durante más de un ventenio el responsable de la Doctrina de la Fe (el ex Santo Oficio) durante el papado del polaco Juan Pablo II, a quien sucedió en 2005, envió la carta al Prefecto de la Secretaría para las Comunicaciones del Vaticano, Dario Viganó, que ayer leyó algunas partes al presentar la colección “La telogía del Papa Francisco” en el palacio Pío del Vaticano.

Mensaje. Francisco, durante la audiencia general de los miércoles en Ciudad del Vaticano (DPA)

“Celebro esta iniciativa que quiere oponerse y reaccionar al necio prejuicio, según el cual el Papa Francisco sería solo un hombre práctico, que carece de particular formación teológica o filosófica, al tiempo que yo habría sido únicamente un teórico de la teología, que hubiera comprendido poco sobre la vida concreta de un cristiano de hoy”, escribió Benedicto XVI.

El ex cardenal Ratzinger señala que los once volúmenes escritos por teólogos de renombre internacional que componen la colección que estudia la teología de su sucesor “demuestran con razón que el Papa Francisco es un hombre de profunda formación filosófica y teológica y ayudan a ver por este motivo la continuidad interior entre los dos pontificados, aún con todas las diferencias de estilo y temperamentos”.

Juntos. Francisco y su antecesor, Benedicto XVI, en una imagen de junio pasado (ANSA).

En una entrevista en 2015, Benedicto XVI elogió la claridad teológica de Francisco al comentar la misericordia. “Su práctica pastoral se expresa en el hecho de que él nos habla continuamente de la misericordia de Dios. Es la misericordia lo que nos mueve hacia Dios, mientras que la justicia nos espanta ante su presencia”. El Papa Ratzinger puso de relieve la sintonía en las reflexiones teológicas de Francesco con san Juan Pablo II, que en su último libro antes de morir se refirió a la misericordia. Juan Pablo II afirma “que la misericordia es la única verdadera y última realización eficaz contra la potencia del mal. Solamente donde hay misericordia acaban el mal y la violencia”, concluyó el Papa Ratzinger.

Fuentes: Sergio Rubín. Julio Algañaraz. Marco Gallo

Buenos Aires, 16 de marzo de 2018

Arq. José Marcelino García Rozado

Ex Subsecretario de Estado

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