EL GENERAL VALLE, RUCCI Y FRANCISCO Y UNA FECHA CLAVE PARA RENDIRLES HOMENAJES Y NO CAER EN EL OLVIDO

· Un 15 de marzo como hoy, en 1924 nacía José Ignacio Rucci. Veinte años antes, en 1904, también un 15 de marzo como hoy, nacía Juan Jose Valle.

· Como todos sabemos, Rucci fue asesinado el 25 de agosto de 1973 por un comando montonero. Valle fue asesinado el 12 de junio de 1956 por un pelotón del Ejército que seguía una orden ilegal e injusta de Pedro Eugenio Aramburu.

· Menciono que hoy es el cumpleaños de Rucci y de Valle para rendirles el modesto pero sincero homenaje de esta Peña Eva Perón, pero también porque me parece que el dramático final de la vida del que era secretario general de la Confederación General del Trabajo y de aquel general que defendía la democracia y el orden constitucional violados por quienes decidieron fusilarlo, de un modo no evidente pero no por eso menos cierto, se relacionan con los cinco años de Pontificado del papa Francisco que se cumplieron antes de ayer y estamos celebrando aquí hoy.

· Es que creo que esos dos magnicidios – los designo así porque ambas víctimas eran figuras magnas de la Patria – se unen a los bombardeos de la Plaza de Mayo del 16 de junio de 1955 y a la violencia antipopular desatada por los golpes de Estado del 16 de setiembre de 1955 y del 24 de marzo de 1976 como jalones claves del ciclo de decadencia que venimos recorriendo la Argentina y los argentinos en las últimas décadas y que encuentra una de sus causas en los enfrentamientos fraternos que ahora denominan “grieta” a la que suele identificarse como uno de los motivos del hecho que en sus cinco años de papado Francisco aún no haya venido a su país que es el nuestro, lo que suscita críticas al Santa Padre que incluyen algunas honestas y afectuosas y otras que no son tales.

· Este último es el caso de los señalamientos críticos acerbos y brutales contra Francisco que en estos días publicaron, entre otros, Loris Zanatta y Alfredo Leuco o los más velados pero no menos insidiosos, como las del actual director de la revista Criterio, José María Poirier.

· Ante esos comentarios no puedo dejar de pensar que lo que en verdad inspira el rechazo de todos ellos por Bergoglio es que éste asume en plenitud su condición de vicario de Jesucristo y su misión esencial de evangelizar, es decir predicar la palabra de Jesús.

· Una misión que Bergoglio había anticipado en su mensaje al colegio cardenalicio, que tanto influyó en que lo eligieran papa.

· En el último de los 4 puntos que contenía ese escueto pero meduloso programa, Bergoglio decía que el próximo Papa debería ser “un hombre que desde la contemplación de Jesucristo y desde la adoración de Jesucristo ayuda a la Iglesia a salir de sí hacia las periferias existenciales, que la ayude a ser la madre fecunda que vive de la dulce y confortadora alegría de evangelizar”. Y eso es lo que él es y hace en tanto papa Francisco.

· Desde su cátedra de alcance universal, Francisco nos recuerda constantemente que Jesús nos invita a amar a Dios y a amar a todas las personas como a nosotros mismos y nos anuncia que en el ejercicio de ese acto de amor incondicional y comunitario está la clave de nuestra salvación y de nuestra auténtica felicidad.

· Nos lo recuerda con sus palabras y también con sus actos en los que muestra que vive aquello que predica y así da un testimonio de coherencia entre sus dichos y sus hechos que tiene una enorme fuerza ejemplar para todos y en especial para los jóvenes, hartos de la hipocresía y el “careteo” tan difundidos en este tiempo.

· Al respecto coincidimos con el periodista español José Manuel Vidal, que en una reciente nota sobre los cinco años de Francisco escribe: “El Papa no tiene más programa que el genérico del Evangelio (de ahí que su pontificado sea evangelio-céntrico), concretado en el Concilio”.

· Yo creo que esas palabras y esos hechos de Bergoglio-Francisco, que no hacen sino repetir las palabras y los hechos de Jesucristo, son las que molestan a algunos, sobre todo cuando se expresan en actos que parece son incapaces de comprender en su verdadera dimensión; por ejemplo, cuando Francisco recibe y le escribe una carta a Hebe de Bonafini o cuando le envía un rosario a Milagros Sala, algunos se enojan ya que con ello ven convertido en “kirchnerista” al mismo Bergoglio al que Néstor Kirchner consideraba “jefe de la oposición”, cuando era arzobispo de Buenos Aires.

· Asumen así la postura celosa y resentida del hijo mayor de la parábola evangélica del hijo pródigo, quien se enoja por la fiesta que hace su padre al hijo descarriado cuando regresa al hogar o la de los fariseos que reprochaban a Jesús que confraternizara con publicanos y prostitutas, sin entender aquello de que Cristo vino al mundo por los pecadores y no por los santos.

· No comprenden que, como explica Vidal en la nota que antes citamos, Francisco se propone “la implantación de la misericordia como ley. Es decir el paso revolucionario de una Iglesia-aduana a otra hospital de campaña, de una Iglesia ‘madrastra’ a otra madre que, ante todo, quiere a sus hijos y, por eso, no carga sobre sus espaldas cargas insoportables, y, además, sigue queriendo a sus hijos hagan lo que hagan. Aunque sean pecadores. ¡La gran familia de los hijos de Dios!”.

· Y de esa gran familia formamos parte todos nosotros, Hebe y Milagros Sala y también Macri y Cristina. Todos hijos de Dios y pecadores, como también Bergoglio. Lo que abarca, incluso, hasta a algunos/as corruptos/as.

· Cabe destacar que hacia dentro de la Iglesia y proyectada a toda la comunidad, una de las iniciativas promovidas por Francisco en sus cinco años de papado es el impulso a que las parroquias sean núcleos claves de la nueva evangelización que lanzó el Concilio Vaticano II y tuvo un nuevo y fuerte impulso en la última asamblea del CELAM de Aparecida (Brasil), en la que Bergoglio tuvo un rol protagónico.

· Acerca de ello, en una serie de tres notas que escribimos con mi amigo y compañero Alver Metalli – periodista italiano que hace varios años vive con el padre Pepe Di Paola en la parroquia San Juan Bosco de la villa La Cárcova en José León Suárez- desarrollamos un análisis del significado de la parroquia en Bergoglio y quien quiera leerlos los puede encontrar publicados en español en el sitio web Vatican Insider, que es la sección dedicada a temas eclesiásticos del diario La Stampa de Turín (Italia) y les dejaré aquí sólo el título de cada una de esas tres notas, que ofrece una noción acerca de su contenido.

· La primera se titula “La parroquia “hospital de campaña” de Bergoglio en las villas miseria de Buenos Aires” y se centra en la propuesta de una Iglesia en salida y abierta a toda la comunidad que, como dice la consigna de los Hogares de Cristo, toma a la vida como viene; la segunda, “Los pilares fundamentales de la parroquia “villera” de Bergoglio: sacramentos y promoción humana”, busca dar cuenta del equilibrio que mantienen los curas villeros entre la misión pastoral de dar el kerygma y los sacramentos a todos los feligreses que en la Iglesia buscan a Dios y la misión igualmente pastoral de atender a la educación, el deporte y la promoción social de los fieles y por fin la tercera y última nota titulada “Identikit” de la parroquia según Bergoglio: abierta a los emigrantes, pluralista y misionera”, rescata el rol promotor de la parroquia respecto a los hermanos paraguayo, bolivianos y peruanos que son los nuevos inmigrantes que vienen a hacer esta Patria, como antes lo hizo la Iglesia con los inmigrantes venidos de Italia, España, Francia, Alemania, Polonia, Turquia y Rusia, quienes mestizados con el pueblo criollo que ya vivía aquí, crearon un nuevo pueblo argentino y una nueva cultura nacional, que encarnaron en el sacerdote jesuita argentino Jorge Mario Bergoglio, tornado hoy en el papa Francisco, líder espiritual del mundo.

· Por lo demás, me permito reivindicar la carta que motorizó Juan Grabois dirigida a felicitar a Francisco por sus cinco años de pontificado y en la que argentinos de las más diversas posiciones le decimos al Santo Padre: Los argentinos y las argentinas te queremos mucho. Valoramos enormemente tu tenaz trabajo por la paz y la justicia en todo el mundo, a pesar de las resistencias que genera entre quienes pueden ver afectados intereses que no son legítimos. Aunque deseamos y ansiamos tu visita, aceptamos la espera porque sabemos que se producirá cuando sientas que es el mejor momento y confiamos en vos. Gracias por lo que has hecho y hacés.”

· Como dije alguna vez aquí, soy católico, argentino, peronista y desde esas tres condiciones que definen mi identidad personal reencuentro hoy en el papa Francisco la conducción que hasta aquel triste 1 de julio de 1974 tuve en Juan Domingo Perón.

· Tengo la convicción de que la reconstrucción del peronismo y de la Argentina requieren como condición necesaria la reconstrucción del hombre argentino, según nos lo advertía ya en 1973 –hace 45 años- el general Perón y esa reconstrucción del hombre argentino implica y requiere reconstruir la comunidad organizada, cuyo núcleo es la familia.

· En ese proceso de reconstrucción del hombre, de la familia y de la comunidad organizada, la Iglesia en la Argentina está empezando a cumplir un rol importante en el que las parroquias – en especial las que conducen los curas villeros – están haciendo una labor significativa.

· También son valiosos los cambios que se produjeron en la conducción de la Conferencia Episcopal Argentina en la asamblea de setiembre del año pasado que, entre otros, incluyeron la elección de monseñor Oscar Ojea como presidente de la CEA; la consagración de los curas villeros Gustavo Carrara y José Ignacio García Cuerva como obispos auxiliares de Buenos Aires y de Lomas de Zamora decididas por el papa Francisco, así como el acompañamiento de la jerarquía episcopal a los reclamos y necesidades populares en general y a las expresadas por los movimientos sociales y el movimiento obrero en particular.

· Ese es el proceso de reconstrucción al que nos convoca Francisco cuando llama a la cultura del encuentro, a tender puentes que nos reúnan y derribar muros que nos separan y en ese sentido tal vez convenga recordar que el nuestro es un pueblo peregrino.

· Por ejemplo, recordar que en 1811 el pueblo oriental estuvo dispuesto a dejar atrás lo poco o mucho que tenía para peregrinar tras José Gervasio de Artigas en el éxodo oriental desde Montevideo hasta Salto Chico (hoy Concordia), en una esperanzada marcha por la libertad y la dignidad, realizada bajo la protección de la Madre de Jesús que después de 1825 adoptaría la advocación de Virgen de los Treinta y Tres.

· O evocar que en 1812 el pueblo jujeño abandonó sus casas y bienes, cegó los pozos, quemó lo que habían tenido y dejó tras de sí tierra arrasada para seguir a Manuel Belgrano en el éxodo a Tucumán, donde el coraje de nuestros paisanos y el favor de Nuestra Señora de la Merced nos dieron una victoria que permitió que cuatro años después y en esas mismas tierras, naciera nuestra Patria.

· O que en 1817, bajo la conducción de José de San Martín, el pueblo criollo en general y en particular el cuyano (mendocinos, sanluiseños, sanjuaninos y riojanos), con la protección de la Virgen de la Carrodilla se atrevieron a emprender el éxodo del cruce de los Andes y el peregrinaje por Chile y Perú, donde fueron portadores de la libertad, la independencia y la dignidad.

· Más cerca en el tiempo podemos evocar aquel 17 de noviembre de 1972 en el que una multitudinaria peregrinación popular caminó hasta Ezeiza para darle la bienvenida a su Patria a Juan Domingo Perón, quien retornaba a ella tras 18 años de exilio.

· O la inspirada iniciativa del padre Rafael Tello, uno de los teólogos más fecundos de la Iglesia en la Argentina del que el entonces arzobispo de Buenos Aires dijera en 2012 en la Universidad Católica Argentina que “fue fundamental en el trabajo evangelizador en la Argentina”, quien en 1975 organizó la primera peregrinación juvenil a Luján que desde entonces se reiteró año a año todas éstas décadas, como la más grande congregación de jóvenes que se da en la Argentina.

· Como vemos, la historia muestra que somos un pueblo en marcha y por ello tal vez sería del caso que todos los que anhelamos reunirnos con el papa Francisco en este bendito suelo que nos es común, hiciéramos un gesto de encuentro entre nosotros que facilite el reencuentro aquí con el Santo Padre, congregándonos en un mismo día y un mismo lugar.

· Que convergiéramos quienes en el Noreste peregrinan a la Virgen de Itatí, de Caacupé y Santa Teresita del Niño Jesús; quienes en el Noroeste marchan hacia Nuestra Señora de la Merced, la Virgen del Valle, el Señor y la Virgen del Milagro; los que en el Centro van hacia Nuestra Señora del Rosario del Milagro y Nuestra Señora de Guadalupe; quienes en Cuyo se acercan a la Virgen de la Carrodilla, Nuestra Señora del Carmen de Cuyo, Nuestra Señora de la Candelaria y Nuestra Señora de Loreto; los que desde Buenos Aires procesamos hacia Nuestra Señora de Luján y la Virgen del Rosario de San Nicolás; los que en la Patagonia van tras de María Auxiliadora y Nuestra Señora de la Nieves.

· Que todos nos pongamos la Patria al hombro y en un signo de unión patriótica y popular nos encaminemos a un encuentro que retome la voluntad peregrina del cura Brochero y de Mamá Antula, compatriotas que fueron elevados a los altares.

· Esa iniciativa tal vez puede ser vista como una utopía, al igual que esas consignas ambiciosas y grandes que son las tres T del papa Francisco (Techo, Tierra y Trabajo), a las que se añaden las tres C de nuestros curas villeros (Colegio, Capilla y Club).

· Creo que la búsqueda de gestos que sean signos de unión nacional que tiendan reencuentro de los argentinos a través de la realización de esas tres T y de esas tres C, pueden dejar atrás las divergencias que hoy alimentan la grieta y, como dijo el padre Pepe Di Paola en su homilía del domingo en la Basílica de Luján en la fiesta por los diez años de los Hogares de Cristo, podamos superar el individualismo y construir la comunidad organizada.

· Sé que esa tarea no es fácil, pero aún a riesgo de ser tenido por ingenuo, tengo una firme esperanza que se trata de perspectivas posibles y eficaces a condición de asumir que no es una labor de corto plazo y que no son objetivos para el 2019, fecha que parece obsesionar a quienes están en el poder y a quienes quieren llegar a él, me temo que en uno y otro caso más para servirse de ese poder que para usarlo en servicio a los otros y conviene tener presente que en ese andar no debemos perder de vista los cuatro principios de Bergoglio/Francisco: el tiempo es superior al espacio, la unidad es superior al conflicto, la realidad es superior a la idea y el todo es superior a la parte.

· Por fin, hago míos y comparto con ustedes los versos de Alfredo Zitarrosa en sus “Décimas de saludo al Pueblo Argentino” que dicen:

Allá en mi pago hay un pueblo

que se llama no-me-olvides;

quien lo conozca que cuide

su recuerdo como gema,

porque hay olvidos que queman

y hay memorias que engrandecen,

cosas que no lo parecen,

como el témpano flotante,

por debajo son gigantes

sumergidos, que estremecen.

Mi pueblo es un mar sereno

bajo un cielo de tormenta:

laten en su vida lenta

los estrépitos del trueno.

Pudo engendrar en su seno

las montoneras de otrora

y cuando llegue la hora,

mañana, también podrá

clavar a su voluntad

mil estrellas en la aurora.

No hay cosa más sin apuro

que un pueblo haciendo la historia.

No lo seduce la gloria

ni se imagina el futuro.

Marcha con paso seguro,

calculando cada paso

y lo que parece atraso

suele transformarse pronto

en cosas que para el tonto

son causa de su fracaso.

Por Víctor Eduardo Lapegna

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