PROPUESTA O TRAICIÓN SOBRE MALVINAS

PROPUESTA O TRAICION SOBRE MALVINAS

Un académico argentino presentó ante los kelpers una propuesta para ¿solucionar el conflicto de Malvinas? O la entrega de las Islas

Marcelo Kohen: ¿argentino o agente ingles?

El especialista en derecho internacional Marcelo Kohen viajó a las Islas para dar a conocer 20 puntos de un posible acuerdo ¿Qué pasaría si mañana el Reino Unido accediera al pedido argentino de “negociar” que se repite desde hace 36 años? ¿Qué propuesta llevaría la Argentina a esa mesa de negociación, tan largamente ansiada? Si bien se suele repetir (?) que la de Malvinas “es una política de Estado”, en rigor “nadie en la Argentina ha discutido seriamente un modo realista de lograr el reconocimiento de la soberanía argentina sobre el archipiélago”, por lo que lo único compartido es el objetivo, dice Kohen desconociendo todas las discusiones y hasta la Constitución Nacional que específicamente habla de la cuestión Malvinas e Islas del Atlántico Sur (Sandwich, Georgias y Orcadas).

La carencia argentina de una propuesta concreta hace que el vacío se llene con “las ideas más recalcitrantes, que no quieren que haya una solución: lo que circula en los medios de Gran Bretaña y las Islas es que es la Argentina la que quiere colonizar las Malvinas, que queremos crear una situación extraña a lo que es hoy la situación de las Islas”, explicó el especialista en derecho internacional Marcelo Kohen, quien fue abogado de la Argentina en las disputas con Uruguay, por las pasteras, y contra Ghana, por la Fragata Libertad, no siendo realmente muy efectivo en el caso pasteras y en lo de Ghana sólo había que apelar al código marítimo internacional sobre Naves de Guerra.

Para salir del “¿punto muerto?” en el que se encuentra hoy el conflicto según este seudo especialista, Kohen propone “comenzar a discutir una propuesta concreta”. Donde no se distingue con claridad si es una propuesta argentina o una traición a la Patria lo que él propone pes termina entregando a los isleños la independencia del territorio nacional al cabo de 30 años. Y para hacerlo, la semana pasada viajó a las Islas Malvinas, alquiló el salón de la Cámara de Comercio local y puso un aviso en el diario local invitando a los isleños a escuchar sus “Ideas para avanzar en la solución de la disputa por las Islas Malvinas”.

La respuesta fue algo desalentadora: solo ocho isleños concurrieron, algunos de ellos muy hostiles. “Una persona me dijo que yo era el mal, otro me dijo que yo era el enemigo y otro me dejó un mensaje anónimo en el hotel”, recordó entre risas (?).

Esta semana, Kohen repitió su exposición en Buenos Aires, en un colmado auditorio del Consejo Argentino para las Relaciones Internacionales (CARI).

Pero ¿de qué trata esta primera propuesta para la solución del conflicto por la soberanía de Malvinas? Son 20 puntos que Kohen resume en cuatro palabras:“soberanía argentina, autonomía isleña (¿)”. De modo algo más detallado, se prevé la constitución de una provincia especial con un régimen aduanero, fiscal, migratorio y monetario propio (inconcebible desde todo punto de vista, salvo desde el del Imperio), la coparticipación de lo producido por la explotación de la plataforma continental y la zona económica exclusiva, y, la medida más polémica, “la posibilidad de que los isleños puedan realizar un referéndum a los 30 años de vigencia del sistema y adquirir la soberanía plena”. Llamando a esta una “propuesta seria para negociar con Gran Bretaña”, cuando lo que propone es lo que los isleños y el Imperio vienen propiciando “la autodeterminación de los isleños”. Situación siempre negada por la Argentina por ser irracional y traicionar 185 años de controversias y reclamos, más una recuperación transitoria de las islas en 1982.

Conciliación

Tomando el antecedente de la disputa entre Timor Oriental y Australia por la plataforma continental (donde era aplicable la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar), Kohen propone utilizar este mecanismo de resolución de conflictos que es similar al de un procedimiento arbitral (?), donde siempre la Argentina ha salido trasquilada, donde hay una comisión de conciliación compuesta por cinco miembros, algunos de ellos designados por las partes y otros designados por un mecanismo previsto (?). ¡O es un ignorante o es un agente inglés!

Las partes presentan ante la comisión su caso como si fuera un caso contencioso, pero la ventaja es que no solo se pueden discutir cuestiones jurídicas, sino otras que van más allá. Luego de oír a las partes, el cuerpo elabora una propuesta, que tiene en cuenta los elementos jurídicos y extrajurídicos. La propuesta de la comisión no es vinculante, y puede ser rechazada por alguna de las partes.

El procedimiento es confidencial y no se corre riesgo, porque no hay posibilidad de imponer la solución que surja como propuesta. “Es una manera de avanzar”,dice Kohen.

Provincia especial

Si bien en la actualidad se las considera parte de Tierra del Fuego, las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur deberían constituir una provincia especial separada. En efecto, la ley de provincialización de Tierra del Fuego dice en su artículo 2 que su territorio queda sujeto “a los tratados con potencias extranjeras que celebre el gobierno federal, para cuya ratificación no será necesario consultar al gobierno provincial”.

“Si hay una solución a las Malvinas, la solución no va a ser que pertenezca a la provincia de Tierra del Fuego: esto es parte de la propaganda británica, muy presente en las islas, que dice que los consideramos parte de esa provincia, cuando es evidente que no puede aplicarse el mismo régimen de la provincia de Tierra del Fuego a la situación actual de las Islas, si es que queremos respetar el precepto constitucional que dice “respetando el modo de vida de sus habitantes” –lo que no significa ni fue pensado que los habitantes de Malvinas tengan una consideración especial (salvo el de no imponerles la nacionalidad de origen –o sea son británicos en suelo Argentino-), y las resoluciones de la Asamblea General de la ONU y del Comité de Descolonización, que hablan de respetar los intereses de los habitantes”, explicó el abogado.

Según su criterio, esto resultaría atractivo para los isleños pues en la actualidad el Reino Unido considera a las Georgias del Sur y las Sandwich del Sur un territorio de ultramar distinto del de Malvinas, con lo cual los recursos marinos alrededor de esas islas son directamente explotados –ilegalmente- por el Reino Unido. El nombre de las islas “Hay mucha confusión en esto: las Islas Malvinas son las Islas Malvinas en castellano, son las Falklands Islands en inglés y Îles Malouines en francés… Se ha politizado la cuestión del nombre de las islas, cosa que no era así en el siglo XIX o antes. Decir Malvinas Islands (?) es tan absurdo como decir Islas Falklands. Nos perdemos en el laberinto de cuestiones accesorias”.

El nombre de la capital

Si bien es un punto sensible, para Kohen no hay dudas: “El nombre de Puerto Argentino fue colocado por un decreto del gobierno argentino de abril de 1982. Durante todo el tiempo anterior a abril de 1982 utilizamos en el territorio continental la expresión “Stanley” (?) –lo que no es verídico ni verdadero, siempre se denominó la capital de las islas como lo denominó Vernet en 1816-. Creo que en una resolución del conflicto el decreto del Poder Ejecutivo diciendo que el nombre de una localidad es tal sería derogado”.

La organización de la provincia

En su propuesta, la provincia tendría que tener un estatuto especial, con todos los derechos y prerrogativas que tienen todo el resto de las provincias, pero “con un régimen similar al de las regiones autónomas chinas de Hong Kong y Macao”. Siendo esta propuesta contraria a la Constitución Nacional y permitiendo que otras provincias argentinas reclamaren el mismo status a futuro, una “verdadera aberración jurídica e institucional”. Se trataría de un régimen de “autonomía con características propias”: régimen aduanero, fiscal, monetario y de inmigración propio; ¡No, no se puede creer como este agente del imperialismo pretende vendernos una cuestión de Estado en una verdadera Traición a la Patria y a la vida de cientos de héroes que ofrendaron la suya por ese pedazo de territorio nacional ocupado por el extranjero invasor!

También podrían conservar el inglés como lengua oficial (¿) ¡Inverosimil! Si a los pueblos originarios, no se les da ese status, como hacerlo con estos otros habitantes del territorio nacional. Régimen migratorio especial Ayudaría a contrarrestar la idea de que Argentina busca imponer un cambio total en la composición demográfica de las Islas. “Si decimos ‘respetando el modo de vida de sus habitantes’, esto es algo importante, como lo es que el inglés sea el idioma oficial”,afirma increíblemente Kohen, y explica: “La autoridad de la provincia especial decidirá quién puede residir ahí y quién no. No cualquier argentino podrá vivir ahí: este régimen migratorio especial existe, además de en Hong Kong y en Macao, en la región de San Andrés en Colombia. Un colombiano de Bogotá, si quiere mudarse a San Andrés o Providencia, necesita la autorización del gobierno de San Andrés o Providencia (?) –realmente me cuesta un horror no insultar esta propuesta descabellada y propia de un NO argentino-. Es una manera de preservar el modo de vida de sus habitantes: si el día de mañana 10 mil argentinos se instalan en las islas Malvinas, habrá un cambio total en la composición demográfica y en el modo de vida de sus habitantes”.

Recursos naturales de los espacios marítimos

En la actualidad, en Argentina las provincias costeras son las titulares de los recursos naturales del mar territorial, por lo que nada impide que se aplique el mismo criterio para las Malvinas.

Plataforma continental y zona económica exclusiva

Para Kohen, sobre este punto –tal vez uno de los más álgidos– es posible pensar un régimen de coparticipación entre el Estado federal y el Estado provincial, no recordando que la CN del país explica con claridad el tema en cuestión, a lo que deberá ajustarse este nuevo territorio/provincia argentina.

Representación propia en organismos internacionales técnicos

Inspirado en la situación de Groenlandia, que es parte de Dinamarca pero tiene representación propia en el Consejo del Ártico (?) pero no en la ONU ni en los organismos internacionales (BM, FMI, BID). Así, los isleños podrían tener sus propios representantes en los organismos técnicos internacionales donde tengan intereses, una verdadera aberración jurídica y anticonstitucional.

Organización regional de ordenamiento pesquero en el Atlántico Sur

Impulsada por los británicos desde hace tiempo, un eventual organismo que ordene la pesca en el Atlántico Sur es algo que la Argentina no puede aceptar hasta tanto haya una solución de la controversia por Malvinas. En un eventual acuerdo, podría aceptarse que la Argentina promueva ese organismo y que tenga participación de la provincia especial –a debatirse dentro de los términos de nuestra Carta Magna..

Doble nacionalidad

Por la ley argentina, los nacidos en las islas Malvinas son argentinos. Sin embargo, la Argentina no puede privarlos de la nacionalidad británica a aquellos que la ostentan. En el marco de un acuerdo, “podría especificarse que todos los descendientes hasta el final de los tiempos de las Islas que gozan de nacionalidad británica podrán seguir teniendo nacionalidad británica”. Explica este “especialista (agente)” con lo cual los habitantes hijos de inmigrantes no obtendríamos la“doble nacionalidad por elección y aceptación del país de origen sino que seríamos todos extranjeros” (españoles, italianos, árabes, judíos, franceses o alemanes, etc.). ¡De no creer!

“Es un punto que podría darles una estabilidad que hoy no tienen: de la misma manera que el parlamento británico en el 83 les dio la ciudadanía plena con posibilidad de establecerse en la metrópolis, en el futuro podría sacárselos –por más que hoy suene improbable–. Si en un acuerdo internacional el Reino Unido se compromete a que todos los descendientes de las Malvinas serán británicos, es una estabilidad que el Parlamento británico hoy no les da”, sostiene Kohen, como si ese fuere un problema de discusión en caso de la integración del territorio insular a la Argentina..

Aceptar la exploración científica en las Georgias y Sandwichs del Sur.

Aceptar la constitución de un consulado británico en las islas.

Esto sería una cuestión de la diplomacia británica y argentina, como en el territorio continental y en las provincias donde pueden existir consulados extranjeros.

Desmilitarización En un plazo breve, el Reino Unido debería retirar sus tropas.

La provincia podría constituir una fuerza policial provincial, pero las islas deberían ser desmilitarizadas.

Garantes

También podrían establecerse dos países garantes para fortalecer la idea del cumplimiento. Si bien en el CARI evitó dar nombres, trascendió la posibilidad de que los garantes fueran Canadá y Brasil, otras posibilidades serían Canadá y Perú, u otro país que nos garantice una representación digna y real.

Referéndum

Es uno de los puntos más polémicos por no decir que éste es un punto que hace a la diferencia entre “negociación y traición a la Patria y a sus muertos en cumplimiento de la defensa territorial argentina”, y copia el modelo que aplicó Francia en el territorio de ultramar de Nueva Caledonia. En 1988, para sofocar un movimiento independentista, François Mitterrand ofreció un acuerdo más favorable a los kanak con la posibilidad de realizar un referéndum 30 años después (?), aceptar esto es infame y antinacional desde todo punto de vista.

“Los isleños no son titulares del derecho de libre determinación, no pueden decidir la controversia de soberanía entre Argentina y el Reino Unido. Sin embargo, se puede pensar una fórmula según la cual después de 30 años de aplicarse este régimen, pueda organizarse un referéndum para decidir si se mantiene esta situación o si las islas podrían asumir una soberanía plena (?) –esto es una traición lisa y llana a nuestros muertos y al permanente reclamo desde 1833 a la fecha-. Para convocar a ese referéndum, serían necesarias tres quintas partes de la Asamblea –ni siquiera el 100% sería aceptable por la CN-. Hay que examinarla, pero es una propuesta que permitiría una conciliación de las diferentes posiciones de las partes (?)”, dice el especialista.

Corte Internacional de Justicia

Debería preverse un mecanismo de solución de controversias en caso de conflictos sobre la interpretación del acuerdo, que prevea la participación de los países garantes y a la Corte Internacional de Justicia como tribunal de alzada (?).

Previsiblemente, la propuesta de Kohen –argentino, pero vive desde hace años en Suiza, donde es profesor de Derecho Internacional en el Instituto de Altos Estudios Internacionales y del Desarrollo de Ginebra, y es secretario general del Institut de Droit International, y por lo que se entiende esta propuesta casi antiargentina y pro isleña– tuvo mejor acogida entre los diplomáticos ¿argentinos? que lo escucharon en el CARI que entre los pocos isleños que lo hicieron la semana pasada.

Más allá de las posibilidades de prosperar o no, la propuesta tiene el valor de ser la primera que da algunas precisiones sobre posibles soluciones, echando mano a mecanismos ya utilizados por otros países pero que no resumen ni por poco lo que el Pueblo Argentino pretende de sus diplomáticos y sus especialistas en Derecho Internacional.

Además, como “es muy probable que la opinión pública argentina-que tiene muy en claro que es lo que desea de las Malvinas y su reintegración al territorio nacional (mal que le pese al “especialista Kohen” y a los isleños) tenga una idea muy abstracta sobre qué serían las Islas Malvinas una vez resuelto el conflicto”,sirve también para comenzar a delinear algunos contornos más precisos.

La propuesta está más dirigida a los isleños que al Reino Unido y por supuesto mucho menos a los argentionos, una paradoja que Kohen reconoce: “Por ahí ese es el lado por el que podemos avanzar. El Reino Unido ha dicho y ha repetido hasta el cansancio que hará lo que los isleños quieren. Tenemos que tener una política para los isleños (¿)”, y esta no puede ser la de darles todo lo que ellos quieren que no es otra cosa que la autodeterminación que la propuesta de Kohen garantiza sin medias tintas.

Este informe que he tratado de clarificar para el pueblo y la Nación toda, es una propuesta pro británica e isleña, y atenta directamente contra los tratados internacionales y las directivas de las ONU sobre descolonización, 185 años de despojo inglés y cerca de 700 muertos en cumplimiento del deber de “defender a la Patria y su integridad territorial”. ¡No Kohen su propuesta es en términos generales inaceptable!

Podríamos aceptar algunos puntos que no atentan contra la Constitución Nacional y la integralidad territorial y marítima, pero hasta allí llegamos, lo otro es“rendirnos al despojo o a los caprichos de un sector de la población nacional”.

 

Fuente: Infobae y La Nación

Buenos Aires, 2 de abril de 2018

Arq. José Marcelino García Rozado

Ex Subsecretario de Estado

 

 

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