NOTICIAS

LA MANO DERECHA DE CAPUTO SIGUE COBRANDO DIVIDENDOS DEL DEUTSCHE BANK

De los dos lados del mostrador

Santiago Bausili al lado de Luis Caputo durante la comparecencia en el Congreso. 

Imagen: Bernardino Avila

El secretario de Finanzas, Santiago Bausili, siguió el ejemplo de otros miembros de la alianza gobernante. La mano derecha del ministro Luis Caputo, y su escolta durante la comparecencia en el Congreso, cobró 100 mil euros (casi dos millones y medio de pesos) de un bono del Deutsche Bank, entidad donde trabajó hasta que asumió su actual función en la administración pública. Se trata de la entidad que colocó en el exterior la mayoría de los bonos emitidos por la gestión de Mauricio Macri.

Según transcendió, el banco habría efectuado las erogaciones a favor de Bausili en marzo, mayo y septiembre de 2016 y en mayo de 2017. De acuerdo con la planilla a la que tuvo acceso el diario La Nación, el documento detalla el mes, la modalidad del contrato que unía al actual funcionario con la entidad (“a tiempo completo indeterminado-trabajo permanente”) y la actividad que desarrollaba (“no clasificada”). El período de cobro diferido (una operatoria habitual en ese tipo de entidades) coincide, sin embargo, con la intensificación del programa de endeudamiento del ministerio del que forma parte y que tiene al Deutsche como una de las entidades beneficiadas por millonarias comisiones.

Voceros de la cartera de Caputo justificaron los pagos en favor de Bausili en las operatorias normales de las entidades bancarias. “Muchos trabajos del sistema financiero, sobre todo los bancos internacionales, suelen pagar un bono variable, un programa de incentivos a largo plazo en dinero y en acciones para que todos los empleados trabajen por el crecimiento de esas acciones”, alegaron.

La Nación informó además que Bausili seguirá cobrando bonos en diferido por su labor anterior a la función pública, pese a que su actual gestión se relaciona directamente con la empresa que le abonó los beneficios, lo cual podría configurar un claro conflicto de intereses.

El de Bausili no es único ni el primer caso de conflicto de intereses que enfrenta la alianza gobernante. El actual ministro de Agroindustria, Luis Miguel Etchevehere, pocos meses después de asumir el cargo, se vio obligado a devolver los 500 mil pesos que le pagó la Sociedad Rural en concepto de compensación tras dejar la titularidad de la entidad.

El jefe de Bausili, el ministro Caputo, tuvo que comparecer ante el Congreso Nacional la semana pasada para explicar su participación en la offshore Noctua, cuya sesión se levantó en medio del escándalo que provocó el propio funcionario al enviarle una nota a la diputada Gabriela Cerruti en la que le rogaba que no fuera “mala”.


Los productores apícolas piden al Gobierno limitar el uso de agroquímicos por la “mortandad masiva de abejas”

Productor con sus colmenas

La Sociedad Argentina de Apicultores le dijo al ministro de Agroindustria “las abejas están desapareciendo” porque “el campo se sumergió en venenos”.

Buenos Aires, 8 de abril.(caraycecaonline) La Sociedad Argentina de Apicultores (SADA)  reclamó al Gobierno nacional cambiar ” la política agrícola intensiva de uso de agroquímicos” en el campo a fin de detener “la masiva muerte de abejas “registrada en la provincia de Córdoba.

El planteo de los apicultores lo recibió el ministro de Agroindustria de la Nación, Luis Miguel Etchevere, durante la reunión del Consejo Nacional Apícola que se realizó en Córdoba.

No obstante Etchevere  respondió: “¿Cómo piensan convivir con eso? Porque el modelo no va a cambiar”.

En su documento los apicultores opinaron que  la respuesta de Etchevehere “lleva ínsito el desprecio y desconocimiento” de la actividad.

Un miembro de SADA  denunció ante el  ministro  la “crítica situación” del sector, que pierde anualmente apicultores y colmenas a causa del “progresivo deterioro ambiental por la pérdida de biodiversidad, como resultado de la política agrícola intensiva vinculada al uso de agroquímicos“.

La cuestionada empresa Monsanto había presentado en Expoagro su programa de Soluciones Monsanto basadas en cinco pilares que abarcan los maíces Dekalb, la biotecnología INTACTA, y las herramientas digitales Prescripciones, Cultivio y Field View.

En respuesta la asociación de apicultores  afirmó  que “las abejas están desapareciendo” porque “el campo se volvió marrón y se sumergió en venenos, que hoy la hipocresía de muchos llama productos fitosanitarios“.

“Las variedades de semillas que hacen a la identidad de la tierra, y a la fortaleza de sus ecosistemas, desaparecen en manos de la ingeniería genética y de los químicos, que eliminan aquellas que el mercado no puede visualizar como ganancia.” afirman en el mismo texto.

Texto de la Declaración del Consejo Federal de la Sociedad Argentina de Apicultores

“Las abejas están desapareciendo. Porque están desapareciendo sus montes, sus bosques, sus flores.

Los apicultores están desapareciendo, y pocos jóvenes se acercan ya a la apicultura, porque han desaparecido las chacras, las flores, y el campo se volvió marrón y se sumergió en venenos, que hoy la hipocresía de muchos, llama productos fitosanitarios.

Las variedades de semillas que hacen a la identidad de la tierra, y a la fortaleza de sus ecosistemas, desaparecen en manos de la ingeniería genética y de los químicos, que eliminan aquellas que el mercado no puede visualizar como ganancia. Eso se llama pérdida de diversidad biológica. Las abejas no tienen comida saludable, la que hay es poca, sin variedad y en la mayoría de los casos contaminada con “fitosanitarios”.

Con las abejas desaparecen además el resto de los polinizadores silvestres, y con ello buena parte de las frutas y verdurasque comemos, así como las que alimentan a nuestros animales.

Con su desaparición se deshilacha la urdimbre social y productiva de nuestras comunidades, así como el circuito económico en el cual la apicultura tributa, al igual que el resto de las actividades tradicionales del campo.

Por eso creemos que como Sociedad debemos exigir a las autoridades de gobierno que las abejas, y por extensión la apicultura –que es el arte de su cuidado-, se constituyan en una actividad esencial y estratégica del Estado Nacional, como principales garantes de la diversidad biológica y de los alimentos que llegan a nuestros hogares.

El actual modelo agroindustrial que usa a la Argentina como banco de pruebas es ilegal, pues se sostiene en la modificación genética de semillas, y de la utilización de millones de litros de químicos insecticidas, herbicidas y fungicidas, que destruyen las flores, los ecosistemas, y el resto de las variedades de frutas y verduras, la flora y la fauna silvestres. Este modelo es ilegal porque elimina la diversidad biológica en forma expresa, sostén último de la vida en el planeta, con la única finalidad cierta de aumentar la riqueza de un puñado de empresas trasnacionales. Garantizar la biodiversidad es un deber del Estado inscripta en la Constitución Nacional, como obligación para con sus ciudadanos y con el resto de los Estados del mundo.

El actual modelo agroindustrial es antiético, porque destruye los entramados sociales, productivos y económicos de nuestras comunidades, condenando a la miseria a sus ciudadanos.

El actual modelo agroindustrial es ecocida, porque daña irremediablemente la tierra, el agua y el aire, envenena nuestros alimentos, mata nuestras abejas y deteriora la salud de nuestros habitantes.

Por esto reafirmamos nuestra convicción, según la cual resulta preciso modificar este modelo y buscar sistemas agropecuarios sustentables, eficientes, con respeto a la biodiversidad y a la salud de las personas, para poder lograr un equilibrio que permita el desarrollo vital de la apicultura y del resto de las producciones agrícolas, en armonía entre ellas y el ambiente.

Tenemos además, la convicción profunda de que la producción de un país con tan vasta tradición apícola, y una riqueza en variedad de mieles tan inmensa, no puede solo reducirse a obtener tambores de mieles indiferenciadas para su exportación. No sólo debemos poder producir más, -y lograr las condiciones para ello-, sino que además debemos poder dar a esa producción el tratamiento necesario para ofrecer un producto de alto valor agregado. Ello no puede reducirse a fraccionar la miel, sino que requiere además, de la investigación y el desarrollo de nuevos productos que diferencien la miel, los pólenes, los propóleos y los diversos productos obtenidos a través de la apicultura. Eso es más trabajo, y un modelo de desarrollo sustentable para nuestra comunidad productiva. De nada sirven más tambores en el puerto destinados a estirar mieles de baja calidad en el mercado mundial.

Para investigar, desarrollar productos, para crecer en la producción de colmenas, se requiere financiación adecuada para un modelo de producción particular como lo es la apicultura. Sin financiación es imposible hacer crecer un sector productivo, y con financiamiento para pymes no se llega a los apicultores, pues su estructura organizacional es culturalmente distinta. Es preciso que se desarrollen herramientas de financiamiento adecuadas para el sector, implicando a sus instituciones, pues es poco probable que en las actuales circunstancias el sector se pueda adecuar a las exigencias del sistema financiero.

Este Consejo Federal asume que más allá de la búsqueda de medidas paliativas a corto plazo, -urgentes y necesarias-, resulta preciso construir una política pública a mediano y largo plazo, que nos permita planificar la apicultura que nuestra comunidad necesita para las próximas décadas. Ello requiere de una nueva institucionalidad, de programas y de presupuestos efectivamente ejecutados para su realización, de funcionarios que prioricen las políticas de Estado a largo plazo y no la mirada coyuntural del gobierno que fuere.

Los apicultores debemos lograr elegir y construir la apicultura que queremos y la que nuestra comunidad necesita para desarrollar sus propias producciones agrícolas. Debemos poder crear formas de desarrollo, investigación y producción apícola en armonía con el ambiente y que permitan el desarrollo de nuestras familias y finalmente sean garantes de biodiversidad.
Eso es Soberanía Apícola.”

Y eso, Sr. Ministro, es lo que pensamos hacer y consideramos necesario hacerlo con todos y cada uno de los gobiernos, nacional, provinciales y locales”.

 

Por Marina Friedlander

Mesa Directiva – Sociedad Argentina de Apicultores (SADA)(www.caraycecaonline.com.ar)


 

Se el primero en comentar en "NOTICIAS"

Deja un comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada.


*