STURZENEGER PROPONE CARRY TRADE BIS

STURZENEGER PROPONE CARRY TRADE BIS

Tres meses de tasas altas con dólar anclado, ¿y la inflación?

Dos datos claves acaba de brindar oficialmente el Banco Central cuando se cierne la guerra comercial mundial: “El nivel relativamente elevado del tipo de cambio real y la propia acción del BCRA llevan a no prever, en los próximos meses, depreciaciones significativas del peso”, afirmó, al anunciar que mantenía la tasa de referencia en 27,25%. La lectura del mercado, que en las próximas licitaciones se verá si los operadores creen, es que entre mayo y julio, al menos, el dólar quedará anclado… ¿en $20,5? y volverá a presentarse la oportunidad de hacer la diferencia con el carry trade, sea con Lebacs o con las Letras del Tesoro (Letes), tanto en dólares como en pesos, en plazos de 6 meses y un año. En moneda nacional, a 182 días, la tasa nominal mensual es de 2,06%; mientras que en el billete norteamericano habrá emisiones a 196 y 364 días, con tasas que se fijarán a partir de las ofertas que se reciban. Seguramente la señal que el mercado espera ahora es qué decisión tomará el gobierno a partir de mayo con los precios regulados, o sea, tarifas y combustibles, en especial, por su incidencia en la inflación. Todo parece indicar que, como en la campaña electoral del año pasado, las tablas de actualización podrían quedar en suspenso.

El dólar como ancla antiinflacionaria instala el bullying al billete estadounidense, que siempre terminará vengándose

La tablita de aquel famoso ministro de Economía de la dictadura militar de los ´70, José Alfredo Martínez de Hoz, cumplió 40 años y aún sigue representando en el imaginario de  la City un seguro de cambio por antonomasia que le expresa el gobierno al inversor de corto plazo posicionado en dólares invitándolo a que los liquide, aproveche la ganancia que le deja la tasa de interés en pesos y se retire a un tipo de cambio parecido al de su ingreso, asumiendo el riesgo del timing.

Funcionó, al igual que en el capítulo menemista de la convertibilidad de Domingo Cavallo, el tiempo que duró la confianza en la estabilidad de la regla de juego prometida y fundamentalmente en los equilibrios fiscales y monetarios. Siempre las abruptas interrupciones vinieron por el lado de la indisciplina de cada gobierno, al poner las cuentas a disposición de la política.

Regresó en la gestión de Mauricio Macri bajo la forma del carry trade con Lebacs, administrado por el titular del Banco Central, Federico Sturzenegger, durante el primer medio término, hasta que la elección de octubre desbarajustó la precariedad de las creencias y, ganados los comicios, intentaron ponerle un punto y seguido no convalidado por los operadores.

El gobierno lleva tomado casi un semestre de recreo en las metas de inflación mientras trata de reacomodar a las tarifas energéticas y la paridad cambiaria en los precios relativos de la economía e imponer el tope del 15% en las paritaria s como contención macroeconómica.

Este dibujo ilustró una nota de Tomás Bulat en 2014 que se tituló “Es la inflación, estúpido”. Y ambos elementos siguen tenien do vigencia.

A los ponchazos insta hacia adentro de la Administración a imponer austeridad en el gasto, el Presidente lo expresa en términos tribuneros: “poner huevos”. Pero los resultados no acompañan las expectativas, principalmente porque se tropieza con focos de resistencia pasiva interna (ya no le pueden echar la culpa a la herencia kirchnerista), que sacan de quicio al vicejefe de Gabinete, Mario Quintana, con misión de auditor, y al ministro de Modernización, Andrés Ibarra, como responsable de la tijera tecnológica con la que se ilusionan en modelar la reducción del gigantesco aparato estatal.

Como los obesos que van a empezar por enésima vez la dieta el lunes, el día anterior se atracan con la comida como despedida.

Y eso está sucediendo en abril con los precios, en vísperas de la necesidad de sincronizar los relojes de la macroeconomía el 1 de mayo, a fin de arrancar una nueva etapa en la política monetaria, financiera y cambiaria adecuada a la guerra comercial que se está desatando en el planeta y nos sorprende endeudados y sin capacidad exportadora de respuesta agrícola (por la sequía) ni industrial (por el abandono prematuro de los mercados a partir de 2011). Es más, el país acaba de importar soja de Estados Unidos por primera vez en 20 años para aplacar la demanda en el mercado rosarino.

En los prolegómenos para afrontar un endurecimiento y encarecimiento de las condiciones financieras internacionales, el ministro de Finanzas,Luis Caputo, fue relevado por el propio Macri de seguir dando explicaciones en el Congreso por sus antecedentes revelados en los negocios offshorepara que se dedique a cerrar el programa financiero 2018. Tiene casi cocinada una operación de préstamo “repo” (garantizados con títulos públicos) de corto plazo -hasta 30 meses- con dos bancos privados del exterior (uno es el Credit Suisse) entre US$1.500 y 2.000 millones, que permitirán cubrir las tres cuartas partes de las necesidades de financiamiento para todo el año.

Serán los que abran esa línea de financiación puente con la banca privada que, dada la reciente autorización al gobierno para emitir bonos en dólares 2025 hasta US$5.000 millones como garantía, permite inferir que Finanzas acudirá a la comunidad financiera internacional por otros US$3.000 a 3.500 millones más.

Tanto para acuerdos de ese tipo, como para sustentar las emisiones locales (en pesos y dólares) con que se pretende completar el programa financiero del año (US$30.000 millones en total) y que hasta ahora lleva recaudado per se el 30% de masa requerida, la certidumbre cambiaria adquiere una importancia crucial.

Federico Sturzenegger, presidente del BCRA.

  • Mensaje a los mercados

A la espera de que terminara el jubileo poselectoral de las variables, Caputo había decidido frenar la participación en el mercado internacional de bonos a partir de los US$9.000 millones que colocó en la primera semana de enero .

El comunicado de política monetaria que sacó en la víspera el Banco Central constituye un mensaje contundente que se parece mucho a un postrer compromiso destinado tanto a los especuladores de la City como a los inversores institucionales locales y extranjeros: “El nivel relativamente elevado del tipo de cambio real y la propia acción del BCRA llevan a no prever, en los próximos meses, depreciaciones significativas del peso“, sostuvo la entidad, al tiempo que ratificó su decisión de mantener inalterada la tasa de referencia en 27,25%.

Para completar el concepto, el BCRA recordó también que la intervención cambiaria realizada en las últimas semanas “es un complemento y no un sustituto de su política monetaria”.

La explicación que dio apuntala la idea de que no habrá más devaluaciones a la vista, sino más bien un nuevo ciclo de anclaje del dólar a la política de tasas: “El BCRA continuó interviniendo para sostener el valor de la moneda, en la convicción de que una depreciación mayor a la ya ocurrida no estaría justificada ni por impactos económicos reales ni por el curso planeado de su política monetaria y que, de no evitarse, tendría el potencial de ralentizar el proceso de desinflación”, resume.

En una entrevista publicada en ámbito.com”, el ex economista del BCRA y ex representante de Economía en el directorio del ente monetario, Gabriel Rubinstein, refuerza la estrategia expuesta por las autoridades de que rápidamente se convalide un esquema de bandas cambiarias y, sobre todo ahora, el techo de la misma, de modo que el mercado descuente que ya no habrá una nueva devaluación. Y que, en tal caso, es preferible el establecimiento de que la meta anual de inflación se haga en simultáneo con el Presupuesto Nacional, en septiembre.

“Van dos importantes funcionarios (Mario Quintana y Federico Sturzenegger) que han manifestado que el tipo de cambio real actual estarÍa bien. Es importante que esto se reafirme, ya que si el Gobierno transmite la idea de que está pendiente un ajuste del tipo de cambio real habrá un generalizado ´wait and see´ hasta que se concretara una nueva maxidevaluación, perjudicando la inversión y el aumento del PIB”, se explaya con conocimiento de causa de la interna gubernamental.

Mario Quintana: Su paso por la Administración Macri provoca muchas dudas acerca de si un buen ejecutivo puede ser un buen funcio nario público.

Pone de relieve, también, que el BCRA haya reconocido que aumentos adicionales del dólar implicarían más inflación, e intervenga en forma continua, poniendo una suerte de “techo” temporal al dólar. Y, por otro lado, que el Gobierno, por primera vez, haya logrado que se fijen paritarias en torno de la meta (15%). “Es un cambio muy relevante. Y el BCRA por primera vez (al menos públicamente), reconoce la importancia de este factor”, subrayó.

Es cierto que, a diferencia del año pasado, hubo algunas mejoras, si bien modestas, en las condiciones objetivas: cedió más de un punto el déficit fiscal presupuestado y en 2017 se registró un alza del 1,9% del Producto Bruto Interno (PBI) en la Inversión Extranjera Directa (IED)“casi el triple que el año previo y la mayor proporción desde 2012”, según la Agencia Argentina de Inversiones y Comercio Internacional (AAICI).

La particularidad de ese leve incremento no da como para descorchar champaña, pero algo ayuda, ya que se explica por un incremento en los flujos de deuda con casas matrices, con ingresos netos por u$s 2.412 millones y una mayor reinversión de utilidades que sumó u$s 6.860 millones, prácticas que el kirchnerismo imponía y retornaron después de un primer año de levantamiento del cepo que las multinacionales aprovecharon para ponerse al día con la remisión de esos fondos.

En el 4to trimestre de 2017, cuando las PASO ya habían dejado en claro que habían desaparecido los temores de un triunfo de la ex Presidenta Cristina Fernández de Kirchner que la posicionara para volver en 2019, la inversión creció 20,7% interanuay acumula una suba de 11,3% para todo el año: entre octubre y diciembre, la inversión en relación al PBI se ubicó en 21,8%, el mejor nivel de los últimos 7 años.

De cualquier manera, la última devaluación del peso frente al dólar cercana al 9% aún no terminó de pasar su factura en los precios relativos y, precisamente, se potencia con la suba del barril de petróleo, que cerró el martes 10/04 a US$61,63, su nivel más alto en casi 3 años, para que las petroleras se hayan puesto a hacer números para trasladar las incidencias a los surtidores.

Finalmente, YPF se despachó hoy (11/04) con un 3% que ya tenía en carpeta para sumarse al 5% de Shell y Axion de la semana pasada, con lo que en el año acumularon un incremento cercano al 14%.

A partir de ese escalón, las petroleras podrían ir por más de un 5% adicional en las naftas antes de un hipotético parate de remarcaciones en mayo. El asunto no es menor, si se tiene en cuenta que por cada 5 puntos que suben los combustibles, 1 punto va directo al IPC.

Otro ítem en danza es la aplicación el ajuste trimestral sobre los dos impuestos que gravan los combustibles que trasladaría 38 centavos más para las naftas, a $6,664, y 25 centavos más para el gasoil, a $4,41, en caso de que el IPC de marzo ronde el 1,8%.

Como quiera que sea, el gobierno está ahora compelido a revisar la política de indexación que aplica en los precios regulados (con los energéticos a la cabeza) si pretende detener el taxi de la inflación en mayo, como la política monetaria y cambiaria expresada desde el BCRA sugiere.

 

Por RUBÉN CHORNY

Periodista. Columnista de Urgente24.

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