¿AVIONES DE COMBATE PARA ARGENTINA? VER PARA CREER

Sin dudas han llamado la atención algunos comentarios del Ministro de Defensa Oscar Aguad durante las sesiones de la bicameral. Si bien la sesión se estructuró alrededor de la causa por la desaparición del ARA San Juan, el esfuerzo comunicacional del ministro se enfocó también en ciertas cuestiones que vienen siendo omitidas desde hace mucho por la cartera de defensa.

“Y también estamos por comprar aviones de combate… pero no puedo revelar secretos militares” mencionó en una ocasión dentro de la larga exposición ministerial dentro del Congreso. El comentario no pasa desapercibido dentro del lamentable contexto en que convive el poder aéreo argentino al día de hoy. Es claro: los últimos años se han alzado con varias familias de sistemas de armas dejando al país al borde de perder del todo su capacidad aérea con relativo poder de fuego. El año 2015 se llevó consigo al legendario sistema Mirage, dejando el peso de su historia en manos de las limitaciones naturales que poseen los A-4AR, los IA-58 y los IA-63. Estos tres sistemas también teclean con el fuera de servicio, la baja disponibilidad y las pocas horas de vuelo asignadas.

Los primeros, comprados en el año ´97 tienen un serio limitante: hay dificultad para conseguir repuestos, ademas de que el total de aviones en servicio se cuentan con los dedos de las manos (de una sola para ser mas especifico). Los segundos, con décadas de servicio en el país, esperan su salida triunfal de servicio pero al día de hoy no pueden pasarle la posta a ningún otro sistema nuevo: vislumbran su salida sin reemplazo y en el corto-mediano plazo. Que decir del sistema Pampa que no se haya dicho quizá desde hace mas de una década. La capacidad fabril no responde a las expectativas ni políticas, ni militares ni tampoco ciudadanas (por lo menos de aquellos que siguen los temas de Defensa Nacional). Todo esto lleva su corolario con enormes necesidades de planificación y ejecución que hacen ver que la situación en la Fuerza Aérea Argentina es, por supuesto, atroz.

Las palabras del Ministro resonaron fuerte. El hecho de que funcionarios de primera linea vuelvan a poner en la mesa de la opinión publica la palabra “avión de combate” y dentro del ámbito del Congreso pueden implicar un cambio de época para un Ministerio de Defensa pasivo y con serias faltas de reacción ante cataratas de problemas y siniestros que surgen en el seno del instrumento militar. De todas maneras la duda se mantiene ante promesas no cumplidas, biblioratos de proyectos y presupuesto reservado de manera anual.

La Fuerza Aérea se ha aferrado estoicamente a la idea de poder contar con un sistema que funcione como stop-gap hasta poder amanecer en un contexto (¿y quizá un gobierno?) mas optimista en relación a la Defensa Nacional. La planificación se ha concentrado en algunos sistemas que si bien no son naturalmente de caza, si podrían proveer una base mas que adecuada para un futuro mas promisorio y que se puedan asociar a un verdadero sistema multirol.

Ya se ha mencionado en numerosas oportunidades: las opciones se han cerrado al día de hoy entre los SdA M-346 Master y FA-50. Un italiano y un coreano. Ambos nuevos. Ambos una evolución de un avión de entrenamiento.

Las compañías persisten en tocar las puertas del Ministerio y de la propia Fuerza. Tanto Leonardo como KAI envían a sus delegaciones, siempre con sonrisas y grandes pilas de papeles, con la intención de mantener una linea de negociación con las autoridades argentinas. Las puertas se les cierran. Literalmente.

Las palabras del Ministro pueden suponer un cambio de eje para las acciones de la cartera. Quizá, y por primera vez desde esta gestión, podamos comenzar a ver un cierto movimiento positivo en cuanto a la necesidad de cubrir baches, falencias y necesidades de las fuerzas. También podemos considerar que estas palabras solamente se pueden referir a la ya lenta adquisición de aviones Super Etendard para la Armada Argentina, lo cual supondría que finalmente la fuerza que debe llevar el control del espacio aeroespacial argentino tenga menores capacidades que aquella que lleva un control del mar de nuestro pais.

De todas maneras, el Ministro ha hablado ante el Congreso y ha mencionado que el país finalmente avanzara en la adquisición de elementos para proveer seguridad aérea. Pero como sucede en todo ámbito de esta magnifica nación habrá que esperar a que las palabras se hagan realidad. Por eso podemos decir: ver para creer.

Por Mariano Gonzalez Lacroix

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