LOS SUBMARINOS ARGENTINOS EN LA GUERRA DE MALVINAS 1982

Durante el conflicto por la recuperación y defensa de las Islas Malvinas en 1982, la participación de la Fuerza de Submarinos se materializó a través de los Submarinos ARA SANTA FE y ARA SAN LUIS perteneciente a las Clase GUPPY II y 209 respectivamente.

Estas Unidades, claramente diferenciadas por su antigüedad y evolución tecnológica presentaron como factor común importantes restricciones en su estado de alistamiento, lo cual condicionó en forma determinante el éxito en el cumplimiento de sus respectivas misiones. A 25 años del conflicto, ejecutada una valoración más objetiva y desapasionada del mismo, prevalecen por encima de las condiciones estratégico –operacionales– tácticas y logísticas el valor, el espíritu de cuerpo y la abnegación de las tripulaciones como valioso legado que honra la tradición submarinistas de nuestra Armada.

VIDEO : https://youtu.be/3T375pC19PM

Durante el conflicto por la recuperación y defensa de las Islas Malvinas en 1982, la participación de la Fuerza de Submarinos se materializó a través de los Submarinos ARA SANTA FE y ARA SAN LUIS perteneciente a las Clase GUPPY II y 209 respectivamente.

Estas Unidades, claramente diferenciadas por su antigüedad y evolución tecnológica presentaron como factor común importantes restricciones en su estado de alistamiento, lo cual condicionó en forma determinante el éxito en el cumplimiento de sus respectivas misiones.

A 25 años del conflicto, ejecutada una valoración más objetiva y desapasionada del mismo, prevalecen por encima de las condiciones estratégico –operacionales– tácticas y logísticas el valor, el espíritu de cuerpo y la abnegación de las tripulaciones como valioso legado que honra la tradición submarinistas de nuestra Armada.

 SUBMARINO ARA SANTA FE (S-21) 

Operación ROSARIO

 Parte de la denominada Operación ROSARIO se inicia en Mar del Plata, el 26 de Marzo con la zarpada de la Base Naval Mar del Plata, del Submarino ARA SANTA FE (S-21) y una sección alistada de 13 hombres de la AGRUPACIÓN DE BUZOS TÁCTICOS (APBT), hoy unidad componente de esa Fuerza.

 Al SANTA FE, se le asignan dos misiones, la primera de ellas consistía en acercar a personal  de la APBT a las inmediaciones del Cabo San Felipe, al norte de Puerto Argentino y la segunda,destacarse a las Islas Georgias. La misión de esta sección de la APBT era la de reconocer y marcar las playas donde efectuaría la toma de tierra la Fuerza de Desembarco principal.

 Luego de ello, el SANTA FE se destacaría a un área asignada de patrulla hasta finalizada la operación.

Comentaba el Capitán Bicain :

 El dia 24 de Marzo … recibo en un sobre la Orden de Operaciones en la que se me indica que el submarino debía alistarse con sólo tres torpedos embarcados y trasladar una sección de Buzos Tácticos, cuyo Comandante era el Capitán de Corbeta Alfredo Cufre. (De ySeg – Mayo 2002)

 A las 23 hs. del 27 de marzo de 1982, el SANTA FE comandado por el Capitán de Corbeta Horacio BICAIN, zarpó de las Base Naval Mar del Plata llevando a bordo al personal de la APBT al mando del Capitán de Corbeta Alfredo CUFRE.

A pesar de la modernización a GUPPY II en 1950 y el mantenimiento preventivo, el S-21 tenía cuarenta años a cuestas con el consiguiente  desgaste general. Además, la pronta llegada de los submarinos TR-1700 procedentes de Alemania desaconsejaban cualquier inversión de magnitud y de hecho su gemelo, el SANTIAGO DEL ESTERO (S-22), había pasado a reserva previo a su radiación a fines de 1981 y la del SANTA FE estaba programada para agosto o septiembre de 1982.

Sus baterías estaban tan desgastadas que necesitaba 24 horas de carga para lograr un muy  reducido tiempo de inmersión …el estado operativo del Santa Fe era muy precario, al punto que la batería recibía un bajo porcentaje de carga. (Capitán Bicain a De y Seg – Mayo 2002); no todos sus tubos lanzatorpedos estaban operables; además, muchos de sus sistemas trabajaban en forma precaria y esta deficiencia se notó casi desde el mismo momento de su partida.

 El 28, a pesar de fuertes vientos la navegación transcurre sin novedad. El día siguiente y con un tiempo más calmo, el personal de la APBT realiza una práctica de desembarco de botes y hombres teniendo resultados favorables con condiciones de mar 2/3.

 Por la tarde, el tiempo desmejora con aumentos de la velocidad del viento de unos 25 a 30 nds. El 30, a las 22, se recibe a bordo la orden de postergar la operación por 24 horas, planeada inicialmente para el 1 de abril, debido a condiciones climáticas adversas.

 El 31, el submarino se aproxima a las costas de Malvinas en horas de la noche a fin de realizar un reconocimiento previo del lugar, de las corrientes marinas y precisar el punto de desembarco de la sección de la APBT. {mospagebreak}

Relataba a la Revista Defensa y Seguridad en Mayo del 2002 el Capitán Bicain: La misión original consistía en tres acciones: la captura del Faro San Felipe, la toma del aeropuerto y el marcado de la playa donde iba a desembarcar la Infantería de Marina … observamos por el periscopio actividad en la zona … entonces recibimos un nuevo mensaje que cancelaba las dos primeras acciones …

En estas nuevas circunstancias convinimos con Cufre cambiar la zona del desembarco …, fue una idea acertada, ya que al volver a la Base de Mar del Plata Cufre me dijo que en la playa original había tres nidos de ametralladora. En los sensores del submarino fueron detectados ruidos de hélice.

 Por el periscopio se observaron luces en la costa, movimientos de vehículos y la partida de algún buque desde Puerto Argentino. A las 12:30 hs del 1 de abril un problema de corriente eléctrica deja al submarino sin comunicaciones. A las 17:30 los Comandantes del Submarino y los Buzos Tácticos analizan la situación y deciden efectuar la operación a pesar de no tener contacto con la superioridad.

Se acuerda efectuar el desembarco al norte de Punta Celebroña, en las proximidades de la Isla Riñón, debido a los movimientos observados en la zona elegida en el planeamiento. A las 23:50 el radar de la nave queda fuera de servicio y minutos después se observa apagado el faro San Felipe. A las 2:50 comienzan las maniobras de movimiento de botes de los Buzos Tácticos que se desprenden del SANTA FE a las 3:35.

 De inmediato el submarino se destaca a un área de patrulla al este del faro San Felipe a unas 50 millas. A las 4:50 el SANTA FE identifica y cruza al destructor ARA HERCULES. Luego el Comandante de la Fuerza de Submarinos ordena el retorno a la Base 17 Naval Mar del Plata, objetivo que se logra a las 2 del 7 de abril. La primera misión había dejado al SANTA FE con múltiples averías.

Operación GEORGIAS A pesar de las limitaciones mencionadas, el personal del Arsenal Naval Mar del Plata y la propia tripulación comienzan a reparar la nave. Para ello se trabaja durante ocho días las 24 horas en las novedades descriptas y otras menores para alcanzar al menos un mínimo de operatividad. Se cargan 23 torpedos, combustible, agua dulce y víveres para varias semanas.

Vale destacar que el Arsenal sólo disponía de 12 torpedos originales que habían sido traídos desde EE.UU.; los restantes fueron aportados por países amigos. El Comandante de la Fuerza, recibe órdenes de desplegar cuanto antes al SANTA FE rumbo a las Islas Georgias con la finalidad de trasladar a un grupo de Infantería de Marina (IM) de acuerdo a la evolución de los acontecimientos políticos y militares.

 Esta decisión se basaba en la gran autonomía de la nave y la posibilidad de alcanzar el objetivo con la mayor discreción posible. No obstante, se advierte al Comandante del SANTA FE que en caso de evolución incierta de las negociaciones diplomáticas, en ningún caso debería disparar primero. Se le asigna una área de patrulla de guerra al norte de las Georgias, ya que parte de la flota británica navegaba hacia el Atlántico Sur.

En cumplimiento de la orden, se destaca con el Capitán de Corbeta (IM) Luis LAGOS a bordo, al mando del Grupo GOLF y unas cuatro toneladas de pertrechos a fin de reforzar la guarnición del Puerto Grytviken y hacerse cargo de la comandancia de la localidad.

Este grupo estaba constituido por 11 hombres para atender diversos servicios existentes en la ex estación ballenera y 9 Infantes de Marina equipados con algunos misiles Batam, un cañón antitanque sin retroceso y lanzacohetes antitanques.

El SANTA FE zarpó de Mar del Plata el día 16 de abril a las 23:30 hs y a pocas millas de su base comenzaron a generarse numerosas averías, las cuales fueron afrontadas y parcialmente subsanadas gracias a la pericia de la tripulación.

La navegación se realizaba en superficie debido a la dificultad que presentaban las baterías en tomar carga, liberando hidrógeno, retrasando los tiempos para alcanzar el objetivo.

 La meteorología se volvió adversa, fuertes temporales castigaron la nave entre los días 21 y 22, el clima produjo averías en la vela y desprendimientos en la superestructura; el submarino debió sumergirse, todo lo cual provocó una demora de 36 horas. El día 24 se recibe a bordo la información que el enemigo intentará recuperar militarmente las Georgias, por lo tanto se ordena al SANTA FE cumplir la misión en el menor tiempo posible.

El Comandante decide realizar una derrota directa hasta Cabo Buller para luego realizar una navegación costera hasta la Bahía Cumberland. El Submarino navega en superficie toda la noche, se sumerge a las 5, a las 14 alcanza el cabo mencionado y el SANTA FE vira al sudeste en busca de la bahía.

Con la penumbra de la tarde se vuelve a superficie y en esa condición alcanza a las 23:30 la Caleta Capitán Vago, el punto de destino. 18 Inmediatamente se procede al desembarco del Grupo GOLF, pertrechos y víveres. {mospagebreak}

 Comandante decide, de acuerdo a las numerosas novedades que tenia la nave, partir con prontitud y alcanzar una caleta alejada donde poder efectuar reparaciones. A las 4:50 del 25 de abril, el SANTA FE parte de la Caleta Vago. Luego de una hora de navegación, la alarma de combate estremece a la tripulación. Un helicóptero Wessex inglés se aproxima al submarino argentino y lanza dos bombas de profundidad que estallan en la popa, cerca de la banda de estribor.

A causa del ataque quedan fuera de servicio luces indicadores de sistemas, los manómetros de profundidad y las comunicaciones interiores. Ante la imposibilidad de ir a inmersión, se comienza a repeler el ataque con el único armamento disponible: fusiles FAL desde la vela. Luego son dos helicópteros Sea Lynx los que se aproximan al SANTA FE y ametrallan la nave. Momentos mas tarde un misil disparado por un helicóptero WASP hace impacto contra la vela Submarino ARA SANTA FE .averiando el valvulón y el mástil de snorkel. La vela de plástico reforzado permitió la detonación externa del misil.

 El Cabo 2º Alberto Macias que estaba en el tren de amunicionamiento a la vela es herido gravemente en una pierna.

 El SANTA FE vira en busca nuevamente del la Caleta Capitán Vago, ante la persistencia del ataque enemigo.

A las 7:30 el submarino es amarrado al muelle bajo la protección de las armas de la tropa de Infantería de Marina. El Comandante ordena el inmediato desembarco de la tripulación y el herido.

 Las Fuerzas Argentinas en tierra estaban siendo hostilizadas desde las fragatas británicas Plymouth y Amtrim, con el apoyo del buque polar Endurace y del logístico Tidespring.

 Los Infantes de Marina y la tripulación del submarino, sin posibilidades de éxito, se rinden a las 17 hs, luego de un breve combate. El personal argentino es ubicado en una construcción en las cercanías del muelle.

El Capitán Bicain solicita a sus captores la posibilidad de que algunos de sus hombres ingresen al SANTA FE para retirar efectos personales, alimentos y medicamentos. El pedido es aceptado, y por la mañana un grupo de 6 suboficiales custodiados por infantes británicos ingresan al submarino.

 Algunos de los tripulantes acceden a los sanitarios y la cocina logrando abrir llaves de agua y aumentar el hundimiento de la nave, para ese momento el buque tenía el nivel del agua a la altura de la cubierta. Al día siguiente, las fuerzas inglesas ante la necesidad de utilizar el muelle, deciden trasladar al submarino capturado al espigón de la vieja factoría ubicando al fondo de la caleta, a unos 400 metros de donde se encontraba el SANTA FE, escorado y con la popa sumergida.

Para coordinar la maniobra se presentan dos oficiales británicos, se acuerda con el Comandante argentino que seis hombres realizarían la maniobra de traslado: los Suboficiales RECALDE (maniobra de Proa), IBALO (timonera), ARTUSO (manifold), ONTIVERO y RUIZ (maniobras eléctricas) y SALTO (maniobra de popa) escoltados por infantes armados con pistolas metralladoras Sterling.

 El Capitán BICAIN y el Comandante inglés quedarían en cubierta y en la vela. Dado el precario estado de flotabilidad del SANTA FE, la única posibilidad de navegar esa distancia, era conectar un rotocompresor de emergencia para poder soplar los tanques, estabilizar la escora y propulsar con la energía remanente de las baterías.

De esta manera el submarino comenzó a moverse lentamente desde el muelle. El Suboficial Félix Oscar ARTUSO no hablaba inglés y el infante que lo custodiaba nada sabia de submarinos.

El Suboficial ARTUSO debía operar con celeridad unas 24 válvulas neumáticas, estos movimientos rápidos asustaron a su custodio que le disparó una ráfaga de ametralladora hiriéndolo de muerte. Luego de pocos minutos el SANTA FE alcanzó el espigón de la factoría, fue amarrado, el personal abandonó la nave y pocas horas después se hundió definitivamente.

 La nave argentina quedó apoyada en el fondo a 20 metros de profundidad, escorada hacia babor, dejando sobre la superficie una parte de la vela. El Suboficial ARTUSO fue sepultado según las normas del funeral 20 militar inglés. Hoy, sus restos descansan en el Cementerio de Grytviken.

El Comandante Young me dijo: cuando lleguemos a nuestros paises nos van a criticar a ambos: a ud. por haber perdido este viejo submarino y a mí por no haber impedido la llegada de su nave a las Georgias, decía el Capitán Bicain en un reportaje de la revista De y Seg en Mayo del 2002, que también afirmó: La operación Georgias fue un verdadero absurdo en el que se perdió material y personal en un objetivo imposible de sostener ante la magnitud de los medios comprometidos por el enemigo.

 SUBMARINO ARA SAN LUIS (S-32)

 El día 2 de abril de 1982, el Comandante del Submarino Clase 209 ARA SAN LUIS, Capitán de Fragata Fernando AZCUETA, fue sorprendido por la noticia de la recuperación de las Islas Malvinas de la misma manera que la inmensa mayoría de los argentinos.

Creo que si hubiésemos contado con un preaviso de aprestos los resultados hubieran sido mejores, dijo el Capitán Azcueta a la revista Noticias el 26/03/92.

En la Base Naval Mar del Plata todo era euforia; el Capitán Azcueta recibe la orden del alistamiento del SAN LUIS con la mayor urgencia posible con la misión de desgastar a la fuerza incursora expedicionaria británica en el área focal Malvinas/Georgias, a fin de contribuir a mantener y consolidar la conquista de Malvinas.

 La tarea no era nada fácil. La tripulación era nueva y no estaba todavía adiestrada como equipo integrado. El submarino sólo había tenido una breve salida de maniobras en el mes de marzo; el Comandante, si bien era un experimentado oficial de submarinos, provenía del comando de un patrullero fluvial y ni el mismo ni el Segundo Comandante, tenían experiencia previa en los submarinos Clase 209.

El estado del buque tenia muchas novedades, pero sin duda la más importante era la necesidad de entrar a dique seco para la limpieza de las válvulas de refrigeración que estaban totalmente cubiertas por incrustaciones, al igual que el casco y hélice. Esta situación impedía al submarino alcanzar su mejor performance de velocidad, aumentaba el ruido de hélice y, fundamentalmente, hacia peligrar el funcionamiento de los motores diesel por una ineficaz refrigeración.

 De los motores, uno de ellos se encontraba fuera de servicio desde hacia varios años por rotura de su bloc. Las novedades mencionadas, obligaban al SAN LUIS a trasladarse a Puerto Belgrano, debido a que Mar del Plata no tenía dique de carena.

 Dada la urgencia, se ordenó a un grupo de buzos limpiar con herramientas manuales las incrustaciones, mientras se procedían a reparar los sistemas, abastecer el buque de combustible, víveres, agua potable y armarlo con 10 torpedos filoguiados SST-4, contra blancos de superficie, y 14 MK-37 contra blancos submarinos. Luego de una semana de trabajar las 24 horas, el Comandante del SAN LUIS zarpó el 11 de abril en horas de la noche aguas afuera de Mar del Plata, a fin de realizar algunas pruebas de navegación y observar la máxima velocidad posible a la que podía llegar la nave dada las condiciones antes mencionadas.

 Se alcanzó una razonable velocidad de 20 nudos, un 10 o 15% menos que la máxima en condiciones normales, pero subsistían los problemas de temperatura en los motores diesel.

 Ante esta situación, el Comandante pensó acertadamente que las bajas temperaturas de las aguas del Atlántico Sur permitirían una refrigeración más efectiva. La navegación con rumbo sur se realizó sin novedad hasta el día 17, en que el Comandante recibió un mensaje cifrado que le ordenaba ocupar una estación al este del Golfo de San Jorge. En ese sector se navegó por diez días, lapso en el que coincidentemente se desarrollaron las actividades mediadoras del enviado del gobierno de EE.UU.

El día 19 mientras se realizaban tareas de adiestramiento, queda fuera de servicio y sin posibilidad de ser reparada a bordo la computadora de control de tiro. Esto significaba que, en caso de combate, los torpedos sólo podrían dispararse con el control manual de emergencia, con una significativa pérdida de eficacia.

 Esta maniobra es sólo aconsejada para la autodefensa y no para el ataque. Si bien el Comandante del SAN LUIS informo la novedades, se decidió que continuara en operaciones ya que su gemelo el ARA SALTA se encontraba en reparaciones sin fecha cierta de volver al servicio y era preferible mantener un submarino en el área aún con esas limitaciones.{mospagebreak}

 En ese preciso momento el SANTA FE se encontraba navegando hacia las Georgias.

El día 27 se ordenó continuar la navegación hacia el área de patrulla María, ubicada al noroeste de la Isla Soledad, donde arribó el 29. Desde el inicio de la Operación ROSARIO, se sabía que la Armada Británica había desplegado al menos dos submarinos nucleares, además de una importante flota de superficie con una alta capacidad antisubmarina. No era demasiado alentador el panorama para el SAN LUIS y además el SALTA, no zarpaba por problemas técnicos.

El 1º de mayo los sonaristas del SAN LUIS advierten rumores hidrofónicos de naves de guerra. A las 8 de la mañana, el Comandante ordena cubrir puestos de combate. Con una buena propagación del sonido, el SAN LUIS fue adoptando la posición relativa favorable de disparo con la mayor discreción. A las 10:15 se efectúa el lanzamiento de un torpedo SST-4 sobre un blanco clasificado como un destructor, ubicado según los cálculos a unas 10.000 yardas. Tres o cuatro minutos más tarde el submarino pierde prematuramente el contacto con el torpedo, por corte de cable, y no se escucha explosión alguna.

El ataque había fracasado. La réplica enemiga no se hizo esperar. A las 13:00 hs un helicóptero británico lanzo un torpedo antisubmarino, que pudo ser evitado gracias a las maniobras evasivas y el lanzamiento de cápsulas generadoras de falsos blancos.

 El SAN LUIS maniobró hacia la costa malvinense y a las 16:00 hs encontró un fondo pedregoso y allí asentó. Decía el Capitán Azcueta durante un reportaje de la revista Noticias: Saber que los torpedos no explotaron me hizo sentir una gran impotencia …

Es una dura experiencia, se siente una gran frustración. Posteriormente agregó: Ataqué la flota británica en dos oportunidades, blancos medianos, que por las características de configuración eran destructores. Pero el ataque se produjo con serias deficiencias en nuestro sistema de control tiro … el problema que nosotros sufrimos estaba relacionado con la computadora del submarino, que dejó de operar apenas salimos de puerto …

No se nos permitió volver a reparar la falla, quizá si hubiésemos vuelto el problema podría haberse subsanado en tierra, ya que nos fue imposible arreglar el sistema embarcados. En posición algo escorada, el Submarino soportó en estricto silencio el ataque con bombas de profundidad, que si bien no estallaron cerca, sirvieron al enemigo como elemento de presión y para dificultar la escucha hidrofónica por parte del submarino.

 A las 20, las emisiones del enemigo parecen alejarse. A las 21, preocupado porque la cercanía de la costa le podría quitar libertad de maniobra, el Comandante decidió buscar aguas abiertas. En ese momento, la insuficiencia de las bombas de achique se puso de manifiesto. Cuarenta minutos tardo el submarino para despegar del fondo marino.

 El buque volvió a ser atacado y una explosión cercana fue percibida por toda la tripulación. Se buscó el fondo nuevamente. En completo silencio se comienza a vivir para la tripulación, una de las situaciones de guerra más difíciles para cualquier combatiente: el silencio y el equili23 brio emocional como única respuesta a un ataque.

 En el interior del submarino se viven momentos de gran tensión. Cada sector de la nave se convirtió en un pequeño mundo distinto al otro. El espíritu de cada tripulante reacciona en esos momentos dentro de los parámetros psicológicos individuales.

 Realmente, es una situación de combate que no tiene adiestramiento previo. Desde la sala de máquinas hasta la sala de torpedos, se vivieron momentos de infinita angustia.

El comandante en la soledad de su mando supo mantener siempre el control de la situación. Pasado el peligro, el submarino buscó profundidad de snorkel a las 5 del 2 de mayo y todavía con oscuridad se procedió a cargar baterías. La tripulación denotaba cansancio por acumulación de tantas horas de tensión y descansaban cuando podían.

Submarino ARA SAN LUIS. Motivo Principal: Medalla otorgada al Submarino ARA SAN LUIS.

La maniobra fue interrumpida cuando el SAN LUIS volvió a detectar por medio de sus sensores las emisiones de los destructores enemigos. Pero finalmente no volvió a ser atacado.

 El día 4 de mayo, se ordenó al SAN LUIS dirigirse al área de patrulla Isabel, ubicada al este de la Isla de los Leones Marinos. Este cambio tenia por finalidad la posibilidad de ubicar un blanco de ocasión en las inmediaciones del lugar donde había sido atacado el destructor HMS Sheffield. Luego de tres días sin encontrar enemigo alguno, el submarino retornó al área Maria. El día 8 es detectado un rumor hidrofónico en popa, proveniente de un blanco submarino, con características no bien definidas, al que se le apreciaba movimientos inteligentes y en acercamiento.

 Ante la posibilidad de ser detectado desde atrás, el comandante ordenó el lanzamiento de señuelos para luego iniciar las maniobras propias de aproximación. A las 21:42, se lanza un torpedo antisubmarino MK-37 graduado para una distancia de 2400 metros.

 El mismo explota a las 21:58 hs. Los sensores de la nave determinan que el blanco cambia de rumbo hacia la costa, pero no se pudo determinar si la detonación fue producto de un impacto contra la nave enemiga, por haber encontrado la cabeza buscadora del arma un denso banco de krill o haber interrumpido su corrida contra el fondo. El día 10 de mayo en horas de la tarde, el SAN LUIS sale del área Maria con rumbo oeste para interceptar la trayectoria de un buque enemigo cuyo rumor se clasificó como destructor, detectado gracias a la buena propagación de sonido. Luego de las complejas maniobras de aproximación, se detecta un nuevo destructor que se aproxima al anterior. El Comandante ordenó el disparo, en las mismas condiciones de emergencia, de un nuevo torpedo SST- 4 a la 1:40 hs del 11 de mayo, sobre uno de los blancos situados a unos 5.500 metros. A 3 minutos del lanzamiento se corta nuevamente el cable del filoguiado y a los 6 minutos se escucha una explosión de baja intensidad con ruido metálico.

Las características de la detonación no eran similares a la del estallido de un torpedo. Las naves enemigas se retiran del lugar a toda velocidad sin intentar ningún contraataque.

El Capitán Azcueta rompe finalmente su silencio radial e informa a su comando el fracaso de los lanzamientos antisuperficie y la falta de confiabilidad del sistema de armas. Se le ordena re24 tornar a la Base. El 19 de mayo ingresó a Puerto Belgrano, luego de casi 40 días de patrulla y 864 horas de inmersión. El comandante del SAN LUIS esperaba llegar a su Base para reparar la computadora de control tiro, reabastecerse con torpedos revisados y regresar al combate. Sin embargo, el 14 de junio, día del fin de las hostilidades por el cese de fuego acordado en Puerto Argentino, encontró al SAN LUIS sin concluir con sus reparaciones.

A pesar de la falta de efectividad de los torpedos, la actuación en combate del SAN LUIS causó una profunda conmoción en los mandos navales de la NATO, ya que la flota británica, especializada en combate antisubmarino con los más modernos y poderosos medios, nunca pudo localizarlo…

Asimismo, puso de manifiesto la magnífica relación costo-eficiencia de los submarinos diesel eléctricos, capaces de aferrar una elevada concentración de medios antisubmarinos, en relación con los costosos submarinos de propulsión nuclear.

 

 Fuentes: SUBMARINOS DE LA ARMADA ARGENTINA. Ricardo Burzaco. Revista De y Seg (Defensa y Seguridad del MERCOSUR) – Mayo – Junio 2002 Revista NOTICIAS – 26/03/92 Submarino ARA SAN LUIS de regreso en la BNPB
Enviado a elSnorkel.com por el tripulante  PATRICIO BECERRA

Submarinos Argentinos en Malvinas 1982 (Documental)

Homenaje a Submarinista Heroe del A.R.A “GENERAL BELGRANO”

El día 11 junio en la Localidad de Bowen, Partido de General Alvear, provincia de Mendoza, la Asociación de Veteranos de Guerra organizó un homenaje al Suboficial Primero (post mortem) Maquinista Submarinista Dante José FAUR, fallecido en el hundimiento del Crucero A.R.A GENERAL BELGRANO, quien fuera oriundo de ese lugar.

Participaron de este acontecimiento Suboficiales Submarinistas hoy retirados, compañeros del Suboficial FAUR, como así también el Suboficial del Comando de la Fuerza de Submarinos, Suboficial Mayor (VGM) Sergio Campagnoli en representación de la Fuerza de Submarinos. Una de las presencias más esperadas en el acto fue la de la Esposa del Suboficial FAUR, quien viajó especialmente desde Entre Ríos.
Participaron del acto altas autoridades municipales, representantes de las fuerzas vivas y las escuelas de la zona a través de sus abanderados, colocándose placas alusivas en la Plaza Central de la ciudad.

La comisión de Suboficiales hizo entrega de cuadros con fotografías del Suboficial FAUR y del Crucero A.R.A “GENERAL BELGRANO”, a la Escuela Pública donde el héroe recordado cursó sus estudios primarios y al Municipio de la Localidad de Bowen.

Suboficial Primero (Post-Mortem)
Maquinista Submarinista

JOSE DANTE FAUR

Nació el 2 de febrero de 1956 en BOWEN, Pcia. de Mendoza.  Al terminar sus estudios primarios la familia se radicó en San Justo, Pcia. de Buenos Aires.

En enero de 1970, impulsado por un espíritu de aventura, con tan solo 13 años ingresó a la Armada Argentina egresando de la Escuela de Mecánica de la Armada como Cabo 1º a fines de 1972. Con la bolsa de equipo en mano y la convicción de prestar servicios a su patria, fue destinado al corazón de la Armada, la Base Naval de Puerto Belgrano, donde formó parte de la tripulación del Destructor A.R.A “BOUCHARD”.

Siempre motivado con su deseo de superación profesional, en diciembre de 1973 fue trasladado a la Base Naval Mar del Plata y seleccionado para realizar el Curso de Capacitación en Submarinos.

A fines de 1974 embarcó en el flamante Submarino A.R.A “SAN LUIS”, y en 1978 fue designado para realizar una intensa capacitación profesional en Alemania.

Como parte de su formación en la carrera de Suboficiales, en 1979 fue trasladado nuevamente a Puerto Belgrano para realizar el Curso Aplicativo de Cabo Principal, obteniendo en el mismo el mejor promedio de su promoción.

De regreso a Mar del Plata, en 1980 y 1981 integró la dotación del Submarino A.R.A. “SANTIAGO DEL ESTERO”.

En marzo de 1981 formaría su familia con la señora Nélida Figueroa. Dada su destacada carrera profesional y amplia experiencia técnica, en 1982 conformó el cuerpo de instructores militares de la Escuela de Submarinos.  Ese mismo año, el día  4 de marzo, nació su hija Vanina.

En 1982,  se ordenó el que sería su último traslado, esta vez a una de las naves de combate mas importantes de la flota argentina, el Crucero A.R.A “GENERAL BELGRANO”.

Homenaje a un ex combatiente en General Alvear

Submarinistas viajaron al sur para recordar a José Dante Faur, ex camarada oriundo de Bowen. Emoción de su esposa e hija.

viernes, 11 de junio de 2010

Un grupo de suboficiales submarinistas de la base naval de Mar del Plata viajó hasta General Alvear para participar de un acto en homenaje al camarada caído en el crucero General Belgrano, José Dante Faur, oriundo de Bowen, en 1982 durante la gesta de Malvinas.

La iniciativa fue del veterano nativo de Entre Ríos y radicado en Alvear desde la finalización de la guerra, Ricardo Chiapa, que los convocó un año atrás. El acto se realizó ayer, en la plaza San Martín de Bowen y se vivieron momentos de profunda emoción, sobre todo en el reencuentro del equipo de suboficiales con la viuda de su amigo, Nélida Figueroa de Faur, radicada en Concepción del Uruguay desde hace años, y juntos descubrieron una placa en memoria del que sigue “de patrulla eterna”.

A Nélida le cuesta hablar de Dante por la obligación de hacerlo en tiempo pasado. “Dicen que fue un héroe y no, es un héroe y lo va a ser siempre, por eso sigue en Malvinas”. Hoy Vanina, su hija que tenía dos meses cuando partió, tiene un hijo de la misma edad. “Él va a saber quién fue su abuelo”, dijo profundamente emocionada.

Sus compañeros de camada, Juan Carlos Vesprini (55), Luis Alberto Pedreira (57), Juan Carlos Sampaoli (56), Héctor Dasso (58) y Sergio Campagnoli, que sigue en la fuerza, entregaron además una imagen de José Dante Faur, ascendido a suboficial primero post mortem, y una bandera para que permanezca en la delegación municipal de su tierra natal, la que dejó a la edad de 13 años para ingresar en la carrera naval.

“El Turco (el apodo de Faur) hoy tendría que estar con nosotros, pero estoy seguro que sabiendo lo que le iba a pasar, si hoy lo volvieran a convocar iría sin dudarlo” aseguró Pedreira.
“Era el benjamín del grupo, entró a la Marina con 13 y todos ya teníamos 14 ó 15 años, después convivimos tanto tiempo que nos terminamos conociendo más que nuestros propios hermanos, pasamos a veces hasta 40 días en el submarino y fueron muchos años”, recordó Sampaoli, que fue el último de todos en compartir un momento íntimo antes de la partida.

“¿Miedo? Si tenés miedo te bajás antes de zarpar”, aseguró Campagnoli. “Nos entrenaron muchos años para ir al combate”, agregó. “Nunca nos imaginamos que podía no volver, para nosotros era una situación casi normal el tener que ir a combatir” contó Sampaoli sobre la partida de Faur, con quien las últimas palabras fueron “cuidate del frío”.

Faur fue convocado circunstancialmente para abordar el crucero Belgrano, ya que era submarinista y además instructor maquinista. “Hacia falta mucho personal y por eso lo convocaron, pero él tendría que haber estado en un submarino, donde hizo toda su carrera”, sumó Vesprini.

La naturalidad con la que tomaban por esos días participar de un enfrentamiento bélico en aquella parte del continente se entiende al conocer que parte del grupo, a bordo del submarino ARA San Luis, ya había recorrido toda la zona en una misión de exploración en 1977, 5 años antes de que estallara el conflicto con Gran Bretaña.

“Habíamos reconocido todos los posibles puntos de desembarco en las islas sin saber para qué era, para nosotros era un ejercicio de rutina”, comentó Dasso, uno de los más emocionados al contar cuando conocieron a Vanina Faur, hoy de 28 años, a quien describió como “la viva imagen del Turco”, a quien conoció poco tiempo atrás cuando viajaron a Entre Ríos a saludar a su madre.

“Fue un golpe muy fuerte, nunca creí que fuera a ser tan parecida al papá. Después de 28 años fue como volver a verlo”, aseguró.

Cada vez que se nombra la palabra Malvinas todos hinchan el pecho con una mezcla evidente de orgullo y bronca. “Está todo muy fresco todavía”, lo resume Dasso. El reconocimiento del Estado tampoco fue el mejor. “Recién ahora los están empezando a recordar a él y a todos los chicos que quedaron allá cuidando las islas y eso es lo único que no tiene que morir, el recuerdo de los chicos”, expresó Nélida de Faur. Corresponsalía Sur

Malvinas:Tras los submarinos ingleses (Extracto)

El día 7, y ante las frustraciones británicas en asestar otro golpe “decisivo” a la Flota de Mar, se extendió la Zona de Exclusión Total hasta las 12 millas de la línea de más bajas mareas del territorio continental.

Era claro que los buques argentinos debían ser atacados y hundidos mientras se mantuvieran en el mar y significaran aunque sea la más mínima amenaza para la Task Force. Importando ello poco a los marinos embarcados en el portaaviones, siendo las 16:00, con techos bajos y visibilidad reducida, se lanzó el 2-AS-26 al comando del Teniente de Navío Fortini y con el Teniente de Corbeta “Rafa” Cornejo Solá, amén de los suboficiales I. Lencina y Conde, nuevamente para proporcionar protección antisubmarina.

El día 7, y ante las frustraciones británicas en asestar otro golpe “decisivo” a la Flota de Mar, se extendió la Zona de Exclusión Total hasta las 12 millas de la línea de más bajas mareas del territorio continental.

Era claro que los buques argentinos debían ser atacados y hundidos mientras se mantuvieran en el mar y significaran aunque sea la más mínima amenaza para la Task Force.

Importando ello poco a los marinos embarcados en el portaaviones, siendo las 16:00, con techos bajos y visibilidad reducida, se lanzó el 2-AS-26 al comando del Teniente de Navío Fortini y con el Teniente de Corbeta “Rafa” Cornejo Solá, amén de los suboficiales I. Lencina y Conde, nuevamente para proporcionar protección antisubmarina.

Luego de un vuelo sin mayores novedades, a las 20:10 el operador radar obtuvo un contacto pequeño en latitud 42°31′ S longitud 62°05′ O, alertando al comandante en forma inmediata. El suboficial lo perdió a 11 millas, sin embargo, se puso proa al punto dato, procediéndose a largar una sonoboya pasiva. Como indica la doctrina, el operador acústico sintonizó su frecuencia y escuchó el audio que provenía de la boya por treinta segundos, para confirmar su buen funcionamiento. En ese momento le pareció escuchar un batido de palas de hélice y el zumbido de una turbina, aunque rápidamente dichos sonidos se desvanecieron.

El 2-AS-25 en catapulta. En primer plano el entonces Teniente de Navío Mariano Iriar

Sin mucho más que pensar, el Teniente Cornejo Solá, ante el requerimiento del comandante, efectuó el lanzamiento de una bomba de profundidad, que detonó ruidosamente al llegar a la profundidad preseleccionada. Obviamente, no estaban dados los criterios fijados para el lanzamiento de la carga, pero existía allí una razonable posibilidad de hacerle saber al eventual submarino la voluntad de su enemigo de mantener la ofensiva, la que no fue desaprovechada.

La decisión, por supuesto, excedía cualquier parámetro doctrinario. Sin embargo, la dupla Fortini-Cornejo Solá no era una convencional. La confianza entre ambos se había cimentado en un curioso incidente ocurrido el año anterior, cuando aún existía un alto grado de tensión con el vecino país de Chile.

En ese año, el Teniente de Navío Fortini, como oficial de inteligencia de la Escuadrilla Aeronaval Antisubmarina, tenía como principal problema el grabar la firma acústica de los submarinos chilenos. Tomando conocimiento que uno de ellos operaría en las aguas del canal de Beagle, la escuadrilla diseñó un particular invento, que se dio por llamar el mini-SOSUS (SOSUS es un sistema de vigilancia subácua muy avanzado basado en sonares en el lecho marino, operado por la Armada de los Estados Unidos en el Atlántico norte)

El mini-SOSUS local consistía, más humildemente, en una sonoboya a la que se había adosado una batería de un automóvil Fiat 600, y se sembraba atándose su línea de hidrófonos a los cachiyuyos. Con ello, se multiplicaban las horas de uso, permitiendo una operación encubierta para poder grabar los ruidos del submarino antagonista. Una fiel expresión del ingenio criollo al servicio de la guerra antisubmarina.

La particular invención se dejó en un lugar estratégico y se hizo aterrizar, en horas de la noche, a un avión Tracker en el aeropuerto de la Base Aeronaval Ushuaia, el que prontamente se escondió en el hangar. En el techo del hangar se había improvisado una antena, que permitía monitorear la boya desde mayor distancia, mientras un grupo electrógeno alimentaba el AN/AQA-4A del Tracker. El invento finalmente dio sus frutos y la firma acústica fue tomada.

Sin embargo, pocos días después, un comando chileno desembarcó de un gomón en la playa argentina donde había quedado la boya, hurtándola. El Teniente Fortini estaba furioso. ¿Cómo podía ser que les robaran al “mini”, bajo sus propias narices?

La devolución de la gentileza vendría el “Día de las Glorias Navales” de Chile, el 21 de mayo. Un vuelo de rutina de Tracker tenía como comandante y copiloto a la dupla. El plan era simple, la venganza era perfecta. El comandante rápidamente convenció al copiloto y poco después, el bimotor, con su orgullosa bandera celeste y blanca en el empenaje, saltaba desde el sur los “colmillos de Navarino” y, deslizándose por la ladera norte, pasaba a escasos diez metros de la formación que se estaba llevando a cabo en la Plaza de Armas de la Base Naval de Puerto Williams y hacía un escape perfecto a baja altura sobre la pista Guardiamarina Zañartu.

El “saludo”, por supuesto, no pasó desapercibido por los vecinos. La retribución de gentilezas incluyó unos disparos mal apuntados de cañón Bofors antiaéreo y una esquela un poco más formal:

“1981 fue un año inolvidable que hasta incluyó una visita anunciada al Comandante de Operaciones Navales, quien me pidió mi versión de porqué se había enojado al Sr. Canciller de la República de Chile, que de su puño y letra había enviado una protesta diplomática a nuestra Cancillería, por haber un Tracker saludado a una formación naval en la plaza de armas de la Base Naval Puerto Williams sin permiso previo y en el momento en que se celebraban las “Glorias Navales Chilenas”, apreciando dicho señor que el sobrevuelo se había realizado a excesiva baja altura” (De Enrique Fortini)

Después de tantas cosas pasadas juntos ¿Cómo no empujar un poco el reglamento y largar la carga de profundidad? Quizá con la vieja anécdota en mente, el comandante del 2-AS-26 enganchaba plácidamente en el “25 de Mayo”, para terminar el último vuelo del día.

“Enganche” visto desde la Torre de Control del Portaaviones

De acuerdo a sus posiciones, ahora reveladas, no había submarino británico allí abajo. Es que el “Spartan” se encontraba un poco más al norte, mientras que su gemelo, el “Splendid”, seguía navegando con rumbo Este, encontrándose en dicho momento casi en el meridiano de Puerto Argentino. El comandante Lane-Nott no quería encender sus motores diésel (y exponer por tanto su snorkel) y menos navegar en superficie si se encontraba aún minimamente en el área de actividad argentina. Recién osaría hacerlo un par de días después, exagerando un poco a mitad de camino entre África y América (en posición 48º 00`S y 44º 09`O). O fue muy previsor, o había adquirido una reverencial prudencia frente a las capacidades antisubmarinas de la Armada Argentina.

La “huida” del HMS “Splendid”

Es claro que la explosión de la bomba de profundidad no pudo ser detectada por el “Splendid”. Pero la carga fue seguramente escuchada en el “Spartan”, y sus marinos, una vez más, agacharon instintivamente la cabeza. Cortesía de la Aviación Naval, Armada Argentina.

Agradecemos al Autor el Libro el Sr. Mariano Sciaroni por facilitarnos este extracto de su flamante libro MALVINAS: Tras los submarinos ingleses.

MALVINAS, Tras los submarinos ingleses
[IPNLIML00009] 
ISBN: 978-950-899-102-7 
EDICION: 2010 
PAGINAS: 210 
AUTOR: Mariano Sciaroni 

Un portaaviones, el ARA 25 de Mayo (1943) . Dos submarinos nucleares de ataque, el HMS Splendid1981) y el HMS Spartan (1979) con ordenes expresas de Margaret Thatcher de encontrarlo y hundirlo. Un combate desigual. Una historia real de la Guerra de las Malvinas.

En base a una minuciosa investigación que incluye entrevistas a los protagonistas y documentación especialmente desclasificada en Argentina, el Reino Unido y los Estados Unidos, este libro reconstruye los esfuerzos antisubmarinos de la Armada Argentina en la protección del buque insignia de la Flota de Mar.

Pampas azules y submarinos A los hombres de aquel 2 de Abril

Foto del ARA Santa Fe al intentar remolcarlo por la armada inglesa

 

Buenos Aires,  24 de abril de 2018

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