2 DE MAYO 1882- ATAQUE Y HUNDIMIENTO DEL CRUCERO ARA “GENERAL BELGRANO”

PRIMER RECUERDO

A las 17 horas del 2 de Mayo de 1982, se produjo el hundimiento del crucero ARA “General Belgrano”, como consecuencia del ataque del submarino nuclear británico Conqueror.

Luego de intensas negociaciones, donde faltaba la propuesta inglesa a la propuesta de paz efectuada por el Perú, Thatcher y su gabinete deciden y dan la orden al submarino atómico Conqueror torpedear y hundir el crucero ARA “Gral. Belgrano”, buque argentino que no entrañaba peligro militar para la flota, ya que estaba a más de 300 millas de la misma, regresando al continente argentino y fuera de la zona de exclusión declarada por los británicos.

La contraofensiva naval argentina había sido dada marcha atrás, toda vez que se consideraba inviable la misma ante el desnivel de fuerzas entre ambas armadas y la inminencia de resultados pacíficos del conflicto.

Si consideramos que la peligrosidad de un buque se mide por su poder de fuego, el verdadero objetivo británico debería haber sido el Portaaviones ARA “25 de Mayo”, ya que su alcance es tan largo como la autonomía del vuelo de sus aviones de combate, y no el crucero “Belgrano”, que poseía un alcance de escasos 20 Km.

El comandante del submarino inglés “Conqueror” hace repetir tres veces las ordenes de disparar sus torpedos, ya que hasta ese momento las ordenes no habían sido esas.

En el hundimiento del “Belgrano” perecen 323 argentinos, casi la mitad de la totalidad de las bajas en todo el conflicto (649), constituyendo un crimen de guerra por no haberse cometido por razones militares, sino estrictamente políticas, fuera de la zona de exclusión unilateralmente declarada por Gran Bretaña.

CRUCERO BELGRANO

Sigues navegando

Crucero Belgrano

Por el más inmenso

Y profundo mar.

Lo sigues haciendo

Junto a tus soldados

Su guardia infinita

Te acompañará.

Eres estandarte

Venciendo al olvido

Que está presente

Cada día más.

Eres cual emblema

Un símbolo patrio

Bandera que nadie

Jamás ha de arriar.

Custodio eterno

De nuestras Malvinas

De nuestra Argentina

y su libertad.

Sigues navegando

Crucero Belgrano

Sigues navegando

En la eternidad.

Hoy, en el 36° aniversario, recordamos a los 323 argentinos que perdieron la vida defendiendo la patria en las heladas aguas del Océano Atlántico Sur.

 


1982 – 2 de mayo – 2018 ” HUNDAN AL BELGRANO “

MARIA DELICIA REARTE DE GIACHINO

Cuando en el mundo resonó el grito aguardentoso de la “dama de hierro”, salido de las entrañas de la venganza, de la cobardia, de la soberbia ultrajada, el cielo estalló , el mar se abrió y la muerte en un abrazo de dolor arrasó con 323 hombres cuyo pecado había sido amar a Dios y a la Patria…

Los sobrevivientes después de horas interminables viviendo el horror del naufragio, vieron como con su último estertor de gloria, el Crucero ARA GRAL BELGRANO, se hundía arrogantemente buscando las entrañas de ese mar que era su hogar y su destino…

En los botes de salvataje se apretaban hombres que se comportaban como viejos “lobos de mar” a pesar de su juventud y que en cumplimiento de un deber sagrado, daban muestras de disciplina y humanidad, que seguramente avergonzaron al inicuo agresor…

Y todas esas fingidas  dilaciones en busca de una solución admisible a la disputa de Soberanía durante un mes, caían ante la prepotencia de un poderío decadente, que se jugaba su prestigio y que había que mantener aun a costa de su propia dignidad…

Hoy a 36 años de tan atroz ¿crimen de guerra o acción de guerra? que enlutara a la Argentina por siempre, la herida sigue abierta y sangrante para que el mundo sepa que ese mar lleva en su bramido vida de dueños  que no lo entregaran mientras Stella Maris los cobije con su manto de Gloria y Honor..

Porque aquel grito histérico de una mujer poderosa y calculadora, desató una guerra desigual que, seguramente en sus desvaríos, creía un “pic nic”

“Pero se peleó en MALVINAS durante 74 días para admiración del mundo y para reconocimiento de amigos, enemigos e indiferentes y a pesar de su rendición, la Patria ya había dejado en esa tierra suya, la sangre de sus hijos en perpetua poseción…

Y hoy, 36 aniversario del Glorioso Bautismo de Fuego de la Fuerza Aerea Argentina con sus Santos y sus Héroes, del alevoso hundimiento del Crucero ARA “GRAL BELGRANO” con sus muertos y sus recuerdos atroces, recibiendo en su profundidad las 44 jóvenes vidas de la tragedia del Submarino ARA”SAN JUAN”, con un gobierno absolutamente apátrida donde el futuro solo se vislumbra en los “paraisos fiscales” o los “panamá papers”,donde las decisiones se miden por las palabras roncas de un ecuatoriano, donde sus FFAA corren peligro de extinción, donde el Himno Nacional se aulla y se festeja el inglés con banda militar, MALVINAS vive, despertando de su largo letargo con la fuerza de sus únicos y verdaderos protagonistas, los SRES. VGM, que dejando sus diferencias, sus resquemores, sus desencuentros, llevando como escudo la vida de sus camaradas que en esta larga pos guerra fueron a reunirse con quienes desde el aire, desde el mar, desde la turba, los precedieron en el Cielo, gritan a los cuatro vientos:

 

 

¡¡¡ MALVINAS VOLVEREMOS  !!!”

MARIA DELICIA REARTE DE GIACHINO

DNI 1605228

Agradecimiento a la Sra. Marta Razans

Buenos Aires 2 de mayo de 2018


Tercer Recuerdo

Capitán de navío VGM ® Héctor Elías Bonzo

Era el capitán del buque General Belgrano, que fue hundido por un submarino británico en 1982

“Cada vez que escucho hablar de las víctimas del Belgrano me enfermo. Son héroes y así deben ser recordados”, dijo mil veces el capitán de navío retirado Héctor Elías Bonzo, comandante del Crucero General Belgrano, fallecido anteayer a los 76 años víctima de un ataque cardíaco mientras conducía su automóvil.

Con el mismo énfasis que puso para rescatar del olvido y poner en el lugar de la historia que le correspondía a los 323 muertos en el hundimiento de esa nave, durante la Guerra de las Malvinas, reiteró a sus familiares más íntimos en los últimos años que no quería exequias públicas y que esperaba que sus cenizas fueras esparcidas en el mar.

Retirado de la Armada pocos meses después del fin del conflicto bélico con Gran Bretaña, Bonzo dedicó el resto de su vida a mantener el espíritu de quienes sobrevivieron al ataque del submarino británico a propulsión nuclear Conqueror y a recordar “como héroes” a los fallecidos en aquella madrugada del 2 de mayo de 1982.

La Guerra de las Malvinas fue un punto de inflexión en su carrera, que había comenzado en 1947 cuando ingresó en la Escuela Naval Militar.

Nacido el 11 de agosto de 1932 en General Rodríguez, Bonzo cumplió servicios en distintos buques de la Armada, como los cruceros La Argentina y 9 de Julio, la fragata Sarandí, la Fragata Libertad y el rompehielos General San Martín.

Fue responsable de la División Avisos y del Comando Local de Control Operativo. Fue agregado naval en Brasil, comandante de la Escuadrilla de Apoyo y Sostén y subsecretario general naval. El gobierno de Brasil le otorgó la medalla al mérito Tamandaré. Asumió el comando del Belgrano en diciembre de 1981.

Poco tiempo después de su retiro de la actividad militar, Bonzo contribuyó a organizar la Asociación Amigos del Crucero General Belgrano, desde la cual mantuvo permanente contacto con la tripulación que sobrevivió y los familiares de los fallecidos.

En su homenaje escribió el libro 1093 Tripulantes y dejó pendiente de editar La Historia del Crucero General Belgrano .

En entrevistas concedidas a LA NACION y otros medios periodísticos fue tajante al referirse al papel del Belgrano en la guerra: “No me gusta cuando se habla del Belgrano como un crimen de guerra. Si yo hubiese avistado un barco inglés en el momento del repliegue no tenga duda de que hubiésemos atacado. No éramos un blanco inofensivo. El Belgrano tenía 15 cañones de 152 mm. y misiles”.

 


EL CRUBE Y SU HISTORIA DE GLORIA

CUARTO RECUERDO

A principios de marzo de 1982, el crucero entró en fase de mantenimiento naval y a mediados del mismo mes, debido a los incidentes ocurridos en las Islas Georgias del Sur entre Argentina e Inglaterra, se ordenó el alistamiento de todos los buques de la Armada Argentina, entre ellos el “Gral. Belgrano”.

El 28 de marzo el grueso de la flota zarpó para llevar a cabo el desembarco en las Islas Malvinas, efectuado el 2 de abril de 1982. El crucero “Gral. Belgrano” no participó de esta misión, ya que todavía estaba en reparaciones con importantes equipos desarmados, quedando completamente operativo en la primera semana de abril.

El 6 de abril arribó a Puerto Belgrano la flota que había participado en las operaciones de las Islas Malvinas.

El 16 de abril el “Gral. Belgrano” zarpó hacia el teatro de operaciones con una tripulación de 1093 hombres, compuesta por 56 oficiales, 627 suboficiales y marineros, 408 marineros conscriptos y 2 civiles cantineros; al mando del Capitán de Navío Héctor Elías Bonzo. Cabe destacar el concepto de lealtad al buque que expresaron los 2 cantineros, los cuales decidieron seguir en el buque a pesar de no tener la obligación de permanecer a bordo en caso de guerra (los 2 hermanos Ávila murieron en el buque).

Como grupo de tareas 79-3 al buque se le asignaron las siguientes tareas:

1) Defensa de la línea de costa ante eventuales intentos de desembarco.

2) La vigilancia de los accesos sur al teatro de operaciones.

3) La intercepción de naves enemigas.

El día 19 de abril de 1982 se realizaron ejercicios de tiro sobre rocas del lado sur de la Isla de los Estados con todas las armas, empleando munición de combate.

Después del 20 de abril se conoció la definitiva constitución de las fuerzas navales inglesas, compuestas por 123 unidades de todo tipo, también se conoció por la inteligencia argentina la zarpada de varios submarinos nucleares y convencionales hacia el teatro de operaciones Malvinas.

El 22 de abril el crucero entró al Puerto de Ushuaia para reaprovisionamiento de combustible, víveres y municiones.

El buque zarpó el 24 de abril a las 8:00 hs. Porque se recibió información que desde el Océano Pacífico se acercaba lo que podría ser el primer objetivo del crucero, una fragata y un buque logístico inglés, que según informaciones de inteligencia habían cruzado el Canal de Panamá días antes.

El 28 de abril se reunieron con el “Gral. Belgrano”, al norte de la Isla de los Estados, los destructores “Piedra Buena” y “Bouchard” ambos armados con misiles Exocet“MM38”, el petrolero “Puerto Rosales” y el aviso “Gurruchaga” que conformaron el grupo de tareas 79-3.

El 29 de abril el HMS “Conqueror” (submarino de propulsión nuclear) al mando del Capitán Christopher Weford Brown, llegó a la zona de patrullaje entre las Islas Malvinas y la Isla de Tierra del Fuego.

El 1 de mayo de 1982 Inglaterra inició las hostilidades sobre Malvinas, bombardeando la pista de aterrizaje en la madrugada, seguido de cañoneo naval sobre las posiciones argentinas. Argentina replicó con ataques aéreos que produjeron graves daños en varias unidades navales enemigas.

Ese día el “Gral. Belgrano” completó el reaprovisionamiento de combustible en alta mar y con su helicóptero “Alouette III”, se dedicó a buscar buques enemigos más allá del horizonte radar; si bien el crucero tenía un radar cuyo alcance era de 100 Km, debía encenderse solo en cortos períodos por pocos segundos para no ser detectado.

 


36º Aniversario del Hundimiento del Crucero ARA General Belgrano (C-4).

Quinto Recuerdo

Un día como hoy, pero en el año 1982, durante la Guerra de Malvinas, el Crucero, Clase Brooklyn, (C-4) ARA General Belgrano, resulta hundido luego de ser atacado por torpedos MK.8 lanzados desde el Submarino Nuclear de la Royal Navy HMS Conqueror.

Al mando del Capitán de Navío Héctor Bonzo y con 1093 tripulantes, el CRBE había zarpado de la Base Naval de Ushuaia el 24 de abril, contando con los destructores (D-29) ARA Piedra Buena y (D-26) ARA Bouchard como sus escoltas.

Los buques formaron el Grupo de Tareas 79.3 cuyo objetivo era dentro de la Fuerzas de Tareas 79: “contribuir a consolidar la zona insular reconquistada, impedir la recuperación por acción del oponente y apoyar las acciones del Gobierno, desgastando, neutralizando o destruyendo las unidades del enemigo en toda oportunidad favorable”

Para el 29 de abril, se le informa a toda la FT 79 que debe “mantenerse como amenaza potencial diversificada, para operar en oportunidad” y el GT79.3 debía dirigirse con rumbo norte para localizar y atacar a un grupo de tareas británico, encabezado por un portaaviones.

Luego se reaprovisiona de combustible junto a sus escoltas del Buque Tanque YPF Puerto Rosales. Para ese momento ya era seguido por el submarino inglés, que discretamente lo había localizado. Las defensas para la guerra antisubmarina del CRBE era nula, mientras que sus escoltas, tenían serias limitaciones en el uso de sus sonares de casco debido a la antigüedad de los mismos.

El 2 de mayo, a las 12:30 recibe la GT79.3 la orden de repliegue hacia aguas menos profundas para evitar un potencial ataque submarino. El CRUBE y su escolta debieron abandonar el área y su postura agresiva y cambian su rumbo hacia el Oeste y cumplen dicha orden.

A las 16:02 fue atacado por el submarino británico (S-48) HMS Conqueror al Comando del Capitán de Fragata Chris Wreford-Brown, que le lanza dos torpedos BAE Systems Mark 8. El primero hace impacto en la zona de máquinas, provocando un inmediato corte de energía e iluminación en el buque.

A raíz de este impacto resultan 274 tripulantes fallecidos. Seguidamente, el segundo torpedo impacta en la proa del buque, y se desprenden 12 metros de la misma. El Crucero inicia una inclinación hacia babor. A las 16:05  se da la orden de zafarrancho de siniestro, aunque los daños eran tales que el buque se inclinaba a razón de un grado por minuto.

A las 16:23 el Comandante da la orden de abandonar el buque y finalmente cerca de las 17:00 el buque se hunde completamente en el punto 55°24′S 61°32′O” del Océano Atlántico.

 

Publicado por Martin Otero


Sexto Recuerdo

El primer día de mayo, el crucero se encontraba rumbo a posiciones de guerra, pero en la mañana del 2 las órdenes fueron cambiantes, llamando a tomar posición de espera, al sur de las islas, fuera del área de exclusión declarada por Gran Bretaña.

No obstante ello, el gobierno inglés da órdenes al submarino atómico Conqueror de torpedear y hundir el crucero General Belgrano. En su hundimiento, fallecieron 323 personas, casi la mitad del total de muertos argentinos en la guerra.

 

El Informe Rattenbach, en su último párrafo, indica: “Al Reino Unido, vencedor de la contienda, le queda hoy el análisis desapasionado de su conducta durante el conflicto (…) De este análisis surgirá, a no dudarlo, el hecho intrínsecamente cruel por innecesario, cuál fue el hundimiento del Crucero ARA General Belgrano. Su responsabilidad por este acontecimiento, además de otros de menor cuantía, es insoslayable”.

…Uno a uno abandonaban la balsa que había sido el nexo con la vida en las incalculables horas, el frío acompañaba el rescate.

Dezi sería el último en subir, volvió a amarrar la balsa con otra soga y ascendió por la escalerilla, una vez arriba, agradeció la bienvenida y comenzaron a subir la balsa. Era el primer rescate del Aviso ARA Gurruchaga.

Los sobrevivientes bajaron a la segunda cubierta donde fueron provistos de mantas y en algunos casos ropas secas,  se repartió chocolate caliente, mate cocido calentito y un caldo sensacional. Eran las bebidas como un manjar luego de tantas horas de frío y soledad.

Los heridos pasaron por la enfermería y luego cada uno de los sobrevivientes, de esta forma se iba instrumentando una primera lista.

Más tarde aparecieron unos emparedados de carne a la plancha, sensacionales, entre mordisco y mordisco volvían las fuerzas al cuerpo de cada uno de aquellos tripulantes.

Con afán trabajan los cocineros del buque a los que se habían sumado algunos voluntarios, eso daba cuenta del espíritu naval y la camaradería, evidencia clave de nuestra Armada Argentina.

En cuanto al personal de sanidad elaboraron las rutinas previstas y avanzaron con cada uno de los casos. Con alivio los marineros que sufrieron quemaduras comenzaban a sentir el alivio de las primeras curaciones, pero luego vendrían las curaciones más dolorosas.

Los casos más graves hacían temer por la vida de los marineros.

El comandante Vázquez solicita el informe médico y la lista de sobrevivientes para asentarla en la bitácora y poder radiar la novedad a los demás buques.

Al observar la lista evidencia algo inusitado unos veinte tripulantes del CRUBE y un sobreviviente del Bouchard, ante la intriga busca a Dezi para que comente sobre la gran sorpresa….(relatos LUB)


Buenos Aires 2 de mayo de 2018

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