EL AUMENTO DE LAS TARIFAS NO DISMINUYE EL DÉFICIT FISCAL

Las tarifas de los servicios públicos debían ser ajustadas. En el período 2001/2015 la inflación acumuló +1.310%. Y la canasta básica de alimentos aumentó +1.922% entre diciembre 2000 y diciembre 2015. Sin embargo, las tarifas de Edenor y Edesur (+5%) y Metrogas (+1,5%) prácticamente no se ajustaron en el mismo período. Entonces, la Administración Macri aplicó un agresivo programa de ajuste de tarifas: electricidad en promedio +$1.973% y gas en promedio +$2.178%. Pero ambos servicios quedarían -10% por debajo de la inflación acumulada desde diciembre 2002, al costo de una caída vertical en el apoyo de los usuarios/electores al presidente Mauricio Macri. Interesante el memorando que elaboró la consultora Economía & Regiones, de la que se extractan algunos fragmentos:

La realidad del desequilibrio fiscal de Mauricio Macri. Gráfico de E&R en base a datos de Hacienda.

Fragmentos del trabajo “El shock debía ser para la macro, no al consumidor”:

“(…) Dentro de los proyectos presentados por la oposición, el proyecto de “ley de razonabilidad en las tarifas de servicios públicos”, elaborado entre el massismo y el bloque de los gobernadores, Argentina Federal, obtuvo 132 votos a favor y 106 en contra; y en consecuencia tiene chance no sólo de salir de comisión el próximo miércoles (09/05), sino también de obtener media sanción en Diputados.

“(…) De acuerdo con nuestro análisis, el problema es que el programa de ajuste de tarifas del gobierno ha sido de shock para los individuos, Pymes y empresas, y gradual para la macroeconomía; cuando en realidad debería haber sido exactamente al revés. En otras palabras, el actual programa de ajuste de tarifas tiene un fuerte impacto en el bolsillo de la gente y sobre las cuentas de resultados de las Pymes y empresas, pero un impacto moderado en la reducción de los subsidios económicos, gasto público y déficit fiscal. En concreto, a pesar del fuerte ajuste de tarifas de luz, gas y agua, los subsidios económicos no sólo bajan lentamente, sino que se reducen significativamente menos que lo que nuestra macroeconomía necesita. (…)”

“”(…) Puntualmente, los subsidios económicos bajan de 4,2% (2015) a 2,4% (2017) del PBI. Y si todo “sale bien”, caerían a 1,7% del PBI hacia fines de 2018. En este marco, el déficit primario bajaría de -3,9% (2015) a -3,8% (2017) y -3,2% (2018). Paralelamente, el déficit financiero aumentaría de -5,9% (2015) a -6,7% (2017) y -6,5% (2018) del PBI. Y si todo “sale bien”, el déficit primario y el déficit financiero caerían respectivamente a -2,2% y -5,8% del producto en 2019. En otras palabras, una insuficiente baja de los subsidios económicos y la falta de recortes en otras cuentas del gasto público hacen que el déficit fiscal financiero (con intereses) prácticamente no se reduzca en términos del Producto cuando se compara 2019 (5,8%) con 2015 (5,9%).Y dado que el gradualismo fiscal se financia con deuda, en 2019 tendríamos un déficit fiscal similar al del 2015 pero con 20 puntos más de deuda. (…)”.

“(…) Y el gradualismo no sólo es caro, lo cual queda en evidencia cuando se observa que el ratio Deuda/PBI aumenta en promedio 5 puntos porcentuales por año sin que el déficit fiscal baje, sino que también e s costoso; es decir los “problemas” son cada vez más difíciles de “arreglar”. Dicho de otra forma, cada vez se necesita hacer más ajustes para lograr los mismos o peores resultados. Justamente, la dinámica entre subsidios económicos y déficit primario pone en evidencia que el actual gradualismo fiscal es muy costoso. Las políticas que en el pasado “servían” para arreglar los “problemas”, ahora ya no “alcanzan”. En este sentido, a fines de 2015 matemáticamente se cerraba el déficit primario(-3,9%) eliminando todos los subsidios económicos (-4,2%). Dos años después y a fines de 2017, la eliminación de todos los subsidios económicos (2,4%) sólo matemáticamente cerraba (prácticamente) la mitad del déficit primario (-3,8%). (…)”.

Fuerte abrazo del oso.
Se lo dan a Macri los empresarios institucionalmente organizados en el Foro de Convergencia.
“Foro de Garcas” confirma la Garganta.
Ampliaremos.https://t.co/pZAXhM5O9w

— Jorge Asis (@AsisOberdan) 2 de mayo de 2018

El problema de fondo del programa económico de #Cambiemos no es de velocidad (gradualismo vs shock), sino de gps. Pretende hacer, en esencia, lo mismo de hace más de 70 años y q alguna vez salga bien: economia cerrada, alto gasto público más déficit fiscal y sindicalismo fascista

— Jose Luis Espert (@jlespert) 2 de mayo de 2018

Cambiemos advirtió que la ley opositora por tarifas atenta contra las inversiones. Responde Camaño: “Es el ministro de Energía el que ha dicho que no trae sus inversiones porque no confía en el país ¿quieren algo más abrumador que eso?”.

— Noe Barral Grigera (@nbg__) 2 de mayo de 2018

Cambio de estrategia en oficialismo ante lo irreversible de la derrota por tarifas en el Congreso. La idea es colaborar en quórum y que aprueben ley cuanto antes para vetarla y sacar el tema de la agenda. 2 semanas atrás querían estirar debate hasta mundial sobre ese tema

— daniel bilotta (@DanielBilotta) 2 de mayo de 2018

Marcos Peña ya anuncio que Macri vetaria una ley del Congreso que alivie los efectos demoledores del tarifazo sobre la sociedad. Dice que no pueden modificar el presupuesto. Cuando se voto lo cambiaron al dia siguiente pasando la pauta de inflacion del 10 al 15 %. Cinicos.

— Leopoldo Moreau (@MoreauLeopoldo) 2 de mayo de 2018

Gráfico de E&R.

“(…) El aumento de las tarifas ha hecho que el gasto en servicios públicos haya ganado peso relativo dentro de la estructura de gasto de las familias, impactando negativamente en la capacidad de ahorro de la clase media alta y en el consumo de la clase media y media baja. El gradualismo macro, la suba del déficit fiscal y la merma de ahorro de la clase media alta impacta negativamente en el financiamiento de la inversión. De otro lado, el impacto negativo sobre el consumo de la clase media y media baja impacta negativamente sobre la demanda agregada y el nivel de actividad. En definitiva, la política tarifaria implementada, que es de shock para los individuos, pymes, y empresas, pero gradual para la macro, termina siendo negativa para la inversión y el consumo, lo cual explica la muy moderada tasa de expansión del PBI. (…)”.

“(…) El gobierno procura bajar la carga impositiva de las boletas de luz, gas y agua con el objeto de atemperar el impacto de shock de la suba de tarifas sobre el bolsillo de los individuos y sobre pymes y empresas. (…) La baja del IVA es un esfuerzo compartido, y en realidad las provincias terminarían perdiendo un poco más de recursos que Nación. El costo fiscal total de la eliminación del IVA en luz, gas y electricidad ascendería a un estimado de $29.140 millones en un escenario base. En esta estimación, las Provincias perderían -$15.011 millones. Sin embargo, los números podrían ser mayores dependiendo de cuántos servicios se exceptúen del pago del impuesto. Entre las provincias, la baja de IVA haría perder más recursos a Buenos Aires, Santa Fé; Córdoba y CABA. (…)”.

“(…) Sin lugar a duda, la baja de impuestos sería muy positiva, ya que alivianaría el impacto de shock negativo que tiene la suba de tarifas sobre el bolsillo de los individuos y la rentabilidad de las firmas en general y pymes en particular. Esta baja de impuestos podría potenciar su efecto, si es acompañada de reducciones de gasto en otras cuentas del sector público, de manera de acelerar la baja del déficit fiscal y el gradualismo, haciendo más de shock el impacto macroeconómico de la suba de tarifas. (…)”.

 

Buenos Aires, 2 de mayo de 2018

 

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