ENTREVISTA AL PREMIO NOBEL DE ECONOMÍA 2017

“Dudo que se puedan evitar las debacles financieras”

Padre de la economía conductual, Richard Thaler asegura que las personas están lejos de la racionalidad que presupone la ciencia económica tradicional.

La disciplina creada por Thaler busca entender cómo se toman las decisiones y, también, orientarlas.

Cuando era un joven profesor de microeconomía, Richard Thaler hizo un descubrimiento curioso: los mismos alumnos que se habían sentido frustrados y enojados porque la nota media en un examen había sido de 72 sobre 100, quedaron encantados y felices cuando la media subió a 96 sobre un total posible de… 137 puntos. Es decir, un 70% de la nota máxima.

Los años posteriores, Thaler mantuvo el heterodoxo sistema de evaluación con la siguiente advertencia resaltada en negritas en el programa de la materia: “Este sistema no tiene ningún efecto sobre las notas que obtendrán en el curso, pero según parece los hace más felices”.

Lo que llamó la atención del Premio Nobel de Economía 2017 fue que el comportamiento de los estudiantes no se correspondía con el modelo de comportamiento idealizado por la teoría económica, que consiste en asumir que la gente elige y actúa por optimización, basándose en expectativas racionales. Desde entonces, su trabajo se ocupa de “las miles de formas en las que las personas se alejan de las criaturas ficticias que pueblan los modelos económicos”, describe en su libro, Portarse mal. El comportamiento irracional en la vida económica. Thaler contestó por mail las preguntas del Económico​.

¿Qué capacidad de predicción tiene la economía conductual?

El comportamiento humano es bastante estable. En el fondo, no somos muy diferentes de nuestros abuelos o sus abuelos. Entonces, aunque el mundo cambia rápidamente con la tecnología, y en la superficie cambia el comportamiento (miramos nuestros teléfonos en lugar de hablarnos) la psicología subyacente permanece bastante constante.

Más allá de las épocas y las culturras “la psicología subyacente permanece bastante constante”, asegura Thaler. Foto: AP.

¿Y qué papel juegan las culturas locales en las conductas económicas?

Por supuesto, las culturas varían tremendamente en todo el mundo. ¡Uno no ve gente bailando tango en las calles de Nueva York o Chicago! Y estas diferencias culturales pueden ser importantes. Sin embargo, los factores más importantes de la naturaleza humana son bastantes consistentes en todo el mundo, por lo que muchas de las herramientas que funcion en Londres y Los Ángeles, también lo harán en Buenos Aires o Río.

¿Será posible en algún momento evitar las debacles financieras?

Lo dudo. Parece que tenemos una crisis financiera una vez por década, más si miramos en todo el mundo. Y aunque aprendemos lecciones cada vez, a menudo pueden ser sobre cómo solucionar la crisis más reciente en lugar de sobre cómo prevenir la siguiente. Continuamos viendo lo que parecen ser burbujas especulativas, por ejemplo, en Bitcoin y otras criptomonedas. Aunque no soy experto en esto, no veo por qué alguien usaría tales monedas para transacciones legales y como inversiones. Son más como juegos de azar.

 

En Portarse mal, usted señala que las organizaciones deben adoptar un enfoque similar al de los buenos científicos, basado en datos empíricos. ¿Por qué?

Los psicólogos han demostrado que la única forma en que las personas aprenden con éxito es recibiendo respuestas rápidas y repetidas. Eso se aplica a las organizaciones también. Pero la mayoría de las organizaciones son muy malas para recopilar datos sobre decisiones pasadas. ¿Cuántas empresas han estudiado sistemáticamente cómo contratan empleados y si están utilizando los criterios correctos? ¿Y cuántas hacen experimentos? Por ejemplo, la entrevista no estructurada es una forma poco confiable de predecir el desempeño laboral, pero las empresas continúan usándola. esto está comenzando a cambiar lentamente, pero hay mucho más que hacer en este frente.

¿Hasta qué punto la economía del comportamiento puede servir para mejorar el entorno laboral?

Una vez más, las empresas no hacen suficientes experimentos, por lo que siguen haciendo las cosas como siempre las han hecho. Lo que se puede hacer es tomar nuevas firmas, probar diferentes formatos y formas de trabajar. Por ejemplo, un estudio reciente encontró que darles a los empleados turnos de trabajo más regulares aumenta la productividad y la felicidad del trabajador. Pero no puedes aprender este tipo de cosas si no pruebas cosas nuevas y recopilas datos y ves qué pasa.

Empujones

En 2008, Thaler publicó con Cass Sunstein Nudge (empujón), donde muestra cómo ayudar a la gente a tomar mejores decisiones con pequeños empujones “psicológicos”. Entre sus lectores estuvo David Cameron, quien en 2010, como primer ministro británico, creó un equipo de comportamiento (Behavioural Insights Team) dedicado aplicar la economía del comportamiento al diseño de políticas públicas.

Para el Premio Nobel de Economía, las organizaciones son muy malas para recopilar datos sobre las decisiones tomadas.

El uso de la economía conductual para “empujar” las decisiones hacia el lado correcto implica el problema de definir cuál es el lado correcto de las cosas…

Cuando alguien me pide que firme una copia de mi libro, Nudge siempre lo firmo con la frase “un empujón para el bien”, que por supuesto es sólo una esperanza. La gente puede empujar al mal o hacia beneficios. En cuanto a cómo decidir qué es un empujón para bien, a veces eso será más claro que otras. Por ejemplo, si las personas no están ahorrando para la jubilación aunque hayan alcanzado la edad madura, es probable que un empujón hacia más ahorro ayude, no lastime. Y hay que recordar que un “empujón” siempre viene con la oportunidad de optar por no participar, por lo que nunca forzamos a nadie a hacer nada.

¿Se puede explicar la corrupción como un problema de comportamiento? ¿Por qué?

Gran parte de la corrupción puede explicarse por una economía completamente estándar. La gente es egoísta y si es fácil robar, lo hará. Esta era la teoría del crimen del profesor Gary Becker: que la gente esencialmente hace un análisis de costo-beneficio y cometerá un delito si el beneficio excede el castigo esperado que pesa sobre la probabilidad de ser atrapado. En todo caso, hay menos corrupción de la que la teoría estándar esperaría. Es un enigma por qué alguien contribuye a la caridad, por ejemplo. Sin embargo, la economía del comportamiento puede ayudar a reducir la corrupción mediante el fortalecimiento de las normas sociales y recordando a las personas que la mayoría obedece las leyes. Sin duda es un dominio interesante que merece más estudio.

¿Qué aspectos de la teoría económica tradicional son valiosos para la economía del comportamiento?

Casi toda la economía tradicional es valiosa por dos razones. En primer lugar, la economía tradicional proporciona los cimientos sobre los que se construyen las teorías del comportamiento. En segundo lugar, los modelos tradicionales hacen predicciones claras que pueden ser probadas, y cuando se encuentra evidencia contraria que es consistente con las predicciones de comportamiento, eso empuja la agenda hacia adelante.

El Premio Nobel que recibió el año pasado ¿implica una reconocimiento definitivo para esta disciplina?

No lo creo: ha habido otros premios antes (como Daniel Kahneman y Rober Shiller) y habrá otros en el futuro. Sin embargo diré que hay una creciente aceptación de la economía en la generación más joven. Algunos de los mejores economistas jóvenes se están interesando en este campo.

Guerras comerciales

Sobre las “guerras comerciales” anunciadas por Trump, el Premio Nobel opinó: “Las políticas que ha defendido el presidente Trump serán malas para toda la economía global. En general, el comercio es bueno para ambas partes (de lo contrario, no harían intercambios). Esto es algo en lo que los economistas son unánimes. Sólo podemos esperar que cambie de opinión, como lo hace a menudo”.

Por Gabriela Samela

Clarín,

27 de Abril de 2018

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