ANIVERSARIO – LA OTRA HISTORIA DESDE UN ANTIPERONISTA

De Evita a Macri, construcción de un discurso equivocado.

María Eva Duarte nació el 07/05/1919. Según el acta Nº 728 del Registro Civil de Junín, nació en esa localidad bonaerense, pero muchos afirman que es un documento falso, según demostraron en 1970 Otelo Borroni y Roberto Vaca, probablemente impulsado por la propia María Eva para reescribir su propia historia al ascender al poder de la mano de su marido, Juan Domingo Perón. Luego, hay un acta de bautismo, en el folio 495 del Libro de Bautismos de la Capellanía Vicaria de Nuestra Señora del Pilar, realizada el 21/11/1919, donde consta el bautismo de Eva María Duarte, nacida el 07/05/1919, hija de Juan Duarte y Juana Ibarguren, que no eran matrimonio. Sin embargo, ese no es el mayor dilema acerca de la mítica “Evita”, a quien Raúl Apold, autor del marketing del peronismo 1945-1955, convirtió en “Jefa Espiritual de la Nación” en 1952.


María Eva Duarte no nació el 07/05/1919. Cualquiera haya sido el lugar donde nació -sus principales biógrafos sostienen que nació en el área rural de Los Toldos, en la estancia La Unión, de su padre, Juan Duarte, apodado “El Vasco”-, llegó en 1916.
La estancia ocupaba tierras que habían sido de los mapuches pero ocurrían maniobras con apoyo del Estado para quitárselas.
La estancia La Unión se encontraba en el partido de General Viamonte, frente a la toldería de Ignacio Coliqueo, a unos 20 km de la pequeña localidad de Los Toldos.
En 1970, Otelo Borroni y Roberto Vacca -recuerda ¿Wikipedia? Mas vale que busque otra fuente realmente confiable- recogieron testimonios que identificaron a Juana Rawson de Guayquil como la comadrona mapuche que asistió a la madre, Juana Ibarguren, en el parto, corroborando lo afirmado por David Viñas en 1965.
De todos modos, los historiadores de Junin, Roberto Dimarco y Héctor Daniel Vargas, insistieron en la “tradición oral” del nacimiento en una vivienda de la actual calle José C. Paz (hoy Remedios Escalada de San Martín), asistida por una obstetra llamada Rosa Stuani.
Duarte tenía su familia legítima en Chivilcoy, con su esposa legal;​ y otra “ilegítima”, en Los Toldos, con Juana Ibarguren y sus 5 hijos. El problema fue que en 1926 él falleció en un accidente automovilístico en Chivilcoy y se impuso el desalojo de la estancia, algo que comenzó a marcar la personalidad de Eva con un enorme resentimiento (explica el autor antiperonista de la nota) que el autor del marketing peronista, Raúl Apold, reconvirtió en “ánimo justiciero”. Vaya a saber dónde terminaba uno y dónde comenzaba el otro.
En cualquier caso, lo mejor de todo ese debate fueron las iniciativas antidiscriminatorias peronistas para igualar a las mujeres con los varones y a los niños entre sí, sin importar las relaciones entre sus padres, que se convirtieron en leyes en 1954, 2 años después de la muerte de Eva, por iniciativa de las diputadas Juana Larrauri y Delia Parodi. Al fin de cuentas, el propio Juan Perón había sido registrado como “hijo natural”.
Fallecido el “hombre de la casa”, Juana Ibarguren se hizo costurera para mantener a sus hijos. Eva -apodada “Chola”, o bien “Negrita”- repitió segundo grado por problemas de aprendizaje, aunque se interesaba ya en la declamación dramática y el malabarismmo.
En 1930 fue la mudanza a Junín. Y la situación económica de la familia fue mejorando por el trabajo de los hijos mayores.
A Eva le gustaba recitar, lo que hacía en la casa de música de Primo Arini, quien organizaba una suerte de radio abierta cada semana. Ella anhelaba ser actriz y migrar a la Ciudad de Buenos Aires.
Según la historiadora Lucía Gálvez, en 1934, Eva y una amiga sufrieron un ataque sexual de 2 jóvenes que las habrían invitado a viajar a Mar del Plata en el auto de ellos, las abandonaron desnudas y el chofer de un camión las llevó de regreso a sus casas.
Jorge Coscia y Abel Posse dicen que en aquel 1934, Eva tuvo su primera experiencia amorosa, con un joven sindicalista anarquista de nombre Damián Gómez, obrero ferroviario, detenido y enviado a Buenos Aires.
Norberto Galasso relaciona esta versión con la motivación que llevó a Eva a viajar a Buenos Aires aquel año, pero ella regresó porque no consiguió trabajo. Terminó la primaria, pasó en familia las fiestas de Navidad y Año Nuevo, y el 02/01/1935, Eva emigró a Buenos Aires. ¿Cuántos años tenía en realidad, 15 o 18?
Ella conoció a Juan Perón en 1944, durante un acto de recaudación de fondos para las víctimas del terremoto de San Juan.
¿Qué pasó en los 9 años entre un acontecimiento y el otro? Es probable imaginarlo en una enigmática referencia que ella hizo en una carta enviada a Perón el 09/07/1947: “Te juro que es una infamia; mi pasado me pertenece, por eso en la hora de mi muerte debes saberlo, es todo mentira”,​ y el famoso secreto que mencionara su confesor, el padre Hernán Benítez.
Raúl Apold le concedió un lugar importante en la iconografía peronista, y ella tuvo mucho que ver con la reelección de Perón y el sufragio universal femenino, además del vínculo entre los sindicatos oficialistas y el líder. La Confederación General del Trabajo la propuso como compañera de binomio para el segundo mandato consecutivo pero los jefes de las Fuerzas Armadas se opusieron y Perón, al fin de cuentas un militar, escuchó a sus colegas de armas.
Eva murió de un fulminante cáncer de útero, el 26/07/1952.
Su drama fue utilizado, en parte, para morigerar el impacto en la opinión pública del ajuste económico-financiero que tuvo que ejecutar Perón en 1952.
A finales de 1951, la inminencia de una crisis de balanza de pagos obligó al peronismo a replantearse su estrategia económica: hubo sequía doméstica, incremento del consumo interno y caída de los precios internacionales. En definitiva, menor saldo exportable y menor ingreso de divisas, en un momento en que la demanda de importaciones se veía incrementada como resultado de la industrialización en avance.
Además, la inflación: desde 1949, la evolución local de los precios se había ubicado por arriba de la inflación internacional.
El equipo de Alfredo Gómez Morales, quien había reemplazado a Miguel Miranda en la conducción económica, había identificado los problemas pero no conseguía bajar la inflación, que en 1951 fue 37% anual minorista, y la mayorista trepó al 49%.
Siempre la inflación provoca un conflicto por la distribución del ingreso, y esto complicó el contexto político en las postrimerías de una nueva elección presidencial, prevista para febrero de 1952. Por ese motivo, Perón adelantó las elecciones a noviembre de 1951, logrando la ansiada reelección. El 18/02/1952, Perón anunció el “Plan de Emergencia Económica”, exigiendo austeridad.
Y en ese marco, la muerte de Eva Perón fue un evento muy importante.
Queda pendiente una pregunta no menor: ¿Cómo se habrían llevado el ajuste y Eva Duarte de Perón? ¿Cuál habría sido la evolución del vínculo de ella con la CGT y de ella con Perón?
El peronismo nunca le encontró una explicación todavía a esta realidad: el mito “Evita, Jefa Espiritual de la Nación” propició la reconstrucción de la agenda de opinión pública durante el inicio del ajuste que terminaría erosionando fuertemente a Perón.
En definitiva, el peronismo no le ha encontrado una mística al reequilibrio. Si bien se intentó incorporar el trabajo al discurso de lo correcto (“de casa al trabajo y del trabajo a casa”), luego se vinculó el resultado del trabajo con el dispendio antes que con el ahorro, y hasta ocurrió un festejo del derroche improductivo porque tenía un aparente argumento social (“gastamos las reservas del Banco Central en construir viviendas”).
La mística del peronismo en base al distribucionismo desproporcionado, llevó al desequilibrio. Esos fueron “los tiempos dorados”, pero ese peronismo no supo/no quiso/no pudo encontrar un fundamento sólido acerca del regreso a la prudencia, que quedó relacionado con la injusticia.
Si es cierto que el Partido Justicialista intenta una reconstrucción de su dialéctica, deberían comenzar por este asunto.
Esta distorsión de valores ha marcado a toda la construcción política y sociocultural argentina desde entonces. Es más: la padece la alianza Cambiemos porque su líder, Mauricio Macri, no reenfocó la experiencia histórica ya que le pareció o aburrida o derrotista.
Importante recordarlo a propósito del aniversario de Eva Duarte de Perón.
Buenos Aires 7 de mayo de 2018
Urgente 24 – Redaccion – Sin identificar al autor

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