GRAN MUTACIÓN DEL MUNDO EN 10 AÑOS

Nuevo Orden: Economistas de derecha y socialistas cumplen sus sueños

La edición rusa de la revista “Forbes” publicó un artículo de Vladímir May, rector de la Academia Presidencial Rusa de Economía Nacional y Administración Pública. Hernando Kleimans lo recomendó y tradujo: ¿En qué medida el crecimiento de la inequidad aparece como consecuencia del actual modelo de crecimiento económico? ¿Impide el crecimiento de la inequidad en las condiciones actuales el crecimiento económico o es neutral en relación con él?

Tiempos de revolución socioeconómica-cultural pero “Este orden mundial trae consigo mucho más riesgos que, por ejemplo la bipolaridad.”

Ya es posible efectuar un resumen de la crisis estructural global que comenzó en 2008-2009. Ella, tal como las dos anteriores (1930 y 1970) plantea una serie de cuestiones de principio, cuyas respuestas no quedaron claras al principio mientras que la búsqueda de las mismas ocupa un largo período: “la turbulenta década”. Ahora surge una mejor comprensión de los contornos del mundo post-crisis. Se pueden separar los siguientes elementos de la realidad post-crítica.

Primero. Ocurrió una transformación hacia el mundo multipolar y multi-vector, a diferencia del modelo bipolar luego de la crisis de 1930, y del unipolar luego de la crisis de 1970. El período que se presente habrá de caracterizarse por un sistema de complejas, multifacéticas y dinámicas configuraciones de uniones y agrupaciones. En el ámbito económico esta tendencia se evidencia antes que nada en el paso del comercio mundial de un sistema único, fundado en los principios de la OMC, a la dominación de uniones comerciales diversas y de diferentes plazos, con el fortalecimiento de medidas proteccionistas en varios países. Pero este orden mundial trae consigo mucho más riesgos que, por ejemplo la bipolaridad.

Segundo. Se forman nuevas representaciones sobre el modelo del crecimiento económico. La situación ya no se puede describir en términos de “estancamiento a largo plazo”, popular en los 5 años anteriores. Sin embargo este modelo se diferencia esencialmente de los anteriores, estudiados en detalle por la principal corriente de la ciencia económica. Corresponde repensar la correlación de los conceptos básicos de la teoría macroeconómica: crecimiento, ocupación, inflación. El crecimiento sin inflación se ha convertido en el nuevo enigma y la ciencia deberá aclarar este fenómeno. Es posible que en su base se ubiquen movimientos estructurales y tecnológicos que conducen a un esencial abaratamiento de los nuevos productos y servicios lo que, casi con seguridad, incide negativamente en los ritmos nominales del crecimiento económico. Para describir este fenómeno surgió el término “deflación tecnológica”, por ahora no demasiado severo pero que refleja plenamente la esencia del fenómeno. Existen explicaciones más simples, que parten del alargamiento de los “lag” temporales entre la modificación de la política monetaria y las expectativas inflacionarias.

Tercero. Es dudoso el status independiente de los bancos centrales. Luego de la estagflación de 1970 y de la pesada lucha antiinflacionaria en los países en desarrollo y luego en los post-comunistas, la independencia de las autoridades monetarias se consideraba como un principio inalienable, que permitía escapar de la herencia inflacionaria de gran parte del siglo XX. La discusión se agudizó abruptamente desde el comienzo de la crisis en 2008: los bancos centrales jugaron un papel descollante en impedir la catástrofe económica pero ellos también demostraron un poder que no preveía procedimientos democráticos y evadía largamente los marcos de los gobiernos constitucionales.

En la actualidad se activan los esfuerzos para limitar la independencia de los bancos centrales y su reorientación a la resolución de tareas del crecimiento económico.Semejantes declaraciones pueden escucharse de representantes de organismos del poder tanto legislativo como ejecutivo de una serie de países, incluyendo los EE.UU. La posición de los centros de emisión en el sistema de organismos del poder (su independencia) no debe considerarse en abstracto, fuera de un concreto contexto y quedar como la única posible para todos los tiempos. Esta cuestión no puede resolverse de modo dogmático. El papel de los bancos centrales podrá cambiarse con el tiempo. Pero por ahora no está claro si realmente es tiempo de reemplazar el consolidado modelo de los bancos centrales y cuál será su lugar en las futuras configuraciones económicas.

La relación de los bancos centrales con la emisión de divisas se instaló como un nuevo problema. Este tema aparece en dos formas. Por una parte, la aparición de divisas supranacionales priva a los bancos centrales nacionales del derecho a emitir, que es lo que precisamente ocurrió en la eurozona. De otra parte, la aparición de las criptodivisas plantea ante los reguladores monetarios tareas nuevas por principio, cuyo volumen y carácter por ahora incluso es complejo de asimilar. Sin embargo, en la variante extrema –en el caso de una legalización plena de la criptodivisa en algún país- los bancos centrales pueden resultar en condiciones de competencia entre los sistemas monetarios estatal y privado.

Cuarto desafío intelectual y político del desarrollo post-crisis: la modificación de las configuraciones de divisas. Las crisis globales del pasado condujeron a la aparición de nuevas divisas de reserva. En 2008-2012 ya se discutieron las perspectivas del yuan (renminbi), de las divisas artificiales (del tipo de los DEG) o la elevación del papel de las divisas regionales de reserva. En realidad, el propio bitcoin apareció luego del comienzo de la actual crisis global.

Al transcurrir las décadas, la dirección de las discusiones cambió de modo radical: en su centro resultaron las criptodivisas y las tecnologías vinculadas con ellas. En 2017 las criptodivisas se convirtieron en objetivo de la demanda especulativa, su curso creció abruptamente y de la misma forma cayó. Ellas plantearon cuestiones nuevas en principio ante juristas y economistas, politólogos y cultorólogos. Se discuten la posibilidad de principio de utilizar las criptodivisas en la circulación monetaria legal, la conveniencia y los mecanismos de su regulación de parte del estado, las consecuencias políticas y éticas. Especial atención se presta a los riesgos de utilización de este instrumento para evadir impuestos y realizar operaciones ilegales.

Luego del primer período de atracción con la nueva tecnología comenzaron a surgir naturales dudas sobre sus capacidades. En 2018 se activó la crítica de este instrumento (así como toda la tecnología del blockchain) de parte de la comunidad de negocios y de la comunidad de expertos. La relación hacia las criptodivisas por parte del gobierno y de los reguladores monetarias se diferencia cardinalmente en diversos países: desde la predisposición a tomarlas en calidad de una unidad de pago independiente hasta las propuestas de prohibirlas como fuente de un elevado peligro (macroeconómico y sociopolítico). Concita la atención la circunstancia de que los reguladoras de los mercados que trabajan bien, como norma, temen las criptodivisas, pero en los países con mercados que trabajan mal (Belarús) o destruidos (Venezuela) los reguladores ven en las criptodivisas casi un instrumento de sanación financiera.

Por lo visto, en los próximos años las criptodivisas no se convertirán en medios de pago claves y tanto más en dinero mundial.

Sin embargo este fenómeno merece una atención cristalina desde el punto de vista de sus consecuencias sociopolíticas, jurídicas, morales y éticas.

Por ahora sobre este tema se pueden plantear varias reflexiones preliminares.

En primer lugar. la criptodivisa se convierte en una forma de realizar las ideas de los economistas liberales de derecha de mediados del siglo XX, sobre la preferencia de divisas particulares en comparación con las divisas creadas por el estado. Como ocurre con frecuencia en la historia, la tendencia fue anotada con fidelidad, pero las formas de realización resultaron cualitativamente distintas.

En segundo lugar, queda abierta la cuestión sobre la capacidad de las criptodivisas de tomar para sí las funciones de dinero o permanecerán sólo como medio de pago e intercambio.

En tercer lugar, las formas concretas de las criptodivisas no constituyen instrumentos acabados, por ahora es más importante la tecnología que subyace (blockchain) y si la demanda sobre estas tecnologías e instrumentos se mantiene, aparecerán nuevas formas de criptodivisas, bastante más eficientes.

De tal modo, las primeras criptodivisas son por ahora apenas una imagen de futuro.

Pero su papel habrá de crecer. Ya ahora se plantea la discusión de sus futuras relaciones con el estado y cómo hallar los modos de minimizar los riesgos vinculados con ellas.

Quinto. La crisis global presenta nuevas exigencias hacia la regulación estatal, incluyendo en el ámbito económico. La crisis de 1930 condujo a la formación de un “gran estado” sobre la base del modelo keynesiano. La política de liberalización y desregulación fue el resultado de los críticos años 70. La actual crisis global planteó la necesidad de complementar el mercado global con globales reglas de juego. Para el papel de semejante regulador en primer lugar se propuso el mecanismo del “G-20”.

No se excluye que estas funciones sean tomadas gradualmente po r el sistema de relaciones entre los EE.UU. y China, aunque es difícil que se trate de un organismo oficialmente reconocido. Pero los sistemas de regulación que trabajan de facto y reflejan la real correlación de fuerzas con frecuencia resultan ser más eficiente que los que han sido formalmente confirmados y aprobados.

Son problemas aún más complicados los que se les presentan a los sistemas de regulación nacional. Las tecnologías modernas conducen a la disminución de los gastos laborales y de recursos naturales en el funcionamiento de los sectores y producciones más novedosos. La calidad de la conducción estatal (previsión, seguridad) se convierte en factor decisivo cuando el emprendimiento privado adopta decisiones de inversión.

De tal modo, los estados ahora compiten por el inversor no por el valor del trabajo y no por los recursos naturales, sino por la calidad de la conducción.

En paralelo se observa otro proceso: una parte significativa de funciones se quita dla mediatización del aparato estatal y se transfiere a plataformas especialmente elaboradas. La tesis “el Estado como plataforma” recibió una amplia difusión precisamente en 2017. Si la criptodivisa es la realización de las predicciones de los economistas de derecha, la introducción de decisiones de plataforma, en esencia, implica la realización de las viejas ideas socialistas sobre la “desaparición del Estado”.

Sexto. Uno de los temas claves de las discusiones políticas y de expertos es el problema de la inequidad. En ella se concentran los desafíos tanto económicos como sociales y políticos. Aquí son importantes las determinaciones más puntuales de las tendencias observadas, así como el análisis de la correlación de la inequidad y el crecimiento económico.

¿En qué medida el crecimien to de la inequidad aparece como consecuencia del actual modelo de crecimiento económico?

¿Impide el crecimiento de la inequidad en las condiciones actuales el crecimiento económico o es neutral en relación con él?

En la discusión económica de los últimos tiempos se han formulados 2 respuestas divergentes en principio para estas cuestiones. Algunos economistas afirman que la inequidad habrá de desestabilizar el crecimiento e incluso conducir a la recesión, mientras según la opinión de otros, la inequidad es el precio que hay que pagar por el crecimiento económico. Si se pasa la discusión a un plano práctico, se convierte en cuestión clave la elaboración de un curso que asegure el crecimiento del bienestar para todos los miembros de la sociedad sin relacionarlo con la estadística de la inequidad (crecimiento inclusivo).

 

 

Por VLADÍMIR ALEKSÁNDROVICH MAU

Economista por el Instituto de Moscú de la Economía Nacional G.V. Plejánov (1981). Posgrado de la Academia de Ciencias de la URSS (1986). Doctor en Ciencias Económicas (1994). Doctor en Filosofía (PhD) de la Universidad Pierre Mendés France (Grenoble, Francia, 1991). Rector de la Academia Presidencial Rusa de Economía Nacional y Administración Pública. Consejero de la Federación de Rusia. Miembro de la Presidencia del Consejo Económico adjunto al Presidente de la Federación de Rusia.

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