MACRI CAMBIÓ EL DIAL: DEL GRADUALISMO AL CANGREJISMO

PIEDRA LIBRE
Macri cambió el dial: del gradualismo al cangrejismo

En una semana, la moneda se devaluó 12% y, al retrotraerse el plan monetario al vigente antes del 28 de la campaña electoral de medio término y reponerse al titular del BCRA, Federico Sturzenegger, como cancerbero, la tasa de interés de referencia subió al 40%, un nivel que hasta los economistas menos ensañados con el gobierno alertan que es explosivo, de mantenerse hasta fin de año. Dólar + supertasa + precios + déficits mellizos (fiscal y monetario) podrían hacer estallar la caldera, en un contexto de inflación más recesión (estanflation). La Administración Macri retrotrae así la economía, aunque en menor escala, a la salida del cepo, cuando reabierto el INdEC, en los 6 meses posteriores y hasta la efectiva vigencia de los tarifazos, la curva de los precios empezó a descender y Cambiemos tuvo visiones de brotes verdes. En esta oportunidad, mejora la especie con las reformas previsional e impositiva sancionadas, un control mayor sobre paritarias y una demanda de la Tesorería mucho menor al haberse reducido subsidios y recortado obras públicas. Con las remarcaciones de precios a todo trapo en mayo y un tercio de la pauta del IPC de todo el año ya gastado en un cuatrimestre, a la reformulación de las estadísticas que el gobierno traía en marcha ahora le adosa el programa Precios Cuidados, que pacta 2,34% de aumento de 391 productos de primera necesidad hasta setiembre, lo cual si bien nunca se dejó sentir en los hogares en las épocas de Guillermo Moreno, sí les sirvió a los supermercadistas (rubro del que proviene el secretario de Comercio, Miguel Braun) para promocionar ofertas y aportar esos valores a la encuesta con la que se elaboran los índices.

¿Cuánto tiempo se puede mantener la tasa de interés cercana al 40%? Ni 1 mes Macri no sabe que hacer.

Sin tener ni la más mínima idea de lo que quiere decir pass-through, el empresario proveedor de sanitarios para obras, no bien se enteró, el jueves 03/05, que el dólar cruzaba al galope la barrera de los $23, mandó al personal a almorzar más temprano que de costumbre, ordenó a la telefonista que conectara la grabación y con su gente de confianza se abocaron a remarcar entre 10% y 20% las listas de los miles y miles de artículos del stock, con códigos que van desde los artefactos de baño hasta simples valvulitas. Al día siguiente, el Banco Central subió la tasa de referencia al 40%, hizo retroceder la paridad a $22,30, pero el comerciante no volvió atrás las correcciones.

La anécdota la relataba el fin de semana, en un corrillo familiar, un habitué del comercio de marras, que el viernes se había acercado a comprar una bomba presurizadora “inteligente” y se la cotizaron a $9.000, con la advertencia de que se apurara a llevársela porque la semana próxima, ésta, costaría otro 10% más. Le adujeron que el financista que cambiaba los cheques al 60% anual había avisado que ahora la tasa no iba a bajar del 90%.

Vieja historia de la Argentina crónicamente infectada con el virus de la inflación, el hipotético costo de la reposición de la mercadería se trasladó automáticamente a las listas, más el recargo del cheque a descontar, y aunque los funcionarios del gobierno que con sus errores provocaron la estampida apliquen correctivos y hagan bajar un poco dólar y tasas, ningún valor aumentado se moverán del escalón en el que se lo situó. Por lo menos hasta que el resto de los precios de la economía se acomode y lo haga parecer normal.

Difícil plantear una reelección de Mauricio Macri si algo no cambia.

La anécdota de la bomba terminó en que, tras una recorrida minuciosa, encontró una a $6.500 y la compró. ¿Iría a pagar los $9.000 que le pidieron donde es cliente? “De ninguna manera, antes la arreglaba por los $5.000 que me pasó el mecánico”, fue su respuesta.

Multiplicado el caso por el universo empresario, cuando se extiende la reacción del consumidor de abstenerse se inicia el camino sobre lo que los economistas, como el director de Economía & Regiones Diego Giacomini, encienden las alarmas: la estanflation (inflación más recesión), según el encuadre técnico, que traducido al despiadado mundo de la calle significa cierres de fuentes de trabajo, despidos y achiques.

Las cadenas de electrodomésticos, que el 60% de sus ventas en cuotas las concretan con planes propios de financiación, le están dando vueltas a la martingala precios-tasa-plazo, pero según le confió un directivo de Ribeiro a El Cronista Comercial todavía no tocaron nada, en tanto que los colegas consultados optaron por un prudente “no comments”.

De todos modos, el shock inflacionario de mayo está en imparable marcha en la intimidad de las oficinas de costos de las empresas y, en el caso de la canasta básica, con la velocidad de un rayo, las firmas alimenticias y de insumos hogareños ya les pasaron incrementos del 5 y 6% a los supermercados por los envíos de hoy.

Los cheques sobre las mesas

La metodología de las subas en cuestión, con un dólar arriba de $22 y la tasa del 40%, la explicó en un tuit el presidente de la Cámara Industrial de las Manufacturas del cuero y Afines (CIMA) e integrante de la Confederación Empresaria Argentina (CGERA), Ariel Aguila: “Muchas pymes venden los cheques a los bancos para obtener efectivo. Por ejemplo, por un cheque de $100.000 a 60 días hace una semana, 24% de tasa, le quedaban $96.000. Hoy por el mismo cheque, tasa 40%, le quedan $93.333. Esto genera en la producción ésta suba”.

A todo ésto, en sus apariciones públicas del fin de semana, el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, confirmó asimismo que sigue la política tarifaria de los servicios públicos, con lo cual, salvo que salieran bloqueos legislativos o judiciales, quedan en firme los aumentos de las facturas del gas de alrededor del 40% promedio, a lo que se sumará el alza a los combustibles, que no bajarán del 4%, si negocian con las petroleras que sea gradual y se reparta en el tiempo.

Aún cuando admitió que la suba del dólar “tiene un traslado a precios” y “puede ser que en mayo tengamos un impacto más alto del que esperábamos”, afirmó que sería inferior al 2% y ratificó las metas de inflación establecidas el pasado 28 de diciembre, cuando el Gobierno modificó el plan que había establecido en 2016: 15% para este año, 10% para 2019 y 5% para 2020.

Los números 2018 son complicadísimos.

Las previsiones de las consultoras están muy lejos del plan de metas “organizador de nuestro programa económico y respecto del que hemos negociado paritarias”, como señaló Dujovne, y así quedó demostrado en el último Relevamiento de Expectativas del Mercado (REM) informado por el Banco Central, que es de 22%: en el cuatrimestre se aproximará al 10%, con 8 meses más por delante para encarrilar la economía en los 5 puntos que quedarían pendientes.

Pero para qué ir tan lejos si para que mayo dé menos del 2% con tarifazo del gas, autorizaciones a regulados, combustibles y devaluación tendrán que ponerse en práctica muchos malabares estadísticos, que habrá que ver si el director general del INdEC, Jorge Todesca, está dispuesto a hacer. Y no parece que la Jefatura de Gabinete se sienta tan bien parada ahora para ejercer presiones como hace unos meses.

Si hasta el banco de inversión estadounidense Morgan Stanley estimó en su reporte semanal que por cada 10% de devaluación del peso, podría haber 1,2 puntos de de inflación adicional, siendo que en 7 jornadas llegó a casi el 12%, y que “la depreciación de la moneda de las últimas dos semanas seguramente impactará en la inflación subyacente en mayo y junio, un período que también implica más ajustes de precios regulados, aunque en menor medida”, alertó.

De ser así, como el pass-through teórico aportaría 1,3 puntos al IPC en caso de que todo quedara como está, más un punto largo entre combustibles y gas, mayo iría en camino de 2,5%.

En todo caso, lo que el ministro habrá querido decir es que la reposición de Federico Sturzenegger como gendarme monetario garantizaría que, cualquiera fuera la tasa de referencia resultante, las metas de emisión se ceñirían a la pauta del 15%. La novedad reside en la reducción de demanda de dinero a la Tesorería por el lado fiscal, cuyo déficit fue recalculado en 2,7%, por recortes en aportes para obras públicas que se harán sentir en el indicador de actividad.

En este caso, la fuerte suba de la tasa de referencia, como se había evidenciado con la salida del cepo cambiario entre diciembre del 2015 y el efecto en enero del 2016, llegó a orillar el 38%, a partir de lo cual varias consultoras exhibieron caídas fenomenales, con un semestre a la baja, según captó el INdEC ya restablecidas para mayo las estadísticas declaradas en emergencia al asumir el gobierno en diciembre.

La historia se repite aunque en menores proporciones. De modo que, como aporte más estadístico a ser reflejado por las encuestas del INdEC que solución concreta para las economías hogareñas, la Secretaría de Comercio extendió hasta el 6 de setiembre los Precios Cuidados, para cuya etapa inicial las firmas que voluntariamente participan se comprometieron a cumplir el acuerdo de 2,34% de suba promedio en los 391 productos que lo integran: 264 que se mantienen y 127 que se suman con diferentes propuestas según la región del país (AMBA, Buenos Aires, Centro/Cuyo/Litoral, NEA/NOA y Patagonia).

El área que conduce Miguel Braun destacó que el 61% de los proveedores que participan del programa son pequeñas y medianas empresas, a las que el Poder Ejecutivo Nacional, por decreto, intenta ayudar en el costo financiero que deberán afrontar en los pagos diferidos permitiéndoles imputar el 33% del impuesto al cheque a ganancias.

Chorny Ruben

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